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Las increíbles bodegas de Jorge Sobisch

De los US$ 60 millones invertidos en El Chañar 3ra. Etapa (US$ 40 millones los facilitó el Instituto Autárquico de Desarrollo Productivo).

El flamante polo vitivinícola de la localidad neuquina de San Patricio del Chañar, es una tierra de contrastes con futuristas bodegas de super lujo y estetica minimalista, en una localidad escasa de escuelas, médicos y viviendas, según escribió Juan Alonso en La Política Online. En la zona abundan las tierras cultivadas con variedad de frutas y viñedos plantados para la producción de vinos de alta calidad para la exportación. Los primeros colonos emigraron de Campo Filone, Italia, donde el patrono era San Patricio. Llegaron en 1898 para trabajar la tierra. Los chañares, un árbol de madera dura, espinoso y con propiedades medicinales, no abundan. Pero los que han crecido aquí lo hicieron en un suelo que no es apto para su desarrollo.Todo un símbolo. Todo es raro en Chañar, comenzando por el intendente municipal, Leandro Bertoya, quien solicitó una indefinida "licencia" para trabajar en el gabinete de Jorge Sobisch. A cambio, llegaron los créditos blandos a su pueblo. En su reemplazo, él dejó a Alfredo Rodriguez, quien es intendente a cargo de San Patricio del Chañar pero vive en la ciudad de Cipolletti. Los nuevos bodegueros con subsidio estatal son, curiosamente, ex funcionarios y amigos del Movimiento Popular Neuquino. "El Chañar crece", promociona la municipalidad en la ruta provincial 7. Pero mientras el Estado provincial le prestó US$ 40 millones a los nuevos bodegueros, hace 4 años que no construye un plan de viviendas en la localidad. En El Chañar vive una población estable de 6.000 personas, pero cuando llega la cosecha son 9.000. "La gente duerme en las plazas, en los refugios de los colectivos, en la policía y hasta en la parroquia. Por una pieza donde duermen seis personas te pueden cobrar cualquier cosa", cuenta Héctor Werro, el diácono de San Patricio del Chañar e integrante de una multisectorial que es el contrapeso del oficialismo local. En el hospital del Chañar, que no tiene nombre, pero realiza 35.000  consultas al año pero solamente tiene 12 camas para internación. Y el depósito de residuos hospitalarios funciona en un antiguo tráiler. La demanda más fuerte de la comunidad es la creación de una escuela especial y un secundario. En el 2004 egresaron alumnos de 7 séptimos, pero sólo hay un edificio de enseñanza media para recibirlos. El lugar destinado para atender a los niños con capacidades diferentes funciona en una diminuta vivienda de un plan provincial. Es el anexo de una escuela primaria, pero el lugar es miserable. La escuela, por llamarla de algún modo, tiene dos aulas de dos por tres metros. Las docentes hacen lo que pueden en esos dormitorios. Y en la tercera habitación, de dimensiones aún más pequeñas, trabaja la única psicopedagoga que atiende a todas las escuelas que funcionan en San Patricio del Chañar. Nicolás Luna, dirigente de la seccional local de ATEN, advierte que "los chicos se van tempranamente de las aulas a buscar trabajo a las chacras". Si se planificara un sistema de transporte adecuado, muchos de esos alumnos podrían finalizar sus estudios en la nocturna. 30% de los que egresan de la primaria directamente no ingresan al secundario. En la zona rural trabajan entre 3.000 y 4.000 peones rurales, según la época del año. Los desocupados no son muchos, según las cifras de la municipalidad, aunque abundan los changarines y el empleo precario.  En la llamada Lonja, la única toma de agua de El Chañar, 40 familias comparten una canilla comunitaria. A pocos metros, el caudaloso río  irriga los viñedos pero esquiva a los más pobres. El proyecto de colonización de tierras ubicadas en el desierto para la fabricación de vinos lo concibió el grupo La Inversora, de Julio Viola, ex agente inmobiliario que armó un esquema de construcción de chacras llave en mano. Viola tiene una estrecha amistad con el gobernador Sobisch De los US$ 60 millones invertidos en El Chañar 3ra. Etapa, US$ 40 millones los facilitó el Instituto Autárquico de Desarrollo Productivo. Fueron plantadas 2.000 hectáreas, pero el proyecto comprende una superficie de 3.200. En Neuquén el negocio de la vitivinicultura comenzó en 1997, impulsada por Julio Viola y el abogado Luis María Focaccia, propietario de Viñedos de La Patagonia. El secretario de la cámara gremial empresaria es Roberto Schroeder y la tesorería la tiene Carlos Vidal, presidente de Cofruva y de Bodegas del Añelo.  Son los vinos más australes producidos en América, con ventajas comparativas respecto de los elaborados en otras regiones, afirman mientras prometen la Norpatagonia vinícola. En 1997 comenzó a diseñarse el programa de 'Reconversión de los valles frutícolas', que inyectó, a través del Banco Provincia del Neuquén -y luego del IADEP- US$ 10 millones en actividades productivas con incorporación de tecnología de punta. US$ 8,5 millones fueron, en diferentes montos, como créditos a 4 empresas: Cofruva, de Vidal; La Inversora, de Viola; Vinpat -Viñedos de la Patagonia, de Focaccia-, y Familia Schroeder. Según las estadísticas del Instituto Nacional de Vitivinicultura, hay un crecimiento de 68,15% en el despacho de vino para el consumo en Neuquén.