Comenzó el Clausura. Fue malo el arranque y Alfaro fue despedido, pero dijeron que iba a cobrar hasta el último peso. El equipo, ya en la cuarta fecha, pintaba para fracaso. Asume Ruggeri, sí, el mismo que en 2003 mantenía un conflicto judicial con la entidad azulgrana por una deuda. Creo que arreglaban para paliar ese problema. O sea, en el mismo momento, San Lorenzo, club en convocatoria, le pagaba el sueldo a dos entrenadores. Ruggeri comenzó a excusarse, con cara de "yo no fui", con el mal estado físico de los jugadores, según él por culpa de la conducción anterior. Terminó el torneo discretamente, pero San Lorenzo seguía sin jugar a nada. O mejor dicho, sin saber a que juega. Hubo una pretemporada. En Salta. Sí, allá lejos de la Ciudad Deportiva, esa que algunos defienden pero no cuidan. Ruggeri llevó varios jugadores, pero uno, un tal Nanni, se volvió. Ni hablar del 7 a 1 ante Boca. La peor derrota como local en los casi cien años del club. Hasta Marcelo Tinelli se había disfrazado de "xeneize" dándole la conducción a Larry de Clay que, con el plantel de Boca, gastó y humilló a los sanlorencistas. Ni él se privó del dolor de los "cuervos". Al conductor de televisión le falto quizás tacto para entender lo que se sufre tras una derrota con Boca, y más de esa magnitud. El negocio pudo más que el sentimiento en este caso para Tinelli. También, la pelea pública entre Tinelli y Ruggeri. Parecían dos vedettes que buscaban protagonismo, como que uno quería mostrar más chapa que el otro. Y quien debió solucionar el problema, miró para otro lado... El Apertura estaba maquillado por los goles de un tal Silvera, la única cara potable en tanta mediocridad... Sus goles hicieron que San Lorenzo no esté más abajo aún. Pero, de todas formas, el desnivel continuó. Nueva Chicago le gana al "Ciclón" por primera vez en su historia. Sólo quedaba la Sudamericana y México fue la escala final. Se terminaron las ilusiones para soñar en grande para San Lorenzo. El soñar despierto tiene límites, la realidad se encarga de marcarlos. Es hora de cambiar el modelo, no sólo apellidos. De no hacerlo, este sistema devorará una pasión centenaria.
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Luego del descenso de 1981, San Lorenzo, está por cerrar uno de los peores años de su vida
Al 2006 le quedan dos meses aún, pero en Boedo ya se acabó. No quedará espacio para la alegría, la desilusión volvió en su máximo exponente ya que San Lorenzo cerró el peor año de su vida luego del descenso en 1981. ¿Cómo seguirá esta historia?
02 de noviembre de 2006 - 03:07







