Verbitsky dice que si Cristina escucha el #8N, explotaría la Argentina
Horacio Verbitsky es uno de los ideológos del kirchnerismo no peronista. Presidente del Centro de Estudios Legales y Sociales, desde su columna dominical en el matutino Página/12 intenta arrojar algunas ideas a la confusión que hoy día parece invadir al Frente para la Victoria, que vía el Estado Nacional financia Página/12 y buena parte del CELS. ¿Es Verbitsky un empleado público? Más allá de la opinión de cada uno, Verbitsky intenta fundamentar que los manifestantes del #8N no solo carecen de líder sino que reclaman una Babel económica que solo llevaría a la Argentina al caos. Verbitsky no es una autoridad en los temas de economía, más bien todo lo contrario. Entonces cita a un profesor de la UBA que simpatiza con el kirchnerismo (?) y a un sociólogo proveedor de encuestas para los K (?).
18 de noviembre de 2012 - 10:22
"La decodificación del desplante masivo del jueves 8 insumirá tiempo y atención por parte de actores políticos y analistas, debido a la descentralización y la ausencia de un liderazgo explícito. Es obvio que se trató de una manifestación adversa al gobierno nacional pero la lectura se hace menos nítida cuando se trata de discernir el mensaje transmitido al resto del sistema político. En una interpretación extrema, quedó a la vista la crisis de representación de los sectores sociales que tomaron la calle, que detestan al gobierno pero no confían en quienes lo enfrentan. En el otro extremo, la organización habría sido conducida por el jefe de gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Maurizio Macrì, único adalid de las demandas latentes y manifiestas, mientras otras fuerzas penaban para explicar por qué no pudieron ir a una movilización que lisonjean.
El profesor de historia económica de la Universidad Nacional de Buenos Aires, Ricardo Aronskind, se preguntó qué ocurriría si las consignas de los carteles y las propuestas de economistas, medios de comunicación y empresarios de la derecha aborigen se convirtiera en realidad. (...)
(N. de la R.: Ricardo Aronskind es un columnista frecuente del diario Página/12 y la revista Debate, ambas publicaciones kirchneristas. Él es un defensor de la expropiación de YPF, reclama un Estado omnipresente, donde adhiere a la pesificación forzada, aconseja comprar títulos públicos en pesos y reclama que el Estado prohiba a los agentes económicos hacerse de dólares. Aronskind ha defendido tanto a Axel Kicillof como a Guillermo Moreno. O sea que Verbitsky buscó la opinión de un economista militante K).
(...) De aplicarse ese programa implícito se aceleraría la fuga de capitales originados en la evasión impositiva, la especulación cambiaria volvería a ser la actividad económica principal. Sucedería otra megadevaluación, con aumento generalizado de precios, vertical caída de salarios, consecuente contracción de la demanda, quiebra de pequeñas empresas y desempleo generalizado. Para mantener el consumo suntuario de los indignados, se agotarían las reservas del Banco Central y se reiniciaría el ciclo del endeudamiento externo, luego de capitular ante los fondos buitre y el FMI y saldar las cuentas con el Club de París. Disminuidos o eliminados las retenciones, los impuestos a las ganancias, el cheque, la renta presunta, los bienes personales y la propiedad inmobiliaria, la inevitable reducción del gasto público generaría más recesión y desempleo, con lo cual disminuirían o desaparecerían las presiones salariales. El corte drástico de subsidios a la energía y el transporte, la reducción de los planes de obras públicas, el congelamiento de la Asignación Universal por Hijo y las jubilaciones y el despido de personal del Estado incrementarían la pobreza, la indigencia, la conflictividad social, la violencia y el gasto en seguridad privada. (...)
Sincronizados por un mismo patrón intelectual, los principales medios volvieron a vaticinar catástrofes. Como Cristina no escucha y mantiene las políticas cuestionadas está “bailando al borde de una profunda crisis política y social” (JMS). Así, puede “poner en riesgo no sólo a su gobierno sino al sistema democrático” (Sergio Berensztein). A diferencia del gobierno, que “no aprenderá nada de lo que sucedió el jueves 8”, algunos dirigentes de la oposición “saben dónde terminarán si no proceden como se les ha pedido que lo hagan desde las calles” (Santiago Kovadloff). “La Argentina parece encaminarse a un cambio de gobierno en un plazo natural o en una aceleración indeseada” (Eduardo Fidanza, todos ellos en La Nación). Pasando de la expresión de deseos a las invectivas, tanto Nelson Castro, en TN, como Eduardo Van der Koy, en Clarín, calificaron de “necedad” diversas actitudes de la presidente, como si el exabrupto fuera la relación normal de un comentarista con la jefa de Estado.
Nadie fue más explícito que el director de La Nación, Bartolomé Mitre, quien desde Brasil dijo que el país vive bajo la dictadura de los votos, que a su sincero entender es “la peor de todas”. Con la misma candidez agregó que “ni el gobierno de Perón ni la dictadura militar fueron tan lejos”. Con un instrumento de medición insólito en sus manos, opinó que “este gobierno no es realmente peronista” y aventuró que no ve otra opción que una sucesión de Cristina por “otra corriente peronista, un poco más abierta, más de centro”. Sobre la composición social del país, agregó que “hay una elite que piensa de una manera y una clase baja que no se informa, no escucha, no toma conciencia y sigue a la presidente”. Así, borró de un plumazo a la clase media, la misma que según el Banco Mundial se duplicó en la década kirchnerista mientras se reducía la desigualdad social.
Esta notable exasperación en personas que se consideran cultas, serenas y racionales se explica por el primer retrato cuantitativo que Artemio López realizó después del episodio, entre 1200 personas seleccionadas en los principales aglomerados urbanos de la Argentina. El 32,3 por ciento coincide con la protesta y el 61,6 por ciento no. Apenas el 1,6 por ciento de los asistentes votó a CFK en 2001. (...)".
(N. de la R.: Artemio López es otro militante K. Titular de la consultora de opinión pública Equis, es un fervoroso kirchnerista, proveedor de servicios de investigación de tendencias de opinión pública para funcionarios gubernamentales, y que intenta interpretar habitualmente la realidad segun las necesidades militantes del Frente para la Victoria).








