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Tensión en Río de Janeiro: Las favelas continúan cercadas por el Ejército

En lo que constituye el primer despliegue del ejército en tres años en Río de Janeiro, que posee una de las tasas de asesinatos más altas del mundo, alrededor de 1500 soldados rodean las favelas de la ciudad en un intento por recuperar un arsenal robado por narcotraficantes el pasado viernes.

Las favelas de Río de Janeiro siguen sitiadas con alrededor de 1.500 soldados que participan de una riesgosa operación para recuperar una decena de armas robadas de sus arsenales por narcotraficantes. Apoyados por coches blindados y helicópteros, los soldados controlan los accesos a favelas de la zonas céntrica y norte de Río y esporádicamente se escuchan disparos, según describen agencias internacionales. Hasta hoy, la única víctima confirmada era un joven que murió de un balazo mientras presenciaba un choque entre soldados y narcotraficantes en el cerro de Providencia, cerca del puerto de la ciudad, reseñó AFP. La cantidad de tropas desplegadas luego que siete hombres se llevaron el viernes 10 fusiles FAL y una pistola de 9 mm de un cuartel ya supera, en comparación, a los aproximadamente 1.200 hombres del batallón brasileño que integra la fuerza de estabilización de la ONU en Haití. La operación es considerada por especialistas como de alto riesgo y potencialmente explosiva. Los narcotraficantes, amos y señores de las favelas, están dotados de un gran poder de fuego, dominan las posiciones estratégicas de esas empobrecidas barriadas y conocen como nadie el laberinto de sus estrechas y empinadas calles. ''El riesgo que asume el Ejército es muy grande'', dijo Nelson During, editor de la revista electrónica Defesanet, especializada en cuestiones estratégicas. Los narcotraficantes ''no sólo tienen poder de fuego sino tecnología, además saben preparar trampas y están en su terreno'', agregó. Grupos de derechos humanos han criticado la intervención del ejército para controlar a las favelas y dijeron que las soldados con falta de entrenamiento representan un peligro para la población. Por su parte, el coronel Fernando Lemos, portavoz del comando de la operación, negó que sea exagerado haber desplegado más de un millar de hombres para recuperar una decenas de armas. El objetivo, indicó, es hacer una gran demostración de fuerza para disuadir y evitar enfrentamientos que causen víctimas inocentes. ''Si el Ejército entra a la favela con poca gente, va a sufrir tiros y al responder puede haber muertes y la población sufrir mucho'', dijo. El objetivo es ''disuadir una reacción de los traficantes, porque nuestro problema no es el narcotráfico sino los 10 fusiles y la pistola'', afirmó. Se trata del primer despliegue del ejército en tres años en Río de Janeiro, que posee una de las tasas de asesinatos más altas del mundo.