CIUDAD DE BUENOS AIRES (
JorgeAsisDigital / Consultora Oximoron). Con la audacia del Licenciado que juega con fichas de garrón, Telerman quiebra el plácido escenario, ya descripto, del virtualismo.
Y con la elementalidad del anuncio electoral, produce la primera movida práctica del año.
El Licenciado le gana la iniciativa al Presidente.
Y arranca, al conglomerado del reino de indecisos, de la inercia gestual.
El Licenciado Telerman perturba, con el adelantamiento, a Kirchner. Justamente al Monarca que quiso seducir.
Porque el Licenciado le divide el gobierno a Kirchner. Por culpa del Alberto Fernández, obstinado en echarle flit.
Lo divide porque De Vido, por el costumbrismo de confrontar con el Alberto, lo prefiere al Licenciado.
Igual que Zannini. Otro funcionario, también desconforme, con el empuje del peronismo de consorcio.
Es decir, con la corporación de los porteros sindicalmente organizados. Que responden, por la saga de los Santamaría, al Alberto. Aunque sin mayor entusiasmo, transitoriamente.
Ideas y mangos
Téngase en cuenta que, en el franciscanismo conceptual del universo kirchnerista, Zannini representa a las ideas.
De Vido, en cambio, representa, inapelablemente, el lenguaje de los mangos.
Sin embargo Kirchner es saludablemente leal al Alberto.
Aunque lo conduzca a renovar, en Buenos Aires, la ceremonia del fracaso. Abrazado a la esfinge de Filmus, un psicobolche que no merece emular la intrascendencia de Rovira.
Como no tiene nada propio para perder, el Licenciado se agranda.
Su fragilidad precisamente lo agiganta.
El Licenciado hasta se atrevió a enseñarles, a los dos juntos, a Kirchner y al Alberto, las claves de la política que más sabe hacer. Espectacularmente mediática.
La única que, en el fondo, probablemente le interesa.
Porque produjo el anuncio electoral el sábado. Iniciativa que le permitió copar las portadas de la totalidad de los diarios domingueros del país. Y que en todas partes deba hablarse del Licenciado. De los Tiempos de Telerman.
En adelante, el Alberto es el único obstáculo que tiene el Licenciado, para conseguir la aceptación paternal de Kirchner.
Conste que el Licenciado le suplica, frontalmente, a Kirchner, para que lo facture como otro kirchnerista del redil.
Sin embargo el Alberto insiste con Filmus.
Aunque Filmus se encuentra, apenas, en condiciones de competir con Rodríguez Larreta.
Almas gemelas
Almas gemelas, en cierto modo, las de Filmus y Rodríguez Larreta.
Un carisma forjado a la medida estructural del otro.
Ambos obstinados, Rodríguez Larreta y Filmus, distan de pensarse como sendos protagonistas del tango Barrilete. A los que les falta piolín.
Aunque ambos busquen la altura, en el ideal.
Saldos de cuero
En su liquidación de verano, el Licenciado buscó, con llamativa generosidad de saldo, el apoyo del Monarca.
Hasta atreverse a la alarmante cesión mensual de la marroquinería.
Trátase de la sustancial marroquinería que procede de las nobles tensiones del superior nivel del juego.
Amontonadas, las tensiones, en el colorido ludismo del barquito de los Gallegos.
El barquito que ya comparten, con los sobrios jamones incluidos, con Cristóbal. Como severos navegantes de Joseph Conrad.
Sobre todo porque Cristóbal les abrió, a los jamones Gallegos, "patas negras", el corazón sensiblemente democrático del emporio de Rosario.
Antes, en los dispendiosos tiempos del cuñadito guaraní, la marroquinería se repartía, de manera equiparable, entre la Ciudad y la Nación.
Hasta que el Licenciado, en un arranque de altruismo francés, decidió que la atención mensualizada fuera, en su integridad, para los emotivos vecinos de enfrente.
Pero de nada le valió, al Licenciado, semejante intento de seducción conmovedora.
Porque, a pesar de los saldos, desde enfrente iban a desairarlo igual.
A humillarlo públicamente, durante el viernes de febrero. Con la presencia mediatizada de Filmus, eventualmente el adversario, en un acontecimiento que aún no le incumbía.
El mérito de ser "Trucho"
Después del anuncio, se altera, hasta reducirse, el tablero de postulantes para quedarse seriamente con el control del artificio autónomo.
En adelante Macri debe sucumbir. Abandonar el ambiguo apasionamiento de la duda. Decidirse por algún difuso lugar. Por la alcaldía.
Mientras tanto, los otros candidatos potenciales calculan, algo aliviados, la insuficiencia temporal. Para armar un proyecto que pueda desalojar, al Licenciado, de la intendencia que le llegó servida.
Como maná. Merced a la inmolación, casi artesanal, de Ibarra.
El ascenso irresistible del Licenciado le produce, a Ibarra, la impotencia febril del resentimiento.
El paraguayo millonario se destapa con la conceptuación, nada condenatoria en Buenos Aires, de "Licenciado Trucho".
Ignora Ibarra, en su triste pucherito, que la calificación de "trucho", en Buenos Aires, es, lejos del agravio, un mérito.
Descalifica Ibarra al Licenciado que supo oportunamente convocar como Secretario de Cultura. Al que promovió, aparte, como compañero de fórmula.
Aquí Ibarra vuelve a ilustrarnos acerca de su estremecedora capacidad para descuidarse. Para deslizarse en la improvisación. En la impericia que lo condujo hacia la sofocación trágica de Cromagnón.
De ningún modo Ibarra podía garantizar la seguridad de cualquier boliche inofensivo.
Si cometía el error de designar, como Secretario de Cultura, a un Licenciado "Trucho".
Y proponerlo, al Trucho de referencia, como vicejefe de gobierno.
Tiempos de Telerman
Macri es quien podría atemperar la magnitud del próximo ridículo de Kirchner.
Para lograr, con Filmus, como con Bielsa, la dignidad del tercer puesto.
A esta altura, tanto para Kirchner como el Alberto, perder con Macri es infinitamente más honorable que perder con Telerman.
Aunque Macri deba abandonar, a su pesar, el virtualismo.
Y decidirse a enfrentar al Licenciado. Aunque gran parte de su tropa se encuentra atraída, también, por los encantadores devaneos de la licenciatura.
Hay que aceptarlo que es el tiempo propicio de Telerman.
Porque el Licenciado es el jefe de gobierno que la sociedad porteña merece y necesita.
Ambos se unifican hasta fundirse. Individuo y sociedad, porque la sociedad es, en todo caso, tan trucha como la licenciatura.
Aparte, el Licenciado especula, hábilmente, con el enigma de la sexualidad reversible.
Aunque sea, en su afrancesamiento, otro hetero del montón, activamente atorrante, como cualquier hetero básico de La Paternal.
Cuesta, además, conseguir las obras completas del Licenciado.
Obras, en todo caso, inhallables. Como aquellas de Darío Lopérfido.
Si lo apuran, es probable que Telerman, el inteligente Licenciado, tampoco sea, ni siquiera, calvo.
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El Alberto conduce a Kirchner por el camino de Misiones
Pocos conocen a Jorge Telerman como Jorge Asís, amigo suyo de los días del Florida Garden y compañeros en la Cancillería de los '90. Precisamente Asís se ocupó de Telerman en su página web.
21 de febrero de 2007 - 08:24








