COMPLICADO FINAL 2017

Macri gana y pierde a lo Pirro

Pirro, en griego quiere decir "rubio" o "pelirrojo". Pero sus soldados le llamaban "águila". Fue basileos (rey) de Epiro, y ostentó brevemente la corona de Macedonia en 2 ocasiones. Es considerado uno de los mejores generales de su época, y uno de los grandes rivales de la República romana durante su expansión. Una victoria pírrica es aquella que se consigue con muchas pérdidas en el bando aparentemente vencedor, de modo que la victoria puede terminar siendo desfavorable.

Todos sabemos de dónde viene la expresión “victorias pírricas” pero en el caso del gobierno de Mauricio Macri podríamos agregar también las “derrotas pírricas”.

Esto explicaría que los triunfos electorales no le alcanzan o no le son suficientes y le generan esta serie de “derrotas pírricas” que tampoco le impactan, más aun, parecería que gana más, cuando pierde.

En el caso del “kristinismo”, patología política que refleja la personalidad de “ella” parecería que se comenzó a cumplir el sino de la tragedia de los “Macbeth” ya que comenzó a abalanzarse sobre la familia “K” y sus servidores, la selva de Birnam (comodoro Py en castellano básico y geografía nacional) y comenzó a cubrir con sus ramas a Dunsinane, aquellas colinas de Escocia, que sería la villa del Calafate o de Santa Cruz, como mas les guste.

Parecería que en esta saga que tiene más de historia y novela que de política, la primera se repite como farsa y la segunda se hace realidad.

En el gobierno de Macri y su coalición del balotaje, se advierte aquello que decía Ortega en el inicio de la Rebelión de las masas, “el progresivo triunfo de los seudointelectuales incualificados, incalificables y descalificados por su propia contextura”, por eso gana y pierde a lo “Pirro”.

Afirmaría que el gobierno de Mauricio Macri es un gobierno “vulgar”, superficial como lo son las “reformas” que encara, que cuesta trabajo imponerlas y sus resultados son minúsculos, con un agravante, como en el caso de las jubilaciones dejan ese sabor amargo de lo injusto, mas allá de que los proteja un poco más o un poco menos de la inflación. Estamos hablando de un sector de personas, el 70% de los jubilados que cobran US$ 500,00 por mes, US$ 16,60 por día.

En todo caso es la inflación lo que debe aniq uilarse de una buena vez.

Es demostrar insensibilidad cuando el gobierno pretende exhibir a la reforma como virtuosa, con el agravante que se mantiene incólume la vigencia de un sistema previsional quebrado cuyos vergonzosos beneficios a una gran mayoría, generan indigencia.

Reitero hablamos de un salario de $ 8000,00 para uno de los sectores menos aventajados de la sociedad. Para el liberalismo más puro y mas repudiado, se trata de una “injusticia”.

El “kristinismo” y sus aliados “antisistema” saben, como dijo el propio Macbeth: “Solo el crimen puede consumar lo que se ha empezado con el crimen”. Con esta frase se explica la violencia del lunes 18/12, con la complicidad de un magistrado que ilegalmente limitó el ejercicio del poder de policía, atribución de otro poder del estado, ajeno a la competencia del Poder Judicial. Resolución incitada por un ex diputado del riñón “K”, que permitió que el bloque de su partido exhibiera la violencia propia como causa para suspender la actividad legislativa.

Es como sin un criminal, le pidiera a la policía que no intervenga para que pueda consumar delitos y luego invoque como defensa su injusta represión.

El gobierno no le va en zaga ya que pretende mejorar la vigencia de una cultura de lo vulgar, como dijimos más arriba.

El gobierno solo conoce lo superficial que faltan autopistas, que los caminos están en mal estado, que las vías férreas, colapsaron, que nos falta energía y todo lo que sabemos, pero no va a las causas y al trabajo de base que es necesario hacer.

Un caso que usaré como ejemplo, porque creo conocer es el de Aerolíneas Argentinas. Es inútil tratar de gerenciar mejor un sistema enfermo y que ha quedado rezagado en el tiempo político aeronáutico.

De lo que se trata es de cambiar el sistema de gestión, como lo intenté y “me fueron” -como dijo Isela Costantini-, durante el gobierno del Dr. Raúl Alfonsín.

Las reuniones con los representantes de los gremios tendrían que hacerse en un bar de barrio, a la vista de la gente común para que la realidad imponga los límites sociales que no se atreven a respetar ni los funcionarios de la empresa ni los propios gremialistas.

Se imaginan discutiendo incrementos del 25%, entre gente que gana a los sumo $15.000 o $20.000… Sería suficiente que las reuniones se hicieran en uno de los bares de Aeroparque y Ezeiza, para que la gente a la vez advierta quienes son los que generan paros intempestivos y a su vez como se comportan los funcionarios.

Hay que salir de despachos lujosos que semejan una bonanza productiva y económica que es falsa y cínica.

Podrían trasmitirse o grabarse para que luego se divulgue el nivel cultural en que se desarrollan, pero desde escenarios más modestos y humildes, ya que es una empresa pobre y en el límite de lo viable que financiamos los contribuyentes.

Se que no es fácil, comportarse como gente común, no confundamos con el “hombre masa” o las muchedumbres obstruccionistas.

Estas pequeñas cosas son las que no podrán entender los Quintana, los Lopetegui, los Dietrich, gran ironman, ni otros ministros cuyo lenguaje nos suena distante a quienes no nos podrán convencer que lo de los “k” era peor.

No podemos vivir pensando en lo “menos peor”, pensemos en lo “más mejor”….

Si usáramos el paramento de la mediocridad, no habría diferencias para la comparación.

La cuestión es no resignarse al famoso “más o menos” como uno de los Sábato nos definió a los argentinos durante el gobierno del Dr. Arturo Frondizi.