Cáncer de próstata: Premio a una investigación sobre cáncer localizado

Por Dr. Ricardo Latour y Dr. Francisco Litardo Solari (del Instituto Argentino de Diagnóstico y Tratamiento) (*).

La utilización de un medio diagnóstico como es la determinación del antígeno próstata específico (PSA) permite detectar en una faz temprana el cáncer prostático, cuando aún se encuentra clínicamente localizado logrando tratamientos precoces lo que los vuelve más eficaces, comprobándose una disminución en la mortalidad de esta enfermedad. Los médicos que se encargaron de estudiar tratamientos de cáncer de próstata clínicamente localizado, lo describen a continuación, a través de una investigación a través de la cual recibieron un premio por su investigación junto a un equipo de investigadores del CEMIC.

Es uno de los temas más controvertidos de la oncología. La mayoría de los pacientes a los que se les diagnosticó la enfermedad en esta etapa son tratados con intención curativa mediante:

1) Prostatectomía radical
2) Braquiterapia
3) Radioterapia externa

1- Prostatectomía radical: Es la extirpación quirúrgica de la próstata y las vesículas seminales. Es una intervención de cirugía mayor cuya técnica ha mejorado apreciablemente en los últimos 25 años. En los estadios clínicos y formas anatomopatológicas más favorables la posibilidad de permanecer libres de recidiva bioquímica al cabo de 5 años es mayor al 90%.

Se realiza accediendo a la próstata mediante incisión mediana infraumbilical de 15 cm. aproximadamente, extirpando para biopsia por congelación de ganglios de la zona ileoobturatriz. Comprobada la ausencia de infiltración neoplásica en dichos ganglios se realiza la extirpación de toda la glándula prostática junto con las vesículas seminales, y la pieza quirúrgica se envía al anátomopatólogo para su estudio.

2-Radioterapia de fuente externa: La radioterapia de fuente externa utiliza fotones de alta energía producidos por un acelerador lineal de electrones. En el trabajo al que nos referimos se utilizó un acelerador lineal de 10 mega-electrón voltios (MEV) en cinco fraccionamientos semanales de 1.8 a 2.0 Gy cada uno. Con la técnica convencional se utilizaron cuatro campos de tratamiento: anterior, posterior, lateral derecho y lateral izquierdo hasta alcanzar una dosis total de 70 Gy (7000 cGy). Con la técnica de Radioterapia Conformada la dosis total se estableció en 7600 cGy con un fraccionamiento de 180 cGy/día siendo la dosis entregada por un total de 6 puertas de entrada (campos laterales, oblicuos anteriores y oblicuos posteriores).

La Radoterapia Tridimensional Confirmada recibe este nombre debido a que la planificación del tratamiento se realiza utilizando programas de computacion que crea imágenes anatómicas y de curvas de isodosis tridimensionales en base a las tomografías axiales computadas, y las curvas de isodosis prescriptas se "conforman" o adaptan a la forma de la próstata. En esta técnica se utilizan además dispositivos de inmovilización del paciente. El objeto es adecuar las curvas de isodosis prescriptas a las formas de la próstata y de las vesículas seminales, con la intención de dar las dosis máximas tolerables en próstata y vesículas seminales protegiendo a los órganos vecinos (vejiga urinaria y recto) y tratar de asegurar la repetibilidad lo más exacta posible a lo largo de las semanas de tratamiento.

3- Braquiterapia: La terapia con radiaciones ionizantes puede ser con fuentes selladas radiantes externas o internas. El implante de fuentes de radiación dentro de la glándula es lo que se denomina braquiterapia. Las fuentes radioactivas que por su tamaño y aspecto se denominan "semillas" son introducidas dentro de la próstata a través de la piel del periné, bajo guía ecográfica o de tomografía axial computada.

Es un procedimiento no cruento. Es un método estereoatáxico porque la planificación preoperatorio y la colocación de las semillas se realizan teniendo en cuenta las tres dimensiones del espacio, y es conformado porque la curva de isodosis prescripta debe en lo posible seguir la forma de la próstata.

Las "semillas" así llamadas por su tamaño son cápsulas de titanio de 4,5 mm de longitud por 0.8 mm de diámetro, que contienen el Yodo-125 absorbido en un cilindro de plata porosa. Las semillas radioactivas más frecuentemente utilizadas son las de Yodo-125. El Yodo-125 tiene un período de semidesintegración de 59,41 días. La energía de la radiación del I-125 s de 27-35 keV y la capa hemirreductora es de 0,025mm de Pb, siendo la capa hemirreductora para el tejido vivo de 2cm. El I-125 decae por captura electrónica con la emisión de fotones característicos y electrones Auger.

Los electrones son absorbidos por la pared de titanio de la cápsula, la que sí deja pasar los fotones. El espesor de tejido vivo que hay desde próstata a piel actúa como blindaje atenuando la llegada de las radiaciones al exterior lo que permite que el paciente lleve una conducta en su vida social casi sin modificaciones, pudiendo continuar con sus tareas y relaciones habituales sin necesidad de aislamiento. Las semillas se colocan quedando en forma permanente en el órgano donde se encuentra el cáncer y es el en el mismo órgano afectado donde entrega la radicación de baja intensidad, continua, siendo la dosis entregada los primeros meses la más efectiva. Esa distribución en el tiempo, a la que se le da el nombre de protracción, es lo que contribuye a la gran tolerancia que tiene el tratamiento y el hecho de que la irradiación sea continua le otorga una mayor efectividad radiobiológica con respecto a la irradiación externa.

Obtenidas las dimensiones de la próstata se establece el volumen glandular, a partir del cual calcula el número de semillas necesarias y se planifica su ubicación para cubrir la totalidad de la próstata con la dosis prescripta de 14400 cGy (144 Gy).

Mediante un programa de computación al que se le suministraron los parámetros del paciente (volumen protático, forma de la próstata y dosis a dar) se realiza la simulación del tratamiento para obtener las curvas de isodosis. La optimización se obtiene por prueba y error, cambiando la posición de las semillas de acuerdo a las curvas de isodosis. La optimización se obtiene por prueba y error, cambiando la posición de las semillas de acuerdo a las curvas de isodosis que obtenemos con la computadora. Estas curvas son luego probadas sobre cortes tomográficos del paciente.

La ubicación de las agujas se comprueba con radiografías exploradoras y con los cortes tomográficos que sean necesarios hasta obtener la distribución prevista en la etapa de planificación.

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(*) Ambos médicos junto a un equipo de investigadores del CEMIC ganaron un premio por esta investigación.