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Melconián / Santángelo: El éxito de Kirchner depende de si puede o no restablecer la inversión privada, y es una tarea compleja

POR CARLOS MELCONIAN y RODOLFO SANTÁNGELO (*) "Hay factores de riesgo dando vueltas que podrían hacer abortar el rebote antes de alcanzar el techo productivo, pero no parece haber condiciones para que se activen a pleno. En lo político, lo único con entidad que podría abortar el rebote sería una guerra abierta entre Kirchner y Duhalde. Es un conflicto de poder real que se hará palpable en algún momento y genera incertidumbre. Pero no parece ser el escenario más probable en el corto plazo, aun cuando ganara Macri".

La economía argentina se sostiene en un rebote reactivador, sin inflación, con caja fiscal y fluidez cambiaria. El principal motor es la política monetaria de stop and go que emite pesos, mantiene el dólar alto y la tasa de interés baja. Todavía hay capacidad instalada y mano de obra desocupada para seguir recuperando espacio perdido, simplemente cebando la demanda con espasmos de emisión. La llegada al techo productivo no es un planteo para el corto plazo. Es un rebote espasmódico, sin patrón de la demanda. Primero hubo una tanda de cuatro meses de fuerte emisión a fines de 2002 que gatilló la recuperación del verano; post – acuerdo con el FMI hubo cuatro meses de frenazo monetario a principios de 2003 que desaceleró el rebote. Después vino una segunda tanda más corta: otros dos meses de fuerte emisión en mayo y junio y otro frenazo en julio y agosto. En conclusión, la actividad económica muestra un nuevo pico en el 3er. trimestre pero seguramente tenderá a desacelerarse en el 4to. Hay factores de riesgo dando vueltas que podrían hacer abortar el rebote antes de alcanzar el techo productivo, pero no parece haber condiciones para que se activen a pleno. En lo político, lo único con entidad sería una guerra abierta entre Kirchner y Duhalde. Es un conflicto de poder real pero poco probable en el corto plazo (aun cuando ganara Macri). En lo diplomático internacional, está el "gatillo" de la negociación con el FMI. La mayor chance sigue siendo alcanzar un acuerdo que no alargue horizonte pero sí que prolongue el cortoplacismo de la política económica. En lo internacional "económico", se destacan el precio de la soja y la economía de Brasil. La soja está ayudando y Brasil ayuda en lo cambiario y complica algo por la recesión. En lo económico interno, está el factor endógeno monetario – cambiario. La discrecionalidad de la política monetaria está respaldada por el "milagro" de la baja inflación y el enorme superávit comercial. La llave para esparcir la reactivación, darle sostenibilidad al modelo y salir del cortoplacismo es restablecer el "mecanismo de relojería" de la inversión. Ello requiere de un delicado equilibrio entre rumbo económico, rentabilidad, demanda y financiamiento. El test básico para el modelo es que vuelvan a invertir los "ganadores". Sería ilógico pretender que estén invirtiendo los "perdedores". Restablecer el "mecanismo de relojería" de la inversión es una tarea compleja. A veces se logra, otras demora mucho tiempo y hay casos en que no se lo logra recomponer más. La historia argentina es por demás ejemplificadora. Cuando se rompió el "mecanismo" frente a crisis profundas (1913, 1929), fue durísimo arreglarlo. Demoró muchos años retornar a los niveles de inversión en términos del PBI pre – crisis. El salto inversor de inicios de los '90, tras la salida de la hiper de fines de los 80 fue la excepción a la regla. La experiencia mundial también es aleccionadora. Por ejemplo, Corea del Sur y Rusia, dos casos de crisis profundas, salida rápida y actualmente en franco crecimiento, no han vuelto aún a los niveles de inversión sobre PBI pre - crisis. En Latinoamérica, México y Chile no están al margen del desafío inversor. Tras el cambio de gobierno y la recesión de USA, la inversión en México está clavada en 19 puntos del PBI. Por su parte, Chile arrastra un desajuste del mecanismo de la inversión desde la crisis asiática: a pesar de la alta reputación de la economía y la mejora del contexto internacional (Asia y precio del cobre), el volumen de inversión cayó de 27 puntos del PBI en 1998 a 22 puntos en 1999 y nunca más se recuperó. • México 2001 - 2003: Fox tuvo la mala suerte de enfrentar la recesión de USA. Un shock exógeno en medio de un cambio de gobierno desajustó el mecanismo de la inversión. Desde 2001, la inversión en México viene