Argentina se perfila otra vez como el país a observar durante la asamblea anual del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial que se realizará el sábado y domingo próximos en Washington. Habrá, sin embargo, algunas diferencias en los elementos que lo llevaron a ese nivel en asambleas previas, desde que el país entró en cesación de pagos externos en diciembre del 2001. La curiosidad entre los delegados de 184 estados miembros de ambas instituciones no se centrará más en la habilidad o incapacidad del país para negociar con el FMI. Argentina estará más bien en el centro de la atención por lo que está haciendo o le falta hacer en la reestructuración de su deuda de casi 95.000 millones con acreedores privados en el mundo. Ayer, al iniciarse formalmente las actividades de la reunión de Washington, Raghuram Rajan, economista jefe del FMI, dio una idea de lo que Argentina tenía en juego. "Si la deuda se reestructura y hay un acuerdo amistoso, Argentina allanará el camino para su reingreso a los mercados del mundo", dijo. "Eso será bueno otra vez como ayuda para el crecimiento económico del país". La delegación argentina estará encabezada por el ministro de Economía, Roberto Lavagna, quien ha refutado en foros internacionales las críticas de que no estaba negociando de buena fe con sus acreedores, una condición pedida por el FMI, el Congreso estadounidense y el G-7, el grupo de las naciones más ricas del mundo. Lavagna dijo en la asamblea general del Banco Interamericano de Desarrollo en Lima a fines de marzo que su país "no promete aquello que es imposible cumplir". Las reestructuraciones, dijo, parecieran ahora "menos amigables" debido a que los organismos financieros, entre ellos el FMI, han dejado de armar "paquetes de rescate con fondos públicos internacionales" para resolver problemas de los inversionistas, como era la rutina hasta la década pasada. Rajan, hablando en una rueda de prensa en la sede del FMI, dijo que creía que el diálogo de Lavagna con los acreedores de Argentina había sido "hasta ahora, bueno". La decisión argentina de reconocer apenas $0.25 cada dólar adeudado ha causado malestar entre sus acreedores privados. Esta semana, el presidente de la comisión de hacienda de la Cámara de Diputados de Italia, Giorgio La Malfa, pidió a su gobierno que bloquee cualquier negociación de Argentina con el FMI, si el gobierno del presidente Néstor Kirchner no cambia de parecer. Kirchner no parece dispuesto a cambiar. Así lo manifestó al entonces director gerente del FMI Horst Köhler en la cumbre presidencial americana de Monterrey, México, a comienzos de enero. Y lo dijo también al presidente George W. Bush en la misma ocasión. Durante la asamblea, los ministros de finanzas del G-7, del cual forman parte Estados Unidos e Italia, se reunirán en Washington. Argentina, que ya fue un tema de diálogo del mismo grupo este año en una reunión en Boca Ratón, Florida, volverá a la agenda. El FMI proyecta en su "Panorama Económico Mundial Abril 2004" un crecimiento económico para Argentina del 5,5% en el 2004 y una baja al 4% en el siguiente. En el 2003 el país registró un impresionante 8,7% después de una caída a terreno negativo de 10,9% en el 2002. Rajan dijo que este rebote "complace a todos". Pero hizo notar que el país requiere todavía hacer más "para revivir" el sistema bancario y los servicios públicos, y que las dificultades derivadas de una falta de acción "se están empezando a notar". (*)Publicado en el matutino El Día de la Ciudad de La Plata
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La economía argentina, otra vez en la mira del mundo
El siguiente es un análisis del columnista Néstor Ikeda, de la agencia internacional Asocietted Press, sobre la atención que se prestará a la Argentina en la asamblea anual del Fondo Monetario y el Banco Mundial que se realizará este fin de semana en la capital norteamericana. Es un aporte para entender el contexto en el que se desarrolla la visita al país del subsecretario del Tesoro de Estados Unidos, John Taylor.
22 de abril de 2004 - 04:52








