CIUDAD DE BUENOS AIRES (

- En el Tortoni,¿no?
- Sí, ¿no?
- En un rato los maileo, por la dudas confirmamos por sms.
19 hs. mesa para seis. Se empieza a las 19.37, en ese momento sólo faltan dos.
Ella, no duda y dice: tenemos que marcar posición y deslegitimar los supuestos generados por el neoliberalismo en los 90.
Todos asienten: en sus papers han compartido, con matices, miradas similares.
Se decide una segunda ronda de cafés, y uno se anima a proponer la designación de coordinadores para las distintas mesas, y uno general para la convocatoria en sí.
- Pará, pará, ¿llegamos con los carteles?
La pregunta no sorprende, sí desestructura. Se miran, buscan un responsable, y de pronto alguien recuerda que Roberto no puede compartir la mesa con Eduardo: tienen diferencias irreconciliables.
La tercera ronda de café apunta al último mail que envió Marcos desde Georgetown:
- ¡Qué bien que le va!
- Se lo merece
- ¿Vos creés?
Luego de una pormenorizada enumeración de los puntos tratados, se pone a consideración continuar el objetivo del meeting vía mail, y así coordinar no solo los contenidos del potencial seminario sino también de los lugares de las próximas reuniones.
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Diferencias económicas (prohibido jugar en equipo)
Divertidísima 'costura' acerca de las diferencias irreconciliables que suelen acumular los egocéntricos argentinos a la hora de trabajar juntos por algún objetivo colectivo (casi casi un aguafuerte sobre la oposición):
05 de noviembre de 2009 - 09:53







