Los hechos y personajes de esta historia son reales. No obstante, cualquier coincidencia con la realidad sería una casualidad. Comenzaba la turbulenta década del '60. Los republicanos tenían algunos problemas, pero el más importante estaba resuelto: Richard Nixon, el oscuro vice del Presidente Dwigth Einsenhover con quien se llevaba muy mal, iba a ser el candidato en las elecciones de noviembre. Del otro lado la situación no era tan clara. Los demócratas, afuera del poder desde que en 1953 Harry Truman se fue de Washington en un tren cargando sus propias valijas y dejando muchas dudas, enfrentaban una convulsión interna para elegir el candidato a Presidente. John Fitzgerald Kennedy era carismático y reunía todas las condiciones de un ganador, pero cargaba con un peligroso escollo: era católico en un país que en casi doscientos años de historia jamás había elegido a un Presidente de ese credo. Su padre, y jefe de campaña Joseph Kennedy (embajador de Franklin Roosevelt en la Londres de Winston Churchill) , había logrado manejar las primarias del partido en el norte de la costa Este tal como estaba previsto. Pero ahora comenzaba lo peor: el sur este del país, pobre, rural y protestante. El cronograma de las primarias demócratas marcaba una parada en uno de los estados más insignificantes del país: West Virginia (salvo durante la guerra de la Secesión cuando se desprendió del original territorio de Virginia, secesionista y confederado. La zona noroeste del estado, West Virginia, fiel a la Unión y Abraham Lincoln se separo estableciendo una cuña yanqui en territorio confederado). West Virginia de pronto se transformo en el primer filtro serio para las aspiraciones de JFK. Si un católico pasaba la prueba en este estado, el sur del país miraría con otros ojos al senador por Boston. Según los datos en poder de Joseph Kennedy, en West Virginia la iglesia protestante en todas sus expresiones ( bautista, evangelista etc.) era muy fuerte. La conclusión era obvia: ¿Cómo haría un católico para ganar? Después de varios cabildeos, Joseph se puso en contacto con uno de los mejores amigos de su hijo, Frank Sinatra. La relación entre el cantante y JFK tenía un nexo directo: el actor Peter Lawford ("El Avispón Verde", cuyo chofer era nada menos que Bruce Lee), que se había casado con una de las Kennedy. Los motivos de la relación no se sostenían solamente por la mutua admiración de los dos amigos, sino por causas mucho más terrenales. A Sinatra, con una carrera muy dependiente de las puertas que le abrían sus contactos de la Mafia italiana en Las Vegas y en Los Angeles, le venia muy bien ser amigo de un posible Presidente de los Estados Unidos. Sinatra era además,el proveedor de la mayor adicción del candidato: las mujeres. A Kennedy, el cantante le servía también por otros motivos. Le permitía desembarcar en Los Angeles, transformarse en el candidato de Hollywood, además de utilizar la imagen de Sinatra y su paquete de amigos estrellas(Dean Martin, Sammy Davis Jr,) en su favor. Cuando Sinatra recibió la invitación para almorzar con Kennedy padre, jamás se imagino el motivo del encuentro. Sospechaba que tendría que asumir el papel de abogado de defensor del hijo-candidato frente a las versiones que habían cruzado el país, acerca de las fiestas y reuniones que organizaba en su mansión de Palm Springs, California y a las que asistía JFK (encima JFK había conocido a Marilyn Monroe en el restaurante de Los Angeles de Sinatra, durante una cena organizada por el dueño de casa, y en la que hubo que sacar a la actriz a las apuradas, antes que su marido, el famoso beisbolista Joe Di Maggio, se tomara a trompadas con JFK. Pero eso no fue todo: en otra mesa cenaba Johnny Roselli, uno de los jefes de la Cosa Nostra). Joseph le pidió tres cosas a Sinatra. Las dos primeras no le sorprendieron, pero le molestaron: primero debía echar al guionista de su próxima película -acusado de comunista en épocas de la casa de brujas de Mc Carthy- y después pedirle a su amigo del alma Sammy Davis Jr. que atrasara su boda hasta después de las elecciones. El problema nacía en el hecho de que Sinatra, públicamente muy vinculado a la candidatura de JFK iba a ser el padrino de la boda y Davis Jr, negro y judío, complicaba la imagen del candidato en el sur protestante. Davis Jr. tuvo que postergar la boda por otra razones, pero su rencor a la familia Kennedy nunca se olvidó, aunque