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Definir a los piqueteros da mucho trabajo

En América Latina proliferan los movimientos populares y locales para cubrir las necesidades de la sociedad civil que el Estado no satisface. Pero algunas organizaciones se dedican exclusivamente a protestar. Las acciones de los piqueteros están lejos de brindar servicios a la comunidad para mejorar la calidad de vida. Sus agrupaciones no son ONGs y tampoco entidades privadas o estatales. ¿Cómo definirlos?

El sector no lucrativo, también conocido como el Tercer Sector, se caracteriza por integrar a aquellas agrupaciones que no son empresas ni pertenecen a la esfera estatal. No obstante, muchas organizaciones no pueden ser catalogadas en ninguno de los tres sectores, pese a que a menudo las fronteras entre ellos son difusas. Por definición, una asociación u organización no lucrativa es una entidad constituida para prestar un servicio que mejore o mantenga la calidad de vida de la sociedad; formada por un grupo de personas que aporta su trabajo voluntario; no dedicada al lucro personal de ninguno de sus miembros/socios/fundadores; y que no tiene carácter gubernamental. Entonces, ¿se podría decir que las agrupaciones de desocupados que exigen al Gobierno subsidios son Organizaciones No Gubernamentales? No cabe duda de que son organizaciones sociales, dado que tienen una amplia convocatoria, responden a sus respectivos líderes y han demostrado que tienen la habilidad de coordinar acciones en conjunto en forma eficiente. Tal es el caso de los piqueteros, que por más de que estén violando ciertos derechos al bloquear el tránsito, logran su cometido a la perfección sin resistencia alguna. Por otro lado, los miembros de las agrupaciones no son voluntarios. Algunos si, pero más del 70% recibe un Plan de ayuda social del Estado. Asimismo, vale destacar que para ser catalogadas como organizaciones no gubernamentales, deben estar separadas de las administraciones públicas, lo que no significa que no puedan recibir su apoyo. No obstante, en muchos casos, con el fin de garantizar sus ingresos, han cerrado acuerdos con los gobierno de turno, convirtiendo así al Estado en la primera y única fuente de financiamiento, su "Gran donante". En esta línea, queda en evidencia que la población destinataria que recibe el beneficio luego de las protestas, son los mismos piqueteros. En otra línea, existen dos redes campesinas son protagónicas. La Vía Campesina, que reúne 69 organizaciones en 37 países. Proponen una reforma agraria planetaria y en su página web afirman: "A los campesinos y pequeños productores se les niega el acceso a la tierra, el agua, las semillas y los recursos naturales... estamos resueltos a crear economías autónomas rurales que se basen en el respeto a nosotros mismos y derecho a la soberanía alimentaria y el comercio justo. Privatizar y comercializar los recursos genéticos por parte de las compañías privadas y transnacionales debe ser prohibido. El acuerdo del derecho de propiedad intelectual de la OMC es inaceptable. Las comunidades campesinas tienen el derecho de proteger los recursos genéticos incluyendo las semillas que han desarrollado a través de la historia". Exigen que la OMC sea excluida de cualquier negociación sobre producción y comercialización de alimentos. Asimismo, hay otras ONG que intervienen en la guerra contra la desigualdad global, entidades que nuclean medios de comunicación, científicos, académicos. Por ejemplo, "OMC; FMI; BM: 50 años es bastante" es una red que propone una modificación radical de esos organismos. En tanto, Resistencia Alternativa, es una agrupación donde coexisten las Madres de Plaza de Mayo con otros grupos latinoamericanos y defensores de los inmigrantes en Europa explica que su misión se trata de "construir un futuro social en contrapartida con el liberalismo". En fin, todas las agrupaciones sociales que se encolumnan tras los valores de la democracia, se jactan de no tener secretos, de organizar reuniones públicas y los acuerdos, por consenso. Lo cierto es que existen tantas organizaciones y su diversidad es tan amplia que se vuelve difícil hacer un análisis profundo, no obstante, es posible establecer algunos límites. No cualquier identidad colectiva es una ONG.