En la novela Gomorra, el italiano Roberto Saviano cuenta 11 historias de finales de los años '90, cuando recorría en motocicleta a su Nápoles natal y, aprovechando cierta descuido de dirigentes y sicarios camorristas, recogió anécdotas para cruzarlas luego con el análisis social y económico. El recorrido lo fue llevando hasta la administración pública, el Parlamento y el mundo de los negocios, cotos de la mafia local. Según Giani Solino, la Camorra es "un sistema que la ciudadanía percibe como un cuerpo extraño cuando asesina, pero con el cual acaba por convivir en la cotidianeidad". Los mismos pequeños o medianos empresarios que se quejan del Fisco, le pagan il pizzo (impuesto mafioso), a los camorristas, un seguro para sus negocios y sus vidas. Y el reclutamiento masivo de jóvenes para el sicariato camorrista ocurre no solamente por las condiciones de miseria y desocupación, sino también por la fascinación por la violencia y el ascenso social vinculados al crimen. La Camorra tuvo su momento clave después del terremoto de 1980, cuando los mafiosos lograron una acumulación de capital a partir del control de gran parte de los recursos para la reconstrucción regional, que les permitió convertirse en una holding criminal. En poco más de 20 años, pasaron del contrabando de tabaco desde Sicilia a subcontratar la construcción de las mayores obras públicas -el tren de alta velocidad Roma-Nápoles, por ejemplo-, infiltrar municipios, y administrar y blanquear enormes recursos. El escritor Leonardo Sciascia coincidió, ya a comienzos de los '80, con el procurador antimafia, Piero Grasso, en el sentido de que es un error considerarla como un anti-Estado, "Está dentro del Estado y su connivencia con el poder es mucho más que una simple hipótesis. Está constituida por personas que viven en la legalidad y manejan un inmenso potencial económico, invierten en gran escala y se mueven en todas las instancias del poder y los sectores sociales. Es la estructura más antigua y potente de Sicilia". Es una especie de federación con más de 186 asociaciones mafiosas y unos 5.000 afiliados, en un juego continuo de alianzas estratégicas y conflictos. La organización piramidal, muy rígida, tiene importantes filiales en las Américas. Los Mancuso En un artículo publicado en L'Espresso, Saviano relata una conversación que tuvo con un narco hace años en una playa de Salerno, quien le habló de su amistad con un capo sudamericano capaz de mover inmensos capitales y de llegar con sus operaciones hasta el sur de Italia, comandante de un "ejército guerrillero" que dominaba parte de Colombia: Salvatore Mancuso. El nombre no le sonó inicialmente pero más tarde, cuando investigaba sobre la mafia calabresa, la 'Ndrangheta, la más sanguinaria y potente de Italia, encontró que después de los Morabito, los Mancuso eran la 2da. familia más importante y que por medio de un hijo de emigrante radicado en Montería, Colombia, de nombre Salvatore, controlaba el envío de cocaína colombiana hacia Europa. La familia Mancuso domina una gran empresa económico-criminal en la provincia de Vibo Valenti, con una estructura familiar en 3 ramas -Diego, Francesco y Cosme Mancuso- que ha logrado implantarse en el norte del país como parte clave de la mafia calabresa, y que ha ido cambiando el nombre arcaico 'Ndrangueta por el de Cosa Nuova. Se trata de una mafia que empezó como sanguinaria filial de la Cosa Nostra, basada en el secuestro, la extorsión y el bandolerismo, y que ha logrado controlar ayuntamientos, invertir en sanidad, turismo, tráfico de residuos tóxicos, hasta convertirse en la sociedad más moderna del narcotráfico internacional mediante el colombo-italiano Mancuso. Según Francesco Forgione, ex presidente de la Comisión Antimafia del Parlamento italiano, la mafia calabresa es la holding más potente del crimen organizado a escala mundial. Según el observatorio Eurispes, factura €44.000 millones al año. Su estructura se basa en la familia natural, se mantienen los lazos de sangre y nadie declara contra su padre, hermano, tío... Todo lo contrario de lo que sucede con La Cosa Nostra, cuyas "familias" son círculos alrededor de los grandes capos. Cuando uno cae, los 'arrepentidos' delatan a otros y así van cayendo todos como fichas de dominó. La 'Ndrangheta es considerada la más importante en el tráfico de cocaína desde Sudamérica a Europa y USA. El papel de Mancuso, reflejado en el informe Galloway Tiburón, de la Dirección Antimafia de Regio Calabria, llevó a las asociaciones de familiares de magistrados a viajar a Colombia y a pedir su extradición a Italia, pues la mayor parte de sus negocios tienen como destino a ese país. La Procuraduría de Catanzaro había pedido su extradición mucho antes de