Cuba y despenalización, claves en la reunión de los 34 presidentes
Cuba emerge como un tema central de la Cumbre de las Américas que ocurrirá en Cartagena de Indias, Colombia, el sábado 14/04 y domingo 15/04. Y lo ratificó el presidente anfitrión, Juan Manuel Santos, al advertir: "Es hora de acercar a USA y Cuba".
08 de abril de 2012 - 08:42
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). A 1 semana de la Cumbre de las Américas, en Cartagena de Indias, Colombia, es evidente que la convocatoria es gigantesca. En 1995 ocurrió en igual localidad, el encuentro de presidentes de los Países No Alineados, y también participaron 34 jefes de Estado, tal como se espera en esta ocasión. Pero los asistentes fueron la mitad de los que habrá en 2012 .
Ahora serán casi 10.000 personas, en 3 cumbres simultáneas (la de presidentes, la de empresarios y la de actores sociales).
De ellos, la delegación de Barack Obama aportará 1.000. ¿Cuántos de ellos son agentes de seguridad? Cuando Obama visitó Londres, Reino Unido, llevó 200 agentes...
"(...) Para comenzar, la cumbre tiene su propio significado para el gobierno de Juan Manuel Santos. Es un cierre con broche de oro de la primera mitad de su mandato en la que ha brillado su política exterior. Este será el primer escenario en el que Colombia podrá mostrar en toda su dimensión su nuevo empaque de país bisagra entre el norte y el sur del continente. Y la fotografía de Santos, tête à tête, con Obama y Dilma en el panel de cierre del encuentro de empresarios, se convertirá en el retrato que mejor ilustra su propósito de graduarse como líder regional.
Hasta la cumbre anterior, y por muchos años, Colombia era vista como un aliado irreductible de Estados Unidos en la región. Y en cuestión de meses, Santos logró darle un giro a esa imagen. No solo integró a Colombia en Unasur -la punta de lanza del antiimperialismo de nuevo cuño latinoamericano-, sino que dio la pelea para que Colombia presidiera ese organismo. Así, y dando una lección de realpolitik, se puso en un justo medio entre el norte y el sur. De tal suerte que, mientras en la cumbre anterior -en Trinidad y Tobago- la noticia era que el entonces presidente brasilero Lula da Silva proponía reunir a Chávez y Álvaro Uribe para que hicieran las paces en uno de sus tantos choques, esta vez el que llega como componedor es el propio presidente de Colombia.
Pero más allá del significado que tiene para Colombia de puertas para adentro, esta Cumbre de las Américas -la sexta- puede marcar un antes y un después para el continente. O por lo menos están dadas las condiciones para que de este cónclave salga humo blanco sobre dos hechos que han marcado su historia: el primero es si se le da o no el pase a Cuba para que asista a las próximas cumbres y el segundo es si se abre o no el debate sobre la prohibición de las drogas.
El marginamiento de Cuba del resto del continente, 53 años después de la Revolución cubana, ya no tiene sentido. Los principios que se invocaron para aislar a La Habana en 1962 -año en que Estados Unidos rompió relaciones y le aplicó el bloqueo- ya no tienen ninguna vigencia. En ese momento se habló de la defensa colectiva de la democracia en razón de que el comunismo se percibía como una amenaza universal. Por otra parte, el concepto que existía hace 50 años de exportar la revolución a través de entrenamiento militar o, incluso, apoyo armado a terceros países también dejó de existir. A nadie se le ocurre que Raúl Castro pueda tener tentaciones militares fuera de sus fronteras.
Otro argumento que se suma es que la justificación original para vetar a Cuba tenía algo de incongruente. Se hablaba de la defensa colectiva de la democracia, pero se olvidaba que uno de los pilares de la democracia es el pluralismo ideológico y el respeto de las diferencias y minorías. Si bien cuando esas minorías eran armadas se podía hacer una excepción, ahora, que no lo son, no solo no tiene mucho sentido marginarla, sino que va contra la misma democracia que se invoca.
