OPINIÓN

Son todos culpables (aquí no hay inocentes)

"Muchos han sido los que con sus decisiones permitieron 10 años de kircherismo y, en las próximas otras, nuevas decisiones egoístas de opositores y supuestos aliados que esperan el momento eficiente para mostrar su traición, quizás, sean los responsables de habilitar otros 10 años de cristinismo en el poder. Si se unen, recibirán como premio una lluvia de votos. Si van divididos, quizás, sus carreras políticas hayan terminado. Sólo hay que esperar una pocas horas más para comenzar a saber si Cristina Fernández tiene posibilidades o no de quedarse cuatro años más en el poder", afirma el autor, y agrega: "Si se unen, recibirán ¿una lluvia de votos. Divididos, Cristina For Ever".

por CLAUDIO M. CHIARUTTINI
 
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Sin Saco y Sin Corbata). A 3 días del cierre de presentación de alianzas, con todas las fuerzas negociando los detalles de los acuerdos, en medio duros cruces de rumores y operaciones mediática, entre traiciones y soberbias, es momento de analizar uno de los puntos menos estudiados en la celebración de los 10 años de kirchnerismo en el poder: la larga cadenas de decisiones que permitieron que Cristina Fernández imaginara un proyecto hegemónico y reclame 10 años más de cristinismo en el poder.
 
Todos culpan a Eduardo Duhalde por haber elegido a Néstor Kirchner para candidato a Presidente de la Nación. Es cierto que Carlos Alberto Reutemann, preferido de las encuestas, renunció a la postulación sin dar explicaciones y que José Manuel de la Sota nunca levantó en los estudios demoscópicos. Sin embargo, el primero fue electo Gobernador y Senador bajo el kirchnerismo y, el segundo, nunca perdió el control de Córdoba, dos veces ganó las elecciones locales e impuso a su “delfín” como heredero.
 
Hoy, Carlos Alberto Reutemann mezquina un acuerdo con el PRO y con Miguel del Sel para poner coto al Frente para la Victoria en Santa Fe. Por su parte, José Manuel de la Sota, cada vez que se habla de un acuerdo con Mauricio Macri, lo bastardea por los medios de comunicación. 
 
Así, ambos ex socios de Néstor Kirchner intentan cobrar caro por conformar un panperonismo en sus distritos para que frenan las ilusiones hegemónicas cristinistas, lo que implica que prefieren mostrarse como grandes patrones de estancia en sus provincias que colaborar con desbaratar los planes políticos y electorales de la Casa Rosada.
 
Daniel Scioli, que hoy se muestra tímidamente rebelde a la Casa Rosada, no sólo aceptó ser candidato a Vicepresidente de Néstor Kirchner (aportándole el prestigio que el santacruceño no tenía), sino que soportó cuando fue basureado en el Senado por la esposa de su compañero de fórmula, para luego aceptar “salvarle las papas” al kirchnerismo al presentarse para gobernador de Buenos Aires, en 2009 en las testimoniales y, en 2011, a la reelección, pese a que Cristina Fernández le puso 2 listas filokirchneristas para drenarle votos.
 
Ahora, en 2013, Daniel Scioli armó La DOS y la desactivó. En cuanto a La Juan Domingo, la mandó en alianza, hasta hace pocas horas oculta, con Francisco de Narváez; y, recién terminado el conflicto docente, le respondió a las críticas de las espadas cristinistas. ¿Eso alcanza para ganarse la calificación de “opositor” a Cristina Fernández? ¿Eso borra su historia de “felpudeces”?
 
Es cierto que Daniel Scioli le hace mucho daño a Cristina Fernández al no postulares por segunda vez en una candidatura testimonial. 
 
Es cierto que Daniel Scioli le hace mucho daño a Cristina Fernández al contestar a los ataques de las espadas cristinistas. 
 
Es cierto que Daniel Scioli le puede hacer mucho daño a Cristina Fernández si los intendentes que le son fieles ordenan votar contra las listas oficialistas. 
 
Pero el gobernador de Buenos Aires ha dicho que él pelea según su estilo; y su “estilo light” aleja a los votantes más opositores que exigen, que necesitan, que reclaman una posición clara, manifiesta y expresa en contra de la Casa Rosada. No aceptan posiciones tibias, dado que la tibieza, termina por aportar votos peronistas al cristinismo talibán.
 
Otro caso curioso de “aliados por la negativa” del kirchnerismo son los hermanos Rodríguez Saá, quienes con las listas presentadas en las últimas 4 elecciones han drenado votos del peronismo en diversos distritos, un aporte a la polarización que beneficio y beneficiará, siempre, a la Casa Rosa. 
 
¿Y cómo le “paga” el Gobierno por este “servicio”? Dejando que mantengan el dominio de su distrito, pese a las denuncias que grupos progresistas han realizado por años.
 
En la centro izquierda el panorama no es muy diferente. Elisa Carrió ha sido funcional al kirchnerismo y al cristinismo talibán despedazando al ARI, abandonando, rompiendo y regresando para volver a romper a la Coalición Cívica; y también hizo estallar por el aire al Acuerdo Cívico y Social en 2011.
 
El estilo de Elisa Carrió también ayuda al kirchnerismo. Su extensa carrera de “denuncismo”, sin lograr un solo convicto, la desprestigió en forma personal y de ser la 2da. candidata más votada en 2007 terminó con menos de 2% de los votos en 2011. Eso fue un voto castigo, tal como nunca se ha visto en la historia política argentina. 
 