hacia finales de los '60 hizo un par de películas con Lawford. El tercer pedido fue el inesperado: había que ganar West Virginia y para eso era necesario una gestión de Sinatra. "Pero si en West Virginia no hay casinos ni se venden mis discos.." fue la respuesta del cantante. Joseph le explicó que la ayuda no debía llegar de West Virginia, sino de Chicago. Kennedy padre necesitaba contactarse de manera indirecta con Sam "Momo" Giancana, uno de los jefes mafiosos más importantes del país para que organizara la máquina político-electoral que le permitiera a JFK ganar las primarias en el estado, tarea en la que terminaría teniendo un papel protagónico, el sindicalista del momento ( y también de Chicago), el camionero Jimmy Hoffa. Sinatra, feliz de poder resultarle útil a la familia Kennedy en algo más que la provisión de mujeres y diversión, rápidamente se puso en contacto con Gianacana. El jefe mafioso a su vez se puso más contento que Sinatra: el posible Presidente de EE.UU. le debería un favor a él. "Con un par de llamadas telefónicas a los amigos esto se resuelve" Giancana había tranquilizado a Sinatra. El jefe mafioso cumplió: JFK derrotó a Hubert Humphrey en las primarias en W. Virginia, superando una prueba fundamental en su carrera para lograr la nominación demócrata. Entusiasmados por la metodología, los Kennedy, Sinatra y la mafia a través de Giancana continuaron la relación. Los Kennedy jamás se contactarían directamente con Giancana. Esa tarea quedaría en manos de Sinatra. La Mafia aportaba "estructura propia" y "amigos en la policía". Giancana sumó a la gesta del candidato demócrata a verdaderos Padrinos como Santos Traficante, Carlos Marcello y Johnny Rosselli. Nombres que reaparecerían en escena cuatro años después pero otras razones: como autores intelectuales del asesinato de JFK en Dallas. El acuerdo Kennedy-Sinatra-Giancana fue la mayor experiencia de convivencia y ayuda mutua entre el hampa, el poder político y la policía que se ha conocido en Estados Unidos. Hasta ese momento, la relación de la Cosa Nostra con la política y los funcionarios públicos nunca había cruzado de los ya institucionalizados sobornos policiales y judiciales de Nueva York que tan bien manejaba Carlos Gambino (figura que inspiró a Mario Puzo para el personaje de Vito Corleone). Era la primera vez que la Cosa Nostra participaba en una elección presidencial. Para poner en marcha el mecanismo de contacto entre los Kennedy y la Cosa Nostra, Sinatra nombró un correo. Para despistar al FBI y los republicanos eligió una mujer: Judith Campbell Exter. Como podía ser de otra manera JFK terminó enamorado de ella (la leyenda en Hollywood dice que el cariño por Campbell fue superior al que sentía por Marilyn Monroe). Giancana también quedó impactado con Campbell, pero en lugar de amante termino siendo su confidente (Momo en realidad estaba enamorado de una cantante). Sutil diferencia en la que no reparó meses después Edgar Hoover, el duro director del FBI, y que le permitió extorsionar al ya Presidente Kennedy, con fotos y desgrabaciones telefónicas de la relación entre JFK-Campbell- Giancana. Pero antes que JFK llegara con la aristócrata Jacqueline Bouvier a la Casa Blanca, fue necesario que la dupla Giancana-Hoffa hicieran otro favor electoral. Cuarenta años después todavía no se sabe que paso con las urnas del Condado de Cook, en el estado de Illinois, del día de la elección en la que JFK venció a Nixon y se convirtió en Presidente. El carisma y el cariño popular a JFK durante sus dos años y medio como Presidente hicieron olvidar que la victoria sobre Nixon fue la más exigua de la historia (y solo superada por la disputa Bush-Gore del 2000) y que el republicano tardo tres días en reconocer la derrota, acusando a los demócratas de Illinois de haber cometido fraude. Recuerdos del futuro: el jefe de la campaña Gore 2000, Bill Daley fue quien alentó a su candidato a pelear hasta el ultimo momento el recuento en Florida contra Bush. Daley tenia experiencia en la materia: el Alcalde de Chicago, Illinois en 1960 era su padre. Paso el tiempo. Ya estamos en 1961. JFK ocupaba la Casa Blanca. Sinatra había sido el maestro de ceremonias de la fiesta inaugural del Presidente. Comenzaba a gestarse la imagen del Presidente más carismático desde Franklin D. Roosevelt (todavía hoy no superada). Eran los tiempos de la defensa de los derechos civiles y de la