"Como dijo Axel, Total, Petrobras y Exxon desean vincularse con YPF" (Ja ja já)
"En YPF con control estatal, señor Brufau, va a operar un milagro, porque vamos a producir más. Usted no producía porque invertía en otro lado, en negocios de corto plazo, en estaciones de servicio que parecen shopping centers y en ahorcar a los estacioneros que no son propios en vez de hacerlo en extracción y en exploración": El martes 17/04/2012, el ministro Julio De Vido y el viceministro Axel Kicillof visitaron el Senado de la Nación para hablar de YPF, ante los integrantes de las comisiones de Presupuesto y Hacienda; de Asuntos Constitucionales; y de Minería, Energía y Combustibles. Ahora que el proyecto de YPF expropiada ha fracasado, no consiguiendo las inversiones prometidas, es oportuno recordar aquella sesión para, luego, reprocharles a ambos tanta ignorancia y soberbia. "Como había explicado Axel, Total, Petrobras y Exxon están ansiosas y deseosas de vincularse, en este caso a YPF, para poder llevar adelante yacimientos no solamente como el de Vaca Muerta, sino Aguada Pichana. En ese sentido, seguramente mañana o pasado avanzaremos rápidamente con Total, que nos ha llamado, y hablaremos con ellos", dijo De Vido.
25 de noviembre de 2012 - 08:46
H. Senado de la Nación
Salón Azul
17 de Abril de 2012
Reunión Plenaria de las Comisiones de Presupuesto y Hacienda; de Asuntos Constitucionales; y de Minería, Energía y Combustibles.
Versión Taquigráfica
En la ciudad Autónoma de Buenos Aires, Salón Azul del Honorable Senado de la Nación, a las 12 y 31 del martes 17 de abril de 2012:
Sr. Presidente (Fernández).- Buenos días. En el marco de la reunión del día de ayer y de las declaraciones de la señora presidenta de la Nación, que expresara públicamente la voluntad de enviar un proyecto que llegó ayer a las 15 horas al Honorable Senado de la Nación para declarar de interés público nacional y como objetivo prioritario el logro del autoabastecimiento de hidrocarburos así como la explotación, industrialización, transporte y comercialización hidrocarburíferos, en función del artículo 17 de la Constitución es imperioso para poder expropiar específicamente una parte del capital accionario de la empresa Repsol YPF que se tenga una ley específica de este Congreso con la declaración de utilidad pública y sujeta a expropiación para que a posteriori, como define el propio proyecto, se tase específicamente el valor del mismo y se indemnice de la misma manera que indica la propia Constitución.
En tal sentido, hemos pedido la visita del señor ministro de Planificación Federal e Inversión Pública y Servicios don Julio De Vido, a la sazón el interventor actual de Yacimientos Petrolíferos Fiscales; y del señor Axel Kicillof, viceministro de Economía y viceinterventor de Yacimientos Petrolíferos Fiscales; del señor Cameron, secretario de Energía; y del señor José López, secretario de Obras Públicas. Agradecemos la presencia de todos ellos.
Estamos sesionando en esta reunión plenaria de tres comisiones: la de Asuntos Constitucionales; la de Minería, Energía y Combustibles; y la de Presupuesto y Hacienda.
Quiero hacer una salvedad. A las 11 y 10 entró una nota de la senadora Estenssoro por la cual pedía que se citaran al contador Santiago Carnero, a la señora Silvia Rosa Lacroze, al síndico de YPF, a Daniel Lalín, a Eduardo Eurnekian, al representante del grupo Avila-Manzano, Raúl Moneta, Lázaro Báez, Cristóbal López, Daniel Montamat, Alieto Guadagni, Jorge Lapeña, Nicolás Gadano, Oscar Vicente, Martín Buzzi -gobernador del Chubut-, Gildo Insfran -gobernador de Formosa-, Eduardo Fellner -gobernador de Jujuy-, Oscar Mario Jorge -gobernador de La Pampa-, Francisco Pérez -gobernador de Mendoza-, Jorge Sapag -gobernador de la provincia del Neuquén-, Alberto Weretilneck -gobernador de la provincia de Río Negro-, Juan Manuel Urtubey -gobernador de la provincia de Salta-, Daniel Román Peralta -gobernador de Santa Cruz- y Fabiana Ríos -gobernadora de Tierra del Fuego.