Es cierto que hoy Elisa Carrió ha recuperado voluntad de voto y que su alianza con Fernando Solanas ha sido la base de un acuerdo mayor entre el Frente Amplio Progresista, la Coalición Cívica, la Unión Cívica Radical, el Socialismo y otros grupo. Una a favor, luego de tantos errores. ¿Un acierto de hoy perdona tantos fracasos? Corresponde al votante decidir.
 
Hermes Binner y Mauricio Macri han coincidido en algo: no han atacado en forma frontal a Cristina Fernández y sólo han soportado choques internos que, en el fondo, los han dejado muy bien parados, dado los papelones que el cristinismo talibán suele cometer cuando avanza contra los oficialismos provinciales.
 
El Frente Amplio Progresista ha votado casi todos proyectos de ley que han sido claves para el kirchnerismo, desde la estatización de las AFJP a la confiscación de YPF, desde la renacionalización de Aerolíneas Argentinas hasta la Asignación Universal por Hijo, base del aparato clientelista del Gobierno. Y en todos los casos, se han mostrado orgullosos de haber sido funcionales al kirchnerismo.
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Hoy, el Frente Amplio Progresista busca posicionarse frente al cristinismo talibán como opositor, pero le cuesta definir su identidad ideológica, marcar sus diferencias y establecer un proyecto alternativo propio. Por ahora, sólo el combate por la corrupción aparece como diferencial, lo mismo que el radicalismo hacía con el peronismo en el pasado y lo que Elisa Carrió ha establecido como paradigma político.
 
De esta forma, sólo el incremento de casos de corrupción y el mayor impacto que tienen las denuncias mediáticas permiten al Frente Amplio Progresista soñar con ser una alternativa electoral seria para el 2013, en especial, ante la desaparición del radicalismo como opción, pero aprovechando su estructura territorial
 
El progresismo también ha sido funcional a la Casa Rosada. Libres del Sur y Victoria Donda comenzaron sus carreras políticas bajo el paraguas creado por Néstor Kirchner. Hoy, abandonados por el oficialismo, levantan banderas opositoras como parte de soñar con heredar a Cristina Fernández en el poder en 2015.
 
En la centro derecha, la atomización ha sido regla. En el camino quedaron Ricardo López Murphy y Domingo Felipe Cavallo. Patricia Bullrich ha transitado casi todas las agrupaciones habidas y por haber en la capital federal. El peronismo porteño está atomizado y sin líder. Roberto Lavagna un día es radical, otro día macrista, otro gremialista, otro massista... Hugo Moyano, Luis Barrionuevo y Gerónimo Venegas arman y prometen vigilar las urnas, pero exigen mucho a cambio, y desestabilizan todo acuerdo posible.
 
Francisco de Narváez, con el voto de los Barones del Conurbano, logró ganarle a Néstor Kirchner, a Daniel Scioli y a Sergio Massa en 2009. Sin embargo, ha dilapidado todo el capital político logrado en 3 elecciones (2005, 2007 y 200). Ahora, las encuestas lo dan como el mayor desafío para Cristina Fernández en la Provincia de Buenos Aires pero, exigencias de último momento, ponen en riesgo un cuidadoso armado que demandó meses.
 
Confiado en el apoyo que el sciolismo le promete, con un guiño del moyanismo de que le aportará fiscales, Francisco de Narváez exige controlar las listas bonaerenses cuando, en las 3 elecciones más recientes, se ganó el mote de “traidor” a sus aliados en esta misma etapa del proceso, por las curiosas selección de aliados a los que le dio preferencias (y todos terminaron por abandonarlo en menos de un año).
 
Y para concluir, Sergio Massa. El hombre que permitió el ingreso de Amado Boudou al entorno presidencial y que fue Jefe de Gabinete de Cristina, y candidato testimonial en las elecciones del 2009. Hoy, aparece como el potencial verdugo de Cristina... si se postula, pero puede ser el responsable de que haya 5 listas peronistas en Buenos Aires si no se postula a diputado nacional.
 
Hace 2 semanas, el panperonismo bonaerense estaba a un paso de un acuerdo si el intendente de Tigre se presentaba en la elección, aunque sea, con una candidatura testimonial. Hoy, que puede colocar una figura de segundo o tercer orden en su lugar, hace que Hugo Moyano, Jesús Cariglino, Jorge Macri y Francisco de Narváez jueguen todos por separado, planteando el mejor escenario electoral para Cristina Fernández. ¿Se animará el joven político a empeñar sus sueños presidencialistas por abusar de las decisiones conservadoras? Lo sabremos en pocas horas más.
 
Muchos han sido los que con sus decisiones permitieron 10 años de kircherismo y, en las próximas otras, nuevas decisiones egoístas de opositores y supuestos aliados que esperan el momento eficiente para mostrar su traición, quizás, sean los responsables de habilitar otros 10 años de cristinismo en el poder. Si se unen, recibirán como premio una lluvia de votos. Si van divididos, quizás, sus carreras políticas hayan terminado. Sólo hay que esperar una pocas horas más para comenzar a saber si Cristina Fernández tiene posibilidades o no de quedarse cuatro años más en el poder.