que fuera enviado a USA. Mancuso fue extraditado por el presidente Álvaro Uribe Vélez, por graves delitos de narcotráfico. Las 3 mafias más importantes -Cosa Nostra, Camorra y 'Ndrangheta- se benefician de la ausencia de una decidida intervención internacional contra sus negocios. "¿Por qué no clausuran los 37 paraísos fiscales más conocidos, lugares para el confortable acomodo del botín de la criminalidad organizada, sin los cuales las mafias de la droga y las bandas especializadas en la evasión fiscal y el blanqueo tendrían la vida mucho más difícil?", preguntó el politólogo español José Vidal-Beneyto. El martes 18/11, en una sala de la Corte Federal de Washington, el ex jefe paramilitar Salvatore Mancuso admitió que tenía miedo y rompió en llanto frente a las cámaras que transmitían vía satélite la 1ra. de 3 sesiones de confesión ante un fiscal colombiano de Justicia y Paz. Uno de los alguaciles que lo custodiaban lo llevó de un brazo a un calabozo contiguo y esperó a que el otrora poderoso jefe paramilitar recuperara el control de sus emociones. De regreso a la sala, Mancuso le dijo al fiscal Leonardo Cabana y a cerca de 500 víctimas que seguían la transmisión en auditorios habilitados en la sede de la Fiscalía en Bogotá, Ituango, Cúcuta, Montería y Sincelejo, que teme por la suerte de la familia que le queda en Colombia pero que aún así cumplirá su compromiso de confesar no menos de 43 crímenes en los que estuvo comprometido como miembro de la cúpula de las Autodefensas Unidas de Colombia, los paramilitares. Antes de la crisis nerviosa, Mancuso había relatado algunos hechos y mencionado con nombre y/o apellido a 9 oficiales de las Fuerzas Armadas que, según él, facilitaron, auspiciaron o participaron directamente en masacres cometidas en desarrollo de la "guerra antisubversiva". Harold Mosquera y Carlos Augusto Franco, del equipo de Policía Judicial que acompañó al fiscal Cabana, anotaron los nombres: > general Iván Ramírez, comandante de la I División del Ejército; > coronel Barrero, comandante del Batallón Junín adscrito a la XI Brigada; > mayor Sanabria, oficial de Inteligencia de esta unidad; > coronel Enciso, comandante de la Policía de Sucre; > mayor Parra, comandante de la Sijín en Sucre; > coronel Díaz Granados; > coronel Matamoros, y capitán Chamorro, adscritos al Grupo Mecanizado Maza, y > coronel Pedreros, comandante de la Policía en Santander. La más dramática, por la forma como operó la alianza entre paramilitares y miembros de la Fuerza Pública, fue la masacre de Pichilín, Sucre, el 4 de diciembre de 1996, en la que murieron 12 personas. Según Mancuso, fue planificada con el coronel Enciso, comandante de la Policía del departamento; y el paramilitar Salomón Feris Chadid, hermano del congresista Jorge Feris Chadid. El ex jefe paramilitar sostuvo que las versiones de la masacre que se conocieron cuando empezó el proceso de Justicia y Paz estaban incompletas, porque en ese momento algunos de los implicados tenían influencia en los altos mandos. Hasta el martes, la historia que tenían los fiscales era la que había contado Edwin Manuel Tirado Morales, 'el Chuzo', quien solo reveló que las víctimas habían sido seleccionadas con base en una lista de posibles colaboradores de la guerrilla enviada a las AUX por un destacamento de la Infantería de Marina. De acuerdo con lo previsto, el jueves 20/11 Mancuso deber contar qué papel jugó en los crímenes el almirante Rodrigo Quiñónez, ex comandante de la Infantería de Marina, ex subdirector de la Escuela Superior de Guerra y agregado militar de la Embajada de Colombia en Israel hasta 2000. Durante la audiencia, Mancuso confirmó que, cuando Jorge Noguera fue director del DAS (la policía de élite, dependiendo del Presidente colombiano), el organismo se convirtió en la principal fuente de inteligencia para los paramilitares. "Voy a ser sincero -dijo Mancuso-. Nosotros hacíamos el trabajo sucio que el DAS y la Fuerza Pública no podían hacer". Y aseguró que varios asesinatos de profesores y estudiantes de la Universidad de Córdoba fueron cometidos después de que el DAS definiera los blancos. Admitió su responsabilidad en un asesinato muy delicado: un profesor de la Universidad de Córdoba de apellido Fuentes, vestido de guerrillero y presentado como muerto en combate. "El profesor Fuentes estaba amenazado de muerte y un escolta suyo nos lo entregó", explicó Mancuso. Tras insistir en que está dispuesto a aportar a las autoridades toda la información necesaria para probar cada una de sus afirmaciones, Mancuso contó que hace poco le escribió una carta a Luis Moreno Ocampo, fiscal de la Corte Penal Internacional, para pedirle vigilancia especial de los procesos judiciales que se deriven de sus