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Contra la dolarización

Ni en Chile ni en Brasil se acepta el modelo que supone la dolarización del sistema monetario local. Es un debate que sólo ocurrió en la Argentina. Aqui una nota que aparece hoy en El Diario Financiero, de Santiago de Chile: Por Leonardo Suarez (*)

Ni en Chile ni en Brasil se acepta el modelo que supone la dolarización del sistema monetario local. Es un debate que sólo ocurrió en la Argentina. Aqui una nota que aparece hoy en El Diario Financiero, de Santiago de Chile: Por Leonardo Suarez (*) Las crisis financieras de Chile en 1981-82, de Asia en 1997, de Rusia en 1998 y de Argentina en 2001 fueron precedidas por una gran fiesta del gasto (ya sea del gasto público como en Argentina y Rusia, y del gasto privado como en Chile y Asia), originada por la apreciación cambiaria generada en los primeros años de vinculación de sus monedas al dólar. En Argentina, la convertibilidad reemplazó la emisión inorgánica de moneda local por el estímulo perverso al endeudamiento externo del Fisco (en Chile y en Asia, en cambio, el endeudamiento se concentró en el sector privado), mientras se vivía la fiesta en los años 90‚. La hiperinflación se „desinfló‰, el crecimiento aumentó y su economía se convirtió en un nuevo paradigma durante los años 90‚. Cuando el dólar se fortaleció en el mundo, el precio de los commodities cayó y se inició el enfriamiento de la economía mundial, los mercados le exigieron a Argentina una tasa de interés más alta en respuesta a la ausencia de depreciación que imponían las reglas de la convertibilidad. Entonces, la convertibilidad se „convirtió‰ en una fábrica de recesiones, que hundió la recaudación tributaria y provocó la demolición de sus cuentas fiscales. El déficit fiscal aumentó, a pesar de que el gasto público -sin intereses- se redujo 8% entre 1998 y 2001. Con esa reducción del gasto público, a Argentina le bastaba crecer lo mismo que creció América Latina en ese lapso para haber tenido un superávit fiscal, pero las altas tasas de interés -consecuencia de la convertibilidad- impidieron que ello ocurriera. Revés La escalada de tasas siguió hacia fines de 2001, hasta niveles en que el alza de tasas sólo podía frenarse con la devaluación. El gobierno argentino resistió, inventó nuevas monedas, hizo más recortes fiscales, redujo los salarios y no tuvo escrúpulos para expropiar los activos de los jubilados y los depósitos de los argentinos en aras de defender la dolarización de facto, agravando infinitamente la situación financiera de la nación. La convertibilidad se transformó en un violador de los derechos de propiedad, al revés de lo que pretendía ser. La Argentina ya estaba „dolarizada‰ en 2001 (el 83% de los activos y pasivos financieros estaba supuestamente denominados en dólares, un porcentaje mucho mayor al 53% de „dolarización‰, que ya tiene El Salvador, país que se considera „dolarizado‰). El „corralito‰ abrió la puerta a la dolarización total, pero el mercado -y no Duhalde o Cavallo- se encargaron de „desdolarizar‰ a Argentina durante todo 2001. Ya no había dólares en Argentina a la tasa de AR$ 1 / USD en diciembre de 2001. La salida ortodoxa era la moratoria, con dolarización y sin devaluación (algo que también se intentó en Rusia en 1998), pero el mercado nunca lo permitió. Desde el momento que se impuso el „corralito‰, las acciones argentinas dejaron de caer en pesos argentinos. El mercado le dejó de creer a la convertibilidad en ese entonces. Una moratoria sin devaluación sólo se encuentra en los libros de texto, no es tolerada por el mercado. En octubre, el mercado dejó de mirar a Argentina y se mitigó el contagio financiero en el resto de América Latina. Finalmente, el precio de la deuda argentina cayó a niveles que ya descontaban la moratoria y se extirpó el tumor de la convertibilidad en enero de 2002. Tan sólo después de la moratoria y de que se descontara plenamente la devaluación, el precio de la deuda dejó de caer y las tasas de interés dejaron de subir Argentina siguió el mismo camino de Chile en 1982, con una devaluación que se originó en el mismo escenario global de creciente fortaleza global del dólar, de caída de precio de los commodities y de enfriamiento global de la demanda, aunque el Estado de Derecho, las instituciones, el presidente y el régimen de gobierno de ambos países andinos hayan sido significativamente distintos. Además, cabe destacar que Brasil tiene un déficit fiscal mucho mayor al de Argentina, un sistema de gobernabilidad e instituciones similares al del país gaucho. Sin embargo, los mercados le tienen confianza a Brasil y no a Argentina. La caída de Argentina no sólo fue imputable a una conducta macroeconómica inconsistente con la convertibilidad, sino a la presencia de la dolarización de facto propiamente tal. Argentina estaba condenada a devaluar. Hoy, no hay sistema financiero ni política monetaria en Argentina. La contracción de la liquidez restringe la flotación y ha empujado a los flujos financieros a un „agujero negro‰ que ha interrumpido la cadena de pagos. Aún así, el dólar se ha triplicado y el tipo de cambio ya está en AR$ 3 / USD. Como siempre, las altas tasas de interés impactarán con rezago al ciclo económico, por lo que el PIB argentino caería cerca del 15% en este año. En estos momentos, se observa en Argentina la misma secuencia de acontecimientos que se produjeron en Chile en los dos primeros años siguientes a la devaluación de junio de 1982: improvisación y frecuentes cambios de rumbo que son sintomáticos de que estamos en presencia de un barco a la deriva. También se observan medidas „creativas‰, como la „pesificación‰ forzada de los activos a un tipo de cambio más alto que el de los pasivos del sistema financiero, medida que agrava la quiebra de los bancos. En 1982, Chile cambió su modelo económico, lo que le permitió que el resto de las reformas estructurales sobrevivieran en el tiempo. Pero Chile entregó débiles señales de encontrar el rumbo en el nuevo modelo, tan sólo desde dos años después de la devaluación, en 1984, cuando Hernán Büchi asumió como superintendente de Bancos. Países como Rusia, con instituciones similares a las de Argentina, demoraron menos que Chile. El peso chileno y el real brasileño se apreciaron en más de 10% desde octubre hasta la fecha, en medio de un peso argentino depreciándose hasta AR$ 3 / USD, lo que sugiere que si el peso argentino sigue desplomándose, el „ruido‰ en la región sería más tenue. La economía mundial y el precio de los commodities serían más relevantes para el futuro de la economía y el peso chileno, antes que la crisis argentina. Epitafio La crisis argentina coloca un epitafio de defunción a la dolarización como modelo de política económica generador de crecimiento, aunque ya se había anunciado su muerte en Chile en 1982, lo que demuestra que los economistas somos reincidentes. El mercado global de capitales no tolera la dolarización en los países emergentes y exige tan sólo flotación cambiaria en tiempos de turbulencias. Sólo para aquellos países que tienen una alta concentración de flujos comerciales y financieros con USA tales como México, la dolarización podría ser viable. Sin embargo, la experiencia del euro hasta ahora no ha sido muy alentadora y a México le ha ido tan bien con la flotación, que nadie se acuerda de dolarizar, ni siquiera Paco Gil, ministro de Finanzas de México, considerado un eximio dolarizador. ----- ----- (*) Economista Esto fue un s