MUMBAI (
Crónica). Yonatan Gher recibió el pasado 12 de octubre la llamada del hospital Hiranandani anunciando el inminente nacimiento de su primer hijo. Corrió escaleras abajo, tomó un taxi con su pareja y juntos atravesaron el caótico tráfico de Mumbai, esquivando vacas y vendedores ambulantes hasta llegar a la sala de partos justo a tiempo.
"Felicidades, es niño", dijo el médico al entregarles a un saludable bebé de 3,8 kilogramos y piel algo más oscura que la suya. Era el final a nueves meses de un embarazo nada convencional en el que la pareja gay de Israel puso el esperma, una clínica de Mumbai organizó la fecundación in vitro y una ama de casa india gestó el bebé tras haber firmado un contrato como madre de alquiler. El resultado es el pequeño Evyatar, prueba de que la familia -y la manera de formarla- nunca volverán a ser lo mismo.
"Todo nos había parecido virtual, como si no estuviera pasando, hasta que el médico nos entregó al bebé. Es entonces cuando te dices: '¡Soy padre!'", dice exultante Gher, un activista de Greenpeace de 30 años y director del Jerusalem Open House, la mayor organización en defensa de los homosexuales de Israel.
Hombres y mujeres, jóvenes y no tanto, parejas gays y heterosexuales, solteros y casados, todos ellos unidos por el deseo común de convertirse en padres, han encontrado en la India una forma rápida, relativamente barata y segura de cumplir su sueño. El segundo país más poblado del planeta se ha convertido, para ansiosos padres desde Tokio a Madrid, en la cigüeña del mundo.
"¡Sólo para usted: mujer joven y sana con sobre ovulación!", dicen los anuncios publicitarios de los hospitales que ofrecen madres de alquiler. "Cumpla su sueño con una madre subrogada de la India".
Las paredes de la sala de espera de la clínica Rotunda de Mumbai están cubiertas por los diplomas y reconocimientos en obstetricia del doctor Gautam Allahbadia, uno de los pioneros en la maternidad subrogada.
El centro se encuentra en uno de los barrios elitistas de la capital financiera india y la dirección de su página de Internet (www.iwannagetpregnant.com; quieroquedarmeembarazada.com) no deja lugar a dudas sobre su especialidad.
Una pareja heterosexual llegada de USA espera para entrar en consulta y preguntar por los últimos detalles antes de decidirse a tener su primer hijo. "¿Qué, viene por lo mismo?", pregunta él, un comerciante de la costa este americana.
"Nosotros lo hemos intentado todo para tener hijos y nada. En la India esperamos ser padres antes de un año, ¿no es fantástico?", dice su mujer.
La escena de la sala de espera está llena de contrastes: expectantes padres occidentales y mujeres indias que ocultan bajo sus saris estampados los sueños de personas a las que nunca llegarán a conocer. Las clínicas evitan si quiera presentarlos para que no haya vínculos emocionales o peticiones de dinero adicionales de última hora.
Un cartel de la salita de la clínica Rotunda señala el camino hacia la 'sala de donación de semen', el punto de partida de todo el proceso. Pero los folletos informativos recuerdan que los padres pueden ahorrarse el viaje.
"Hemos llegado a un acuerdo con DHL", explica el doctor Allahbadia al referirse a la compañía internacional de transportes urgentes. "Pueden enviarnos el semen congelado del futuro padre por correo desde cualquier punto del mundo y nosotros nos encargamos del resto. Basta con que se presenten a tiempo para el parto".
La clínica Rotunda ha utilizado a 30 madres de alquiler desde que inició el programa de subrogación en 2003. Otras cinco mujeres están embarazadas y hay 15 pendientes de pasar unos requisitos que incluyen tener menos de 45 años, estar casadas, confirmar bajo contrato que no han mantenido relaciones extraconyugales en los últimos seis meses y pasar una serie de pruebas para descartar desde enfermedades genéticas al sida.
Clientes
Los archivos de la clínica incluyen los historiales de 3 parejas españolas: 2 heterosexuales que tuvieron sendos niños y 1 pareja de novios de Torremolinos (de origen británico) que se llevaron gemelos.
Otro matrimonio español tiene cita para iniciar el proceso en febrero y el correo electrónico del hospital está lleno de consultas llegadas de media docena de ciudades españolas.
El extranjero es la única opción para las parejas españolas que optan por una madre de alquiler y quieren evitar la clandestinidad. La maternidad subrogada quedó excluida de la Ley de Reproducción Humana Asistida de 2006 y el Gobierno no tiene previsto incluir esa posibilidad en el futuro.
