CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). La economía se ha complicado notablemente y la única respuesta de los Kirchner fue, después de un prolongado, llamativo y peligroso silencio, enviar a Florencio Randazzo a la kirchnerista (por ahora) Radio 10 a negar la existencia de la crisis.
Pero, ¿cuál es el conocimiento de Randazzo acerca del comportamiento de la macroeconomía para generar alguna credibilidad en los agentes económicos? Que Randazzo sea el vocero de los Kirchner provoca aún más debilidad en el Ejecutivo Nacional.
"En la economía argentina históricamente había déficit fiscal, había que salir a buscar endeudamiento y no para desendeudarse, sino para pagar los gastos corrientes y esto no está ocurriendo en la Argentina, porque tenemos una balanza comercial superavitaria y el nivel de reservas es histórico, porque hay cerca de US$ 50.000 millones", dijo Randazzo.
Si será ignorante el funcionario... ¿quién dijo que las reservas de libre disponibilidad suman US$ 50.000 millones? Descontando los títulos públicos en cartera -que no son dólares ni pueden realizarse a su precio nominal y, además, el Banco Central utiliza para intervenir en el mercado financiero doméstico y arbitrar tasas de interés, por lo tanto no son reservas-, el Banco Central dificilmente tenga US$ 30.000 millones en reservas. O menos.
Randazzo no lo sabe y solamente memorizó un 'script' que le prepararon en la Jefatura de Gabinete de Ministros, entonces es irrelevante su opinión entre quienes influyen sobre las decisiones de los agentes económicos.
Mucho más importante sería que Martín Redrado, presidente del Banco Central, opinara con la convicción de Randazzo. Aunque, probablemente, por conocer de economía, Redrado no podría imitar la audacia del ignorante Randazzo.
Apelar al ministro del Interior como vocero de la economía expone otro problema de los Kirchner: carecen de ministro de Economía. Si Carlos Fernández, el ministro, convocara a conferencia de prensa para desmentir las versiones y explicar la supuesta fortaleza de la economía, ni siquiera conseguiría la presencia de todos los medios de comunicación...
Pero es la consecuencia de decisiones de Néstor Kirchner, quien debe hacerse cargo de sus notables errores más recientes.
La calificadora Moody's advirtió ya que trabaja en una recalificación de la economía argentina, y anticipó que, probablemente, habá una baja en el B3 que hoy día califica a la Argentina, según los parámetros de Moody's. Y que por debajo de B3 sólo ubica a las economías en 'default'. ¿Qué dice al respecto Randazzo, cuando Moody's menciona versiones de dificultades argentinas para asumir el pago de su deuda soberana y tensiones inflacionarias en una economía sin metodologías oficiales confiables de medición?
Randazzo vs. Moody's, ¿a quién le creerán los mercados? No hace falta aclararlo...
La versión Kirchner 2008 es una sombra de versiones poderosas como las de 2004 ó 2005. ¿Cuál será la realidad? ¿La de los débiles Kirchner 2008 o la de los todopoderosos Kirchner 2004? ¿Acaso la sociedad argentina aceptó consumir una imagen falsa pero que le convenía para mantener su recuperación respecto de 2001 y 2002?
En cualquier caso hay que mirar hacia adelante

Eduardo van der Kooy en el diario Clarín:
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Inflación, salarios y riesgo-país acechan a los Kirchner (¿qué sabe Randazzo de economía?)
Florencio Randazzo es un ministro del Interior tan intrascendente para los Kirchner que le quitaron de su organigrama el área de Seguridad cuando le ofrecieron la repartición. Sin embargo, es tan grande la crisis política de los Kirchner hoy día, que le concedieron a Randazzo el rol de vocero que en el pasado tenía Alberto Fernández. Entonces, Randazzo habla y habla y habla. La verborragia, la obsecuencia y la escasa formación provocan que Randazzo comience cometer algunos errores importantes en sus declaraciones públicas.
