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A desterrar leyendas sexuales: El pene por si sólo no logra mucho

La vulva es todo el "paquete" genital femenino: los labios, el clítoris, y la vagina. A esta parte de la anatomía femenina se le llama cachucha, concha, la cosita, allá abajo, y otros nombres más. Pero, el clítoris es el verdadero tesoro de la vulva por su relación con el orgasmo, y es el equivalente al pene, pese a lo que muchos creen.

La vulva es todo el "paquete" genital femenino: los labios, el clítoris, y la vagina. A esta parte de nuestra anatomía se le llama concha, cachucha, la cosita, allá abajo, y otros nombres más. El clítoris, es el tesoro de la vulva, la fuente de la mayor parte del placer en el sexo para las mujeres. Tiene mas de 8000 terminaciones nerviosas acumuladas en tan pequeñito órgano (¡dos veces más que el pene!), y es más sensible que la lengua o que la punta de esos dedos maravillosos que tienen.  Así que es muy importante, sobre todo por su relación con el orgasmo. Pero para muchos, la vagina es el equivalente del pene, es decir, si al pene le estimula la vagina, a la vagina le estimula el pene. Lo que ignoran es que el equivalente del pene es el clítoris. Es decir, el clítoris reacciona exactamente igual que el pene a la estimulación, y una mujer puede alcanzar el orgasmo estimulando el clítoris en el mismo tiempo que el hombre al estimular el pene (entre tres y cinco minutos). Por esto las mujeres que no pueden alcanzar el orgasmo durante el coito, lo alcanzan fácilmente mediante la estimulación manual del clítoris. Lo que importa es tener en cuenta al clítoris y saber que el pene en la vagina no lo anima mucho. Hay que elegir las posturas que mejoran su estimulación y cuando eso no es posible o deseable, utilizar las manos como ayuda. En relación con ello, se encuentran las leyendas sobre el 'sexo rápido' o el 'sexo lento'. Ambas formas de hacer el amor son buenas. Sólo que cada una de ellas tienen sus pros y sus contras, y, lo más importante de todo, su momento. Es un error seguir pensando que el factor tiempo influye en la satisfacción femenina durante el coito. Hay mujeres que se encienden con mayor rapidez que otras (como los hombres). El proceso es más lento cuando son sorprendidas por una proposición inesperada o que se da en un momento que no es el adecuado (nos pasa a todos). Pero una vez superado ese punto y estando excitadas convenientemente, el tiempo ya no es un factor tan importante. Es cierto que el estímulo debe durar un mínimo de dos a cuatro minutos para desencadenar la respuesta orgásmica femenina. Pero, a partir de ahí, prolongar más tiempo el coito no garantiza que el orgasmo se produzca si no ha llegado antes, sobre todo en la posición con la que suele practicarse con mayor frecuencia: la del misionero. ¿Por qué? Porque la simple incursión del pene en la vagina no estimula nada al clítoris que es el verdadero gatillo para que las mujeres alcancen sus orgasmos. Por eso, prolongar el coito más tiempo, o hacerlo más lentamente, no añade nada para obtener el orgasmo femenino, sólo produce irritaciones en la vagina. Tampoco hacerlo muy deprisa o muy lento garantiza nada, si el clítoris no es adecuadamente estimulado (y en la postura del misionero, la mayor parte de las veces no lo es). La lentitud añade sensaciones eróticas nada desdeñables en la vagina, pero llegados a un punto..., seguir no lleva a nada más. A veces, entendemos por lentitud o rapidez la existencia de muchos o pocos "preliminares", eesos juegos previos que son realmente lo que debería entenderse por "hacer el amor". Existe la leyenda de que la presencia de muchos y variados preliminares favorecen el orgasmo femenino. No es cierto. Sí es verdad que incrementan el placer erótico, el goce sensual, la excitación sexual (que no es poco)..., pero nada más en lo que se refiere al orgasmo. No lo garantizan ni mucho menos. Cuando se investigó a un grupo de mujeres que no tenían orgasmos en sus coitos y se las comparó con otro grupo que sí los tenía se encontró con que no existía ninguna diferencia ni en la cantidad ni en la duración de sus respectivos preliminares. Luego éstos tienen poco que ver con los orgasmos y, por tanto, carecen de relevancia para obtenerlos. La elección de practicar el sexo de un modo rápido o lento no debe basarse, pues, en tales ideas, porque son falsas, sino en las circunstancias del momento y en el deseo concertado de hacerlo de una manera u otra.  Una larga ausencia puede llamar a tener una relación sexual rápida, muy deseada, y resultar tan estimulante como si apetece hacer lo contrario. Sólo los amantes saben elegir el momento. Lo que importa es tener en cuenta al clítoris y saber que el pene en la vagina no lo anima mucho. Hay que elegir las posturas que mejoran su estimulación y cuando eso no es posible o deseable, utilizar las manos como ayuda. Ya se sabe: hay ocasiones en las que el deseo es de tal calibre que basta mirarse para que salten chispas donde deben saltar. Pero no es la tónica general y no conviene forzar las cosas. Otras veces, la fugacidad del potencial encuentro aconsejan hacerlo con rapidez. Entonces, si te tenés ganas, hacélo, pero recordando siempre dónde tienen su clítoris las mujeres y cómo hay que estimularlo. El pene, por sí sólo, no consigue muchas cosas.