La India se ha convertido en la alternativa más popular porque cuenta con hospitales avanzados y el proceso cuesta una cuarta parte que en otros países donde la maternidad subrogada es legal. Mientras en USA o Canadá los gastos pueden llegar a superar los €100.000, en la India todo el proceso cuesta alrededor de €20.000, de los que entre €4.000 y €5.000 van a parar a la madre de alquiler (el doble del sueldo anual medio de una familia india).
"Somos una pareja de 28 y 36 años, casados desde la aprobación de la ley de matrimonio de personas del mismo sexo. Somos una familia más que deseamos tener hijos. Hemos optado por este medio (madre de alquiler) porque la adopción es prácticamente imposible por la larga lista de espera. Si alguien nos puede ayudar", escribe una pareja gay española en el foro de Internet que acompaña a una de las informaciones sobre madres de alquiler en la India.
Muchos de esos anuncios son respondidos directamente por mujeres españolas y latinoamericanas que se ofrecen como alternativa a cambio de dinero. "Hola. Alquilo mi vientre, tengo 26 años. Trigueña, talla 1.65, ojos marrones, cabello castaño oscuro, responsable Soy una chica totalmente sana sin vicio alguno", dice una de las ofertas en la misma página.
Alberto y Marta (nombres no reales) prefirieron subir a un avión. Lo habían intentado todo para tener un hijo y vieron con desesperación cómo los procesos de adopción podían retrasar su sueño otros 3 años. Tras contactar a la clínica Rotunda hace 2 años, el doctor Gautam puso un anuncio en el periódico para buscar voluntarias que quisieran ganarse un dinero convirtiéndose en madres de alquiler. Se realizó un proceso de selección entre varias candidatas y dos meses después se llevó a cabo la fecundación in vitro.
Durante los siguientes nueve meses, el matrimonio español recibió a través de Internet los informes de la evolución del embarazo y las ecografías realizadas a la madre. Finalmente, dos semanas antes del parto, Alberto y Marta llegaron a Mumbai, esperaron nerviosos en una sala contigua a la habitación donde su madre de alquiler estaba dando a luz y minutos después recibieron a su bebé.
"Gracias por habernos ayudado a cumplir nuestro sueño", escriben ya de regreso en España en un correo electrónico enviado a Gautam Allahbadia, el médico que llevó su caso.
Pocas trabas
El Gobierno indio no tiene estadísticas del número de extranjeros que ha utilizado la maternidad subrogada desde que las primeras parejas occidentales se interesaron por la opción hace 6 años, pero los médicos del sector aseguran que el país vive un auténtico boom en el que el problema empieza a ser encontrar a suficientes madres de alquiler para atender la demanda.
Las autoridades locales quieren convertir a la India en el principal destino médico del mundo y no ponen trabas. El hospital entrega un certificado oficial de nacimiento al padre biológico inmediatamente después del parto, en el que la madre de alquiler ni siquiera es mencionada.
El bebé debe pasar entonces la prueba más difícil del registro en la embajada del país al que va a ser trasladado. Un análisis de ADN confirmando que se es el padre biológico forma parte de los documentos, que en el caso de España incluye "un certificado por el que la madre renuncia al niño en favor del padre", según explican fuentes diplomáticas españolas en Nueva Delhi.
Una de las grandes contradicciones de que la India se haya convertido en el vientre del mundo es que se trata de un país de férreas tradiciones conservadoras. La maternidad subrogada ha empezado a provocar agitados debates y algunas clínicas han tenido que cerrar o cambiar de sede después de ser acosadas por grupos religiosos hindúes y musulmanes.
"Es una situación que puede provocar abusos. ¿Qué lleva a estas mujeres a convertirse en madres de alquiler? ¿Están tomando una decisión bien informadas o lo hacen por desesperación?", se pregunta Susan Seenan, de la ONG Infertility Network, contraria a los alquileres de madres en países pobres.
Basanti tiene 34 años, está casada y tras tener un hijo propio supo a través de una prima de la posibilidad de ganar un buen dinero gestando para una pareja británica. "Mi marido tenía deudas y temíamos perder la casa. El me animó a hacerlo", dice esta madre de alquiler, que asegura que no tuvo problemas en desvincularse del bebé tras el parto en 2007. "Desde el principio, aunque estaba dentro de mí, tenía claro que no era mío".
Basanti compartió durante cinco meses una habitación con otras madres de alquiler en una pensión alquilada por el hospital Kaival parasus pacientes.
