Un escribano uruguayo sería clave en la investigación sobre Lázaro
Es un terreno baldío empadronado con el número 706 y con 21 metros de frente sobre la ruta 10, transferida por Traline (formada el 23/02/2011, de Alejandro Maximiliano Acosta) a Jumey (constituida el 01/04/2011 presidida por Daniel Pérez Gadín). El escribano interviniente, Adolfo Pittaluga Shaw, podría quedar en una difícil situación. ¿Será el testigo arrepentido que necesita la causa?
24 de mayo de 2013 - 09:54
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). La investigación acerca de Lázaro Báez precisa de un testigo que le conceda nuevo vigor a la pesquisa. Sin embargo, los testigos que habían comenzado en el inicio del escándalo, luego se desdijeron e, inclusive, hoy día Lázaro se encuentra demandándolos.
¿Habrá triunfado el ocultamiento del caso?
Es evidente que si apareciera un nuevo testigo, deberá estar ubicado fuera de la Argentina. Las presiones de Lázaro o de sus amigos, algunos de ellos muy pero muy influyentes, condicionan todo.
Pero no hay que perder las esperanzas. Hay una posibilidad de obtener información calificada en un escribano, ahora en difícil situación precisamente por culpa de la gente de Lázaro.
Gabriel Pereyra y Natalia Roba le pusieron su lupa, desde el diario uruguayo El Observador, de Montevideo, al escribano Adolfo Pittaluga Shaw, legitimador de la compra del campo El Entrevero, y de otro predio en Maldonado.
Pittaluga Shaw firmó la escritura del campo El Entrevero, en José Ignacio, Maldonado, adquirido en US$ 14 millones por el contador Daniel Pérez Gadín, mano derecha del empresario Lázaro Báez. En el negocio habían participado previamente Maximiliano Acosta (socio y amigo de Leonardo Fariña) y Óscar Guthux, exgerente del hotel Alto Calafate, de los Kirchner).
La forma de pago de ese campo adquirido por Pérez Gadín a través de la SA Jumey fue modificada 2 veces:
“Por documento privado de fecha 15 de abril de 2011, Kobylanski y Traline modificaron el compromiso de compraventa, modificando la forma de pago y el plazo para el pago del saldo final; por documento privado de fecha 16 de junio de 2011, las partes nombradas volvieron a modificar el compromiso de compraventa, estableciendo nueva forma de pago de precio y prórroga para el pago del saldo de precio”, expresa la escritura firmada por Pittaluga, quien luego estableció que hubo un último pago con una Letra de Cambio del Banco Santander, número 019 320258, por US$ 2.876.340.
Pero aun en la hipótesis de que Pittaluga no hubiese actuado en este negocio ajustándose a la ley antilavado vigente en Uruguay, que lo obliga a denunciar transacciones “sospechosas”, su conducta solo sería pasible de una sanción económica y no penal.
El problema para él aparece en la otra escritura de compraventa en José Ignacio.
También figura Jumey SA, la firma de Pérez Gadin que compró El Entrevero, el 30/08/2011 por Traline, representada por Óscar Guthux (el exgerente del Hotel Alto Calafate) a Jumey SA.
De acuerdo a la investigación periodística mencionada, el documento no lo firmó Pérez Gadín, sino un apoderado que trabaja en el estudio del propio escribano Pittaluga: una falta de ética. (...)".
Un integrante del Tribunal de Ética de la Asociación de Escribanos del Uruguay dijo a El Observador que si se prueba que se realizó una escritura sin que el vendedor estuviera presente, mientras el documento da fe de lo contrario, “esa escritura es nula por falta de consentimiento”.
Además, explicó que se podría estar ante una simulación. La simulación presupone un acuerdo entre los simulantes, para producir un acto aparente, ficticio, con el propósito de engañar a los terceros.
A juicio del escribano, se puede estar también ante un delito de falsificación ideológica. El artículo 239 del Código Penal castiga a quien preste una declaración falsa sobre su identidad o estado, con pena de 3 a 24 meses de prisión. En tanto, el 240 castiga la falsificación o alteración de documento privado con pena de 12 meses de prisión a 5 años de penitenciaría.
El documento de compra-venta firmado por Guthux está fechado en Montevideo el 30/08/2011. Sin embargo, en los archivos de la Dirección de Migraciones consta que Guthux salió de Uruguay hacia Argentina el 01/08/2011 y no volvió a entrar en 2011; o sea, Guthux no estaba en Uruguay cuando el 30/08 se firmó la escritura de la que dio fe Pittaluga Shaw: “La compradora abonó a la parte vendedora su totalidad en este acto”, estampó el escribano.
La documentación de Migraciones muestra que 1 día después de concretado ese negocio, el 31/08/2011, Pittaluga viajó a Buenos Aires y regresó al día siguiente: ¿Fue a buscar la firma que Guthux no pudo plasmar porque no estaba en Montevideo el 30? Deberá dirimirlo la Justicia.






