Uno de los argumentos que más peso podría tener para el Departamento del Tesoro, en el debate sobre la aceptación de las matrículas consulares latinoamericanas como identificación válida para abrir cuentas bancarias, es el ingreso financiero que el documento ya ha generado en instituciones financieras de USA, de acuerdo con datos recopilados por bancos, autoridades regulatorias (FDIC) y el propio Consulado General de México en Chicago. Luego, el acceso de inmigrantes mexicanos al sistema bancario estadounidense también modifica la cultura bancaria de aquel grupo y facilita el desarrollo de nuevas relaciones entre bancos y clientes, indicaron algunas de las fuentes consultadas. De acuerdo con información preliminar, recopilada por el consulado mexicano con base en datos de la Corporación Federal de Seguro de Depósitos (FDIC, por sus siglas en inglés) y algunos bancos, desde que se extendió en 2001 la aceptación de las matrículas para la apertura de cuentas, en los bancos de Illinois se han abierto más de 15.000 cuentas en más de 40 instituciones financieras, y el total de depósitos se acerca a los US$ 70 millones por parte de inmigrantes mexicanos que se manejaban con dinero en efectivo, y ahora hacen uso creciente de las redes bancarias, y no sólo para transferir dinero a México (más de US$ 10.000 millones en 2002, y más de US$ 6.000 millones en el 1er. semestre de 2003). FDIC reconoció que su información es incompleta. "Tenemos datos parciales de Illinois, Michigan, Indiana, Ohio, Wisconsin y Kentucky, pero es sólo de unos 13 bancos. Desde 2001, estamos hablando de al menos 15.000 cuentas y depósitos por US$ 26 millones", dijo David Barr, portavoz de FDIC. Según datos que recopiló el consulado mexicano, unos US$ 70 millones ingresaron en cuentas abiertas con matrículas, en las 45 instituciones bancarias que las validan. Desde que las nuevas matrículas consulares se comenzaron a emitir digitalmente en marzo de 2002, esa oficina diplomática elaboró y entregó 220.000, señaló la Consejería de Prensa de la representación diplomática. "Las cosas están cambiando para aquellas personas que carecían de relación con los bancos", dijo Mark Doyle, presidente de Second Federal Savings, el 1er. banco local que aceptó matrículas como identificación. "Es un torrente, pero también es una gran herramienta para muchos bancos. Es una nueva oportunidad de generar ahorros que benefician a los inmigrantes y benefician a los bancos", indicó Doyle. "El balance fue muy positivo para nosotros", dijo Calmetta Coleman, vicepresidenta de Bank One, el mayor banco regional y el 6to. más grande del país, con activos por unos US$ 300.000 millones y sucursales en 29 estados. Bank One comenzó a aceptar matrículas consulares en 2001 "y esperamos seguir atrayendo más clientes. Los clientes tienen muy buena experiencia en términos [del uso de su cuenta bancaria y de otros servicios y productos]", agregó Coleman. Lo que esto demuestra "es que la idea de que los latinoamericanos no confían en los bancos es ridícula. Todo lo contrario, los latinoamericanos están ansiosos por establecer una relación con los bancos, y los bancos juegan un papel clave en áreas como hipotecas, porque ayudan a evitar que la gente sea víctima de depredadores", recalcó Doyle. Este verano, el Departamento del Tesoro condujo una consulta electrónica para estudiar la implementación de recomendaciones del Acta Patriótica, entre las cuales existía la posibilidad de que las matrículas consulares dejasen de ser válidas para abrir cuentas bancarias. Lo que parecía una cuestión técnica se convirtió en un debate político. De casi 15.000 personas que respondieron a la consulta, entre el 1° y 31 de julio pasados, unos 11,500 (76%) se pronunciaron en contra de cambios regulatorios, es decir, en favor de la validez de la matrícula. El Tesoro aún debe emitir un veredicto final. La alcaldía de Chicago y la procuradora general de Illinois, Lisa Madigan, enviaron comunicaciones al Departamento del Tesoro apoyando el uso de la matrícula. "Permitir a las instituciones financieras que acepten estas identificaciones sirve propósitos esenciales de protección al consumidor y aplicación de las leyes", escribió Madigan. A su vez, Caroline Orzac Shoenberger, comisionada de Servicios al Consumidor de la municipalidad, dijo que los posibles cambios regulatorios "tendrían un impacto negativo en el crecimiento económico local y frenarían las contribuciones positivas de muchos residentes... Chicago es una ciudad con una gran población inmigrante, una población que ha contribuido al vigor económico y social de nuestra ciudad". Otras dos opiniones de peso vinieron de las propias instituciones bancarias, que a través de órganos de debate electrónico interno, como America's Community Bankers (ACB) y BankersOnline, se pronunciaron en contra de las recomendaciones del Acta Patriótica. "Aceptar la matrícula como identificación seguirá permitiendo a inmigrantes mexicanos ingresar al sistema financiero, al tiempo que acercará a los bancos a un nuevo mercado en rápido crecimiento", indicó una opinión jurídica de ACB. "Estas tarjetas son una forma de identificación válida, emitida por una agencia gubernamental y satisfacen los requerimientos de identificación" del Acta Patriótica, según una opinión debatida en julio pasado por la página digital de BankersOnline.
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En USA, los bancos no quieren la Patriotic Act y sí muchas licencias consulares
** Desde hace unos días el consulado argentino en Los Angeles, California, USA, emite matrículas consulares como documento que los argentinos pueden usar aún cuando hayan ingresado como turistas en aquel país. ** En estos días se debate en USA si las matrículas consulares pueden seguir emitiéndose, pero ocurre que desde que se permite utilizar una matrícula consular para abrir cuentas bancarias, los latinos han comenzado a blanquear su presencia y su dinero en USA. ** Así, los bancos se benefician (y la economía) con una ventaja que pretende eliminar una absurda legislación antiterrorista como es la Patriotic Act. ** Muy interesante todo, si se compara con los requisitos que hay en la Argentina para abrir una cuenta bancaria, y con la desconfianza que abunda en el público local acerca de la fiabilidad de sus banqueros.
28 de agosto de 2003 - 12:20







