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La Argentina, entre la realidad y la ficción

A continuación la opinión de un usuario sobre algunas situaciones que tienen lugar en la Argentina que casualmente ya fueron descriptas y anticipadas en un libro de ficción.

Los que han tenido la suerte de leer "Rebelión de Atlas" de Ayn Rand ya habrán trazado el patético paralelismo entre esta Argentina de hoy y la ficción de aquel Estados Unidos de 1950 que tan precisamente describió esta autora rusa-norteamericana. Según este tratado filosófico en forma de novela, los Estados Unidos pasan a ser gobernados por una elite de "saqueadores" que apelan permanentemente al discurso público del "bienestar del pueblo" y a identificar a las personas y empresas que actúan de una forma racional como los enemigos del progreso social. Esta elite gobernante está rodeada de un séquito de aduladores empresarios prebendarios que justifican las acciones más aberrantes con tal de mantener y acrecentar sus privilegios. El resultado de este cocktail son empresas que quiebran y son absorbidas por el Estado en nombre de ese bienestar general, destrucción de los aparatos productivos y de los servicios públicos más elementales y un aumento explosivo del nivel de pobreza de la población y de desempleados. Si analizamos la Argentina de hoy vemos los mismos elementos descriptos en el libro: empresas privadas que son estatizadas, carencias en los abastecimientos de gas y electricidad, el voluntarismo de crear nuevas empresas estatales que no tienen activos ni prestan servicios, un sistemático repudio a los mecanismos para alentar inversiones genuinas, un importante séquito de aduladores prebendarios que rodean al Gobierno, empresas que sufren "accidentes" con costo de vidas humanas que siempre se justifican por hechos fortuitos y no en la incapacidad de los funcionarios políticos que las manejan o que las regulan, incremento fenomenal del delito explicado desde las esferas oficiales como una consecuencia de las nefastas políticas neoliberales, destrucción del sistema educativo y cultural, el disenso como complot, políticos que tienen que esconder sus patrimonios y una Sociedad cada día esta más empobrecida, y más y más ejemplos. Confío que más temprano que tarde los argentinos podamos reconocer que todos aquellos valores que supimos alcanzar y que aspiramos legítimamente a tener: familia, desarrollo cultural e intelectual, bienes materiales, son exclusivamente el resultado de nuestros esfuerzos individuales y por lo tanto, valoremos con todo orgullo esos esfuerzos e impidamos que en nombre de una maravillosa y mágica política de bienestar general destruyan nuestra Nación. Atentamente, Ricardo Alberto Molina DNI 10.780.175