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CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). A fines de 2009 irrumpió en las librerías locales el texto autoría de William Irwin y Henry Jacoby, La Filosofía de House - Todos Mienten (Selector Actualidad Editorial, de México), que resulta un interesante acercamiento a la filosofía, basado en el popular programa de TV, Dr. House M.D.
Irwin es profesor de Filosofía en King's College, Pennsylvania, y es coeditor de obras basadas en la interpretación de series de la TV (La Filosofía de Seinfeld, La Filosofía de los Simpsons, etc.), y Jacoby es profesor de Filosofía en la East Carolina University, de Greenville, Carolina del Norte.
La TV fue hasta el presente un importante creador/receptor de modelos socioculturales (en el futuro lo será la convergencia que permite la internet), y la sinergia que ocurre en la TV entre la vida real y la ficción, alimenta a ambas, por lo cual resulta muy interesante el estudio de los fenómenos televisivos.
Irwin y Jacoby lograron, para este emprendimiento, la colaboración de 18 profesores de Filosofía, algunos con posgrados, otros investigadores, y de 1 profesor de estudios religiosos, para profundizar en la psicología del personaje, en un texto de 248 páginas, muy interesante de complementar con al menos la 1ra. temporada del programa (que comercializa AVH en un pack de 6 DVD en 3 cajas. Cabe destacar que AVH tiene todas las temporadas y resulta una seducción adictiva, y más divertida que mirarlas por el canal Fox: no tienen cortes publicitarios).
Una crítica posible a Irwin y Jacoby es que no incluyan un glosario o breve aproximación a la serie y a sus personajes sino que directamente se introduzcan a la acción:
"El Dr. Gregory House, ese brillante bastardo consumidor de pastillas, el que cojea por los pasillos del Hospital Princeton-Plainsboro y golpea hacia un lado la ética médica con un movimiento de su bastón", arranca Jacoby en su texto.
La respuesta posible es que resulta un texto para seguidores o fans de la serie y, entonces, no hay necesidad de brindar información previa. Pero esto, vale la pena señalarlo, puede dejar afuera a algún público potencial.
Antecedentes
House M. D. es una serie estrenada en 2004 por el canal Fox, creada por David Shore, quien es el productor ejecutivo junto a Paul Attanasio, Katie Jacobs y Bryan Singer.
El argumento fue idea de Attanasio, basándose en la columna médica Diagnosis, escrita por la médica Lisa Sanders en el The New York Times. Sanders presenta un conjunto atípico de síntomas y desarrolla una investigación para dar finalmente con la enfermedad que los provoca y plantear la solución.
Shore, escritor y productor de series como Law & Order y Due South, creó los personajes, después de su visita a un hospital universitario, pero se inspiró en el detective Sherlock Holmes para el personaje del protagonista, Gregory House.
El Hospital Universitario Princeton-Plainsboro, de New Jersey, es ficticio. Las filmaciones se realizan en Century City, Los Ángeles, California.
Fox Broadcasting Company compró los derechos con la condición de que "no hubieran batas blancas por los pasillos".
Shore trabajó en su experiencia personal como paciente en un hospital escuela. Él dijo: "Sabía, apenas dejé la habitación, que los médicos estarían burlándose de mí por mi ignorancia... y pensé que sería interesante ver un personaje que lo hiciese antes de que los pacientes abandonasen la habitación".
Una idea central era que el protagonista debería tener una discapacidad. Inicialmente se pensó en la posibilidad de que House anduviera en silla de ruedas, pero la Fox lo rechazó y al final optaron por convertirla en una herida en su pierna que lo obligara a deambular con bastón.
Muchos de los misterios médicos de House nacieron de Shore, basándose en los escritos de Berton Roueché, columnista de la revista The New Yorker, que escribía sobre intrigantes casos médicos acontecidos entre 1940 y 1990.
La doctora Sanders, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale, fue contratada como asesora técnica de la serie. La enfermera universitaria Bobbin Bergstrom es la asesora médica del programa. Otros asesores son Harley R. Liker, Karen van Blankenstein, David Foster, Michael Giordano y John Sotos.
El protagonista
James Hugh Calum Laurie nació en Oxford, Inglaterra, Reino Unido, el 11 de junio de 1959, y es conocido como Hugh Laurie. Él estudió en Eton College, en Selwyn College, de la Universidad de Cambridge, donde estudió Arqueología y Antropología.
Su padre, Ran Laurie era médico. Cuando logró que lo contrataran, comentó que se sentía culpable "al ser mejor pagado por convertirse en una versión ficticia de su padre."
Hoy día Hugh Laurie es uno de los actores de televisión mejor pagados del mundo: US$ 400.000 por episodio.
Gregory House es un personaje de ficción, médico eminente que lidera un equipo de diagnóstico médico, básicamente un cínico de pocas pulgas, con métodos poco ortodoxos para diagnosticar, investigador de terapias alternativas y de una racionalidad incondicional que lo ubican en permanente conflicto con sus colegas y muchos de sus pacientes.
House carece de empatía y compasión hacia sus pacientes, práctica que le permite resolver enigmas patológicos.
Él es un consumidor permanente de Vicodina, pastillas para controlar su dolor, derivado de un infarto en un músculo de su pierna, accidente que lo obliga a caminar con un bastón, en parte porque se ha negado a ir a rehabilitación.