El convencimiento de que es absurdo que Cuba esté por fuera es tal, que países claves como Brasil, Perú y Argentina le hicieron saber a la canciller María Ángela Holguín que no están dispuestos a volver a las cumbres donde no se incluya a Cuba. En otras palabras, la de Cartagena, seguramente, será la última reunión del club de mandatarios del continente que no cuente con la presencia de la isla de los Castro.
En cuanto al segundo tema, tal vez nunca antes como ahora se había llegado a una cumbre con un convencimiento, tan arraigado en las cabezas de muchos gobiernos, de que ha fracasado la guerra contra las drogas. O que, por lo menos, como se está combatiendo no es suficiente para neutralizar los enormes daños que produce y mucho menos para dar el golpe de gracia definitivo.
Hasta hace poco criticar la prohibición de las drogas parecía estar solo permitido a analistas o a líderes políticos retirados, como lo dijo hace unos días The Economist, haciendo referencia al informe de 2009 en el que los ex presidentes Cardoso, Gaviria y Zedillo declararon que la guerra contra las drogas "fracasó". Sin embargo, la diferencia ahora es que presidentes en uso de sus funciones también han empezado a hablar.
Felipe Calderón, de México, convocó a un "debate nacional" sobre la legalización, aunque luego dio reversa. Juan Manuel Santos, en noviembre pasado, fue mucho más allá en una entrevista: "Yo hablaría sobre la legalización de la marihuana y, más allá, si el mundo piensa que esa es la aproximación correcta". Y añadió: "Yo consideraría legalizar la cocaína si hay un consenso en el mundo".
Unos días después, siete países de Centroamérica declararon que se tienen que explorar todas las alternativas posibles "incluyendo regulación o alternativas de mercado", haciendo eco a Otto Pérez que, cuando apenas estrenaba la banda presidencial de Guatemala, pidió abrir un debate que "vaya más allá" de la despenalización de la droga para "encontrar otras formas" de combatir el narcotráfico de manera más "eficiente".
Y hasta Estados Unidos se pronunció: "Estamos contra la legalización, pero estamos, claro, dispuestos a debatir el tema", dijo un portavoz del Departamento de Estado.
(...) ¿Qué se espera que diga la Cumbre al respecto? Los que creen que va a salir una declaración que aboga por la despenalización se quedarán con los crespos hechos. Lo más probable es que se llegue a una fórmula para crear un grupo de trabajo efectivo. Eso quiere decir que, a diferencia de otros que ya existen en el sistema interamericano y que han brillado por su falta de resultados, el nuevo grupo plantearía una metodología de trabajo por escenarios para iniciar el debate de la legalización o la despenalización. (...)".
Entrevista
Edulfo Peña y Luis Guillermo Forero C., entrevistaron al presidente, el economista Juan Manuel Santos, para El Tiempo, de Bogotá (Santos fue directivo-propietario de ese matutino):
"-¿Cómo va a ser el debate sobre drogas en Cartagena?
-Es un asunto que se va a discutir, pero no va a ser el tema de la Cumbre. Lo único que estamos proponiendo a estas alturas es abordar el tema, que ya de por sí es un paso muy importante, porque hasta este momento muchos países, incluido Estados Unidos, se negaban a hacerlo. Ahora lo van a hacer, sin que eso quiera decir que están dispuestos a cambiar sus políticas.
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Estamos proponiendo que se discuta de una forma objetiva, racional, técnica, para que cualquier decisión que se tome a futuro esté basada en argumentos válidos y no en simples prejuicios. Esto tiene una altísima sensibilidad política. Usted le pregunta a la gente, por ejemplo, si quiere que se legalice la droga, y la inmensa mayoría le va a decir que no. Eso es normal, porque la gente ha sufrido con este problema. Por eso es tan importante que discutamos los diferentes escenarios y que con base en ese examen, veamos si hay mejores alternativas a la que hoy estamos poniendo en práctica, en la que Colombia ha sido relativamente exitosa. En el país hemos logrado desarticular los grandes carteles; la mayoría de los capos están extraditados, hemos logrado reducir el 'hectariaje' dedicado a la coca e incautado volúmenes sin precedentes de cocaína, pero el negocio sigue.