La nota se recibió hoy a las 11 y 15, con lo cual fácticamente es imposible que se puedan llevar a práctica estas citaciones…
Sra. Estenssoro.- Pido la palabra.
Sr. Presidente.- Un segundito, señora senadora.
… con lo cual estoy haciéndolo público para que alguno o algunos de los mencionados, a través de los canales que están transmitiendo esta reunión, se puedan dar por invitados -¡bienvenido sea!- para poder escuchar sus apreciaciones al respecto de la mejor manera posible.
Tiene la palabra la señora senadora Estenssoro.
Sra. Estenssoro.- Gracias, señor presidente.
La nota llegó hoy a las 11 y 15 porque la convocatoria a esta audiencia llegó ayer a las 5 ó 6 de la tarde.
Realmente, como estamos decidiendo para el largo plazo -para definir una política energética sustentable en el largo plazo-, no quiero creer que vamos a tener que definirla en doce o catorce horas sino que esta jornada, que ya va a ser larga, seguramente debería ser continuada con la presentación de las personas que he pedido que vengan. Son ex secretarios de Energía, especialistas en energía de cuando la Argentina se autoabastecía; también incluí a los gobernadores de provincias petroleras; a los nuevos concesionarios que han sido adjudicatarios de concesiones de exploración en los últimos años, que me parece que tenemos que escucharlos porque creo que éste tiene que ser un debate amplio; se tienen que escuchar todas las voces porque lo que estamos decidiendo aquí es muy importante para el futuro.
Entonces, como se han cometido tantos errores en los últimos años, me parece que nos podemos dar el tiempo -dos o tres días más; una semana- para debatir y poder tomar una decisión con toda la información y con todas las voces. Ese era el sentido de mi pedido. Así que, además de que alguno se pueda acercar –no creo que muchos gobernadores puedan venir porque lo escucharon en la radio; ojalá que alguien venga-, creo que esto amerita que no solamente escuchemos a los funcionarios del oficialismo, que son corresponsables o responsables máximos si reivindica la política, de que tras nueve años de gestión la Argentina haya perdido el autoabastecimiento energético.
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Entonces, lo que corresponde es que seamos responsables, serios, profesionales -como dijo la presidenta ayer-, y que convoquemos a todos los expertos y los protagonistas de esta historia; también a los trabajadores, que no incluí. Me parece importante que también vengan los trabajadores ya que ha habido muchas suspensiones en los últimos años en las provincias petroleras. También se puede invitar a lo que han sido las Cámaras de los Distribuidores de Combustibles por el problema de la escasez de combustibles que se nota principalmente en las provincias, para que podamos tener un panorama completo e informado de la decisión que se va a tomar.
Además, esto lo hemos solicitado ya el 29 de febrero. Ese fue el primer pedido que le hicimos al presidente de la Comisión de Minería, Energía y Combustibles y al senador Pichetto, y lo reiteramos tanto en las reuniones de la comisión como en las reuniones de labor parlamentaria. Todas las semanas nos decían que iban a hacer todo lo posible para que vengan los funcionarios, pero hasta ahora obviamente no habían venido.
Sr. Presidente. – Rogando que los juicios de valor, las conclusiones específicas y las adjetivaciones las deje para su persona…
Sra. Estenssoro. – Esta es una casa política.
Sr. Presidente. – Me parece bárbaro…
Sra. Estenssoro. – Entonces, me parece que es muy importante que cada uno opine lo que tiene que opinar.
Sr. Presidente. –…, pero que las deje para su persona. Tiene la palabra la señora senadora Montero.
Sra. Estenssoro. – Me parece que esta es una casa política donde nosotros tenemos que opinar. Muchas gracias.
Sr. Presidente. – Gracias, senadora.
Sra. Montero. – Simplemente, para decir que en el ámbito de la Comisión de Economía Nacional e Inversión habíamos empezado una ronda de consultas. Se celebró una la semana pasada y para este jueves teníamos prevista realizar la segunda.
