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Tita Merello: "No soy ni buena ni mala como persona, pero seré una gran actriz"

El 22 de diciembre de 1934, la revista Antena, publicó la siguiente entrevista a Tita Merello, quien intentaba demostrar que podía hacer algo más que cantar tangos. Todo un hallazgo de hemeroteca de una autodidacta que, luego, fue una de las grandes figuras del arte argentino durante el siglo 20, y acaba de fallecer a los 98 años.

Ana Laura Merello nació en Buenos Aires, en el barrio de San Telmo, el 11 de Octubre de 1904. Fue contemporánea de las cancionistas de la década del '20. Siempre fue dramático el comportamiento de Tita, quien supo hacer reír y hacer llorar al mismo tiempo. Según explicaba ella, había elegido el tango cómico, porque era más difícil hacer reír que hacer llorar, lo cierto es que su público la consideraba una arrabalera. Las actuaciones en películas y en teatros hicieron que la cancionista sea casi desplazada por la actriz. Su paso por el cine le permitió desplegar todo su talento. Actuó en la 1ra. película sonora del cine argentino: Tango, y realizó profundas interpretaciones en películas como Los isleros y Filomena Marturano, entre otras. Grabó en RCA Víctor en el año 1929 y luego en Odeón. No poseyó una gran voz, pero utilizó con habilidad su reducido registro y supo sacar el mayor partido de su manera de decir las cosas y de los matices humorísticos o dramáticos con los que remarcaba la intención de cada tema. Había en su voz un tono desencantado e irónico que la emparentaba con Discépolo, y como él, tampoco evitaba la sonrisa escéptica o burlona; cuando evocaba el pasado, en sus tonos había nostalgia, pero nunca melancolía. Sus interpretaciones se destacan porque reflejan un estilo propio y diferente. A continuación, una entrevista que le hizo la revista Antena, el 22 de diciembre de 1934: (*) En la audición que Héctor Bates dedica al tango y a sus intérpretes, fue reporteada el miércoles último Tita Merello, a la cual no nos atrevemos a calificar como cancionista, temerosos de incurrir en su propio enojo, pues la popular figura de nuestro teatro tiene el profundo convencimiento de que en breve se consagrará como la gran actriz argentina. Las respuestas que Tita dio a las preguntas formuladas por Héctor Bates son interesantes en algunos momentos y graciosas en otros. Tita refirió al público oyente aspectos pintorescos de su vida y debió causar verdadera extrañeza al escuchar la modestia con que se expresaba de su persona y de sus méritos. Pero dejemos hablar a Tita, cuya palabra cálida y ocurren-te es muy superior a cuanto de ella pudiéramos nosotros decir: Tita Merello nació en el barrio de San Telmo y ella cree que debió nacer hombre. Desde los 10 hasta los 12 años fue boyero de una estancia, y después de esa edad se vino a Buenos Aires con su familia. A la escuela no fue nunca y aprendió a leer y escribir a los veinte años, pero sin maestro, ella solita con un diccionario. La instrucción que hoy posee la ha adquirido por sus propias fuerzas. A su venida a Buenos Aires se dedicó a atender su casa y refirió que entonces lo hacía mejor que ahora. Asegura que discutía los 5 centavos en la feria y agrega que ella sola se bastaba para arreglar todo. Expresó que mientras lavaba los platos cantaba. Un día se le ocurrió cantar un tango y su mamá le reprochó por la clase de música que elegía para cantar, y agregó "pensar que hoy bendecimos al tango las dos". SU INGRESO AL TEATRO Lo hizo en el Avenida, en al año 1917, donde fue para cantar, pero a pesar de haber llegado hasta el escenario con un hermoso moño colorado lo tenía de collar. En el año 1919 actuó de corista en el teatro Porteño en una compañía de operetas, ganando 165 pesos mensuales y el primer mes le aplicaron una multa de 20 pesos por salir a escena sin medias, y graciosamente agregó: "Y pensar que hoy nos pagan para que vayamos sin ellas!" Cuando actuó de bataclana en la compañía de Madame Rasimi, en el Opera, dice que las pintaban de tal manera que nadie podía reconocerlas y el día del debut, a la salida de la función, a la puerta del teatro esperaban a todas las artistas numerosos admiradores... A ella la siguió uno que le hablaba en francés. Así, lo aguantó durante varias cuadras... hasta que en una de esas se cansó y le dijo al conquistador: "Rajá..., si no te hago llevar en cana". Y el tenorio que se las daba de francés resultó un criollo que comprendió rápidamente lo que le contestó y en un abrir y cerrar de ojos desapareció. Después actuó Tita en una compañía de revistas que fue a Rosario, donde ella se adjudicó el puesto de primera bailarina...y nunca en su vida había bailado. "Leguisamo", "El ciruja", "Niño bien" y el tango que a ella la consagró fue "Del barrio de las latas" que fue su revelación. SU AMOR POR EL ARTE Estando ganando 800 pesos mensuales en el Apolo, dejó ese teatro para ir al Nacional con 400 pesos por vislumbrar que podía hacer arte y no solamente cantar tangos. Al preguntarle Bates con que categoría entró al Teatro Nacional ella respondió que no puede estipularse puesto, cuando se es algo. Contó que a ella le dicen en el teatro que es insolente y refirió así: "Lo único que yo he hecho y lo único que hago en el teatro es defender la independencia del artista. A mi ninguna empresa me paga... el público al ir a verme es el que me paga, de modo que es el que me manda y si no pruebas al canto: Cuando él, el público, no va a una sala, ¿ésta no cierra sus puertas?... Vale decir que si no hay público no hay empresa... entonces, ¿quién es el que paga? Vamos a reproducir fielmente lo que declaró Tita Merello: "En el teatro nadie me ha protegido. Me he defendido solita con mis propios méritos y cuando se está catalogada como yo, en el núcleo de las feas, eso es una defensa más contra las bonitas. Yo, en mi afán de encontrarme no me resigné a ser únicamente tanguera, no porque crea que esto desmerece, muy al contrario, creo que hay que tener grandes condiciones para triunfar en esto: pero yo desconozco la palabra constancia. Intenté hacer arte interpretando La Mala Ley, con Arata y recuerdo una sola frase de elogio del periodismo en la que decía: "Arata no podía haber encontrado más digna compañera". Si usted, Bates, toma en cuenta que esto se lo decían a una tanguera, no debe dejar de reconocer que es todo un porvenir". Y luego agregó: "Yo no soy ni buena ni mala, estoy en el término medio como persona". EL TANGO CÓMICO Elegí el tango cómico porque es el más difícil y agregó: "Lo cómico y lo ridículo están muy juntitos, no hay nada más difícil que hacer reír". Es el que ella llegará a ser la gran actriz de Buenos Aires, y dijo: "No sé cuando, no interesa, pero lo seré, y no crea que esto es una insolencia ni una pretensión; no sé si esto será cuando tenga 45 años, pero que lo seré estoy convencida". ----------------- (*) Artículo publicado en la revista Club de Tango, de marzo-abril 1995