Desesperación por mostrarse "solidarios"
La desgracia ocurrida con nuestros hermanos de la Pcia. De Buenos Aires, no solo desnudó las barbaridades que se han cometido a lo largo de tantos años como consecuencia de la falta de controles y de la tremenda corrupción existente, sino también de lo que son capaces de hacer y dejar de hacer ciertos personajes en su desesperación de “mostrarse” y así pretender tapar que ellos también son parte del problema por su incapacidad.
09 de abril de 2013 - 00:11
por DANIEL LUJAN
PARANÁ (Especial para Urgente24). Muchas veces, para tener una mejor mirada para opinar sobre algo conviene alejarse un poco, o esperar unos días para que los efectos de lo sucedido se vayan aquietando y las acciones que se disparan por los hechos comiencen a dar algún indicio sobre lo que vendrá con el correr de los días. Al mismo tiempo, tomar cierta distancia temporal sobre los hechos, sirve también para medir con mayor precisión todo lo que se ha llevado a cabo. Pero si hay algo que ese lapso de tiempo permite apreciar con exactitud son las actitudes que tuvieron los actores, sobretodo de aquellos con responsabilidad oficial de actuar.
En primer lugar hay que señalar, que contrariamente a lo que se está pretendiendo mostrar, no son los gobiernos involucrados “los afectados” por el temporal, ellos son los responsables, sin excusas, por todas las muertes sucedidas entre los verdaderos afectados y por todos los daños. Y al decir “ellos” es necesario señalar que no solo están comprometidos los que hoy detentan el poder, sino también todos aquellos que lo hicieron antes. No obstante ello, debemos reconocer que la desidia causante de semejante tragedia es especialmente atribuible al actual ciclo, ya que el kirchnerismo siempre ha señalado que nada tiene que ver con todo lo sucedido en el país anteriormente a su llegada al poder. La desgracia ha desnudado no solo que la impericia para gobernar del kirchnerismo es igual o peor a los anteriores, sino que además ha dejado al descubierto la falsedad que siempre tuvieron las actitudes de todos quienes lo integran.
La desesperación por mostrarse “solidarios” por parte de los kirchneristas, no hizo más que agigantar su propia hipocresía. Sus acciones fueron, y son todavía, parte de maniobras que solo llevan la intención de tapar su torpeza y la inoperancia del modelo. La Presidente en primer lugar, como estandarte de esa falsedad no deja nunca de mostrarse arrogante e insolente. Ella siempre pretende estar por encima de todo y de todos. Dice por ejemplo “el prójimo es la Patria”, y al expresarlo de esa forma ella pretende ponerse por encima tanto del prójimo, como de la Patria. Si se sintiera parte, debería haber dicho “Con el prójimo somos todos la Patria”. Pero no, su altanería siempre la traiciona y la muestra tal cual es.
La desgracia ocurrida con nuestros hermanos de la Pcia. De Buenos Aires, no solo desnudó las barbaridades que se han cometido a lo largo de tantos años como consecuencia de la falta de controles y de la tremenda corrupción existente, sino también de lo que son capaces de hacer y dejar de hacer ciertos personajes en su desesperación de “mostrarse” y así pretender tapar que ellos también son parte del problema por su incapacidad.
No falto nada, ni nadie en la “cruzada oportunista” del kirchnerismo. El primero en aparecer, un clásico en estas circunstancias, fue el bufón mayor de la corte. Montado en un gomón, cual un jinete del apocalipsis, apareció “casualmente” por las aguas que como verdaderos ríos corrían por las calles del barrio de Tolosa, residencia de la madre de ella. Justo “ahí” lo llevaron las aguas al secretario de seguridad Sergio Berni.
Pero el que se llevó los mayores galardones, a la vez que demostró que no por algo lleva semejante sobrenombre, “Cuervo”, fue el diputado Andrés Larroque. Rápido de reflejos no dudo en mandar a sus “cuervitos” a ponerse un llamativo chaleco con una inscripción bien grande de su agrupación La Cámpora, tal como para que no queden dudas que ellos son bien “carroñeros”, y que desde chiquitos sabrán aprovechar muy bien cualquier circunstancia que se les presente, por más dolorosa que sea, para llevar agua para su molino.
Hubo muchos más que mostraron sus uñas; hubo otros que por culpa del feriado largo no estaban en el país y se perdieron la oportunidad. Hubo algunos que sugestivamente estuvieron desaparecidos durante estos días; y eso que muchos de ellos dicen que son dirigentes “sociales”, pero que ante la tragedia social, no aportaron.
Y en materia de colaboración el que se perdió una oportunidad de ganarse algo de simpatía fue el secretario de comercio, Guillermo Moreno, que a pesar de ser gran capanga en el Mercado Central de Buenos Aires no fue capaz de enviar ni un cajón de fruta.
Pero quien se llevó todos los méritos en eso de “aportar” fue la propia Presidente. Ordenó una serie de partidas de dinero para paliar la situación de los afectados utilizando parte de lo que todos aportamos mediante los impuestos, algo que todos estamos de acuerdo en que así sea. Sin embargo nadie escuchó, ni vio a la presidente hacer un “esfuerzo personal” para colaborar con las víctimas de la inundación. Nadie, en tanto “desenfado dadivoso” del kirchnerismo, se percató de ello. Y se perdieron una oportunidad histórica.
Les hago una sugerencia: podrían donar a alguna entidad de bien público todos los vestidos, carteras, zapatos, etc., que ella usa solo una vez, o toda la ropa que ya no usará por ser de color y no ajustarse al negro obligatorio que ella misma se ha impuesto por su viudez, y que hagan una subasta para recaudar fondos para repartir entre los damnificados. Creo, honestamente, que si alguien se lo propone la presidente esbozará una sonrisa y expresará, como acostumbra decir un hombre del campo muy conocido: ¡MINGA!, "con mi patrimonio no se jode”.
En fin, si hay algo que va quedando claro a medida que pasan los días y nos vamos alejando de esos que fueron de tanto drama y dolor, son dos cosas: Por un lado la valentía, el coraje, la decisión y el verdadero sentido de solidaridad de millones de argentinos. Y por otro lado queda la hipocresía del oportunismo kirchnerista, que demuestra claramente que no son el 54% de los argentinos. Apenas un puñado de oportunistas.