Mientras en ciudades como Mumbai o Delhi las candidatas suelen pasar el embarazo en sus casas, en el caso de esta clínica de la localidad de Anand, en el Estado de Gujarat, muchas de las mujeres vienen de aldeas rurales y los médicos prefieren seguir su evolución de cerca. Uno de los objetivos es asegurarse de que cumplen con la exigencia de los padres extranjeros de que sus madres de alquiler tengan un embarazo saludable y sin vicios. Esto es: nada de tabaco, alcohol o drogas.
La clínica de Anand ha sido descrita por sus críticos como una 'granja de embarazadas', lo que no ha impedido que se haya hecho especialmente popular entre las parejas estadounidenses.
El pasado año, Oprah Winfrey, la presentadora de televisión más popular de USA, emitió un documental describiendo el lugar. La directora del hospital, Naina Patel, asegura que desde entonces se ha visto desbordada por una media de 10 nuevas solicitudes al día. "Ganan todos. Los padres tienen un hijo que de otra forma no tendrían y la madre puede invertir el dinero en lo que necesite. Un embarazo de nueves meses no se puede imponer a nadie", asegura Patel.
La idea de juntar las necesidades de fertilidad de parejas extranjeras y las no menos urgentes necesidades monetarias de las indias se ha convertido con el tiempo en un negocio de más de €350 millones al año, según asociaciones médicas indias.
Al menos 30 clínicas han abierto en todo el país en los últimos cuatro años y la previsión es que el número de embarazos se duplique en los dos próximos años. Aunque fuentes del sector calculan que este año habrán nacido 500 niños a través de la maternidad subrogada, incluidos casos de familias indias, las cifras son poco fiables porque no tienen en cuenta los ofrecimientos de madres de alquiler particulares ni las decenas de pequeñas clínicas que operan sin estar registradas.
¿Arrepentirse?
El Gobierno asegura estar estudiando la aprobación de una ley que regule la práctica y aclare las ambigüedades de un proceso no exento de riesgos. ¿Qué ocurre, por ejemplo, si la madre alquilada se arrepiente y decide quedarse con el bebé? Aunque los médicos aseguran que no se ha producido ni un solo caso, legalmente podría hacerlo. Y si son los padres adoptivos los que se arrepienten y no recogen al bebé, ¿qué ocurre con el niño?
Yamada, de 45 años, y su esposa, Yuki, de 41, vinieron a la India para alquilar los servicios de la campesina local Preeti Ben Mehta. Cuando el embarazo se encontraba a medio camino, el matrimonio japonés se divorció y no quiso saber nada del bebé.
La pequeña Manji, nacida el 25 de julio en la clínica de Anand, quedó literalmente en el limbo. Los jueces del Supremo japonés se vieron tan confundidos que tuvieron que pedir a la Fiscalía que despejara dudas que iban desde quiénes eran los verdaderos padres a cuál era la nacionalidad del niño, que terminó siendo acogido por su abuela japonesa.
La ley, pues, se vio desbordada por una modalidad de gestación familiar que no había previsto.
La semana pasada, tras casi dos meses en la India, Yonatan Gher y su pareja, Omer, se encontraban a punto de coger el avión que les llevaría de regreso a Israel con su hijo Evyatar.
La documentación estaba en regla, si bien los padres tenían pendiente arreglar algunas desavenencias ante una nueva división de labores domésticas que ahora incluye el cambio de pañales o las comidas del bebé.
La madre de Gher había llegado días antes a la India para darles a su hijo y a su novio algunos consejos. "Está muy ilusionada.Con un hijo gay, nunca pensó que sería abuela", decía Gher entre risas.
Las clínicas de subrogación de la India aseguran que en los dos últimos años las parejas gays han empezado a abrazar la opción de la maternidad subrogada hasta formar la mitad de sus clientes. Algunos llegan a la India con falsas esposas para poder completar el proceso de regreso a países que no permiten la adopción a homosexuales.
Gher asegura haber recibido cientos de mensajes de parejas gays. "Mi madre siempre me cuenta que yo fui un accidente y que me hicieron en un despiste", asegura Gher al explicar por qué cree que los homosexuales deben tener el derecho a crear sus propias familias. "En nuestro caso, la opción del accidente no existe. Nuestros hijos son buscados y los queremos con todas nuestras fuerzas". Después, guiñando un ojo al doctor Gautam Allahbadia, que se sienta a su lado en la cena de despedida, añade: "El próximo año tendremos que venir a por un hermanito para Evyatar".
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India, nuevo vientre de alquiler del mundo
El negocio del alquiler de vientres en India ya mueve más de €350 millones al año, con unos 500 bebés nacidos en 2008 de una madre subrogada. Hay parejas españolas. El semen puede ser enviado por DHL.
25 de noviembre de 2008 - 01:46







