Si notó que aumentó un poco de peso durante la pandemia, no se preocupe, no está solo. Según una encuesta reciente supervisada por Google, alrededor del 38% de los participantes encontraron que sus hábitos alimenticios habían cambiado durante la pandemia de COVID-19, algunos de ellos con un promedio de 1.500 calorías adicionales al día (que pueden sumar hasta cinco libras al mes).
BAJAR DE PESO
Pandemia: esta es la peor forma de adelgazar los kilos ganados en cuarentena
Cree hábitos alimenticios más saludables a largo plazo que lo ayudarán a alejarse de las prácticas alimentarias emocionales que haya adquirido durante la crisis por COVID-19.
Naturalmente, algunos dirán que es necesario hacer dieta para perder peso, probablemente porque la cultura de la dieta ha estado diciendo lo mismo durante años. La cultura de la dieta dice que la solución al aumento de peso es restringir su alimentación y hacer ejercicio como loco para perder peso.
Sin embargo, cada vez son más los profesionales que están en contra de esta práctica. Glenn Livingston, médico y autor de Never Binge Again, dice a Eat This que la peor manera de manejar el aumento de peso en pandemia es ponerse a dieta.
"Desafortunadamente, el uso de alimentos para aliviar el trauma durante la pandemia crea un fuerte vínculo entre las emociones y la sobrealimentación que puede durar mucho después de que termina el COVID. Hacer dieta después de esta experiencia puede estresar al individuo y desencadenar el vínculo, creando así aún más episodios de sobrealimentación", indicó el especialista.
Por otra parte, vivir la pandemia de COVID-19 es un momento estresante, y puede ser fácil recurrir a alimentos reconfortantes para calmar las emociones de preocupación. ¿Porqué es eso? UT Southwestern Medical Center publicó un estudio que muestra cómo se libera nuestra "hormona del hambre", la grelina, en situaciones estresantes, lo que significa que podemos sentir hambre emocional cuando estamos estresados. Mientras tanto, el Journal of Consumer Psychology publicó otro estudio que muestra cómo esos alimentos reconfortantes "indulgentes" pueden ayudar a aliviar el mal humor.
Comprender los desencadenantes emocionales de la alimentación es el primer paso para tomar decisiones más saludables, según el Dr. Livingston. "Para corregir la ingesta excesiva de COVID-19, no haga dieta de inmediato, en su lugar concéntrese primero en modificar el comportamiento de comer en exceso", expresó.
En caso de hambre, siga estas pautas:
Una de las formas más fáciles de asegurarse de que siempre está comiendo una comida nutritiva es seguir las Pautas de MyPlate del USDA. Esta fórmula desglosa la forma exacta en que debe colocar su plato cada vez que se sienta a comer.
Las pautas le dicen que ponga la mitad de su plato con verduras y/o frutas, una cuarta parte de su plato con una proteína magra y una cuarta parte de su plato con un carbohidrato rico en fibra o un grano integral. Incorporar algunos productos lácteos de vez en cuando, así como algunas grasas saludables (como el aceite de oliva o la palta) garantizará que obtenga todos los nutrientes que necesita.
Por otra parte, es recomendable que tenga horarios estructurados para las comidas, ya que puede hacer que sea más fácil decir no a esas prácticas de comer en exceso, porque su cuerpo entrará en un ritmo que funcione para usted, en lugar de comer cuando lo desee.