cayendo: - 5,8% en 2001, - 1,3% en 2002 y 0% en 2003. El volumen de inversión está clavado en 19 puntos del PBI. La incógnita es si la inversión retornará o no automáticamente cuando la economía estadounidense se reactive. • Chile 1998 – 2003: desde la crisis asiática, la economía chilena arrastra un desajuste del mecanismo inversor. A pesar de la alta reputación de la economía y la mejora del contexto internacional (Asia y precio del cobre), el volumen de inversión cayó de 27 puntos del PBI en 1998 a 22 puntos en 1999 y nunca más se recuperó. La incertidumbre en Brasil y Argentina jugó en contra pero no empaña la dificultad que implica recomponer el "mecanismo de relojería". Es este contexto de dureza para restablecer la inversión, la economía argentina rebota fuerte en 2003. Para todo el año, el crecimiento rondará 6% / 6,5%, más de lo que dice el gobierno. La inversión pública puede ser un complemento pero incapaz de sustituir el aporte de la iniciativa privada. Es una recuperación mezcla de tres bloques diferentes: i) 20% de la economía está en reactivación; son los "ganadores" de la actual política económica (la industria sustituidora de importaciones y de exportación, el campo, el turismo y las economías regionales); ii) 30% de la economía está rebotando desde abajo (la construcción, el comercio y la industria mercado – internista orientada al consumo (alimentos, bebidas, diarios y revistas, artículos de limpieza y medicamentos, etc.); iii) 50% de la economía viene rezagada; son los "perdedores" de la actual política económica (industria automotriz, bancos, servicios públicos, otros servicios, etc.). Hoy por hoy, la única punta inversora potencial está en el bloque de "ganadores". Los otros dos bloques (el que está rebotando y el que viene rezagado) siguen con capacidad ociosa. La inversión pública puede ser un complemento pero incapaz de sustituir el aporte de la iniciativa privada. Mirando hacia atrás, queda claro que el impulsor del rebote fue el 20% de sectores "ganadores". Mirando el presente, el rebote está siendo alimentado por el 30% de sectores que están rebotando desde abajo. Mirando hacia delante, (de aquí a fin de año), lo más probable es que empiece a aportar algo la mitad de la economía que todavía viene rezagada. La inversión con peso macro de los "ganadores" es un test que por ahora seguirá pendiente. En la macro de corto plazo, la economía puede terminar creciendo 6% o más en 2003 sin el aporte intenso de los "ganadores". Con un segundo semestre que confirme el rebote de los que vienen desde abajo y muestre un repunte moderado de los rezagados, alcanzaría para que el PBI cierre el año 6% arriba de 2002. Sin embargo, a medida que pase el tiempo y no arranque la inversión entre los "ganadores", el rebote comenzará a languidecer hasta auto – limitarse. Bajo el actual marco de política económica, hay tres condiciones necesarias para destrabar la inversión entre el bloque de "ganadores": i) mantener un dólar alto para asegurar la rentabilidad, la demanda y la "convirtualidad" con el real; ii) que se reactive la economía brasileña y actúe como arrastre para alentar inversiones orientadas a exportar al Mercosur y descomprima el horizonte para las inversiones en sectores sustituidores de importaciones (que están amenazados por productos importados brasileños que desagotan en el mercado argentino en recuperación); iii) que se mantengan elevados los precios internacionales del campo (especialmente la soja). Son condiciones necesarias aunque no suficientes: la falta de rumbo y la escasez de crédito son barreras difíciles de franquear o, en todo caso, obliga a tener un dólar más alto y a que Brasil crezca mucho para contrarrestar estas dos falencias. Con respecto al dólar, más allá de oscilaciones transitorias y picos de tensión, el problema estructural para Lavagna sigue siendo cómo hacer para que el dólar no baje. Aunque Brasil salga de la recesión en 2004, puede darse un salto importador "selectivo" y sustituidor de importaciones como en 2000. El incentivo para que inviertan los "ganadores" de la política económica argentina de caras al Mercosur no es claro como en años anteriores. ------------- (*) Directores de M&S Consultores. El trabajo publicado es una breve síntesis del más amplio informe de coyuntura de los autores. También colaboran: Consultores Jefes Claudio Mauro y Pablo Goldín Finanzas y Gestión Patricio Rotman Economistas Cecilia Bastarrica, Edgardo Cenzon, Facundo Martínez, Karina Pizarro, Adriana Saccal y María Sahores.