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David Graeber: Un líder anarquista para el movimiento Occupy Wall Street

Antopólogo, anarquista y profesor en la Universidad de Goldsmith, David Graeber, de 50 años, es uno de los líderes influyentes dentro del movimiento Occupy Wall Street. Greaber sostiene en su libro "Debt: The First 5,000 Years", que el dinero fue creado por los Estados para controlar a la población y medir la propiedad. De Occupy Wall Street se está desprendiendo una facción que busca ocupar el WTC7, "demolido" el 11 de septiembre del 2001.

En el movimiento Occupy Wall Street existen por naturaleza figuras influyentes que son clave en la gestación y consolidación de la protesta que toma escala mundial por su resonancia con lo que le ocurre a millones de personas en la vida diaria. Una de ellas es David Greaber, anarquista, antropólogo y experto investigador en la conformación del sistema económico actual basado en la deuda.

Graeber gusta decir que tiene tres objetivos este año: promover su nuevo libro, aprender a conducir y lanzar una revolución global. Hasta ahora, de las tres, la que menos parece ir en marcha es la segunda, ya que Graeber aún no consigue tomar lecciones de manejo para dominar la máquina fordiana.

A sus 50 años de edad, Graeber, un estadounidense que enseña en la Universidad de Goldsmith, ha participado en muchas de las protestas del movimiento de izquierda mundial como la de Quebec, Génova, Philadelphia y Nueva York, y junto al editor de Adbusters fue uno de los organizadores de Occupy Wall Street en sus inicios. Graeber participó organizando clases de resistencia no violenta, entrenamiento médico y legal y llevando al movimiento al Parque Zucotti (que es privado, por lo que la policía no puede desalojar de ahí a los manifestantes).

Graeber es parte de una familia de anarquistas y desde los 11 años se interesó en el estudio de los jeroglíficos mayas, lo cual lo llevó a obtener una beca e iniciar una carrera académica que se ha visto truncada por su preferencia por la anarquía.

En su libro "Debt: The First 5,000 Years", Graeber expone una historia alternativa al surgimiento del dinero y los mercados, explorando la actitud ambivalente que existe ante la deuda, como obligación o pecado, motor del crecimiento económico y herramienta de opresión: por un lado se cree que pagar las deudas es un asunto de moralidad y por otro se percibe como malignos a aquellos que viven de prestar dinero.

Graeber señala que a lo largo de la historia, la deuda ha servido como una forma para que los Estados controlen a sus súbditos y extraigan recursos de ellos (usualmente para financiar guerras). Y cuando las personas llegan a tener demasiada deuda, se desata algún tipo de revuelta.

Segun su concepción, el dinero no fue creado por comerciantes para facilitar el comercio, fue creado por los Estados para hacer más eficiente su recaudación de impuestos y para medir la propiedad. En el proceso se introdujo el concepto de precio y de un mercado impersonal que devoró las redes orgánicas de soporte mutuo que existían.

Graeber argumenta que el dinero convierte obligaciones y responsabilidades, elementos sociales, en deuda, algo que es puramente financiero. El sentido que tenemos de que es importante pagar la deuda corrompe el impluso de cuidar el uno del otro. La deuda se vuelve sagrada, cuando las relaciones humanas son en realidad más importantes.

Pero si entendemos los orígenes de la deuda, entonces, nos volvemos más flexibles a negociar las deudas cuando las condiciones cambian, ya sean estas hipotecas, tarjetas de crédito, deudas estudiantiles o de naciones enteras.

“La sobrenía pertenece a fin de cuentas al pueblo. Tú le diste a los bancos el derecho de crear el dinero que te es prestado. Colectivamente hicimos esto, y lo podríamos hacer de otra forma”.

Perdonar una deuda, en un especie de jubileo mundial sería notable “no sólo porque aliviaría mucho sufrimiento humano, sino porque será una forma de recordarnos que el dinero no es inefable, que pagar nuestras deudas no es la esencia de la moralidad, que todas estas cosas son arreglos humanos y si la democracia significa algo, eso es la habilidad de acordar para arreglar las cosas de una forma diferente”, dice Graeber.

Ocupando el WTC7

Un nuevo movimiento de protesta se desprende Occupy Wall Street, vincluando el movimiento por la verdad de lo ocurrido el 11 de septiembre del 2001. Occupy Building 7 ha convocado a ocupar la zona donde estaba el WTC 7 los días 19 y 20 de noviembre, esparciendo la conciencia sobre el oscuro engranaje del sistema de control político financiero que abarca a los grandes bancos, las agencias de inteligencia y a los contratistas militares.

“Septiembre 11, 2001: el día en que el 1% secuestró el país del 99% y lanzó una guerra permanente que no terminará en nuestro tiempo de vida a menos de que hagamos algo”, dice el sitio de este movimiento. “Diez años después, la Guerra contra el Terrorismo ha desvíado billones de dólares de los asuntos más importantes y hundido a nuestro país en la deuda”.

Aunque increíblemente la mayoria de las personas no lo saben, el 11 de septiembre del 2001 a las 5:20 pm se desplomó el WTC 7 , supuestamente debido a un incendio provocado por el impacto de los aviones que golpearon las Torres Gemelas. Sin embargo, este desplome muestra ser el resultado de una demolición controlada, como han testificado más de 1,600 ingenieros y arquitectos profesionales. Casualmente, dentro de este edificio varias dependencias del gobierno de USA (como la CIA) tenían sus oficinas, así como algunas instituciones financieras —y los dueños recibieron una multimillonaria compensación en seguros.