ARCHIVO >

De Moreno al tipo de cambio y el maíz: Otros problemas de la agenda de Boudou

Una cargada agenda espera a Amado Boudou, si es que podrá convertirse en el ministro de Economía que no existe en la economía kirchnerista desde el despido de Roberto Lavagna.

Algunos recortes de lectura imprescindible: Maximiliano Montenegro en el diario Crítica de la Argentina: "(...) Nadie describe mejor que el Loco Moreno cómo mira Kirchner la realidad. "Ya ganaron, lograron frenar un proyecto de país", suele disparar por estos días apenas cruza unas palabras con los periodistas. No admite un solo fracaso: "El plan de viviendas para inquilinos no fue un fracaso. Entregamos 60 mil créditos. ¿Cuántos querían que entregáramos, 600 mil?" Defiende a muerte los números del INDEC. "El INDEC no está intervenido, el descrédito lo generaron Clarín y los bonistas", afirma. Y explica que "en la Argentina la inflación se mide sobre una canasta de bienes, que en un 70% está compuesta por productos de consumo masivo, ahí la inflación es del 8/9 por ciento. Para una canasta de consumo selectivo la inflación ronda el 16 por ciento. Para una canasta premium es superior al 20 por ciento". La inflación oficial en los últimos 12 meses acumula apenas 5,2%. El INDEC también informa que, en el último año, los salarios aumentaron, en promedio, 24 por ciento. Si ambos datos fueran ciertos la Argentina sería un caso único en el mundo de mejora en la distribución del ingreso y el consumo de los trabajadores debería volar, por la impresionante recomposición en el poder adquisitivo salarial. Moreno responde a esa inconsistencia con un argumento curioso. Afirma que no se percibe toda la mejora en la distribución del ingreso porque el problema es el impacto de las tasas de interés en el bolsillo de los trabajadores. Palos para la conducción de Martín Redrado en el Banco Central. "Hay una contradicción tremenda con el Banco Central. Mirá las ganancias de los bancos. Las tasas de interés reales superan el 20%. Los trabajadores compran electrodomésticos y pagan en la cuota tasas de más del 100%", comenta entre sus colaboradores. El Loco se siente el último dique en la política de control de precios. "Veremos quién saca los pies del plato. Por ahora, las empresas vinieron en la última semana mansitas como siempre. Acá no cambió nada, seguimos igual", dice. En el universo K hay quienes todavía ven a Moreno como el hombre que se animó a disciplinar a los grupos económicos. Sin embargo, el secretario de Comercio alentó la concentración económica al desarticular los instrumentos institucionales –como la Comisión de Defensa de la Competencia– utilizados en otros países para frenar aumentos de precios en sectores oligopólicos, mercados que en la Argentina proliferan como hongos. Todas las negociaciones que encaró –incluida la distribución de más de tres mil millones de pesos anuales en subsidios a través de la ONCCA—beneficiaron a unas 60 o 70 empresas en perjuicio de sus proveedores o clientes pymes. Cerró trato con las cinco grandes cadenas de hipermercados en contra de almacenes y supermercados chinos. Con las seis cerealeras en perjuicio de 70 molinos y miles de productores trigueros. Con las dos grandes usinas lácteas, en contra de miles de tamberos. Con un selecto club de fábricas avícolas y frigoríficos, etc., etc. El gobernador del Chaco, Jorge Capitanich, cuenta que tuvo que archivar un proyecto de ley antimonopólica más severo cuando era senador –en 2007– por pedido de Moreno, quien le confesó entonces que toda su estrategia de precios radicaba en negociar con unas pocas grandes empresas por sector. (...)"
David Cufré y Fernando Krakowiak en Página/12, acerca de Boudou: "(...) Según pudo saber Página/12, su intención es buscar respaldo en algunas universidades donde se dictan carreras de estadística. En principio, el plan es tomar contacto con las autoridades de la Universidad de Tres de Febrero (Untref), la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y la Universidad Nacional de Tucumán. En la Untref, donde el propio Boudou impartió clases, se dicta la Maestría en Generación de Información Estadística que tiene como coordinadores a Fernando Cerro y Gladys Massé, dos funcionarios del Indec cercanos a la actual conducción. En la UNR funciona la Maestría en Estadística Aplicada, dirigida por Elsa Servy, y en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Tucumán se dicta una maestría y un doctorado en Estadística a cargo del profesor Raúl Pero Mentz. Boudou espera que estas casas de estudio avalen la producción estadística, en un intento por recuperar la credibilidad perdida. (...)".