(...) -¿Cuáles serían los escenarios para la discusión?
-Continuar con lo que hoy tenemos; endurecer las penas en toda la cadena, metiendo a la cárcel a cualquier consumidor de droga, o el extremo de la legalización. Entre esos extremos hay muchos escenarios intermedios que están proponiendo líderes como los expresidentes Fernando Henrique Cardoso, de Brasil, y César Gaviria, de Colombia, que consisten en despenalizar el consumo. Si uno tiene como criterio a las víctimas de este fenómeno, comenzando por los propios drogadictos y por toda la gente que muere por cuenta del crimen organizado, se le va a facilitar mucho el análisis.
-¿Y con cuál de esos escenarios se queda usted?
-No tengo los elementos de juicio para decir que me quedo con uno u otro. En un escenario radical como la legalización, Estados Unidos dice que está en contra, porque es más costoso para la sociedad legalizar que no hacerlo. Otros dicen que es mucho más costoso no legalizar, debido al sufrimiento que el crimen organizado asociado al narcotráfico le está trayendo a la gente. Ninguna de las dos posiciones está sustentada por datos reales.
-¿Cuánto podría aumentar la adicción si uno legaliza? ¿Cuánto costaría en materia de políticas públicas de salud mitigar ese efecto? ¿Cuánto está costando en las prisiones de Estados Unidos una población carcelaria más grande que la de toda Europa, solamente por tráfico de drogas?
-Ese es el tipo de estudios que nadie ha hecho. Y después de 40 años de que el mundo se metió en esta guerra contra las drogas, yo creo que con mucha razón debemos analizar si lo que estamos haciendo está bien. Podemos llegar a la conclusión de que lo que estamos haciendo es el mal menor y que tenemos que seguir con esta política. Pero no podemos llegar a esa conclusión sin una discusión.
-¿Cuál sería el foro ideal para avanzar en la discusión?
-Naciones Unidas, que al fin y al cabo fue la que originó esta política mundial contra las drogas. Además, es un problema mundial que afecta a Afganistán, Medio Oriente, a los países europeos... ¡Y en qué forma! A mí lo que me interesa es que entremos en una discusión, que puede demorarse mucho tiempo, porque requiere muchos estudios. Pero tomar la posición fácil del avestruz y no querer discutir el tema me parece que puede resultar contraproducente.
-¿Cómo va el país en esa lucha?
-Ya no somos el primer productor de cocaína, Perú nos sobrepasó. Ya no tenemos los grandes carteles; tenemos las bandas criminales que se lucran del narcotráfico. Yo diría que el tema más importante en este momento para nosotros son esas bandas criminales, y combatirlas es una prioridad. Y hay otra cosa importante: mientras el mundo no decida lo contrario, vamos a ser totalmente contundentes en la lucha contra el narcotráfico, porque para nosotros es un problema de seguridad nacional. No es un problema marginal, es un problema de fondo. Donde bajemos la guardia se nos vuelve nuevamente a crecer el enano.
-¿Qué le dirá a Obama sobre este tema, ya que lo va a tener en casa, hablando de tú a tú?
-Después de la Cumbre tenemos una visita de trabajo; vamos a almorzar y a estar toda la tarde del domingo en una reunión bilateral. Ahí hay muchos temas. Está el TLC, que vamos a ver en qué momento podemos ponerlo en marcha. Ellos también están muy interesados en que Colombia ayude a los países centroamericanos y del Caribe en su lucha contra el narcotráfico.
