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Ahora dicen que el oido no era para oir

Los teóricos de la evolución de las especies buscan encontrarle una explicación a cómo nació el oido humano; la explicación es muy controvertida pero es novedosa.

Investigadores de la universidad sueca de Uppsala sugieren que el oído medio humano comenzó su vida evolutiva como una estructura utilizada para respirar. Los investigadores, que han estudiado el fósil de un pez de hace 370 millones de años, publican las conclusiones de su estudio en la revista 'Nature'. Según los investigadores, esta especie de pez ancestral, llamada 'Panderichtys', consiguió evolucionar para crear el aparato auditivo moderno utilizado por muchos animales, incluyendo los humanos. El descubrimiento muestra que el punto de partida de esta transformación fue una abertura de agalla llamada espiráculo. Los científicos explican que el 'panderichtys' estaba estrechamente relacionado con los primeros tetrápodos, un gran grupo de vertebrados de cuatro patas que incluye a los humanos. Comparado con las primeras especies de peces, el 'panderichthyssos' tiene un espiráculo bastante grande, similar en tamaño al de los primeros tetrápodos. Esto sugiere, según los autores del estudio, que el moderno oído medio de los humanos, que contiene pequeños huesos transmisores del sonido, evolucionó a partir de una estructura utilizada para ventilar la cabeza, en vez de surgir directamente como una estructura para la audición o como un soporte óseo para el cerebro, como se había sugerido con anterioridad. El sentido del oído nos permite percibir los sonidos, su volumen, tono, timbre y la dirección de la cual provienen. Las vibraciones sonoras son recibidas por el oído y esas sensaciones son transmitidas al cerebro. El oído humano sólo está capacitado para oír un rango de ondas sonoras, ya que no percibe las vibraciones menores a 20 veces por segundo ni mayores a 20.000 veces por segundo. En el oído se encuentran también terminales nerviosas que reciben información acerca de los movimientos del cuerpo, ayudando a mantener el equilibrio del mismo. El oído es estudiado por una rama de la medicina denominada Otología, la cual no sólo se ocupa de lo que le acontece en forma aislada, sino que además interrelaciona todo aquello que tiene que ver con el ojo, el sistema nervioso central y vegetativo, la articulación temporomaxilar, etc. Por eso, la otología estudia el órgano del oído, la audición y todos los problemas que de los mismos se derivan. El oído es un órgano conformado de tres partes: • oído externo • oído medio • oído interno Las dos primeras partes -oído externo y medio- son las encargadas de recoger las ondas sonoras para conducirlas al oído interno y excitar una vez aquí a los receptores de origen del nervio auditivo. El oído externo comprende dos partes: el pabellón y el conducto auditivo externo. Por su parte, el oído medio está formado por un conjunto de cavidades llenas de aire, en las que se considera tres importantes porciones: la caja del tímpano conformada por tres huesecillos -martillo, yunque, estribo- , la trompa de Eustaquio íntimamente relacionada con las vías aéreas superiores (rinofaringe). El oído interno también tiene su complejidad y está comprendido por el laberinto óseo y membranoso. De este último nacen las vías nerviosas acústicas y vestibulares. Las cavidades del laberinto están llenas de líquido endótico (endolinfa y perilinfa), que al movilizar las distintas membranas estimulan las células ciliadas internas y externas. El laberinto, cuya función principal es la de mantener la orientación espacial y el equilibrio estático y dinámico del individuo, consta de tres partes: el vestíbulo, los conductos semicirculares y el caracol.