Maximiliano Montenegro en Crítica de la Argentina: "(...) Economistas como Aldo Ferrer y Roberto Frenkel, que en los noventa gritaban en contra de la convertibilidad mientras los Kirchner acordaban con Cavallo la privatización de YPF, creen hoy que el tipo de cambio está atrasado, un 15 o 20%. Nada parecido a la convertibilidad. Pero igual sugieren al Gobierno encarecer el dólar para apuntar a varios objetivos simultáneamente: mejorar la competitividad de la economía, recomponer los ingresos fiscales vía retenciones para solventar una política fiscal expansiva, frenar la fuga de capitales, etc. Piensan que si no se corrige ese "desvío macro" cualquier crédito que se consiga sólo financiará la fuga de capitales, como sucedió en último año de la convertibilidad. Es decir, se entregarían dólares baratos de las reservas a los sectores medios altos y altos, empresas y bancos. Boudou asegura que el nivel del dólar –alrededor de $ 4 en los próximos meses– es el correcto. Y dijo ayer que su apuesta será "volver a los mercados voluntarios de crédito", es decir emitir deuda pública para evitar un ajuste fiscal (el incremento del gasto duplica la suba de la recaudación) y refinanciar vencimientos. ¿Cómo conseguirá que bancos y acreedores vuelvan a apostar a los papelitos argentinos? Tal vez el bono que entregue a los bancos no sea tan voluntario, como en las épocas de Cavallo. Una tercera opción es echar mano de las reservas para pagar deuda y emitir pesos para financiar al Estado. Es lo que sugirió días atrás Roberto Feletti, actual vice del Banco Nación y quien será en los próximos días viceministro de Economía. Esa propuesta se completa con un control cambiario más estricto (prohibir la compra de dólares para atesoramiento y autorizarla sólo para costear importaciones) con el fin de evitar una mayor corrida cambiaria. A la luz de la historia argentina el riesgo de una jugada semejante es grande. (...)".
Editorial del diario La Nación: "La enorme dificultad que demuestra el Gobierno para captar el mensaje de las elecciones del 28 de junio perturba y demora las decisiones necesarias para proyectar el cambio de rumbo que permita emprender el sendero de armonía social y de crecimiento colectivo que la sociedad espera con ansiedad. Se trata, en primer término, de restablecer el equilibrio de los poderes que exige la vida republicana, desmesuradamente asumidos por el Poder Ejecutivo en desmedro del Congreso y del Poder Judicial. Se trata, también, de introducir cambios estructurales en materia de seguridad de vidas y bienes, en la educación, en la seguridad jurídica, en las cada vez más deterioradas cuentas públicas, en la veracidad de los datos oficiales y en la honestidad como requisito para el desempeño de la función pública. En la economía, se trata de devolverle la estabilidad, atacando y no negando el fantasma inflacionario, suscitando el interés por el ahorro y la inversión, e integrando el país al mundo, para abandonar, por fin, el creciente aislacionismo de los últimos años. En este orden, el fundamento gubernamental en procura de desacoplar el consumo interno de la exportación para garantizar la disponibilidad de alimentos a precios moderados para la mesa de los argentinos está creando las condiciones de una olla de presión. En este complejo contexto, el agro y la sociedad en general han mostrado su rechazo por los agravios hacia este sector, emanados desde la tribuna oficial, en tanto que la constante y creciente intervención oficial ha minado sus energías productivas a punto tal de amenazar con la perspectiva de importar trigo y carnes vacunas, dos tradicionales íconos de la producción nacional. El trigo está proporcionando una lección de economía, con una cosecha última de magros 8 millones de toneladas y el pronóstico para la próxima, que requiere retroceder un siglo atrás para encontrar similitudes. Cierto es que la sequía fue un factor gravitante, pero no menos cierto es que durante un siglo hubo sequías iguales y peores a la de registro reciente. En el mismo sentido, no se puede desconocer la incidencia de las altísimas retenciones a las exportaciones del 23%, que alternan con largos períodos de veda exportadora. Parecida suerte le toca al maíz, con lo que ambos, con su declinación, abandonan su condición de cultivos asociados a la soja por su condición de reparadores de la erosión de los suelos. A la producción vacuna no le va mejor. Viene soportando precios virtualmente máximos desde 2006, una veda exportadora, cuotas y licencias de exportación, retenciones del 15 por ciento, reservas de la producción para el consumo local y pesos mínimos de faena del ganado, todo ello supuestamente compensado con un subsidio al ganado alimentado en corrales de futuro incierto. Los registros de operaciones de exportación (ROE) verde, rojo y blanco, que contienen gran parte de las restricciones, deberían ser lisa y llanamente desmantelados. Por si fuera poco y como muestra de la continuidad del descalificado rumbo mencionado, se decidió asignar a la Oncca la modificación de la distribución de la cuota Hilton."