ELECCIONES 2011

Primarias en cuenta regresiva: CFK va a examen

El domingo 14/08, Cristina Fernández rendirá examen como favorita para los comicios del 23/10. Abundan las especulaciones al respecto.

Pregunta Nº1: ¿Las elecciones distritales recientes impactarán en la primaria abierta y obligatoria del domingo 14/08?

Pregunta Nº2: ¿Cuántos electores concurrirán a las urnas?

Pregunta Nº3: ¿Gana Cristina Fernández por el margen que ella espera o habrá sopresas?

Pregunta Nº4: ¿Por qué hay tanto desorden, en especial en el territorio bonaerense?
 
Aqui algunas lecturas dominicales:
 
 
"Hasta el momento, no estamos viendo que los resultados en la Capital Federal o en Santa Fe hayan provocado un deterioro en el voto de Cristina Fernández de Kirchner. Esto no quiere decir que ella no haya perdido uno o dos puntos, pero de ninguna manera se puede hablar de "derrumbe". Mi expresión al respecto es, en dos palabras, "todavía no". Es decir, ni "sí" ni "no", sino que todavía no se ve.

Ahora bien, tampoco habrá que esperar mucho. La cosa va a quedar absolutamente aclarada el próximo domingo 14, cuando se celebren las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). Estamos muy cerca de una fecha y de un acto tremendamente importante, que va a esclarecer todo lo que se dice y que, fundamentalmente, va a terminar con las especulaciones y con las opiniones pagadas. En las PASO va a quedar anunciado qué es lo que va a pasar.

Si el oficialismo consigue en las primarias el 40% de los votos para la Presidenta, el kirchnerismo va a crecer y la oposición se va a achicar. Si no alcanza ese piso de votos, la que se agrandará será la oposición y el Gobierno va a sentir el rigor de una campaña que se va a poner muy reñida.

Ahora bien, lo que también hay que decir es que si la Presidenta consigue menos del 40% de los sufragios en las PASO, eso no necesariamente significa que ella va a perder. En todo caso, no entrará a la recta final hacia octubre como una máquina imparable, como al kirchnerismo le gusta mostrarse, sino en una situación clara de disputa.

(...) Veo al periodismo poniendo énfasis en la calidad de los opositores para tratar de explicar por qué hoy no hay un claro contendiente de Cristina Fernández de Kirchner. Y observo que también se dice que la sociedad no tiene adónde ir, adónde llevar su voto. Pero encontrar una alternativa, en este caso al kirchnerismo, por la cual votar es una instancia posterior a la decisión tomada de "irse", de cambiar el modelo del oficialismo."
 
 
Raúl Kollmann, en el diario Página/12 (de los encuestadores se eligió a Hugo Haime y Eduardo Fidanza pero hay otros):
 
"Para los doce encuestadores consultados, el orden es claro: Cristina Fernández de Kirchner conseguirá, con bastante diferencia, más votos que cualquier otro candidato en las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO). 

Para la mayoría, la Presidenta ganaría hoy en 1ra. vuelta. 

En el 2do. lugar se ubica Ricardo Alfonsín y una minoría de los encuestadores cree que Eduardo Duhalde todavía puede disputar ese 2do. puesto. 

La gran incógnita es cómo funcionarán las PASO, cuánta gente va a ir a votar y si eso alterará el resultado previsto. (...)

> Hugo Haime, de Haime y Asociados: Está claro el orden en la intención de voto. Cristina está arriba, el 2do. sería Ricardo Alfonsín y el 3er. puesto para Eduardo Duhalde o Alberto Rodríguez Saá. El gran problema para las encuestas es que hay muchas incógnitas en este paso previo que son las primarias. En los sondeos es muy difícil establecer quién va a ir a votar en las PASO. Por ejemplo, los sectores de menores recursos son los que más votan a la Presidenta, pero a la vez son los más desinformados. Si van a votar, la diferencia a favor de Cristina será muy importante. Pero si no lo hacen, la diferencia se reduce. Aquí hay otra cuestión: en las PASO se juegan también las candidaturas a gobernador y a intendente en el principal distrito del país, la provincia de Buenos Aires. Los intendentes quieren tener los concejos deliberantes a su favor. Es posible que hagan un gran esfuerzo para que en esos distritos del Gran Buenos Aires la gente vaya a votar. Eso debería jugar a favor de la candidatura de Cristina, pero no sabemos si ocurrirá. Paralelamente, algo similar podría decirse de los sectores de clase media que no votan a Cristina. Puede ocurrir que no vayan a votar porque no ven que haya verdaderas internas, o que lo hagan para hacer combinaciones y cortes de boletas. Es difícil pronosticar, entre otras cosas porque no tenemos antecedentes de una primaria de este tipo a nivel nacional.

