Existen tantos métodos para robar como historias atemporales que se repiten mucha veces en silencio. Uno de ellos es usar "inhibidores de señales" el principal instrumento para robar dentro de auto en silencio sin intimidar ni matar a nadie. Una vieja historia que se repite una y otra vez. Veamos
EN PALERMO
Dos famosos del espectáculo sufrieron el silencioso golpe de los "inhibidores de señales"
Chato Prada y Lourdes Sánchez, creían haber bloqueado las puertas del auto cuando bajaron a tomar un helado con su hijo. Al volver descubrieron que adentro no quedaba una sola bolsa de regalos. Sin que se dieran cuenta una banda de delincuentes tomo el control del cierre de puertas y los espejos. En cuestión de minutos robaron todo lo que encontraron a mano. El sistema no es nuevo pero ofrece dificultades para saber que pasó y quien lo hizo. Para evitarlo hay revisar si el sistema quedó activado.
En 2018 cuando Sebastián y su mujer se bajaron del auto estaban convencidos que habían activado el cierre centralizado de puertas. Eso no había ocurrido. En realidad, nunca cerraron el coche. Nunca sonó la señal sonora. La mayoría de las personas no presta atención a ese último detalle.
Lo cierto es que con un pequeño aparato llamado "inhibidores" los ladrones interfirieron la señal de la alarma y el auto quedó abierto, a su entera disposición.
La dinámica es tan simple como impensada. Siempre la misma. El delincuente se hace el distraído, acciona el aparato e interrumpe la señal que va del control remoto de la alarma al auto. El dueño del vehículo se va creyendo que lo cerró.
En pocos minutos el ladrón ingresa al coche, roba todo lo que puede, cierra la puerta y se va. Cuando el propietario vuelve, encontrará las puertas cerradas como las dejó pero con el interior revuelto y ya sin sus pertenencias. El caco liberó la señal y nadie se dio cuenta.
Como en todo la escena tiene una historia. La modalidad empezó a verse primero en la provincia de Córdoba y hace un tiempo está entre nosotros, aunque se hable poco de ella. "Los lugares que eligen para realizar los robos son las grandes avenidas, las que tienen mayor tránsito, donde la gente hace todo apurada. Estacionan y se bajan corriendo y cierran el coche a distancia. Casi nunca revisan si se cerró correctamente", aseguran en fuentes policiales porteñas.
El robo tiene un orden aunque haya variantes en el teatro de operaciones. Los delincuentes suelen estar a unos 40 o 50 metros de distancia del objetivo que marcaron para robar. No necesitan estar más cerca ya que el dispositivo funciona a distancia. Tampoco pueden estar muy lejos porque pierde alcance el inhibidor y ellos tiempo.
Por lo general, las bandas delictivas suelen usar como inhibidores los conocidos equipos de comunicación manuales. El ladrón varia la frecuencia para igualarla con la de las alarmas. Ese "ancho de banda" es internacional y se difunde rápidamente en el mundo de la delincuencia.
"A veces usan dispositivos que arman artesanalmente y muchas veces utilizan los dispositivos que son de venta libre y económicos. Ellos tienen un rango de frecuencia permitido. Pero al momento de robar, lo modifican y así pueden producir el ilícito", aclaran los especialistas.
Pero como vimos hay historia. Salir a robar con un inhibidor de señales inalámbricas no es algo nuevo en la Argentina. Los ladrones de autos heredaron el método de colegas delincuentes más ambiciosos: los piratas del asfalto, una modalidad histórica que viene desde finales de los años 90. En este caso suspenden los controles de vigilancias, es decir, los radares de ubicación de la unidades y la mercadería.
Como vemos el tiempo pasa mientras el delito se sigue en la suya sin demasiada preocupación. Algo así le ocurrió a, Lourdes Sánchez, quien utilizó sus redes sociales para hablar de una desagradable situación que vivió en Palermo, poco después de haber ido al shopping a hacer unas compras.
Según relató, dejó las bolsas en el baúl y ante la insistencia de su hijo para ir en busca de un helado, bajaron del auto dos minutos y cuando regresaron ya no quedaban ni los envoltorios de las cosas que adquirió.
La bailarina explicó que ni ella ni el Chato Prada pudieron cerrar correctamente el vehículo, y eso les pareció raro. Sin embargo, eligieron darle el gusto al pequeño Valentín, bajaron en la heladería y los delincuentes -que estaban observando sus movimientos- hicieron lo suyo. Nadie lo puede imaginar.
Las fuerzas de seguridad reconocen que es difícil atrapar a los delincuentes en el acto ya que la sola tenencia de uno de estos dispositivos no es delito. Por eso la mayoría de las bandas que cayeron, fue producto de una investigación posterior a los robos. Se presume que una banda de colombianos se especializan en el tema.
Si bien existe un número estimado de denuncias, se cree que es muy inferior a la realidad; como suele suceder con muchos otros delitos la gente opta por no denunciarlo. Además, como el auto no está forzado muchas veces la gente no entiende qué es lo que pasó y no se acercan a la comisaría a hacer la denuncia.
Hay una sola forma de evitar el viejo disgusto es muy simple. Cada vez que uno baja del auto y pone la alarma hay que acercarse y revisar que esté bien cerrado.
El delincuente sólo puede interrumpir la señal de la alarma y el cierre centralizado pero una vez que está cerrado no puede abrirlo. Es cuestión de tomarse unos segundo para chequear que las puertas estén cerradas y mirar bien los espejitos de las puertas tiene que cerrar.










