CIUDAD DE BUENOS AIRES (

políticas instrumentadas al amparo de esa emergencia.
Se diría que hemos pasado de la crisis sociopolítica a la crisis energética sin escalas.
Le cabría la razón también, a mi juicio, a quien sostuviese que aquella crisis sociopolítica de 2002 fue in crescendo a medida que la crisis energética y de muchos otros servicios públicos habían ido desapareciendo, gracias al profundo proceso de inversión privada en infraestructura que se verificó a raíz de las privatizaciones de los '90.
Es obvio que unos tenderán a sostener con más agrado la primera contraposición mientras que otros sostendrán la segunda.
Pero lo cierto es que nadie querrá hacerse cargo de las crisis que generó la solución que le parezca más propia.
Sin embargo, esta confrontación, si bien es esquemática, no es del todo caprichosa. Se diría que gobiernos que han priorizado las visiones hard, como el de Menem-Cavallo, han terminado descuidando de algún modo el clima social.
Y que gobiernos que militan en lo soft, como el de Kirchner, minimizaron cuestiones económicas como las inversiones y las señales de mercado.
No sirve al país el tomar partido por uno u otro énfasis. Más bien debemos reconocer que los dos abordajes, el soft y el hard, son necesarios.
Se trata de encontrar el equilibrio necesario en la dirigencia política como para que ninguno de los dos aspectos estén del todo ausentes ni predominen de manera asfixiante.
Hoy estamos claramente en un extremo, producto nuevamente del predominio del pensamiento único, por cierto de signo opuesto al predominante en los '90.
El hecho de que el gobierno de hoy tenga que organizar cortes de luz y de gas es absolutamente inaceptable y no soporta ninguna excusa, del mismo modo que no la soportaba la creciente desocupación de los '90 a la espera del "efecto derrame del consenso de Washington".
En estos asuntos, a diferencias de otros, la compensación por etapas unidimensionales no funciona.
No se trata de equilibrar la balanza en etapas sucesivas: una década totalmente hard, seguida de una década totalmente soft, etc.
No hay un carrito de supermercado que llenar, primero en la góndola de los lácteos y luego en la de las carnes. Se trata más bien de lograr una dieta equilibrada en todos y cada uno de los días. Ése es el nuevo desafío.
La Argentina necesita de las mujeres y los hombres con vocación y formación soft tanto como de aquellas y aquellos con vocación y formación hard, trabajando juntos, a la vez y en un mismo gobierno.
Los organismos colegiados, por cierto, son los más idóneos para ofrecer un menú variado como el que se necesita, por lo que seguramente puede buscarse en el presidencialismo y la concentración de poder una de las causas de este tipo de error dogmático.
En cuatro meses, la Argentina tendrá un nuevo Presidente, distinto del actual: un hecho nada menor. Es, sin dudas, una oportunidad de cambio y de continuidad: cambio, en la urgente incorporación de los elementos hard que hoy brillan por su total ausencia y nos llevan con rumbo de colisión energética, inflacionaria, y de desarrollo sustentable; continuación, de aquellos muchos elementos soft que dieron buenos resultados.
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Argentina siglo 21: Del Cacerolazo al Apagón
Algunos estarán orgullosos de la Argentina contemporánea, Urgente24 no. La siguiente nota merece compartirse: reflexiones sobre una decadencia posConvertibilidad.
06 de julio de 2007 - 11:16







