El llamado de la SIP (Sociedad Interamericana de Prensa), al hacer un recuento de los profesionales caídos en 2008, reitera que el asesinato de un periodista y la impunidad de los agresores coartan severamente la libertad de expresión y el derecho del público a ser informado. Durante el año que concluye, considerado como trágico para el periodismo, el mayor número de crímenes en la región contra profesionales de la prensa ocurrió en México.
La nómina total la integraron: Armando Rodríguez, Alejandro Fonseca, Miguel Angel Villagómez, Mauricio Estrada, Bonifacio Cruz, Alfonso Cruz, David García, Felicitas Martínez y Teresa Bautista Merino, México; Jorge Mérida, Guatemala; Carlos Quispe, Bolivia; Raúl Rodríguez, Ecuador; y Pierre Fould, Venezuela.
Desde 1995 y con el apoyo financiero de la Fundación John S. y James L. Knight, la SIP desarrolla un programa que considera el entrenamiento de periodistas en zonas de riesgo, el monitoreo de la libertad de prensa en las Américas y una campaña hemisférica contra la impunidad en crímenes de periodistas.
En muchos países latinoamericanos, los periodistas ejercen su profesión bajo riesgo permanente, exponiendo su vida ante continuas amenazas por parte del crimen organizado y ante otras acciones derivadas de diversos grupos sociales y económicos, interesados en acallarlos, tal como quedó demostrado en los trabajos presentados por los reporteros que asistieron al curso sobre Periodismo en Ambientes Hostiles, organizado por la SIP en Campo de Mayo, Buenos Aires, del 23 al 28 de noviembre 2008.
"Es en medio del fuego cruzado donde los periodistas del estado de Sinaloa tienen que realizar su trabajo", dijo por entonces Eduardo Valdez Verde, reportero del diario Noroeste, de Culiacán, México. "Amenazados por un lado por narcotraficantes y sus gatilleros, y vigilados y hostigados por policías estatales, federales y militares que lo mismo obstruyen el paso de un reportero, que privan su libertad a un fotógrafo para despojarle su equipo y borrarle las imágenes".
(Pionero en este tema fue el asesinato del presentador de televisión José Carlos Mesquita, el 10 de marzo de 1998, en Ouro Preto do Oeste, Rondonia, Brasil, que aún está sin resolver. La SIP pidió a los lectores de medios del continente firmar una carta pública al presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva exhortándole a esclarecer aquella muerte. El periodista había denunciado el tráfico de drogas y el desvío de dinero destinado al sector salud).
Daniel Salinas Basave, periodista de Frontera, Tijuana, Baja California, México, aseguró que recordarán al año 2008 como la época en que el chaleco antibalas se transformó en un instrumento de trabajo para los reporteros de su diario. "Hoy estamos viviendo en el ojo de este sangriento huracán que arroja cada día racimos de muertos en presentaciones cada vez más dantescas…En este escenario y con las corporaciones policiales superadas o descaradamente infiltradas por criminales, es como se ejerce el periodismo en Tijuana. En la portada de nuestro diario hay un espacio permanente, un cintillo superior en donde aparece el número de muertos de la jornada, que siempre se incrementa a punto de cierre de edición. Seis o siete diarios. Alguna vez fueron 18".
Alberto Arizmendi, consultor editorial del diario mexicano Noreste, Poza Rica, Veracruz, escribió: "Poza Rica ya no es una ciudad tranquila. Hace 6 años, cuando Noreste inició la aventura, las preocupaciones y la vida de esta región eran otras. No se trata de la capital del estado, sino de un enclave petrolero donde el nivel de vida es un poco más alto. Aquí ahora ningún periodista quiere ser héroe. Hay autocensura. Se publican diariamente notas relacionadas con el crimen organizado, pero no las de la región. De algún modo, al decir de un colega de Chihuahua, estos grupos han comenzado a determinar la agenda informativa local…Aquí todavía no superamos el marasmo. No estábamos preparados para cubrir esta realidad. No logramos entenderla".
La reportera investigativa Brigitte Colmán, del diario Última Hora, de Paraguay, informó que los periodistas del interior del país, "deben sobrevivir expuestos a reacciones que provocan sus publicaciones, soportando los ataques en ciudades y pueblos dominados por las distintas mafias: política, de la droga, de las grandes entidades binacionales, los narco-ganaderos, los grupos económicos, donde el Estado estuvo ausente por tantas décadas".
"La función periodística en Venezuela es cada día considerada de alto riesgo, debido a la polarización política que ha vivido el país en los últimos 10 años", escribió Luis Eduardo Borjas, reportero de Notitarde, de Valencia, Venezuela.