> Eduardo Fidanza, Poliarquía: Por ahora, lo que se observa es que si las elecciones fueran hoy, Kirchner ganaría en primera vuelta. Ella conserva una considerable ventaja y se beneficia claramente con la fragmentación de las fuerzas opositoras. En segundo término, aunque a una distancia por ahora apreciable, aparece Ricardo Alfonsín, y en tercer lugar Duhalde. Tendencialmente, creo que el Frente para la Victoria perderá caudal y la oposición mejorará. Ya hemos visto esta evolución en elecciones anteriores. (...)".
 
 
Mariano Grondona, en el diario La Nación (menciona la hipótesis que está abonando Urgente24: la del casi empate entre Alfonín y Duhalde, lo que complicaría todo para la oposición):
 
"(...) si tomáramos únicamente las cifras del 14 de agosto, sólo estaríamos mirando, como ya dijimos, la "foto" de esta campaña electoral. ¿Hacia dónde apuntará la "película" de ella? 

La pregunta es válida porque, tanto por lo sucedido en la Capital como en Santa Fe, no importa tanto subrayar que la oposición en manos de Macri ganó ni que se haya colocado segunda en manos de Del Sel, sino algo más significativo: que en ambos casos obtuvo muchos más votos de los que se preveían. 

En Capital, Filmus fue aplastado por Macri. En Santa Fe, Rossi quedó tercero, lejos, de Bonfatti y Del Sel. 

En Córdoba , hoy, el cristinismo no tendrá siquiera un candidato propio a gobernador. Aun si gana finalmente De la Sota, habrá llegado a los comicios después de haberle rechazado a Cristina la imposición de su candidato a vicegobernador, como ella pretendía después de haberlo obtenido frente a Scioli en la provincia de Buenos Aires.

Dados estos antecedentes, urge esta pregunta en dirección del 14 de agosto: ¿no se está moviendo el humor del pueblo, finalmente, en contra de Cristina? ¿Hacia dónde marcha, en suma, la corriente profunda de la voluntad ciudadana? 

En estas semanas, ¿terminará simplemente un plazo de cuatro años de Cristina, al que seguiría otro más, o agonizará, en cambio, el ciclo de ocho años del autoritarismo kirchnerista-cristinista, al que seguiría el renacimiento de sus cenizas de la república democrática?

Si existe una tendencia anticristinista en la sociedad, que ya ha empezado a manifestarse en Santa Fe y la Capital, ¿hasta dónde llegará? Hoy, en Córdoba, aun cuando ganara De la Sota, el suyo no será un voto cristinista, pese a que el ex gobernador ha demostrado ser un verdadero maestro en el arte de la ambivalencia . Si ganan Aguad o Juez, el suyo será un triunfo claramente anticristinista.

Pero a estas observaciones que podrían promover el optimismo de los que creen que está sonando la hora final del kirchnerismo cristinista, a esta sensación de euforia habría que moderarla reconociendo la dificultad que podrían encontrar los opositores para celebrar un acuerdo después que se conozcan las cifras del 14 de agosto. ¿Qué pasaría por ejemplo si Duhalde y Alfonsín, prácticamente, empataran? ¿Quién de ellos estaría dispuesto a ceder la primacía? ¿Cuál sería, en tal caso, la frontera entre el egoísmo y la grandeza? En la noche del 14 de agosto, empezaremos a saberlo. (...)".
 
