Urbanismo, hacinamiento, medio ambiente, ¿qué pasa?
El miércoles 29/08 se realizará en el Hilton Hotel, en Ciudad de Buenos Aires, el 3er. evento anual consecutivo Megaciudades, foro que intenta enfocar los grandes desafíos que plantea la vida en las megaciudades. Al menos 10% de la población urbana mundial vive y trabaja en Megaciudades, o sea localidades de más de 10 millones de habitantes, metrópolis que ofrecen numerosos retos globales. Aqui una lectura indispensable:
25 de agosto de 2012 - 09:12
El mundo está urbanizándose de forma masiva. Desde 2008, por primera vez en la historia, la mayoría de la población mundial vive en ciudades. Y eso no es más que el comienzo. Según el Fondo de Población de Naciones Unidas, la habitantes urbanos alcanzará los casi 5.000 millones en 2030. Hay ciudades que crecen de prisa, y eso impone enormes desafíos en materia de infraestructura, medio ambiente y calidad de vida.
Tomemos el caso de China, donde se encuentra la urbe costera de la provincia de Guangxi llamada Beihai, que quiere decir Al norte del mar, tiene una población aproximada de 1,3 millón de habitantes y el área urbana central acoge a unas 500.000 personas. Puede que no impresione demasiado, pero se prevé que va a crecer a un ritmo del 10,58% anual, lo cual duplicaría su población en unos 7 años. El crecimiento se debe sobre todo al puerto de Beihai, preparado para buques de gran calado, y el amplio sector del turismo en la zona. Se encuentra muy próxima a otras ciudades como Hong Kong, Macao y Hanoi.
India también tiene lo suyo. Después de que sobrepasara la barrera de los 1.000 millones de personas en el año 2000, los expertos prevén que India superará en población a China ya en 2030.
Ghaziabad, el más reciente centro urbano en expansión de India, situada a las afueras de Nueva Delhi, se encuentra en una zona denominada la Región de la Capital Nacional, que abarca varios estados en el norte del país. Su crecimiento ha sido resultado de la escasez de tierra y los problemas de infraestructuras en la propia Delhi, que han provocado la afluencia de gente atraída por las empresas del sector de las tecnologías de la información establecidas en la capital y la vecina Noida. La población actual está por encima de los 4,6 millones y está previsto que crezca al 5,2% anual. En 2006, la revista Newsweek ya incluyó Ghaziabad entre las 10 ciudades más dinámicas. Los planes para construir un aeropuerto internacional en las proximidades contribuirá, sin duda, a aumentar su popularidad.
Otro caso de India: Surat, el centro textil de India, en otro tiempo, durante la ocupación británica, el principal puerto exportador del país. Ahora ha vuelto a ser un lugar de exportaciones, con una economía diversificada que incluye textiles, fabricación industrial y joyas. En la actualidad, en esta ciudad costera viven 4,2 millones de personas y se prevé que se añada un 5% anual progresivo durante la próxima década. Aunque ésta –junto con la vecina Bombay— es una de las áreas urbanas más globalizadas de India, ha conseguido capear el temporal de la crisis financiera mundial recurriendo a la fuerte demanda interna de la emergente clase media india.
¿Y qué decir de Saná, capital de Yemen?
Con protestas constantes y disparos de proyectiles a diario, la antigua capital yemení no es quizá el lugar más pacífico en el que vivir en estos momentos. Pero, aun así, está creciendo, en gran parte, porque el resto de Yemen está todavía peor. La falta de educación y los tabúes sobre el control de natalidad siguen alimentando los índices de crecimiento en un 5% anual. La expansión demográfica en Saná (hoy en día, 1,7 millones) se debe también a la crisis de recursos en el resto del país; las autoridades del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo aseguran que la disminución de las reservas de agua constituye un problema grave. El rápido aumento de la población y la existencia de una de las mayores tasas de desempleo del mundo harán seguramente que se prolongue el malestar en el futuro.
Ni hablar de Kabul, Afganistán, una de las ciudades más antiguas del mundo y está creciendo con rapidez a pesar de –o tal vez debido a— los problemas de seguridad en los que se halla inmerso el país. La capital tiene seis millones de habitantes y sigue creciendo a un ritmo del 4,74% anual. Pero ahora se enfrenta a una grave escasez de recursos; en 2050, necesitará seis veces el volumen de agua que utiliza ahora para saciar la sed de sus habitantes. Eso, unido a las deficientes infraestructuras, dificultará su convalecencia después de años de guerra y conflicto.
¿Y Bamako, en Mali?
Bamako es la ciudad de crecimiento más rápido de África, situada a orillas de las planicies del río Níger. Bamako, que significa pueblo de cocodrilos, es uno de los núcleos comerciales más vibrantes de África occidental. La capital de Mali tiene 1,3 millón de habitantes y crece un 4,45% anual, en parte gracias a una sólida economía y a la desertización, a medida que el Sáhara se extiende hacia el sur. Los puertos de la ciudad impulsan las exportaciones de productos agrarios y oro.