igualdad para los negros. Había que cumplir las promesas de campaña. Bob, el hermano del Presidente había sido designado como Ministro de Justicia por dos razones. La primera para llevar adelante, desde los estrados judiciales la limpieza moral del país. La segunda para despedir -lo que no se pudo- y/o controlar a Hoover en el FBI. Bob no tuvo mejor idea que comenzar por lo que tenía más cerca: emprendió una fuerte embestida judicial contra el jefe mafioso Giancana y el sindicalista Jimmy Hoffa. Después de idas y vueltas ambos fueron juzgados, investigados y Hoffa detenido. Inútiles fueron los pedidos de clemencia política de ambos a JFK, a través de Sinatra. Peor aún. En el operativo limpieza, Bob obligó a su hermano, el Presidente a terminar su relación con Sinatra. El modo fue cruel: en un viaje a California, el Presidente decidió no pernoctar en la casa de Sinatra (que había construido una suite presidencial ad hoc) y en cambio utilizar los servicios del hotel de Bing Crosby, un reconocido republicano. Bob había presionado a su hermano con una frase terminante: "...no puedo participar de un gobierno cuyo Presidente comparte las mismas sábanas que usan las mujeres vinculadas a la mafia". Para Sinatra fue terrible. Despidió a Peter Lawford (confirmando que lo tenía solamente para mantener un canal directo con JFK). Le quedó un consuelo: Giancana ahora iba a dejar de desconfiar de él. No era que Sinatra no lo defendía ante el Presidente, sino que este había cortado la relación con el cantante. El final de casi todos los protagonistas de esta historia fue trágico. Solo Sinatra y Joseph Kennedy, murieron de causas naturales. JFK fue asesinado en Dallas en noviembre de 1963 y su supuesto asesino, Lee Harvey Osvald murió 48 horas por un bala que le disparó Jack Ruby, dueño de un bar-club de propiedad de la mafia. Ruby murió en la cárcel sin confesar ni quien le pago ni porque mató a Osvald (tampoco hoy esta claro sin alguien se lo preguntó). Bob Kennedy fue asesinado en julio de 1968 en el Hotel Ambassador de Los Angeles, tres horas después que hubiera ganado las primarias en California que lo habían convertido en el seguro ganador de las elecciones presidenciales de 1968 (que llevaron a Nixon a la Casa Blanca). Hoffa después de estar preso más años de los que él imaginaba, un día, ya en libertad él y su auto desaparecieron de un parador- bar junto a una estación de servicio en una ruta en las afueras de Chicago. Todavía hoy, treinta años después no se sabe que pasó (tampoco en este caso muchos preguntaron). Giancana tras declarar en varias oportunidades ante la Justicia y comisiones de investigaciones del Capitolio, tampoco murió de muerte natural. Fue asesinado en 1975 de un tiro en la cabeza en la cocina de su casa, mientras preparaba una salsa bolognesa, después de un obligado exilio en México. Esta historia permaneció en la oscuridad para el gran público norteamericano durante muchos años. La ultima confirmación sobre la historia, la entrego hace cuatro años Tina Sinatra, la hija menor del cantante. Antes, las primeras pistas habían llegado cuando el FBI desclasificó los archivos sobre la vida de Sinatra. En el medio Judith Campbell, aturdida por la presión judicial y el despecho de JFK (la abandonó cuando, aparentemente, ella estaba embarazada de un hijo de él) confirmó mucho de lo que sabía el FBI. En una entrevista en la revista Vanity Fair, en 1996, ella confirmó que había sido el correo entre JFK y Giancana. Cuando le preguntaron cúal era el material que llevaba, contestó sin chistar que se trataba "de informes de inteligencia del plan para matar a Fidel Castro (sic)". ------------- (*) Consultor en Comunicación. Especial para Urgente 24, Ciudad de Buenos Aires, Argentina, 2004.
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Sangre, corrupción y votos: Recuerdos del futuro
POR FABIÁN DOMAN (*) Entusiasmados por la metodología, los Kennedy, Sinatra y la mafia a través de Giancana continuaron la relación. Los Kennedy jamás se contactarían directamente con Giancana. Esa tarea quedaría en manos de Sinatra. La Mafia aportaba "estructura propia" y "amigos en la policía". El autor reconstruyó una historia de un fraude electoral, procedimiento que parece estar de moda en algunas democracias, y no pocos especulan que USA pueda volver, en el futuro próximo, a repetir historias pasadas.
13 de abril de 2004 - 12:17