10 de agosto de 2008 - 06:48
"(...) Hay puntales de la economía que hasta hace poco ni se miraban y que ahora se empiezan a colocar bajo un grueso lente. Un caso podría ser el de las reservas y el del superávit fiscal. El llamado corazón de la caja. Los números oficiales continúan siendo positivos, pero sobre el terreno se verifican rarezas. Hay, sobre todo en el interior, un freno fuerte de la obra pública. En algunos casos, como la autopista Rosario-Córdoba, las tareas fueron paralizadas. En otros, existe un retraso muy importante de los pagos. Tampoco el Gobierno cumple con el plan de asistencia financiera a las provincias. O cumple en cuentagotas. El Chaco recibió una ayuda la semana pasada para efectuar los pagos salariales del Estado.
A Moreno, quienes pudieron verlo la semana pasada, no lo vieron bien. Lo vieron desilusionado. Desde la crisis que representó la renuncia de Alberto Fernández ha preferido moverse en las sombras, sin una aparición. No tuvo, de verdad, buenas noticias como tampoco la tuvieron, en un aspecto, Cristina y Kirchner: un sector del empresariado hizo público el disgusto que antes apenas cuchicheaba por la inflación disimulada detrás de los índices de novela que distribuye el INDEC. Entre esos empresarios hubo representantes de la UIA, que acostumbró acompañar sin quejidos la marcha de la economía.
El secretario de Comercio fue tajeado también por la filosa palabra de Cobos. Al vicepresidente se lo observa muy cómodo, tal vez demasiado, en el nuevo papel político que le toca jugar desde aquella madrugada del Senado. Ya dijo casi todo lo que tenía para decir sobre el conflicto con el campo. Pero su libreto no está agotado: quizás en días, en semanas, empiece a marcar algunos defectos de la marcha de la economía. Cobos escucha a dirigentes radicales, históricos y de los nuevos, pero habla con más frecuencia de la conocida con tres peronistas de talla, uno de ellos actual gobernador. (...)"
Laura Serra en el diario La Nación:
"(...) Según figura en los últimos informes elaborados por la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP), la jefa del Estado autorizó dos decisiones administrativas de gran envergadura durante su incipiente gestión: por una de ellas se destinaron $ 2.510 millones a distintas áreas, y la más beneficiada resultó ser el Ministerio de Planificación Federal, a cargo de Julio De Vido. En efecto, esa cartera recibió $ 2.177 millones, recursos que se destinaron en buena parte a subsidios a la energía, transporte y ferrocarriles. En la otra decisión administrativa se destinaron $ 933 millones a la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuaria (Oncca), básicamente a subsidiar al sector alimentario.
¿De dónde se transfirieron estos recursos? En su mayor parte provinieron de una misma fuente: el Fondo Fiduciario para el Desarrollo Provincial, que a su vez financia el Programa de Asistencia Financiera para las provincias (PAF). En definitiva, se distrajeron recursos financieros originalmente previstos para ayudar al interior con el fin de incrementar el monto de diversos subsidios.
En su primera conferencia de prensa en lo que va de su gestión, la mandataria enfatizó hace una semana que la cuestión de los superpoderes presupuestarios "es un tema absolutamente superado" y enfatizó que "el contralor de los fondos públicos es total y absoluto", control que, enfatizó, recae en la Auditoría General de la Nación (AGN) y el Congreso.
En rigor, ésta es una verdad a medias, pues la tarea de control se efectúa de manera tardía y condicionada. En efecto, el oficialismo goza de mayoría tanto en el colegio de auditores de la AGN como en la Comisión Mixta Revisora de Cuentas, que supervisa los presupuestos ya ejecutados. Esa comisión, que preside el kirchnerismo, lleva tres años de atraso pues hasta ahora sólo aprobó las cuentas de inversión (presupuesto ejecutado) hasta 2005. (...)"
