OPINIÓN

Cristina & Scioli, socios de un desconocido llamado Insaurralde

Las PASO no es el final del año electoral, apenas el comienzo. La contienda tiene varios meses más por delante. Las PASO permiten conformar o rectificar estrategias, y básicamente definir cómo se aplicarán los recursos más importantes a la campaña definitiva. Esa es una conclusión importante para aplicar a todos menos a Cristina Fernández de Kirchner porque ella, en verdad, disputa una interna PJ contra Sergio Massa. Si el Frente para la Victoria va por detrás del Frente Renovador en las PASO, corre peligro de una fuga masiva en el camino hacia octubre. El lunes 08/07 ocurrirá un acontecimiento importante: Sergio Massa realizará su primera presentación en campaña. No habrá muchas más hasta las PASO pero tenía que realizar alguna. En cambio Cristina se multiplica intentando apuntalar a su candidato Insaurralde. A su vez, una situación insólita: Daniel Scioli puede perder todo el 'pozo' acumulado cuando no le va mal todavía en las encuestas de opinión. Mientras suceden estos acontecimientos, aquí va un análisis.

por CLAUDIO M. CHIARUTTINI
 
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Sin Saco y Sin Corbata). El escenario político es complejo, al mismo tiempo que sorprendentemente chato: el oficialismo avanza a fuerza de marchas y contramarchas, sin encontrar la forma de recuperar el terreno perdido; sobra olor a campaña, pero hay poca acción política electoral pura que incite al votante a interesarse por la elección en ciernes y, la oposición, salvo la excepción de Sergio Massa, no encuentra forma de romper su mediocridad y carece de mensaje y estrategia para seducir votantes.
 
A dos semanas de la presentación de las listas, todas las fuerzas, incluyendo al kirchnerismo, se encuentran “carreteando”, pesados como un avión Hércules cargado a full, cuando intenta levantar vuelo. Todos creen que pueden marcar la diferencia, pero no hay signos que confirmen esas impresiones que tienen las fuerzas puertas adentro.
 
El intendente de Tigre, Sergio Massa, luego de un comienzo vascilante, comenzó a dotar a su campaña de claridad y fina estrategia. Por un lado, al sentar alrededor de una misma mesa a Ricardo Delgado, Martín Redrado, Miguel Peirano e José Ignacio de Mendiguren confirma sus intenciones presidenciales para el 2015. Por otro, comenzó a caminar la Provincia de Buenos Aires, tocando distritos donde el kirchnerismo no es fuerza dominante, es decir, buscando potenciales aliados territoriales o sumando punteros peronistas que quedaron fuera del armado de la Casa Rosada.
 
El joven ex Jefe de Gabinete de Cristina Fernández se ha convertido en el enemigo a derrotar en la Provincia de Buenos Aires, dejando a Francisco de Narváez y el Frente Amplio Progresista como espectadores menores de la contienda electoral. Sin embargo, una fortísima movida subterránea del Gobierno está tratando de vaciar de estructuras y dirigentes al intendente de Tigre, generando sangrías distritales que debilita a los alcaldes massistas.
 
El intendente de Almirante Brown, Dario Giustozzi, debe dar gracias de ser segundo en la lista de Sergio Massa, lo que le asegura una banca en la Cámara de Diputados. Casi con seguridad, el joven alcalde, no podría volver a su cargo luego de la elección dada la inmensa fuga de funcionarios municipales y estructuras kirchneristas que lo acompañaban hasta ahora.
 
Era sabido que, si Sergio Massa oficializaba su intención de competir en la elección fuera de la estructura del Frente para la Victoria, se trataría de borrar a sus aliados. En realidad, esta amenaza potencial hizo que muchos no acompañaran al intendente de Tigre en sus planes políticos. Sin embargo, el joven ex titular del Anses confiaba con que, tarde o temprano, esos alcaldes temerosos volcarían sus estructuras políticas territoriales hacia el massismo, aportando votos y fiscalización.
 
