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Gracias a los mapuches ayunantes, Cristina pasó por Chile en 2do. plano

Fue un alivio para Cristina de Kirchner que en la jornada del Bicentenario de Chile, la opinión pública de ese país estuviese compenetrada con el conflicto entre el movimiento mapuche y el Ejecutivo (antes Michelle Bachelet, ahora Sebastián Piñera). Cristina temía una mayor presión pública por la extradición de Galvarino Sergio Apablaza Guerra, el terrorista que pide asilo en la Argentina. De todos modos, el asunto 'quema' en las manos de la Presidente que insiste, con bastante hipocresía, en que ella no tiene competencia en el tema.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Fue un día complicado en Chile: Bicentenario con fuerte reclamo de los pueblos originarios, o sea los mapuches. Por eso Sebastián Piñera llamó a no confundir a los pueblos originarios que participaron de los festejos del Bicentenario, con la situación que enfrentan 34 comuneros que han "elegido un camino equivocado. El país que vamos a construir se hace con diálogo, unidad y trabajo, no con violencia ni huelga de hambre". En tanto, el cardenal católico Francisco Javier Errázuriz Ossa instó a los mapuches que siguen ayunando desde hace casi 70 días (desde el 12/07), y a las autoridades, "reestablecer las confianzas imprescindibles", de modo de poner punto final a la presión e iniciar un entendimiento "generoso y visionario". La controversia sobre los mapuches le permitió a Cristina de Kirchner no quedar ella en el centro de la otra controversia: la extradición o no del terrorista chileno Galvarino Sergio Apablaza Guerra. En cambio, Cristina tuvo que aceptar lo que antes había negado: la entrevista con Sebastián Piñera, acerca de ese tema específico del pedido de extradición chileno. Por eso, horas antes del viaje, el embajador chileno Adolfo Zaldívar había recibido al secretario general de la Presidencia argentina, Oscar Parrilli. Según versiones, Parrilli explicó la situación sobre el pedido de asilo de Apablaza vs. la extradición que aconsejó la Corte Suprema. Apablaza es respaldado por organizaciones autodenominadas 'de derechos humanos', que integran el 'núcleo duro' del kirchnerismo. Parrilli comunicó que Cristina había aceptado la reiterada petición de Sebastián Piñera para sostener una reunión bilateral. Para impedirla, Cristina había acortado su visita a Chile, llegando a las 19:00 y regresando a la medianoche. Mapuches En Chile, Sebastián Piñera lidiaba duro con el caso de los 34 comuneros que permanecen en huelga de hambre. Piñera había anunciado viernes 17/09 la creación de una mesa de diálogo con las comunidades indígenas en el marco del llamado Plan Araucanía, pero excluyó de esas negociaciones a los representantes del movimiento mapuche más radical. "Hay más de 1 millón de chilenos que se identifican con el pueblo mapuche y con otros pueblos originarios, y la inmensa mayoría de éstos está celebrando el bicentenario", advirtió. El sábado, antes del Te Deum de costumbre, Piñera anunció la asignación de US$ 4.000 millones al Plan Araucanía, para impulsar el desarrollo y mejorar las condiciones de vida de los mapuches, la mayoría de los cuales viven en el sur del país. Piñera cuenta con la mediación del obispo católico de Concepción, Ricardo Ezzati, para los 34 comuneros mapuche en huelga de hambre (32 de ellos en prisión preventiva) pongan fin al ayuno que iniciaron reclamando un juicio justo y la derogación de la ley antiterrorista, vigente desde el gobierno de Michelle Bachelet. Durante su intervención en el Te Deum Bicentenario, el cardenal Errázuriz dijo: "Chile entero está de fiesta. Celebran en la profundidad de la tierra nuestros treinta y tres mineros; también los damnificados por el terremoto y el maremoto. ¡Cómo quisiéramos que los comuneros que hacen huelga de hambre, también estuvieran de fiesta!", señaló el Arzobispo de Santiago. Y agregó: "Nos preocupa la huelga de hambre de nuestros hermanos mapuches, que puede dejar en ellos daños irreparables". En ese escenario, Cristina de Kirchner no fue el nudo de las controversias. De todos modos, el gobierno chileno redobló la presión para que la Argentina extradite a Galvarino Apablaza Guerra, ex integrante del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, a quien Chile acusa por el secuestro del empresario Cristian Edwards y el asesinato en 1991 del ex senador Jaime Guzmán. Sebastián Piñera le pidió personalmente a Cristina que no le otorgue el refugio político a Apablaza. Piñera, respaldado por los partidos políticos con representación legislativa, había anticipado: "Vamos a conversar con Cristina Kirchner. Y por supuesto, yo creo que una persona que cometió un crimen tan grave, que le costó la vida a un senador, y lo cometió en Chile, debe ser juzgado por los tribunales chilenos. Para eso estamos trabajando". Cristina le respondió previamente que Apablaza "está en el país desde 1993" y que "ya hubo otros pedidos de extradición a otros gobiernos. No hay que dramatizar, éstas son cuestiones legales, hay que respetar los convenios internacionales y las leyes, y por supuesto el marco jurídico de cada país", señaló. Cristina estuvo en Chile menos de 6 horas, acompañada por la ministro de Defensa, Nilda Garré; y el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli. El pedido del presidente chileno tuvo repercusiones en Buenos Aires, donde el abogado de Apablaza, Rodolfo Yanzón, advirtió que las declaraciones de Piñera evidencian que su defendido "no podría tener un juicio justo en Chile, si se tiene en cuenta que el propio presidente lo está señalando como culpable de un delito en el que Apablaza no participó, y del que fue acusado sin pruebas". Yanzón sostuvo además que el eventual otorgamiento del asilo "no puede generar un daño a las relaciones bilaterales", porque "el refugio político es un estatuto regido por una convención internacional que tanto Argentina como Chile han suscrito".