Fernando Micca entrevista a Eduardo Fidanza (de la consultora Poliarquía), para el diario La Voz del Interior, de Córdoba:
"(...) Consultado sobre la economía y su influencia en la marcha del Gobierno, Eduardo Fidanza explicó: "Yo atendería a dos cuestiones. Una, los precios de los commodities. Un horizonte es con la soja a 600 y pico de dólares y otro con la soja debajo de los 400, porque tiene mucho que ver con los ingresos que recibirá el Gobierno. Por otro lado, falta claramente una política antiinflacionaria. Si no la hay, creo que el Gobierno no tendrá chances de recuperar imagen. Antes de la crisis del campo, Cristina había comenzado a descender en su popularidad y la razón a nuestro juicio fue la inflación.
–¿Qué se debería hacer?
–Falta una conducción económica más creíble. Cristina no tiene ministro de Economía y esto es insólito, en un momento en que los mercados están muy recelosos. Debe haber una decisión para que a través de una personalidad se recupere confianza en el Gobierno. Se debe tener una política antiinflacionaria y también ejecutores de esa política en el terreno efectivo, para que la gente sienta que hay una política y un respaldo técnico a esa política. (...).
–¿Es optimista?
–Creo que tal vez estemos en los últimos tiempos en que el Gobierno puede contar con algún crédito. Hoy Cristina tiene un pequeño crédito. Hay que ver si lo va a saber usar. La sociedad le pide cambios más profundos.
–¿Cuáles?
–El sinceramiento de las estadísticas públicas, la salida de funcionarios rechazados, que haya un verdadero diálogo con con la oposición y otros sectores. Además, que Néstor Kirchner no influya como está influyendo hoy.
–¿Cómo observa la figura de Cobos, luego de su voto "no positivo"?
–Cobos tiene hoy una imagen positiva que trepó a 72 por ciento. Es la figura política mejor evaluada de la Argentina y esto introduce una novedad: es un aliado del Gobierno, pero por otro lado está enfrentado con él. Cobos cada día se diferencia más del Gobierno y me da la impresión de que eso no es sostenible en el tiempo. No puede convertir su despacho del Gobierno en un comité. En cualquier caso, contribuirá a revalorizar la imagen pública del radicalismo."
Néstor Scibona en el diario La Nación:
"(...) El BCRA pasó de comprar dólares sin ayuda fiscal, a vender reservas como mecanismo anticíclico y al mismo tiempo inyectar liquidez. Quienes esperaban una rápida normalización del mercado también se equivocaron. No se produjo hasta ahora, por incertidumbre de productores y exportadores, el aluvión de dólares que presagiaba el final de la protesta rural. De ahí que el nivel de reservas permanezca estancado en US$ 47.400 millones y los márgenes de la política cambiaria y monetaria se hayan estrechado.
Al igual que el crecimiento a "tasas chinas", están pasando a la nostalgia el tipo de cambio "recontraalto" de 2003 y 2004 y el "dólar más alto posible, compatible con una inflación lo más baja posible" de 2005 y 2006. A lo sumo, se rescata en el BCRA que el tipo de cambio real multilateral sigue siendo elevado (más de 2 pesos a valores de 2001) frente a una canasta en la que predominan el real y el euro, dos de las monedas que más se revalorizaron frente al dólar y a través de las cuales se canaliza más de 50% del comercio exterior argentino.
El problema es que en la Argentina el dólar sigue siendo una moneda transaccional y de ahorro, por lo cual la referencia con los costos internos y con la inflación verdadera resulta inevitable.
Dos economistas de distintas corrientes, Miguel Angel Broda y Mario Brodersohn, acaban de coincidir con precisión centesimal sobre cuánto equivale hoy el tipo de cambio real, a valores de diciembre de 2001 (antes del estallido de la convertibilidad): $ 1,37 y $ 1,36, respectivamente. Este colchón cambiario más delgado de 37% (cuando en junio de 2007 era de 71%) contrasta, según Broda, con aumentos acumulados de 155% en salarios nominales; 267% en precios mayoristas; 172% en el IPC "verdadero" y de 226% en el costo de la construcción para el mismo período.
