Intranquilidad por los números de Sacyr Vallehermoso
El lado flaco de Repsol YPF es tener como accionista a Sacyr, dicen en el mercado por la empresa española de desarrollo inmobiliario. La siguiente nota fue publicada con el título "Sacyr y Worldcom, ¿almas gemelas?"
20 de julio de 2007 - 04:11
MADRID (
Cotizalia). Más allá de las consideraciones jurídicas, sobre las que se podría escribir un largo capítulo, resulta paradigmático lo que está ocurriendo con esa amalgama de compañías, o más bien de participaciones empresariales, que responden al nombre de Sacyr Vallehermoso. Y lo es porque trae evocaciones de una época que todos creíamos superada. Está claro que, aun con actores distintos, la Historia siempre encuentra un recoveco para volver a asomar sus miserias. Este es un caso ejemplar.
Y es que Sacyr recuerda, y mucho, a aquellas sociedades norteamericanas de principios del siglo XXI, léase Worldcom, por poner sólo un ejemplo, que se caracterizaban por tres principios básicos de actuación y un presupuesto adicional:
> capacidad de vender proyecto al mercado, que paradójicamente lo compra, por disparatado que éste sea (en los resultados del primer trimestre valoraban sus activos a € 61,3 por acción);
> capacidad de consolidar compañías mediante el uso indiscriminado del endeudamiento y las acciones propias (la deuda neta es 16 veces el Ebitda de la compañía);
> capacidad de sobrepagar ante la creencia que el mercado remunera la osadía y no la creación de valor (ante la estupefacción de otros oferentes como ocurriera con Luis Delso en Europistas).
La guinda: la visión "proa de Titanic" o de invulnerabilidad de unos gestores confiados en que son realmente los "reyes del universo". Unanle un escaso free float que permite, como ocurriera un par de veces en el último año, que se den crisis de liquidez o "short squeezes", y tendrán el cóctel perfecto para el óptimo comportamiento bursátil.
Porque que así ha sido la trayectoria de Sacyr desde el verano pasado, una trayectoria que venía acompañada de una experiencia en BBVA que le permitió creer que los errores no sólo no se pagan sino que son muy rentables para la cuenta de resultados de la compañía. Europistas, Eiffage, Repsol, los tres mosqueteros.
Y Rivero de D’Artagnan en la defensa política ante los posibles conflictos que pudieran surgir.
Lo sensato, la concesionaria de autopistas, pagada a precio de escándalo.
Lo razonable, Eiffage, espejo de movimientos similares de otras compañías, a pecho descubierto y pensando que en todas partes los reguladores cuecen habas.
Lo impensable, una Repsol que acumula revalorizaciones y malas noticias de cara al futuro, a partes iguales, y cuyo cash flow se pretende utilizar como caja para financiar el resto de los negocios.
Y la acción, a lo suyo. Hasta que ha ocurrido lo que tenía que ocurrir.
Porque, al final, el periodo 2000-2002 descubrió para muchos, que, por cierto, han estado más de tres años lamiéndose las heridas, que el cóctel perfecto de verdad es contar con
> un fuerte apalancamiento operativo que permita soportar una ralentización de las ventas;
> una estructura eficiente de balance que ayude a capear los temporales que puedan avecinarse;
> concentración en aquellos negocios en los que uno es realmente capaz de agregar valor.
Veleidades financieras, las justas, y más en un entorno de cambio de ciclo tanto del negocio principal como de los tipos de interés.
Ahora Sacyr se enfrenta a un iceberg similar al que tuvo que afrontar en su día el Titanic al que hemos hecho referencia y que ha alcanzado de lleno su línea de flotación. Y no hay botes salvavidas para todos.
Sea Repsol o Eiffage quien se salve, la estructura de la compañía quedará seriamente dañada, la prima de riesgo del valor alcanzará por fin su valor real y muchos exigirán al empresario que juegue con la parte de arriba de la cuenta de resultados y que las finanzas sean, de una vez por todas, un medio y no un fin en sí mismas.
Cae Sebastián y sufre alguno de los asiduos a la Oficina Económica de Presidencia del gobierno. Las penas nunca vienen solas.
¿Cambio de entorno? Mantengo el escepticismo. Probablemente no está escrito el último capítulo. Aguardo expectante su publicación. De momento, mañana, Junta General de Accionistas.