Eduardo van der Kooy dedicó buena parte de su columna dominical en el diario Clarín, de la ciudad de Buenos Aires, a brindar información calificada acerca de la entrevista entre Néstor Kirchner y el secretario de Estado de USA, Colin Powell. Urgente24 conoce un comentario de Powell en Washington DC: "Demasiada gente", como para explicar que no pudo hablar de nada importante. De todos modos, la visión de los funcionarios argentinos sí para tener en cuenta, y el dato de van der Kooy sobre Moliné O'Conner es espectacular:
(...) Será el preludio de otra maniobra que en setiembre tienen previsto realizar en Mendoza los ejércitos de la Argentina, Estados Unidos, Brasil y Chile y que forzará al Gobierno a atender o no una antigua demanda de Washington: la de conceder a sus soldados un status jurídico especial, ante los riesgos eventuales derivados de la situación internacional.
Powell exhibió durante la visita una virtud similar a la de Kirchner. Ambos trataron sólo de bordear la mayoría de los temas espinosos —Cuba e Irak— y hallaron convergencia en el propósito y la necesidad de la reconstrucción de las instituciones argentinas.
Aunque tampoco lo pudieron todo. El secretario de Estado hizo hincapié en la relación bilateral y, de ese modo, dejó planteado implícitamente un conflicto potencial: Washington observa con recelo la política de alianza firme que han decidido desarrollar en la región la Argentina y Brasil. "Hay un cierto temor de seguidismo con Lula", describió Daniel Scioli, luego de su paso por Nueva York y Miami.
La coincidencia de la visita de Powell y la entrevista de Kirchner con Lula fue un capricho temporal, pero no se lo podría despojar de algún valor simbólico: los presidentes sudamericanos, amén de relanzar el bloque, se comprometieron a que cualquier negociación comercial con Estados Unidos será encarada en conjunto.
No fue ése el sentido, precisamente, que Powell intentó darle en su diálogo con Kirchner a la referencia sobre el tratado de libre comercio con Chile. Washington pretendería negociaciones unilaterales. La diplomacia presidencial ("estamos abiertos a todos los negocios", dijo Kirchner), no fue suficiente para atenuar la impresión de que, en ese aspecto, la política exterior argentina se deslizará por un desfiladero.
(...) Otra cuestión tiene que ver con la autonomía de los poderes, una idea que Kirchner suele articular con convencimiento y que cayó bien en los oídos de Powell. Por ese motivo no resultó casual que la crisis con la Corte Suprema ocupara un sitio impensado en la agenda de la reunión.
Hay varias anécdotas que desnudan el grado de decrepitud que ha alcanzado a ese Tribunal. La primera: la soplada del vicepresidente, Eduardo Moliné O'Connor, en la Corte Suprema de EE.UU. acerca de la crisis aquí, de la cual se hizo eco Powell. El contacto fue a través de Sandra Day O'Connor, una jueza conservadora cuyo voto fue vital para que Bush terminara ganando el pleito electoral a Al Gore.
El hombre y la mujer no sólo comparten el mismo apellido y la misma profesión: también la pasión por el tenis, que suelen jugar cuando se encuentran. (...)
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Hay un notable empatía entre la columna de van der Kooy y la de Mariano Grondona, en el diario La Nación, acerca de la futura política exterior argentina, más bien un consejo o un reclamo a Néstor Kirchner que un anuncio de lo que éste hará. Grondona afirma:
En Brasilia, los presidentes Kirchner y Lula coincidieron en ampliar el Mercosur a Venezuela y Perú. Horas antes, en Buenos Aires, el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, había sido recibido por Kirchner para replantear las relaciones entre la Argentina y los Estados Unidos. El presidente del Fondo Monetario Internacional, Horst Köhler, llegará a su vez a nuestro país el 23 de este mes para revisar las posibilidades de un acuerdo de mediano plazo entre la Argentina y los organismos internacionales de crédito.
Lula, Chávez, Powell, Köhler... una ronda de nombres en torno de un único tema: ¿qué lugar va a buscar la Argentina de Kirchner en el mundo?
Es correcto hablar por ahora de "la Argentina de Kirchner" porque, mientras nuestro país carezca de una política de Estado permanente en el campo internacional, cada presidente lo colocará en un distinto lugar. Así pasamos de las "relaciones carnales" con los Estados Unidos de Menem al voto por Cuba en las Naciones Unidas de Duhalde. El desafío del nuevo presidente es lograr que mañana ya no se hable de "la Argentina de Kirchner" sino simplemente de "la Argentina" en el mundo porque habrá encontrado no sólo otra política exterior presidencial sino "la" política exterior de Estado de la Argentina, válida también para los presidentes que lo sucedan.
(...) Si Kirchner, zigzagueando como les corresponde a los países medianos, encuentra en cambio la manera de estar simultáneamente en el ALCA (no en cualquiera, sino en el que promueva nuestras exportaciones, incluidas las agrícolas, al inmenso mercado norteamericano), en un Mercosur en expansión y no cerrado al mundo, y en decenas de otras direcciones, "a la chilena", fundará lo que todavía no tenemos: una política exterior de Estado. No seremos un país casado sino un país soltero. Eso sí: con una novia en cada puerto.
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Joaquín Morales Solá escribe en La Nación su columna dominical que anticipa cuál es la visión del presidente Kirchner sobre las privatizaciones y concesiones (y tiene una novedad sobre Eduardo Eurnekian y Aeropuertos Argentina 2000):
(...) Los servicios públicos seguirán en manos privadas, pero los entes reguladores deberán trabajar con nuevos parámetros de control y de moral.
Sólo cambiará el decreto de Duhalde que aprobó el nuevo contrato con la empresa que administra los aeropuertos. Eduardo Eurnekian no camina hacia la guillotina. Duhalde aprobó ese decreto tres días antes de irse en una de sus decisiones más inexplicables. El Correo es un asunto más serio y tendrá una solución más grave. Francisco Macri tambalea entre las cartas y las estampillas.
La corrupción ronda su discurso, persistente. Un 50 por ciento de los problemas necesitan sólo vocación para decidir, un 35 por ciento se embrollan en los bolsones de la corrupción del Estado y sólo el 15 por ciento restante es complejo, dice. Pero agrega una definición más: No habrá cambios en la Argentina si no ganamos la batalla contra la corrupción, que está en todos lados. La sociedad, según las encuestas, presiente esa batalla.
Ha descubierto obras públicas paralizadas por el regateo entre funcionarios y empresarios. ¿Qué regatean? Calla, pero el silencio es elocuente. Luis Barrionuevo lo provoca en público porque el Presidente hurga en el PAMI, la caja política más importante de la Argentina. Mejor. La enemistad de algunos tiene la música de un elogio. Enrique Nosiglia, el viejo amigo de Barrionuevo, le dejó varios llamados en su secretaría privada. No contestó ninguno ni piensa contestar. (...)
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USA, Brasil, Corte Suprema, Pami y concesiones: Todo lo que Kirchner piensa y no dice
** Eduardo van der Kooy (Clarín): Eduardo Moliné O'Conner habló con Sandra Day O'Connero, de la Corte Suprema de USA, que habló con Colin Powell, que habló con Néstor Kirchner, acerca de la Corte argentina. ** Mariano Grondona (La Nación): Las relaciones carnales con Brasil no son mejores que las relaciones carnales con USA. ** Joaquín Morales Solá (La Nación): Eduardo Eurnekian no marcha hacia la guillotina pero Franco Macri, tal vez...
15 de junio de 2003 - 03:42