Para esta segunda reunión ya están convocadas desde el día viernes todas las empresas petroleras que operan tanto en el ámbito del petróleo como de gas, más las estaciones de servicios, más los sindicatos, más las provincias petroleras. Por lo tanto, si estas tres comisiones que componen esta reunión conjunta se hacen eco de estos pedidos que ya están hechos desde el día viernes para que se realizara la reunión del día jueves a partir de las 13 y 30, creo que podremos contar con la presencia de toda esta nómina de empresas, que es buena parte de las que la senadora María Eugenia Estenssoro ha expresado. Pero también están los sindicatos, los estacioneros de servicio, porque lo que tratamos de hacer es ver el impacto en toda la cadena.
Entonces, están convocados todos los integrantes de la cadena de producción de gas y petróleo, más las provincias petroleras.
Sr. Presidente. – Gracias, senadora. Tiene la palabra el señor senador Morales.
Sr. Morales. – Señor presidente: creo que sería oportuno establecer la metodología de trabajo…
Sr. Presidente. – Sí; estaba esperando que terminaran de exponer para hacerlo.
Sr. Morales. – Con relación al pedido puntual de la senadora Estenssoro, yo creo que ya tenemos bastante experiencia con el debate de importantes temas en el Senado.
Entonces, sin perjuicio de que públicamente se den por notificados los que se mencionaron, que la Presidencia produzca una notificación para su asistencia dentro de las veinticuatro horas.
Primero sería bueno que con las autoridades de la comisión, de acuerdo con lo que se ha publicitado, establezcamos cuál va a ser el método: si vamos a debatir hoy, mañana, el jueves; cuál es la fecha de dictamen que el oficialismo se está planteando. Todo esto, de modo tal que en el lapso de 10 ó 24 horas ─ya lo hicimos─ se pueda citar fehacientemente a quienes propongamos -no sólo del Frente para la Victoria sino también de la oposición- a fin de dar un profundo debate sobre un tema que es central e importante para el país.
Además, queremos determinar cuáles son los tiempos. Espero que los funcionarios no estén apurados y que hoy nos demos todo el tiempo para debatir un asunto que es central para la República Argentina.
Sr. Presidente.─ Gracias, senador. ¿Algún otro señor senador va a hacer uso de la palabra?
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Tiene la palabra el señor senador Pichetto.
Sr. Pichetto.─ Señor presidente: nuestro bloque está dispuesto a discutir este tema; no negarle el derecho a la palabra a ninguno. Lo que sí entendemos es que éste es un asunto que requiere de rapidez, de responsabilidad y de decisión política.
Todos sabemos que tiene implicancias importantes para el país y también implicancias internacionales. Entonces, está en nuestra responsabilidad como senadores dar a este asunto un trámite que permita el debate en el ámbito del Senado pero que también formalice la posibilidad de emitir el dictamen a efectos de que la semana que viene lo estemos tratando en el recinto.
Lo que quiero expresar, con toda sinceridad y con toda honestidad, es que nuestro bloque plantea un debate hoy y mañana en horas de la tarde para dar a todo el mundo la posibilidad de que, si quieren invitar a algún especialista, así lo hagan. En horas de la tarde mañana nosotros vamos a emitir dictamen haciendo uso, indudablemente, de la mayoría que tenemos para poder formalizar la discusión en el recinto el miércoles próximo.
Queríamos clarificar este tema. Me parece que hay tiempo suficiente para hacer las presentaciones de las propuestas e incluso invitar a los gobernadores. Nosotros no tenemos ningún problema en que puedan venir gobernadores de las provincias patagónicas que se encuentran en la ciudad de Buenos Aires o aquellos que quieran acercarse. Considero interesante escuchar la voz de los gobernadores.
Por lo tanto, nuestro límite para este tratamiento y para la fijación de una hora de dictamen podría ser mañana a las seis de la tarde. También estamos dispuestos a levantar la sesión de mañana, porque creo que este tema indudablemente supera a cualquier otro que pueda considerar mañana el Senado. Creo que se pueden postergar esos temas. Me parece que este es un asunto de gran relevancia e importancia como para que posterguemos la sesión de mañana, agotemos el debate entre hoy y mañana, podamos emitir dictamen ─que se imprima este dictamen ─ y el miércoles próximo lo tratemos en el recinto.