Nosotros nos sentimos en la obligación de hacerlo; hemos aprendido mucho y ya estamos ayudando. Creemos que podemos hacer mucho más porque hay países que están en pañales en ese sentido. De igual forma hay otros temas que hemos identificado dentro de una nueva relación bilateral, como el acceso a la tecnología, la educación y cooperación para buscar programas de desarrollo más efectivos. Hay una gama de temas nuevos en los que tenemos mucho por avanzar porque hasta hace poco la agenda se limitaba a la lucha contra el terrorismo y las drogas.
-¿Podría aprovecharse esa oportunidad para impulsar la entrada en vigencia del TLC? (N. de la R.: Colombia y USA han aprobado un Tratado de Libre Comercio aún no implementado).
-Ese es uno de los temas principales que vamos a discutir. Voy a ver si podemos tomar una decisión en ese sentido.
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-¿Qué está demorando ese proceso?
-El cumplimiento de distintos compromisos. Unos legislativos, y que nos pongamos de acuerdo en ciertas normas fitosanitarias para poder exportar ciertas cosas... Son detalles complejos, pero espero que podamos vencerlos. Espero que con el presidente Obama tomemos una decisión política ese día de anunciar una fecha.
-¿Es dable pensar que eso suceda este año?
-Yo esperaría que sí.
-¿Qué debería hacer Cuba para ser incorporada a estas discusiones?
-Yo pensaría que hay que acercar a las partes, que son Estados Unidos y Cuba. Los demás países estamos en la mitad. A mí me gustaría que Cuba hiciera parte de este grupo; creo que a estas alturas no tiene sentido que no esté. Hay cierto grado de hipocresía en la forma como tratan a Cuba y no aplican el mismo rasero a otros países. Si hay buena voluntad, me gustaría un acercamiento entre ellos para poder buscar una nueva relación. Eso no va ser posible antes de las elecciones, pero después, si yo puedo y si Colombia puede poner un granito de arena para que eso suceda, lo haríamos con mucho gusto.
-¿Usted estaría dispuesto a eso?
-Por supuesto que estaría dispuesto.
-Rafael Correa dijo que como Cuba no estará en la Cumbre, él tampoco viene. ¿Qué opina?
-Lo lamentamos mucho. Su carta fue muy amable conmigo y con Colombia, muy elogiosa. Se la agradecí mucho. Lamentamos que no venga, pero eso sí es un problema de él. Nos hubiera gustado que viniera, pero su no presencia es un problema de él, no un problema nuestro. El resto de los países de la Alba, todos, ya han confirmado. Respeto mucho esa posición, y nos va a hacer mucha falta.
-¿Cree que esta será la última Cumbre sin Cuba?
-Pues vamos a ver. Hay muchos países que quieren dejar claro que otra Cumbre sin Cuba no tendría ningún sentido. Por eso creo que llegó el momento de ver si se puede dar un acercamiento entre Estados Unidos y Cuba para cambiar esas relaciones.
-¿Se está 'destetando' la región de Washington?
-Lo que yo he dicho, y se lo he dicho en Estados Unidos a muchas personas del Gobierno, es que más les vale mirar hacia el sur, porque para ellos los intereses estratégicos de largo plazo están en América Latina, no en países lejanos. Si quieren encontrar fuentes de crecimiento para sus productos, aquí está América Latina. Y al mismo tiempo tenemos que asociarnos y vernos con Estados Unidos, no en un mundo de dependencia, como tradicionalmente se ha visto, sino de tú a tú.
-¿Y en ese proceso cómo juega el ascenso de bloques como Celac y Unasur, a la par de un declive de la OEA?
-Es marginal, pero juega un papel. Esos grupos acaban siendo lo que los países miembros quieren que sean. Unasur tiene unos propósitos, Celac tiene otros. Hay que tratar de extraer los comunes denominadores y mirar cómo podemos construir sobre ellos. A veces hay demasiados grupos, demasiadas cumbres, y eso en lugar se ser positivo puede resultar contraproducente.