declaraciones. Las Convivir El relato que hizo Mancuso sobre cómo era el engranaje de las Convivir (organización no gubernamental a la que estuvo vinculado un sector de los simpatizantes de Álvaro Uribe Vélez) con la estructura paramilitar, dejó en la comisión judicial colombiana una sensación de que Mancuso tiene muchas cuentas pendientes con el uribismo. Al explicar lo que llamó" la génesis de las Convivir", fue notorio su esfuerzo de hacer recaer toda la responsabilidad sobre Pedro Juan Moreno, entonces secretario de Gobierno de la gobernación de Álvaro Uribe. El nombre de Moreno, que ocupó el cargo de Gobierno entre 1995 y 1997 y quien murió en un accidente aéreo el 24 de febrero de 2006, se sumó al de otras personas fallecidas que Mancuso ha señalado como promotores o auxiliadores de los paramilitares. Por esta razón, la Fiscalía le pedirá en próxima audiencia de imputación de cargos, que se concentre en hechos en que los presuntos comprometidos puedan ejercer, por lo menos, el derecho de réplica. El fiscal jefe de la Unidad de Justicia y Paz, Luis González, sostiene que lo que está ocurriendo es histórico. "Es la primera vez en la historia que una persona extraditada a Estados Unidos mantiene en firme su propósito de seguir sometido a la Justicia colombiana". La Fiscalía tiene la esperanza de que el ejemplo que ha dado Mancuso cunda entre los demás paramilitares extraditados. Una audiencia similar está programada para la 1ra. semana de diciembre con Ramiro Cuco Vanoy, quien durante las diligencias que se cumplieron mientras estuvo en Colombia prometió que ayudaría a esclarecer no menos de 35 crímenes, hoy se muestra renuente a colaborar desde los Estados Unidos, porque después de su extradición fueron asesinados un hijo y un hermano. Enfundado en un uniforme de dril negro que lo identifica como interno de la cárcel del Distrito de Washington, Salvatore Mancuso dijo durante la audiencia ante funcionarios judiciales colombianos, que en 1995 Carlos Castaño y él fueron informados por el entonces secretario de Gobierno de Antioquia, Pedro Juan Moreno, sobre la creación de las Cooperativas de Vigilancia y Seguridad Ciudadana, Convivir, y que les propuso un plan para incluirlas en el engranaje de la organización paramilitar. Al amparo de un decreto expedido por el entonces presidente Ernesto Samper, la administración de Antioquia autorizó la creación de 82 cooperativas que llegaron a tener 4.187 integrantes. Las principales áreas de influencia fueron el oriente y Urabá, zonas donde las Auc se impusieron a sangre y fuego. Según Mancuso, Moreno actuó por cuenta propia y dijo que el gobernador Álvaro Uribe "no estaba al tanto de lo que ocurría". Salvatore Mancuso reveló detalles de la masacre de El Aro, en Ituango, Antioquia. Reconoció que él y Carlos Castaño ordenaron la masacre, y aseguró que todo se hizo con apoyo del entonces comandante de la IV Brigada del Ejército, general Alfonso Manosalva (ya fallecido), quien aportó información y mapas. La masacre empezó el 25 de octubre de 1997 y durante seis días los paramilitares, con apoyo de miembros del Ejército, asesinaron y torturaron a 15 personas, violaron a varias mujeres, incendiaron 43 casas, robaron ganado y forzaron el desplazamiento de 900 personas. El 27 de febrero de 1998, cuatro meses después de la matanza, Jesús María Valle, reconocido defensor de Derechos Humanos, fue asesinado en Medellín por orden de Carlos Castaño. La razón: haber señalado a miembros del Ejército como colaboradores de las AUC en las masacres de El Aro y La Granja, en Ituango. Semanas antes, Valle había cuestionado al gobernador Uribe por no haber ordenado la protección de los habitantes de esas poblaciones. Uribe rechazó los señalamientos y el Ejército lo demandó por injuria y calumnia. El tiempo le dio la razón a Valle: en julio de 2005, la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó al Estado colombiano como responsable por acción de la masacre, pues fue demostrado que en ella participaron miembros del Ejército. Ahora, con la confesión de Mancuso, se abre un nuevo escenario favorable para las víctimas, el de la reparación plena de los perjuicios causados por las autodefensas.
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Salvatore, il capo de la mafia Mancuso: De Colombia a Italia, y viceversa
El éxito y la repercusión de la novela Gomorra, del italiano Roberto Saviano sobre la Camorra, la mafia napolitana, confirmó que en Italia sigue siendo enorme el negocio del delito, vinculándose con el Estado y con referentes sociales importantes. Luego, esa mafia tiene vínculos con las Américas. Y así se llega al narco Salvatore Mancuso, paramilitar extraditado a USA.
21 de noviembre de 2008 - 11:35







