ESTADO AUSENTE

La Salada (El “low cost” de la pobreza)

Es posible que, hasta ahora, el caso 'La Salada' haya sido abordado con más escándalo que seriedad, más frivolidad que profundidad, y esto es injusto para los propios habitantes del Gran Buenos Aires. Aquí un intento de estirar un poco más la mirada:

Hace un tiempo un cura que hoy llamaríamos “villero”, me decía que la pobreza y la indigencia son una fuente de negocios muy lucrativos. Yo agregaría también: de negocios políticos.

Los acontecimientos judiciales de los últimos días que culminaron con la detención de Jorge Castillo, “el Rey de la Salada”, muchos de sus presuntos socios, colaboradores y policías que mal que nos pese oficiaban de recaudadores y, a la vez, garantes del efectivo retiro del Estado de ese “reinado” de Ingeniero Budge, municipio de Lomas de Zamora, pusieron en evidencia que la ausencia del Estado durante varios años en esa zona, fue cuidadosamente consensuada.

Esta modalidad delictiva que no dudamos se repetía en otros negocios oscuros, es uno de las cuestiones más graves con las que se encontró Maria Eugenia Vidal, la ausencia deliberada del Estado.

Recordemos que Eduardo Duhalde dijo que la provincia tenía la mejor policía (sic).

Primera paradoja, el Estado cobraba para garantizar la existencia de “zonas liberadas”, donde imperaba un sistema cuasi legal muy efectivo.

El derecho o canon para tener acceso a un local se cobra por adelantado, “los carreros” que trasladaban mercadería desde depósitos de Ingeniero Budge hacia la feria, estaban debidamente “registrados” y sus servicios, como los de Intercargo en los aeropuertos, son monopólicos y tarifados, los puesteros en general productores, solo podían recurrir a ellos; se cobraba un derecho por la exhibcion de marcas legitimas para facilitar la venta de productos falsificados, confeccionados en muchos casos por los mismos talleres que abastecían y abastecen a esas mismas grandes marcas.

La seguridad también era propia de ese “reino” y se supone que el “Rey” legislaba las respectivas sanciones que, incluso, según se pudo ver en algunos programas de TV, incluían el castigo físico y hasta algún otro tipo de abusos.

Todo esto transcurrió durante bastantes años y, en general, los dos partidos políticos más tradicionales, la UCR y el Justicialismo, serían favorecidos con parte de los “impuestos” que recaudaba este extraño reino, para financiar sus necesidades partidarias.

Es obvio la política facilitó la creación de ese reino que en su pequeña historia registra hechos nunca debidamente aclarados.

Para que el lector tenga una idea, es necesario advertir que el conurbano está integrado por 33 municipalidades que concentran más de un tercio de los habitantes del país en solo el 0,5% de su superficie, de un 40% de los pobres, incluido un 7/8 de indigentes.

Es una zona de agudos contrastes, conviven asfalto y barro; villas, asentamientos y los llamados “countries”; piscinas con agua climatizada y falta de agua corriente, cloacas, acceso al gas y a la electricidad, aunque hay muchos “colgados”; educación pública de muy baja calidad e inútil para generar el acceso a empleos de calidad media o alta.

Es común criticar a los “colgados” del servicio eléctrico o de TV por cable, pero nada decimos de todo el sector ABC1 que aún recibe subsidios por ese mismo servicio. No sé si unos son peores que los otros, a lo sumo son iguales.

Tal como lo señala Rodrigo Zarazaga, uno se encuentra con otra cara más siniestra aún: “…redes ilegales que emergen cuando la población tiene muy bajos ingresos y la inversión en servicios públicos es deficiente, narcotráfico, trata de personas, trabajo esclavo y crimen”.

En esa realidad de pobreza, miseria y corrupción, resultado del mas abyecto populismo, estaba este verdadero complejo del “low cost de la indumentaria”, que paradójicamente facilitaba y facilita a los sectores de más bajos recursos el acceso a prendas de vestir, que les es imposible adquirir en los canales formales.

A diferencia de los “low cost” que conocemos que, en general, son expresiones del más moderno marketing para clases pudientes; La Salada fue la otra cara de un “low cost” que, paradójicamente, cumplía y cumple una función social, pero a diferencia del otro “low cost”, cuya calidad está controlada por el Estado, en este caso, este servicio de “low cost indumentario” es posible por la ilegalidad y la informalidad, garantizada por el Estado deliberadamente ausente.

Próximamente seguiremos con este tema, aclarando dos cosas:

> hemos tomado como guía, amén de experiencias personales, el reciente delibro “Conurbano Infinito”, compilado por Rodrigo Zarazaga y Lucas Ronconi; y

> este tema excede largamente la cuestión penal y la superficialidad periodística, poco importa la mansión de Castillo, su colección de autos, porque sería bueno ver en cuantos casos similares es posibles justificar su existencia. Seria buenos que la Tv exhiba otras mansiones en importantes clubs privados, no solo la de los emprendedores marginales.

Esto no se resuelve con topadoras, ni con policías honestos. Esto necesita un liderazgo político del que carecemos en el país.

Sólo María Eugenia Vidal parecería compatibilizar la bianualidad electoral con el largo tiempo que el propio peronismo ha venido perdiendo y despreciando perdido desde 1987.

Esta mujer apunta con sobrada valentía a construir un liderazgo político genuino que Mauricio Macri es incapaz de ejercer por carecer de cualidades y vocación para ello. Esperemos que sepa dominar su egoísmo y respetar sus limitaciones, que son muchas, más de las que se suponía.

Lo preocupante es que quienes durante 12 años alabaron este tipo de negocios y toleraron y sostuvieron el retiro voluntario del Estado, de este pequeño reino, como Kristina o el propio Daniel EL ESTScioli, bajo cuyas inútiles narices ocurrió todo esto, se muestran solidarios con los pobres cuya existencia ocultaron y escandalizados por el nivel de desempleo que disimularon falsificando estadísticas.

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