Calentamiento global: La guerra de la naturaleza contra Bush recién empieza

Lo que ocurrió en Nueva Orleáns parece una advertencia siniestra: el país que alberga el 4.5% de la población mundial y que emite el 25% de todos los gases con efecto invernadero, el más contaminante de la tierra, debió tomar medidas urgentes en su momento e incorporarse ya al esfuerzo mundial por disminuir el ritmo del calentamiento global. Pero puede ser demasiado tarde para George Walter Bush, un mandatario que desoyó a la fuerza de la naturaleza. La pregunta es si podrá revertir una situación que parece haberse escapado a sus manos. Los ecologistas lo venían sosteniendo y lo siguen gritando a cuatro voces. Es más, advierten que en medio del desastre causado por el Katrina existe más de 40% de posibilidades de que durante septiembre se registre un huracán "mayor" en el país.

El huracán que azotó la costa del sur de USA no es más que una consecuencia del calentamiento global. Al igual que las intensas nevadas de 60 centímetros de nieve en Los Ángeles o las graves sequías e incendios europeas y los bajos niveles de agua en Francia; la ola de calor letal en Arizona mantuvo unas temperaturas superiores a los 43 grados centígrados o la acumulación de agua en la ciudad india de Bombay (Mumbai) la causa no es otra que el calentamiento global que a medida que la atmósfera se calienta, genera sequías más prolongadas, lluvias más intensas, olas de calor más frecuentes y tormentas más rigurosas. A medida que el cambio climático acelera su paso, los investigadores ya temen que nos encontremos ante una situación irreversible. Katrina es hoy la consecuencia más inmediata sobre las consecuencias del calentamiento global.

Y mientras los científicos deliberan, el mundo conoció una decisión política sin precedente: el gobierno de USA solicitó oficialmente a la Unión Europea que envíe ayuda de emergencia para asistir a las víctimas, incluyendo en la petición medicinas, alimentos y medios materiales. Es la primera vez en la historia, que Washington solicita este tipo de socorro. El hecho ya es significativo porque ni siquiera el poderío de la superpotencia tiene la capacidad para responder a una catástrofe de estas dimensiones.

Un artículo del oceanógrafo Tim Barnett, aparecido el sábado pasado en el New York Times lo advertía: "En Washington no pueden creerlo… no les cabe en la cabeza: estamos ante un hijo del cambio climático que el presidente Bush, obstinadamente, se ha encargado de negar". Barnett sabe de lo que habla; es miembro de la Academia Estadunidense de las Artes y las Ciencias y del Instituto de Investigaciones Oceanográficas, Scripps, en San Diego. Y aunque no hay un consenso científico y Washington se encarga de promover estudios en contrario, para sostener su insostenible negativa a firmar el Protocolo de Kyoto, todo indica que se derrumba su castillo de naipes teórico, ante la apabullante evidencia: "…todas las discontinuidades naturales se han agudizado. Los huracanes (hasta cuatro vivos al mismo tiempo en el Atlántico), nevadas en zonas cálidas, derretimiento de icebergs nunca vistos, las inclementes sequías en la península Ibérica y las inundaciones de un metro durante semanas en Bombay tienen una explicación común: el excesivo calor en la tierra".

Ahora, para colmo, un estudio realizado por un investigador del Instituto Tecnológico de Massachussets, dice que los huracanes han aumentado su potencia y capacidad destructiva en las últimas tres décadas debido en parte al calentamiento global. El estudio, realizado antes de la catástrofe del Katrina en USA, pone de manifiesto el riesgo y advierte que la fuerza de los huracanes aumentó un 50% en el último medio siglo.

Asimismo, según informa dicho instituto, los resultados del estudio sugieren que el calentamiento global seguirá incrementando la tendencia de aumento de huracanes con potencial destructivo, lo que afectará cada vez más a las poblaciones costeras durante el siglo XXI. El artículo original que recoge las conclusiones de esta investigación fueron publicadas por la revista Nature a fines de julio pasado.

*Estadísticas alarmantes

Fuentes de agencias internacionales citaron a expertos que señalaron que en medio del desastre causado por el Katrina en el sur de USA existe más de 40% de posibilidades de que durante septiembre se registre un huracán "mayor" que impacte nuevamente el país.

De acuerdo a los meteorólogos Philip Klotzbach y William Gray, experto conocido internacionalmente como el "gurú de los huracanes", existe un 43% de probabilidad de que un huracán mayor (vientos superiores a 179 kilómetros por hora y categoría tres en la escala Saffir Simpson) impacte en USA durante el mes de septiembre.

Las estadísticas del Centro Nacional de Huracanes (CNH), con sede en Miami, indican que el mes de septiembre es el de mayor actividad en la temporada anual de huracanes del Atlántico norte, que comienza el 1 de junio y finaliza el 30 de noviembre.

"La temporada anual de huracanes (del Atlántico norte) está lejos de haber terminado. Esperamos una actividad récord durante los próximos dos meses", dijo Klotzbach quien pronosticó además que la posibilidad de un impacto de un "huracán mayor" durante el mes de octubre es del 15%.

Los datos históricos indican un promedio de 27% durante septiembre y de 6% durante octubre. Hasta el momento, se han formado 13 tormentas tropicales y 4 huracanes: "Dennis", "Emily", "Irene" y "Katrina".

"Dennis" y "Emily" fueron huracanes que alcanzaron la categoría cuatro y "Katrina" la cinco, las máximas en la escala de intensidad Saffir-Simpson (de cinco grados).

* Asia, también está entre las regiones más afectadas

De acuerdo a un cable de la agencia Reuters, la India y Nepal aparecen entre los lugares más afectados y de hecho aseguran que el 40% de las personas del sur de Asia y de China podrían sufrir su escasez en 50 años, a medida que el calentamiento global derrita los glaciares del Himalaya, principal fuente acuífera de la región.

Esos glaciares proporcionan unos 8,6 millones de metros cúbicos al año a los ríos asiáticos, incluidos el Yangtsi y el río Amarillo de China, el Ganges en La India, el Indus en Pakistan, el Brahmaputra en Bangladesh y el Irrawaddy en Birmania. Sin embargo, a medida que el calentamiento global aumenta, los glaciares se reducen con rapidez, con temperaturas medias que se incrementaron en un grado centígrado desde la década de 1970.

Un informe del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), dijo en marzo que un tercio de los glaciares del mundo podrían desaparecer hacia el año 2050 y la mitad para alrededor de 2100.

Los expertos están alarmados. Aproximadamente un 67% de los casi 34.000 kilómetros cuadrados de glaciares están retrocediendo y a largo plazo, a medida que el hielo disminuya, el flujo de los ríos caerá, llevando a una grave escasez de agua en la región.

Un ejemplo de la amenaza sobre esa región lo constituyen -por ejemplo- el reciente paso del tifón Talim en China

En China, al menos 73 personas murieron en China por el tifón Talim en los últimos cinco días, según fuentes oficiales locales. Según la agencia Xinhua, aparte de las muertes provocadas por tormentas, inundaciones y corrimientos de tierra después de que el tifón Talim pisara territorio chino el jueves pasado, ha habido pérdidas económicas de unos US$ 960 millones, principalmente en las provincias de Fujian, Zhejiang, Anhui y Jianxi, al este de China.

La provincia oriental china de Anhui ha sido la más afectada, y en ella el tifón ha dejado al menos 59 muertos y 12 desaparecidos. Sólo en esta provincia han resultado afectadas 5,21 millones de personas.