Hoy, es tan dura la virulencia en los municipios bonaerenses que se comienza a duda que los intendentes puedan dividir sus votos como hicieron en 2009. Las promesas de persecuciones, revanchas y juicios políticos, abundan, se sostiene a lo largo y ancho de la Provincia. Las “carpetas” se mezclan con las promesas o entrega de dinero, confirmando que siempre hay un camino para que un kirchnerista logre la fidelidad de una estructura.
 
Cristina Fernández y Daniel Scioli ordenaron a sus ministros acompañar al intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde, en la campaña electoral. Sin embargo, las primeras encuestas confirman que el apoyo explícito de la Presidente de la Nación y del Gobernador de Buenos Aires no alcanza para romper el altísimo nivel de desconocimiento que tiene el primer candidato a Diputado Nacional por la Provincia de Buenos Aires del Frente para la Victoria.
 
Sin el respaldo de la masa peronista, sin el voto de los independientes pro-kirchnerismo y sin el sufragio del campo bonaerense, no hay estructuras clientelares que puedan asegurar un triunfo del Frente para la Victoria en Buenos Aires.  Por eso, muchos creen que Danil Scioli comenzará a escatimar su presencia en los actos del intendente de Lomas de Zamora, dado que no quiere ser considerado “copartícipe” de un posible segundo puesto. La victoria tiene miles de padres, las derrotas, son huérfanas.
 
La duda es saber si la Presidente de la Nación actuará de la misma forma. Es cierto que Cristina Fernández juega muchos más que una elección en las PASO o en octubre. Pero también es verdad que la Mandataria no puede aparecer como una de las derrotadas en octubre si Martín Insaurrale y la lista que se diseñó en la Casa Rosada sale segunda o tercera en la Provincia de Buenos Aires, la debilitaría demasiado.
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Hasta ahora, Daniel Scioli ha sobreactuado y cumplido con su palabra. El aguinaldo lo pagará sin problemas. Ha pedido aumentar el endeudamiento por hasta casi 2.000 millones de pesos y el kirchnerismo ha prometido apoyarlo. Así, espera llegar al 2014 más desahogado financieramente. La apuesta es a una Cristina Fernández más endeble y que ceda con mayor facilidad fondos hasta llegar al 2015, algo que hoy, parece difícil y lejano, pero así es cómo apuesta el Gobernador de Buenos Aires.
 
Desde el punto de vista político, la Casa Rosada no mostró señales de las virtuales derrotas sufridas por los oficialismos aliados en Misiones y Neuquén. En ambas provincias, el Frente para la Victoria salió por debajo del 4º lugar. Maurice Closs perdió uno de cada dos votos que tuvo hace dos años y el Movimiento Popular Neuquino, apenas pudo superar a la segunda fuerza opositora en la capital provincia.
 
Es cierto que Maurice Closs mantiene el control del Poder Legislativo misionero y que el Movimiento Popular Neuquino gobernará la principal ciudad de la provincia, pero la pérdida de votos comenzó a mellar la confianza de los oficialismos cercanos al Gobierno de retener el caudal de sufragios logrados en las dos últimas elecciones.
 
En la Casa Rosada minimizan los dos traspiés, destacan que ambas elecciones se ganaron, lo único que importa al Gobierno; y aseguraron que la pérdida de votos fue resultado de la ausencia de la Presidente de la Nación en ambas campañas y sostienen, sin que se les caiga la cara, que eso pasará con cualquier candidato kirchnerista o aliado al kirchnerismo que no tenga a Cristina Fernández y la re-reelección como eje de su campaña.
 
De esta forma, la Casa Rosada usa dos triunfos pírricos para inducir miedo en las filas kirchneristas y el peronismo sometido para potenciar la dependencia de la figura de Cristina Fernández para retener votos y espacios de poder. Ahora, el miedo, como si la caja, el clientelismo político, las obras públicas y el financiamiento de la militancia no alcanzaran.
 