Sr. Presidente.─ Tiene la palabra el señor senador Petcoff Naidenoff, presidente del bloque de la Unión Cívica Radical.
Sr. Petcoff Naidenoff.─ Señor presidente: independientemente de los tiempos y de la decisión tomada por el bloque de la mayoría, nos parece prudente extender este marco de debate y de serie de audiencias hasta el día jueves: es decir, martes, miércoles y jueves. Digo esto porque me parece que algunos de los señores gobernadores van a tener que estar presentes, los secretarios de Energía también, las partes involucradas.
Creo que es un tema realmente trascendente; y un día más puede ser valioso para afinar algunas cuestiones que consideramos importantes cuando se trata de una decisión de un Estado de expropiar parte de un paquete accionario de una empresa cuyo capital es de origen extranjero.
Por lo tanto, desde la bancada de la Unión Cívica Radical sugerimos continuar mañana por la mañana con las audiencias hasta el día jueves, respetar el plazo de jueves a jueves, y el próximo jueves tratar este asunto en el recinto.
Sr. Pichetto.─ La propuesta sería intermedia. Estamos dispuestos a debatir hasta el miércoles a la noche, hasta la hora que sea. Nosotros también vamos a tener solicitado el servicio de Imprenta para esa hora a fin de que durante la noche-madrugada del miércoles a jueves tengan el dictamen impreso y así poder cumplir con el Reglamento del Senado en cuanto a los siete días. De ninguna manera nos queremos arriesgar a que pueda haber alguna situación, o impedimento formal o reglamentario, que impida su tratamiento el miércoles próximo.
En consecuencia, estamos dispuestos a discutir este asunto hoy y mañana todo el día, y también convocar a todas las personas que sean necesarias. No tenemos ningún temor de discutir.
El viceministro de Economía, el ministro de Planificación y el secretario de Energía han venido para explicar todo lo que haya que explicar y para analizar este asunto junto con los senadores de todos los bloques. También podemos habilitar las invitaciones a algunos especialistas que ustedes propongan.
En este sentido, no tenemos ninguna intención de recortar el debate; pero nuestro límite es el miércoles por la noche.
Sr. Presidente.─ Tiene la palabra el señor senador Lores.
Sr. Lores.─ En función de lo que he escuchado me permito disentir con una cuestión que es la postergación, una vez más, de la sesión del miércoles, donde estaba previsto considerar un tema que tiene una enorme sensibilidad social: el de la muerte digna.
Creo que la opinión de los gobernadores ha sido ampliamente difundida por todos los medios de prensa. Nadie puede dudar de ello. Yo tengo aquí la opinión concreta del gobernador de mi provincia, que ha sido publicada y difundida en los medios. Por lo tanto, considero que no es imprescindible que vengan a esta Comisión para volver a repetir lo que han repetido por todos los medios.
Entonces, me parece que sería prudente tratar de terminar mañana al mediodía con el debate de este plenario de comisiones y luego sesionar, como corresponde, para dar satisfacción a la mucha gente que días atrás se arrimó al plenario de Comisión donde se trató el proyecto sobre muerte digna a fin de que mañana podamos sancionar realmente esta iniciativa que ya cuenta con la aprobación de la Cámara de Diputados.
Gracias, señor presidente.
Sr. Presidente.─ Tiene la palabra la señora senadora Negre de Alonso.
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Sra. Negre de Alonso.─ Gracias, señor presidente.
La verdad es que me extraña la posición del presidente de la Comisión de Energía porque casualmente era en esa Comisión donde se había pedido que vinieran los gobernadores.
Comparto totalmente que debemos trabajar hoy y mañana en esto si es lo que ha dispuesto el oficialismo, que es el que tiene los votos para decidir. Pero sinceramente creo que reemplazar con las declaraciones de un gobernador ante la prensa al hecho de que venga a la casa de la democracia y a la casa de las leyes a explicarnos a los representantes de las provincias por qué tenemos que votar de una forma u otra, o por qué comparten o no, resulta absolutamente inaudito.