Los médicos especulan que el bastón y las drogas se deben a sus tendencias psicológicas.
Sherlock Holmes es adicto a la cocaína. Dr. House a un opiáceo.
Gregory House es hijo de Blythe y John House, un piloto militar transferido varias veces durante la infancia de su hijo. Uno de los lugares en donde viven es Egipto, en donde House desarrolla una fascinación hacia la arqueología y la alquimia.
Otro de los sitios de residencia es Japón, en donde, a los 14 años, House descubre su vocación luego de presenciar el respeto del que goza en un hospital un conserje buraku (la clase social más baja de Japón), a quien los doctores le piden ayuda para resolver los casos medicos aparentemente irresolubles.
Dr. House odia a su padre, a quien denomina una "brújula moral demente". Resulta que su padre lo maltrataba. Su intuición, que luego corroborará, es que John House no fue su padre biológico.
House estudió para médico y luego su posgrado en Enfermedades Infecciosas en la Universidad Johns Hopkins.
Pero House fue sorprendido copiándose en un examen y fue expulsado. House continuó sus estudios en la Universidad de Michigan.
House es ateo, por lo que se burla abiertamente de los colegas o pacientes que muestran algún nivel de creencia en cualquier aspecto religioso.
Él prefiere no creer en la vida después de la muerte, porque convertiría a la vida en "una prueba".
House frecuentemente dice: "Todo el mundo miente".
House critica al protocolo social por su carencia de un propósito racional y su poca utilidad.
Su amigo, el Dr. Wilson, llega a sugerir que House podría tener el síndrome de Asperger, que se caracteriza por síntomas tales como la dificultad de aceptar las reglas sociales, la carencia de preocupación por su apariencia física, y la resistencia al cambio.
Pero, básicamente, House es un fuerte inconformista y le da muy poca importancia a la opinión que puedan concebir las demás personas sobre él.
Él muestra un desprecio notable hacia las figuras de autoridad.
Y exhibe una indiferencia constante ante su propia apariencia, teniendo una barba permanente y vistiéndose de manera informal, con un par de jeans y una camiseta. Evita vestir el tradicional guardapolvo blanco para evitar que los pacientes lo reconozcan como médico.
House no tiene una vida social muy activa, y su único amigo es el Dr. James Wilson.
El libro
Para Irwin, Jacoby y sus colaboradores, Dr. House es una excusa para introducirse en algunos temas propios de la Filosofía, y por cierto que es muy imaginativo el enfoque para abordar cuestiones que, de lo contrario, resultarían bastante aburridas.
Pero mezclar Dr. House con Sócrates, Kant y Diógenes, o aproximarse al Zen, resulta mucho más atractivo. Y permite una interacción entre la teoría filosófica y la realidad ficcionada. El resultado es una provocación cultural que permite ir más allá del Dr. House pero también de Sócrates.
Hay 3 debates permanentes en la conducta de Gregory House:
> La transgresión de las normas estándares, que equivale a la discrecionalidad en su conducta,
> La ética profesional (en este caso, la de los médicos) y la posibilidad de que la deshonestidad sea un mal necesario, y
> La distancia entre la teoría y la práctica (en este caso, en la medicina).
Probablemente -muy probablemente- eso es lo que hace tan atractivo al personaje: en su intimidad, muchos comparten el enfoque de Dr. House, aún cuando resulte 'políticamente incorrecto' reconocerlo o, peor aún, llevarlo a la práctica.
Hay una cierta hipocresía en lo 'políticamente correcto' con la que muchos se sienten disconformes pero tampoco lo reconocerán ni someterán a debate público.
Por suerte está Dr. House, para identificarse cuando nadie los ve (frente al televisor).
Heather Battaly y Amy Coplan, en uno de los ensayos del texto, llegan a una conclusión interesante sobre la conducta del personaje:
"Sentir simpatía hacia sus pacientes e invertir en ellos como individuos haría imposible para House ejercer la emdicina como lo hace. Estaría más preocupado por los riesgos que normalmente toma para conseguir información dle estado de salud y menos dispuesto a hacerlos pasar dolor físico y emocional, y sufrimiento para obtener dicha información. La investigación empírica muestra que las personas con más tendencia a ser comprensivas, son susceptibles a una excitación excesiva cuando los demás sufren, lo que las hace menos capaces de ayudar a las personas con las que simpatizan".
¿Cómo se lleva eso con el reclamo de humanidad que en forma permanente hacen los pacientes a los médicos? Es evidente que el debate va para largo.
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Video
http://www.youtube.com/watch?v=f4O65pEnS28
ARCHIVO >
Dr. House o la seducción de lo 'políticamente incorrecto'
Probablemente -muy probablemente- lo que hace tan atractivo al personaje Dr. House M.D. consiste en que, en su intimidad, muchos comparten el enfoque discrecional, irascible, irónico de Dr. House, aún cuando resulte 'políticamente incorrecto' reconocerlo o, peor aún, llevarlo a la práctica. Es que hay una cierta hipocresía en lo 'políticamente correcto' con la que muchos se sienten disconformes pero tampoco lo reconocerán ni someterán a debate público. Por suerte está Dr. House, para identificarse cuando nadie los ve (frente al televisor).
12 de enero de 2010 - 11:34