Más allá de la campaña bonaerense y las estrategias que usa la Casa Rosada para retener intendentes y gobernadores, la economía ofrece el flanco más débil para la gestión de Cristina Fernández dado que la ola de consumo que necesita el Gobierno para crear un clima electoral favorable se empantana en las idas y vueltas de una administración que no entiende los verdaderos problemas que incuba la macro y la microeconomía.
 
Los Cedin y los BAADE son muestra de la improvisación constante oficial. Cada día, el Gobierno agrega una nueva aplicación para los bonos con el fin de hacerlos más atractivos. Ahora, los Cedin se podrán usar para pagar impuestos en las provincias y, para los BAADE, se levantaron las trabas al ingreso de capitales, con lo cual, el primero se consolida como cuasimoneda de circulación nacional y, la segunda, como deuda para la financiación de obras de infraestructura. ¿No era que la administración de Cristina Fernández apostaba al desendeudamiento? Eso, parece que fue.
 
En el Banco Central se teme que pase de una semiortodoxia a una heterodoxia con metas inciertas. Hasta ahora, Mercedes Marcó del Pont había reducido la cantidad de circulante y aumentando la tasa para frenar la inflación. En paralelo, había incrementado el ritmo de devaluación del peso para neutralizar el efecto inflacionario en la competitividad de la moneda. En ese marco, que el BCRA comprara un tercio de las divisas proyectadas durante el año se ajustaba al plan.
 
Sin embargo, estos objetivos no parecen convencer a la Casa Rosada y el viceministro Axel Kicillof logró hace pié en el Banco Central y se cree que poco tiempo le queda a Mercedes Marcó del Pont y sus ideas ortodoxas. Ahora, ¿cuáles son las metas fijadas por la heterodoxia? Es la pregunta que todos se hacen en la City porteña, pero especulan que acumular dólares e inundar de pesos el mercado, para incentivar el consumo y el crédito (hoy, 60% de los préstamos para empresas son inducidos por el Gobierno, ¿por qué no el 100%?, dicen en el Palacio de Hacienda?). No es casual que los dos hombres con más poder en el área económica, Guillermo “Lassie” Moreno y Axel Kicillof, sean dos dirigistas de alma, que consideran que banqueros y empresarios están para cumplir órdenes o, sino, son destituyentes.
 
En el sector energético las inconsistencias son innumerables pero, ahora, al mismo tiempo que se agotó la partida presupuestaria prevista para todo el 2013 para la importación de energía, el Ministerio de Economía promete anticipar fondos a las petroleras que obtenga gas de nuevos pozos. ¿De dónde saldrán esos dineros? Hoy, al Gobierno no le alcanza con recaudar 650.000 millones de pesos anuales, siempre busca más plata para gastar. Ya, el gasto no es una inconsistencia, es una adicción.
 
Hoy, el Gobierno no puede, ni quiere, ajustar el Mínimo no Imponible del Impuesto a las Ganancias y soporta un paro de Hugo Moyano, la fuga de Oscar Lescano de la CGT oficialista y el enojo constante de Antonio Caló antes que reducir la capacidad recaudatoria estatel. ¿Se animará Cristina Fernández a una reducción de impuestos para abrir el camino a una posible re-rereelección? Parece difícil que esto ocurra.
 
¿Y la oposición? Perdida, sin rumbo, sin discurso, sin estrategia y sin creatividad. Hoy, sólo uno de cada 3 votantes sabe que hay elecciones el 11 de agosto y sólo uno de cada 6 sabe para qué sirven las PASO. Mientras que Cristina Fernández pavimenta el camino a un tercer mandato con gasto y amenazas y Sergio Massa desarrolla su estrategia presidencial, el resto de las fuerzas deambulan por los medios en busca de un voto.