-¿Qué le enseñan a la región los problemas que hoy vive Europa?
-Si queremos integrarnos, tenemos que integrarnos físicamente. La infraestructura en América Latina es casi inexistente. Es mucho más difícil llegar de Colombia a Brasil que de Colombia a China. Y ni hablar en automóvil o en trenes, que no es posible. Tenemos un enorme potencial en un mundo que está buscando con desespero fuentes de crecimiento. Esto se puede lograr aumentando el comercio entre nosotros, que es una inmensa fuente de crecimiento económico. (...)".
Rafael Correa
A propósito de Cuba, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, envió la siguiente carta a Juan Manuel Santos, anticipando su ausencia de Cartagena de Indias:
Señor Doctor
Juan Manuel Santos
Presidente Constitucional de la República de Colombia
Estimado Presidente y amigo:
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Valoro y agradezco profundamente su gentil y reiterada invitación a la VI “Cumbre de las Américas”, a celebrarse en la hermosa Cartagena de Indias los días 14 y 15 de abril. Lamentablemente, pese a que en la V Cumbre de las Américas, celebrada en Trinidad y Tobago del 17 al 19 de abril de 2009, se rechazó la incomprensible exclusión de la República de Cuba de las cumbres americanas, una vez más, este país hermano no ha sido invitado.
Por definición, no puede denominarse “Cumbre de las Américas” a una reunión de la cual un país americano es intencional e injustificadamente relegado. Se ha hablado de “falta de consenso”, pero todos sabemos que se trata del veto de países hegemónicos, situación intolerable en nuestra América del Siglo XXI.
De igual manera, es inaceptable que en estas cumbres se soslayen temas tan fundamentales como el inhumano bloqueo a Cuba, así como la aberrante colonización de las Islas Malvinas, los cuales han merecido el rechazo casi unánime de las naciones del mundo.
Jamás buscaríamos ocasionar el más mínimo problema ni a su gobierno ni a nuestra querida Colombia. Se trata, como decía Bolívar, de sentir verdaderamente que la Patria es América, y en algún momento comenzar a denunciar y enfrentar con fuerza estas, repito, intolerables y hasta aberrantes situaciones. Por ello, después de haber reflexionado detenidamente, he decidido que, mientras sea Presidente de la República del Ecuador, no volveré a asistir a ninguna Cumbre de las “Américas”, hasta que se tomen las decisiones que la Patria Grande nos exige.
Nuestros pueblos bien pueden cansarse de que sus mandatarios estén en tantas cumbres, mientras todavía existen demasiados abismos por superar, como la pobreza e inequidad que todavía mantienen a América Latina como la región más desigual del mundo; la ineficaz estrategia de lucha contra el problema mundial de las drogas; la profunda transformación del Sistema Interamericano de Derechos Humanos, hoy celador de intereses ajenos a sus principios fundacionales; la vigencia de una verdadera libertad de expresión que no se encuentre reducida a los intereses de los negocios dedicados a la comunicación social; o, la completa supremacía del capital sobre los seres humanos, como lo demuestra la crisis hipotecaria en España, que afecta a centenares de miles de ciudadanos, entre ellos muchos migrantes latinoamericanos.
Esperamos que nuestra ausencia sea una cordial invitación a debatir lo esencial y a actuar en consecuencia, ratificando el aprecio y respeto que sentimos por todos nuestros colegas, Jefas y Jefes de Estado del Continente, queridos amigos con quienes compartimos sueños de mejores días para nuestros pueblos.
Deseamos, por el bien de la región y del mundo, que la Cumbre de Cartagena sea exitosa. El deseo de acompañarles es enorme, sólo superado por la firmeza de nuestras convicciones.
¡Hasta la victoria siempre!
Rafael Correa Delgado
Presidente Constitucional de la República del Ecuador
Quito, abril 2 de 2012.








