En los momentos más críticos de la lucha y estando el frigorífico tomado, apareció un personaje curioso. Era un compañero canillita que había acertado el premio mayor de una rifa con diversos premios valiosos, entre ellos un auto descapotable rojo, con tapizado imitación cebra. Era un muchacho joven. Aunque rubio, era un verdadero "grasita" vestido con llamativas ropas deportivas. Llevaba como acompañante a una chica hermosa y ambos atraían las miradas de los muy cabreados obreros de la carne agrupados en las esquinas y veredas próximas a la calle que llevaba a la entrada del frigorífico. Ante la sorpresa de varios trabajadores que observaban con poca simpatía al "niño bien". Éste detuvo el aparatoso auto y les preguntó qué pasaba en el barrio con tanta gente en la calle. Sin moverse ninguno del lugar, tardaron en responder hasta que un trabajador dijo que estaban en huelga para evitar la privatización del Frigorífico y la pérdida de puestos de trabajo llevando hambre a sus familias. El provocador, a punto de arrancar rápidamente, les gritó: "Si tienen hambre, coman mierda, negros h.... de ....". Horas después, el afortunado muchacho (afortunado por sacarse la lotería pero más afortunado por no ser alcanzado por los enfurecidos huelguistas) contaba su "hazaña" a un grupo de la Resistencia que apoyaba a los trabajadores de la carne. Su intención había sido provocarlos para que se mantuvieran firmes en la huelga, generándoles odio a la pareja, suponiéndola oligárquica o interesada en la privatización. Esta anécdota real viene a cuento porque en la actualidad abundan las provocaciones sofisticadas, no siendo fácil determinar si tienen la finalidad del autor de aquel hecho de 1959. Ahora es común ver en Internet y ciertos medios de comunicación reproducidas quejas de personas sintiéndose molestas con los piqueteros. Pero estos también poseen varios sitios propios en Internet donde exponen sus ideas y propósitos. Asimismo los hay creados en el exterior, tanto en países latinoamericanos como europeos, donde agrupaciones políticas y sindicales expresan su apoyo a los piqueteros, término aun no entrado al diccionario académico pero ya difundido por el mundo. Otra suerte ha corrido la palabra escrachar. Tomada del lunfardo criollo, significa "fotografiar a una persona" y "romper, destruir, aplastar". Ahora habrá que actualizar su nuevo uso criollo. En Internet, algunos de los contrarios a los piqueteros se expresan con palabras y conceptos civilizados, pero otros, anónimamente en su mayoría, llegan a extremos increíbles entre insultos irreproducibles, pidiendo que "¡hay que matarlos a todos!". Pues bien ¿cómo interpretar el ataque a las oficinas de Repsol, tan difundidas? Entre otras hipótesis, algunos piensan que los piqueteros, por las suyas, reaccionan "patrióticamente" en defensa de las repercusiones negativas de los aumentos de los combustibles en los sectores más pobres. ¿Fue una provocación en apoyo del Presidente, quien no justifica el intento de las multinacionales petroleras de subir los precios a valores internacionales, cuando no han cumplido con los compromisos de inversiones y estimando que los costos de producción no han crecido en la extracción del petróleo argentino? Si se trata de protestar contra una "extorsión", pues así se llama en medios oficiales a la movida empresarial de las multinacionales, todos los argentinos deberíamos movilizarnos, sin distinciones políticas, con o sin los piqueteros. Estos, con esas actitudes, día a día agrandan sus organizadas manifestaciones ganando a más juventudes (no todas villeras) y ya no son "cuatro locos". ¿Y los sindicatos, ante los abusos a los trabajadores en estos momentos con el aumento a los combustibles, dónde están? Sobretodo aquellos dirigentes que aceptaron invitaciones a Europa de las petroleras. Esto ya lo hemos dicho y nadie reacciona. ¿Dónde está la "columna vertebral del Movimiento" como llamaba el General Perón a la CGT. La CGT de aquellos tiempos era única y combativa, cuando tenía agregados obreros en las embajadas, con más trabajadores en las bancas del Congreso y se atrevían, democráticamente, a discutirle proyectos al Líder. Debe recordarse aquello de "con los dirigentes a la cabeza o con la cabeza de los dirigentes". Se dejan llenar las calles de bronca con piqueteros, limitándose a calificarlos de extrema izquierda y a Blumberg llamándolo instrumento de la extrema derecha. ¿En qué tipo de provocación estamos enredados? .......... (*) Escritor, ensayista y periodista. Miembro de la Academia Nacional de Periodismo. Ex corresponsal del diario Clarín en Francia.
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Provocaciones y "provocaciones"
(*) POR ENRIQUE OLIVA En enero de 1959 estaba muy convulsionado el barrio de Mataderos, a raíz de la huelga del Frigorífico Lisandro de la Torre. La protesta era contra la intención del gobierno frondizista de privatizarlo, como se hizo finalmente, entregándoselo a los ganaderos reunidos en la CAP, quienes no pagaron los compromisos contraídos, vaciaron la empresa estatal que era gananciosa y generaron masivas pérdidas de trabajo en el popular barrio. La heroica huelga y toma estaba encabezada por un obrero más, un militante que pasó a la historia del sindicalismo argentino: Sebastián Borro.
17 de mayo de 2004 - 08:28