Para 2009, los dos economistas pronostican que se profundizará el deterioro cambiario, aunque con valores diferentes: $ 1,24 en el caso de Broda (que calcula un dólar nominal de $3,68/$3,72 para diciembre del año próximo) y $1,10 para Brodersohn (con una proyección de $3,20/$3,25).
Sin anuncio explícito, entonces, la política cambiaria se está convirtiendo en una de las pocas e insuficientes anclas antiinflacionarias de la economía. Y esto explicaría por qué desde la Unión Industrial Argentina comenzaron a surgir tardías voces de alerta ante la magnitud de la inflación real camuflada por el Indec. (...)
La herramienta cambiaria no es la única en uso para amortiguar expectativas. Otra decisión oficial, que difícilmente se anuncie en estos términos, es que la inminente elevación de las asignaciones familiares y del mínimo no imponible del impuesto a las ganancias para asalariados, será el costo fiscal que Cristina Kirchner está dispuesta a pagar para mejorar los sueldos de bolsillo y evitar así una reapertura de las paritarias antes de fin de año, a fin de no echar más combustible a la inflación. (...)
Aun así, difícilmente estas medidas, aisladas entre sí, contribuyan a revertir el deterioro de expectativas. Mientras el Gobierno no encare una política consistente para evitar más desequilibrios (que requiere como punto de partida sincerar la inflación y la situación del Indec), equivaldrían a enviar de a uno los soldados a la guerra. (...)".
Marta Piñeyro, en el diario La Nueva Provincia, de Bahía Blanca:
"(...) La inflación, problemas energéticos, aumento de tarifas de servicios y transportes, dólar clavado, caída del consumo y de la recaudación, aumento de costos y de tasas de interés, escasez de inversiones, postergación de pagos y congelamiento de fondos de obras para las provincias son parte del panorama que asfixia al gobierno, que no da señales de programas de gestión de cuestiones preocupantes para los sectores productivos y exportadores y la población en general.
Empresarios e industriales que antes callaban por temor a represalias del cuestionado y por estos días oculto secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, vieron un resquicio en la anemia del gobierno. Se animan a hacer públicas sus preocupaciones por la inflación, el rumbo incierto de la economía y algunos, en privado todavía, hasta se atreven a cuestionar el modelo económico.
Una flaqueza también advertida por la conducción de la CGT, que mañana se reunirá con Massa, a quien repetirán el pedido de aumento de las asignaciones familiares, la modificación del mínimo no imponible de Ganancias y la exención del impuesto al cheque para las obras sociales sindicales. "No hay tiempo; la paciencia se agota", se escuchó en la sede de Azopardo.
Legisladores y gobernadores revalorizaron el concepto de federalismo plantado por los dirigentes del campo. Era inimaginable, hasta el 17 de julio, pensar en un quiebre en el oficialismo. Ven la posibilidad de instalar la discusión por una nueva coparticipación federal y tienen presente que las retenciones, así como el impuesto al cheque, no se distribuyen a las provincias. Los gobernadores, ¿forzarán al gobierno nacional a abrir semejante discusión, sacudidos por los enormes déficit en sus cajas? Tal vez. Pero es poco probable que el kirchnerismo acepte, cuando hasta ahora el control de los números y el manejo discrecional de la caja son buena parte de su poder.
¿Cómo llegarán los Kirchner a 2011? "Primero, es fundamental que mantengan la mayoría en ambas Cámaras del Congreso", dijo un operador oficialista. Recordó las legislativas de 1987 y de 2001, cuando Raúl Alfonsín y Fernando de la Rúa, respectivamente, perdieron el control parlamentario. "Para los dos últimos años del mandato presidencial, es imprescindible conservar la mayoría, porque si no, se pudre todo", graficó. Por estas horas, esa imagen debe repetirse, amenazante, en la pingüinera."