(Hay casos increíbles: un camarógrafo de televisión dominicano, Normando García, camarógrafo de los programas Pachanga Mix y Detrás de las Noticias, que se trasmiten por Tele Unión, Canal 16 de la ciudad de Santiago, República Dominicana, fue abatido a tiros por desconocidos que se trasladaban en automóvil. El periodista estaba dialogando en la vía pública con otra persona quien también resultó muerta. Y sigue sin esclarecerse. Otro caso fue el crimen en Paraguay del periodista radial de origen chileno Alberto Palma Godoy, perpetrado el 22 de agosto de 2007: sicarios disfrazados de militares ingresaron al hogar de Palma Godoy, en Mayor Otaño, Itapúa, y lo acribillaron en presencia de sus familiares. Los hermanos Fabio y Nelson Vera Sanabria, acusados de ser los autores materiales del crimen, se encuentran prófugos. ).
En los últimos 19 años han sido asesinados 344 periodistas en el continente americano y hay más de una decena de desaparecidos. La SIP ha recurrido ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, denunciando diversas situaciones impunes de periodistas asesinados y/o desaparecidos.
El presidente de la SIP, Enrique Santos Calderón, director del diario colombiano El Tiempo, invitó a las publicaciones de las Américas a difundir las investigaciones "en las que mediante casos específicos se nos revela que también mediante la solidaridad y la difusión de estos temas podremos avanzar en el combate contra la violencia a la libertad de prensa y la libertad de expresión, y contra la impunidad de los crímenes contra periodistas".
Por su parte, el presidente de la Comisión Contra la Impunidad, Juan Francisco Ealy Ortiz, presidente del periódico mexicano El Universal, expresó que "mientras prevalezca la violencia ejercida contra periodistas y medios de comunicación para manipular y frenar la libertad de expresión y la libertad de prensa, tenemos el deber de continuar nuestra lucha paciente, solidaria y perseverante contra el terror y la impunidad".
La SIP invita a los lectores a adherir, a través de la página de internet www.impunidad.com, a la campaña "Acabemos con la impunidad de crímenes contra periodistas".
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2008, un año trágico para los periodistas latinoamericanos
La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), recordó a través de un anuncio publicado en más de 350 periódicos del continente, que en el año 2008 fueron asesinados 13 periodistas en la región, e instó a que los responsables de esas muertes fuesen castigados con el máximo de rigor. Son días de asesinatos sin resolver, y eso equivale a impunidad que, inevitablemente, guarda alguna relación con el poder.
26 de diciembre de 2008 - 04:56
El llamado de la SIP (Sociedad Interamericana de Prensa), al hacer un recuento de los profesionales caídos en 2008, reitera que el asesinato de un periodista y la impunidad de los agresores coartan severamente la libertad de expresión y el derecho del público a ser informado. Durante el año que concluye, considerado como trágico para el periodismo, el mayor número de crímenes en la región contra profesionales de la prensa ocurrió en México.
La nómina total la integraron: Armando Rodríguez, Alejandro Fonseca, Miguel Angel Villagómez, Mauricio Estrada, Bonifacio Cruz, Alfonso Cruz, David García, Felicitas Martínez y Teresa Bautista Merino, México; Jorge Mérida, Guatemala; Carlos Quispe, Bolivia; Raúl Rodríguez, Ecuador; y Pierre Fould, Venezuela.
Desde 1995 y con el apoyo financiero de la Fundación John S. y James L. Knight, la SIP desarrolla un programa que considera el entrenamiento de periodistas en zonas de riesgo, el monitoreo de la libertad de prensa en las Américas y una campaña hemisférica contra la impunidad en crímenes de periodistas.
En muchos países latinoamericanos, los periodistas ejercen su profesión bajo riesgo permanente, exponiendo su vida ante continuas amenazas por parte del crimen organizado y ante otras acciones derivadas de diversos grupos sociales y económicos, interesados en acallarlos, tal como quedó demostrado en los trabajos presentados por los reporteros que asistieron al curso sobre Periodismo en Ambientes Hostiles, organizado por la SIP en Campo de Mayo, Buenos Aires, del 23 al 28 de noviembre 2008.
"Es en medio del fuego cruzado donde los periodistas del estado de Sinaloa tienen que realizar su trabajo", dijo por entonces Eduardo Valdez Verde, reportero del diario Noroeste, de Culiacán, México. "Amenazados por un lado por narcotraficantes y sus gatilleros, y vigilados y hostigados por policías estatales, federales y militares que lo mismo obstruyen el paso de un reportero, que privan su libertad a un fotógrafo para despojarle su equipo y borrarle las imágenes".