 
 
"(...) Pero si bien el impacto sobre el clima de opinión pública parece un efecto lógico y probable de esta seguidilla de resultados, no está del todo claro aún en qué medida podremos extrapolar estos resultados a otras provincias, o al plano nacional, a través de la clásica aritmética deductiva del análisis político. 

En la Ciudad, los candidatos presidenciales más importantes de la oposición, como Ricardo Alfonsín y Eduardo Duhalde, apoyaron a candidatos a Jefe de Gobierno que obtuvieron menos del 2% de los votos (Silvana Giudici y Jorge Todesca, respectivamente). 

El fenómeno Macri tiene fuertes componentes locales y está más asociado a su propia figura que a la instalación social de su partido; prueba de ello es que cuando el PRO compite sin Macri en las boletas, obtiene muchos menos votos. 
 
En Santa Fe ganó el socialismo, principal partido que sostiene la candidatura de Binner, y la sorpresa la dio el humorista Miguel Del Sel, un mix entre macrismo y duhaldismo. Pero Binner -castigado por la poca cobertura que obtiene de los medios porteños, hay que decirlo- aún no despega en las encuestas, y la potencial alianza Macri - Duhalde aún es una incógnita. 
 
Y algo similar puede decirse de Córdoba, provincia en la que uno de los principales competidores, el peronista De la Sota, va y viene pero nunca termina de romper con el kirchnerismo nacional. 

Otros ejemplos de elecciones locales, de Chubut a Catamarca, también arrojan una conclusión parecida: cuesta proyectarlos al plano presidencial.

(...) Cada elección debe ser analizada, en primer término, a partir de su contexto particular. Cada elección provincial, y la propia elección presidencial, son escenarios separados.(...)".
 
 
 
"(...) Las sucesivas derrotas electorales sufridas por el gobierno en los dos turnos de la Capital Federal y en Santa Fe, y la que se sumará hoy en Córdoba, donde los tres postulantes con chances (entre ellos, el peronista José Manuel de la Sota) corren o dicen correr sin el apadrinamiento del gobierno central, tornan todavía más relevante aquella necesidad de que Scioli consiga en Buenos Aires un porcentaje cercano al 50 por ciento, lo que equivaldría a que la presidenta, a su vez, alcance su objetivo de mostrar en las internas que el 40 por ciento de la geografía nacional la apoya. Y que reposicionaría en la escena la idea de que un triunfo suyo en la primera vuelta de octubre todavía es posible. 
 
Lo dicen en despachos del sciolismo: "Si el domingo Daniel saca el 40 por ciento de los votos, está todo bien, pero para Cristina es muy malo, porque le baja el promedio". En esa construcción, una impecable elección del gobernador (que por estas horas genera dudas), que no debería ser menor a aquella mágica cifra del 50 por ciento, sería el salvavidas que la mandataria anda necesitando en esta época de vacas flacas en materia de triunfos.
 
Hay, al menos, otras dos cuestiones que provocan ceños fruncidos en los laboratorios del poder: la primera es saber si en las internas abiertas del domingo puede afianzarse el voto negativo del campo, que ya tuvo fuerte influencia en la derrota del kirchnerismo en Santa Fe y que se repetiría todavía en mayor medida en las elecciones de hoy en Córdoba. 
 
El sector rural ha dado muestras suficientes de que el conflicto con el gobierno de Cristina Fernández no se ha zanjado ni mucho menos. Justamente, fue Scioli quien advirtió ese riesgo que puede ensombrecer sus chances y las de su jefa en la Provincia, cuando reclamó a Guillermo Moreno que liberara partidas para la exportación de trigo, trabadas por el insólito secretario de Comercio. 

En las oficinas del gobernador, reconocen alguna preocupación, pero toman el dato con pinzas: sostienen que la influencia del campo en el padrón electoral de la Provincia es de un 6 o 7 por ciento, que quedó registrado en los 700.000 votos, más o menos, que sellaron la derrota de Néstor Kirchner en 2009, cuando la pelea por la resolución 125 marcaba a fuego el conflicto. 
 
Otra vez la dependencia de Cristina de lo que haga Scioli, que se mantiene fuerte en los sondeos en los cordones más pobres de la Provincia y en sectores medios y rurales del interior, se hace palpable y genera sentimientos encontrados en los campamentos del cristinismo puro. 

