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De los Fraticelli a los Mitre

Curioso hallazgo del talentoso blog de Mavrakis y Valdés acerca de algunas inquietudes comunicacionales de gente vinculada a la comunicación social:

CIUDAD DE BUENOS AIRES ( Mavrakis y Valdés). Distancia elemental Existe cierto congelamiento de las relaciones maritales si para comunicarse con su marido, una esposa debe dirigirle cartas al diario que éste dirige. Una suerte de "distancia" elemental entre los cónyuges. Patente, por ejemplo, en el trato marital: "Señor Director", lo llama al esposo con el que tiene un hijo. El "Señor Director", por supuesto, es el director del diario La Nación. El hermano del óbito Luis Emilio (léase el apartado, en este link, "Los hechos"). Recuérdese que Nequi y Bartolomé fueron de los primeros en llegar a la escena del crimen. Y de los últimos en alertar a las autoridades. Por menos que eso, el juez Fraticelli fue injustamente encarcelado. Casi uno puede sugerir – como José Hernández - que la ley "es tela de araña". Que no la debe temer el hombre rico; que nunca la deberá temer el que mande. Que la rompe el bicho grande. Que sólo enreda a los chicos… Con un bisturí, sin embargo, cualquier distanciamiento se aplaca un poco. La carta Empezar a cambiar Señor Director: "Si no nos preocupamos cada uno de nosotros por defender nuestros derechos poco estamos haciendo para mejorar la conducta de la sociedad. "Hace algunos días se publicó una nota sobre la obligación de las playas de estacionamiento de fraccionar cada 10 minutos la tarifa después de la primera hora de uso del estacionamiento. "Cuando en una playa de la zona de Belgrano pretendieron cobrarme dos horas cuando en realidad había estado una hora 40 minutos reclamé y el cajero dijo que su máquina marcaba por hora y no fraccionaba los minutos, así que él como empleado tenía que cobrarme las dos horas. Pedí hablar con alguna persona responsable y, después de un rato, reconoció la vigencia de esta ley cuando le advertí que de no hacerlo llamaría al número habilitado especialmente para denunciar a quienes quisieran cobrar lo que no corresponde, abusando de los usuarios; en definitiva, robándonos; finalmente pagué por lo usado. "Lo mismo me ocurrió a los dos días en otra playa de la zona de Barrio Norte y pocos días después en pleno Centro. "Evidentemente somos nosotros, el pueblo argentino, los que debemos empezar a cambiar nuestro país, porque podemos hacer respetar nuestros derechos, desde los más pequeños actos, por todos, por nosotros, por nuestros hijos." Nequi Galotti
DNI 14.012.634