(Pionero en este tema fue el asesinato del presentador de televisión José Carlos Mesquita, el 10 de marzo de 1998, en Ouro Preto do Oeste, Rondonia, Brasil, que aún está sin resolver. La SIP pidió a los lectores de medios del continente firmar una carta pública al presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva exhortándole a esclarecer aquella muerte. El periodista había denunciado el tráfico de drogas y el desvío de dinero destinado al sector salud).
Daniel Salinas Basave, periodista de Frontera, Tijuana, Baja California, México, aseguró que recordarán al año 2008 como la época en que el chaleco antibalas se transformó en un instrumento de trabajo para los reporteros de su diario. "Hoy estamos viviendo en el ojo de este sangriento huracán que arroja cada día racimos de muertos en presentaciones cada vez más dantescas…En este escenario y con las corporaciones policiales superadas o descaradamente infiltradas por criminales, es como se ejerce el periodismo en Tijuana. En la portada de nuestro diario hay un espacio permanente, un cintillo superior en donde aparece el número de muertos de la jornada, que siempre se incrementa a punto de cierre de edición. Seis o siete diarios. Alguna vez fueron 18".
Alberto Arizmendi, consultor editorial del diario mexicano Noreste, Poza Rica, Veracruz, escribió: "Poza Rica ya no es una ciudad tranquila. Hace 6 años, cuando Noreste inició la aventura, las preocupaciones y la vida de esta región eran otras. No se trata de la capital del estado, sino de un enclave petrolero donde el nivel de vida es un poco más alto. Aquí ahora ningún periodista quiere ser héroe. Hay autocensura. Se publican diariamente notas relacionadas con el crimen organizado, pero no las de la región. De algún modo, al decir de un colega de Chihuahua, estos grupos han comenzado a determinar la agenda informativa local…Aquí todavía no superamos el marasmo. No estábamos preparados para cubrir esta realidad. No logramos entenderla".
La reportera investigativa Brigitte Colmán, del diario Última Hora, de Paraguay, informó que los periodistas del interior del país, "deben sobrevivir expuestos a reacciones que provocan sus publicaciones, soportando los ataques en ciudades y pueblos dominados por las distintas mafias: política, de la droga, de las grandes entidades binacionales, los narco-ganaderos, los grupos económicos, donde el Estado estuvo ausente por tantas décadas".
"La función periodística en Venezuela es cada día considerada de alto riesgo, debido a la polarización política que ha vivido el país en los últimos 10 años", escribió Luis Eduardo Borjas, reportero de Notitarde, de Valencia, Venezuela.
(Hay casos increíbles: un camarógrafo de televisión dominicano, Normando García, camarógrafo de los programas Pachanga Mix y Detrás de las Noticias, que se trasmiten por Tele Unión, Canal 16 de la ciudad de Santiago, República Dominicana, fue abatido a tiros por desconocidos que se trasladaban en automóvil. El periodista estaba dialogando en la vía pública con otra persona quien también resultó muerta. Y sigue sin esclarecerse. Otro caso fue el crimen en Paraguay del periodista radial de origen chileno Alberto Palma Godoy, perpetrado el 22 de agosto de 2007: sicarios disfrazados de militares ingresaron al hogar de Palma Godoy, en Mayor Otaño, Itapúa, y lo acribillaron en presencia de sus familiares. Los hermanos Fabio y Nelson Vera Sanabria, acusados de ser los autores materiales del crimen, se encuentran prófugos. ).
En los últimos 19 años han sido asesinados 344 periodistas en el continente americano y hay más de una decena de desaparecidos. La SIP ha recurrido ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, denunciando diversas situaciones impunes de periodistas asesinados y/o desaparecidos.
El presidente de la SIP, Enrique Santos Calderón, director del diario colombiano El Tiempo, invitó a las publicaciones de las Américas a difundir las investigaciones "en las que mediante casos específicos se nos revela que también mediante la solidaridad y la difusión de estos temas podremos avanzar en el combate contra la violencia a la libertad de prensa y la libertad de expresión, y contra la impunidad de los crímenes contra periodistas".
Por su parte, el presidente de la Comisión Contra la Impunidad, Juan Francisco Ealy Ortiz, presidente del periódico mexicano El Universal, expresó que "mientras prevalezca la violencia ejercida contra periodistas y medios de comunicación para manipular y frenar la libertad de expresión y la libertad de prensa, tenemos el deber de continuar nuestra lucha paciente, solidaria y perseverante contra el terror y la impunidad".
La SIP invita a los lectores a adherir, a través de la página de internet www.impunidad.com, a la campaña "Acabemos con la impunidad de crímenes contra periodistas".