La mesa para la oposición quedaría definitivamente servida si se confirma que muchos intendentes y caciques bonaerenses esperan tomarse revancha de las trapisondas a que los sometió Cristina durante el armado de las listas. Y ya se ha comprobado, por si faltaba algún dato para pintar un panorama complicado, que el aliento a los jóvenes de La Cámpora, allí donde fueron promovidos, resultó en un completo fracaso.
 
Siguiente incógnita: la elección que tendrá lugar dentro de una semana podría terminar de reafirmar, a la hora del conteo de votos, la persistencia de un clima "anti-K" (que Cristina Fernández se ha encargado de alimentar desde que decidió profundizar el encierro en la burbuja en la cual vive junto a unos pocos fanáticos), que se ha manifestado a través del "voto bronca" de las elecciones en Capital y Santa Fe, y que, en líneas generales, se palpa en la calle.

El ministro del Interior, Florencio Randazzo, ha dicho, frente a semejante cuadro, que Cristina Fernández obtendrá, en las internas del domingo, un 45 por ciento de los votos. Y que ese triunfo se repetirá en octubre. Su colega de Justicia, Julio Alak, mostró, el viernes, números de una encuesta encargada por su cartera, según la cual la intención de voto de la presidenta en todo el país promediaría, hoy, el 55 por ciento. (....)".
 
 
 
"(...) En medio de tantos detalles organizativos atrasados o, peor aún, indefinidos, el de las boletas está adquiriendo ribetes de escándalo. Según las nuevas normas electorales, el Estado debe pagar el costo de la confección de las listas de candidatos, pero hasta la noche del viernes último -cuando quedaban apenas cuatro días hábiles antes de la veda- el gobierno nacional no había depositado los fondos en las cuentas de la mayoría de las fuerzas opositoras para que éstas -que encargaron el trabajo a las imprentas- pudieran retirar las boletas.

La ley establece que el Estado financiará a cada fuerza electoral una cantidad de boletas equivalente a "un padrón", es decir, 10,6 millones de papeletas en la Provincia repartidas luego según el número de votantes de cada municipio. Y la realidad política bonaerense indica que los partidos necesitan en la práctica el equivalente a por lo menos tres o cuatro padrones, porque no sólo quieren tener boletas suficientes para garantizar su presencia y reposición en los cuartos oscuros, sino también para hacer en las jornadas previas a los comicios una extendida tarea de reparto de las papeletas "casa por casa" en los municipios.

Desde ya, no parece razonable que el Estado -los ciudadanos- pague el costo de decenas de millones de boletas para utilizarlas casi como propaganda -en el reparto puerta a puerta-, pero para varias fuerzas opositoras el hecho de poder disponer de las 10,6 millones de boletas que está obligado a financiar el erario público, resulta esencial para todo el operativo, que incluye llegar a tiempo con el embolsado de casi 2 millones de papeletas para que el Correo las distribuya en las 32 mil urnas de la Provincia antes de los comicios. Por eso, que el gobierno nacional no haya aún depositado los fondos aparece, además de un claro incumplimiento de la ley, como una burda, grosera, intención de complicarle a la oposición la organización de la elección.

Del affaire de las boletas en el oficialismo, se ignora si el Gobierno le giró o no los fondos, pero se sabe que la máxima conducción del FpV centralizó la confección de todas las papeletas de la Provincia -en Ciccone y en la imprenta de un diario porteño-, le "regaló" a cada distrito una cantidad equivalente a un padrón, además del financiado por el Estado, y tenía la casi totalidad de las papeletas listas a comienzos de la semana que pasó. Pero no por eso todos los candidatos distritales se encontraron con sus boletas en tiempo y forma.

Unos cuantos peregrinaron varios días entre ambas imprentas hasta lograr que les entregaran sus listas. Y para más de uno se convirtió en una pesadilla encontrarse con el diskette necesario para hacer más boletas (en el lugar que les indicaron algunos dirigentes y pagando en efectivo y por adelantado a razón de $0,23 la boleta, mientras que el Estado paga $0,16 a los partidos). (...)".