Muy cerca, Lagos, Nigeria, ligeramente por detrás de Bamako en el ritmo de crecimiento, aunque empequeñece a su rival en la región por tamaño y vitalidad. La urbe, propiamente dicha, tenía casi 10 millones de habitantes en 2010 y se prevé que alcance los 15 millones en 2015, con un ritmo de crecimiento del 4,44%. De aquí a un par de años, sustituirá a El Cairo como mayor ciudad de África.
La urbanización plantea interrogantes, que son posibles de resolver mediante la planificación, la creatividad, la organización colectiva y el trabajo empeñoso.
Si existe algún motivo para el optimismo en el sombrío panorama de la economía mundial, es el ascenso de las ciudades. Con el frágil crecimiento que viven Europa y Estados Unidos, el giro del equilibrio económico hacia el este y el sur está produciéndose a una velocidad y una escala sin precedentes, y a través de la urbanización. Para decirlo en pocas palabras, estamos viendo la mayor transformación económica que ha vivido el mundo a medida que la población de las ciudades en los mercados emergentes aumenta y tiene rentas cada vez más elevadas, lo cual está generando enormes transformaciones geopolíticas y una oleada de nuevos consumidores cuyo poder adquisitivo cambiará la forma de comprar e invertir del mundo.
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Las ciudades tienen más importancia que nunca. 600 centros urbanos generan alrededor del 60% del PIB global. Y en 2025 seguirá habiendo 600 ciudades que representarán la misma proporción del PIB mundial, pero ese selecto grupo tendrá una composición muy diferente. Durante los próximos 15 años, el centro de gravedad del mundo urbano se trasladará más al sur y, sobre todo, más al este.
Se ha organizado un índice de Las ciudades más dinámicas de 2025, un 40% de las cuales se encuentran en un solo país: China. Muchas son lugares de los que nunca habrán oído hablar, como Fuzhou y Wuhan, y son indicativas de la inmensa transformación de un país que pretende encabezar la revolución urbana del siglo XXI en la misma medida en que Estados Unidos reinventó la metrópolis en el XX. No es que Occidente vaya a haber quedado eclipsado en 2025 -en la lista figuran 13 ciudades de Estados Unidos, aunque solo tres de Europa-, pero no hay duda de que estamos en pleno ocaso. Aparte de la extraordinaria cifra de 29 ciudades chinas, hay otras muchas - Luanda, Abu Dhabi, Ankara, Santiago, por citar algunas. Ciudad de Buenos Aires es la N°32 del listado, entre Bangkok (Indonesia) y Doha (Catar)- que en el siglo pasado eran poco más que pueblos y de aquí a unas décadas serán conocidas para todos.
La lista está extraída de la base de datos Cityscope, exclusiva del McKinsey Global Institute, que comprende más de 2.650 ciudades, utiliza proyecciones internas de población y datos de las oficinas estadísticas locales y Naciones Unidas y se basa en gran parte en las tasas de crecimiento de los PIB per cápita nacionales. A nuestro juicio, estas 75 ciudades serán las que hagan una mayor contribución a la economía global en los próximos años. Todas juntas, probablemente serán responsables de más del 30% del crecimiento del PIB de aquí a 2025. Son los motores económicos del mundo.
Desde luego, las grandes ciudades actuales -Nueva York, Tokio, Londres-siguen siendo gigantes, sin la menor duda. Casi la mitad del PIB mundial en 2010 se generó en solo 362 urbes de las regiones desarrolladas, y más del 20% en 187 ciudades de USA.
Sin embargo, en 2025, la cuarta parte de esas ciudades de países desarrollados ya no estarán entre las 600 más importantes. Se prevé que para entonces haya 99 ciudades nuevas en ese grupo selecto, todas de países en vías de desarrollo y, sobre todo -72 de ellas- de China. En 2025, las 600 ciudades más grandes del mundo albergarán a unos 220 millones más de personas en edad de trabajar y proporcionarán más del 30% de la expansión de la mano de obra global. Casi todo ese aumento se producirá en los mercados emergentes, y la mitad de él en las principales ciudades de China e India.
La urbanización de China se desarrolla a un ritmo extraordinario; tiene una dimensión 100 veces superior y 10 veces más velocidad que la del primer país del mundo que se urbanizó, Gran Bretaña. Solo en los últimos 10 años, la proporción de gente que vive en las grandes ciudades chinas ha pasado del 36% a casi el 50%. En 2010, las regiones metropolitanas de China generaron el 78% de su PIB. Si las tendencias actuales se mantienen, la población urbana del Imperio del Centro crecerá de unos 570 millones en 2005 a 925 millones en 2025, un incremento mayor que toda la población de Estados Unidos.
Proyectar la evolución de las ciudades es una tarea intrínsecamente complicada. Los destinos de las metrópolis varían mucho en función de la sabiduría de sus dirigentes, las tendencias económicas generales, el éxito de los negocios locales y, por supuesto, la suerte. Por consiguiente, si bien las burbujas inmobiliarias pueden estallar y es posible que las estratosféricas tasas de crecimiento de China vuelvan a la tierra, en un abanico de posibilidades macroeconómicas, tanto si hay un crecimiento más rápido como si es más lento, nuestras conclusiones sobre las pautas del desarrollo urbano están claras: salvo que ocurra alguna catástrofe inesperada, el futuro de las ciudades del mundo se escribirá sobre todo en chino.
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