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Católicos vs. Islámicos, por los crucifijos

En una escuela pública italiana había crucifijos y los musulmanes italianos pidieron a un juez que se retirara la cruz, a lo que accedió el magistrado. Entonces comenzó una dura polémica sobre el uso del símbolo religioso católico.

El tribunal de L'Aquila, en la región de Abruzzo (centro de Italia), ha decidido admitir el recurso presentado por el Ministerio de Educación italiano a través de la abogacía del Estado y ha suspendido la orden emitida el pasado 22 de octubre por un magistrado que supuso el retiro de los crucifijos de las aulas de una escuela infantil de Ofena. La polémica había surgido por la denuncia presentada por el presidente de la Unión de Musulmanes de Italia, Adel Smith, que había pedido que se retiraran los crucifijos de la escuela pública a la que asiste uno de sus hijos. Así, al menos hasta el 19 de noviembre, fecha fijada para la comparecencia de las partes ante el tribunal, los crucifijos permanecerán en las paredes de este centro, cuyas puertas estaban cerradas por orden de la alcaldesa de Ofena, que pretende proteger a los niños de la multitud de periodistas llegados para informar del caso. El pasado 22 de octubre, el juez Mario Montanaro había ordenado que se retiraran los crucifijos de las aulas, provocando una viva polémica nacional en Italia, en la que ha mediado hasta el Papa Juan Pablo II. En su orden de este viernes, el tribunal de L'Aquila ordena la comparecencia de las partes, el Ministerio de Educación, el Istituto Scolastico di Navelli, del que depende la escuela de Ofena, y el abogado de Adel Smith, ante el tribunal el próximo 19 de noviembre a las 12:00. Según explica el tribunal en su ordenanza, la decisión se ha tomado basándose en un artículo del Código de Procedimiento Civil relativo a las reclamaciones contra los procedimientos cautelares, como los emitidos por el juez Montanaro, y autoriza al presidente del tribunal ante el que se ha presentado el recurso a suspender la ejecución de la orden recurrida. Por otro lado, el equipo ciclista Amore e Vita, que cada año es recibido por el papa Juan Pablo II antes de comenzar la temporada y que corre con los colores del Vaticano, lucirá un crucifijo en los manillares de las bicicletas de sus corredores. Es la respuesta de Ivano Fanini, propietario del equipo, a la polémica suscitada por la sentencia que obligaba a retirar los crucifijos.