Yo apoyo y estoy de acuerdo con que se discuta hoy y mañana. El oficialismo tiene los votos para decidir cuándo emite dictamen.
Comparto la postura en el sentido de que tratemos este asunto en profundidad todo el día miércoles.
Sr. Presidente.─ Senadora: independientemente de que yo haya hecho pública esta nota de la senadora Estenssoro, nosotros vamos a hacer esta comunicación a todos telefónicamente. Es lo más fácil que se puede hacer.
De hecho, nada obsta a lo que el presidente del bloque del Frente para la Victoria ha dicho, de que hoy y mañana tengamos tiempo suficiente para que se pueda exponer. Por lo cual invitaremos a todos, y el que quiera venir tendrá el lugar para ser escuchado.
Sra. Negre de Alonso.─ Señor presidente: no tengo dudas de eso; no tengo dudas de eso.
Sr. Presidente. ─ No tenemos ningún interés en negarlos.
Sra. Negre de Alonso.─ Lo que digo es que si tenemos que estar en la sesión no podemos estar escuchando y debatiendo esto que es importantísimo, como también lo es el tema de muerte digna; pero esto me parece que hace a una política de Estado de todos los argentinos para el futuro por muchos años.
Sr. Presidente.─ Gracias, senadora.
Habiendo cumplido, entonces, con lo expresado para el presidente del bloque del Frente para la Victoria y lo conversado con el resto de los senadores, quiero decir lo siguiente.
Como metodología que pedían los senadores Morales y Petcoff Naidenoff, vamos a debatir todo el día de hoy y todo el día de mañana para tener los plazos suficientes a efectos de poder emitir un dictamen mañana por la noche que pueda ser publicado, de forma tal de que el miércoles de la semana que viene pueda ser debatido en el recinto.
Tiene la palabra el viceministro de Economía y viceinterventor de Yacimientos Petrolíferos Fiscales, Axel Kicillof.
Sr. viceministro de Economía y Finanzas (Axel Kicillof). – Buenas tardes: muchísimas gracias por la invitación a los señores senadores y al señor presidente de la Comisión.
Queríamos acercarnos hoy con el arquitecto De Vido para llevar adelante dos exposiciones en paralelo. En primer lugar, para aportar a los fundamentos que ayer de manera prístina, transparente y clara, ha expuesto ante la opinión pública la presidenta de la Nación al advertir que se estaba enviando a esta Cámara el proyecto. En segundo término, para comentarles algunos detalles adicionales con respecto a la situación de la compañía. Algunos de ellos los hemos empezado a conocer a partir del día de ayer, cuando se hizo efectiva la intervención.
Al tratarse de una empresa privada lo primero que podemos decir es que venía funcionando como tal. Quiere decir que hay mucha de la información que maneja la propia empresa que no estaba disponible para las autoridades en tanto se trataba, en algunos casos, de cuestiones prospectivas con respecto a los nuevos yacimientos y niveles de reserva esperados que la propia empresa había descubierto pero que todavía no había convalidado ni anunciado. Todos estos eran resortes que movía la propia compañía y que creemos que en el transcurso de los días de esta intervención vamos a ir conociendo.
Uno de los temas fundamentales de los que teníamos noticia, pero que sólo desde dentro de la propia compañía se puede conocer, son los pasivos ambientales que con seguridad no han sido expuestos en sus balances. Probablemente, en el transcurso de los días los vayamos conociendo desde los motores internos de la compañía y los propios especialistas que estaban, de alguna manera, contenidos dentro de la empresa en su actividad anterior.
Sin embargo, ya estamos en condiciones de decir que los números de los que estaban hablando los propios ex directivos de manera muy imprudente acerca del valor de la compañía van a ser revisados a medida que podamos conocer los vericuetos y la información secreta que la propia empresa manejaba. Con ello, vamos a poder conocer su situación patrimonial, sus activos y sus pasivos. Lo mismo ha ocurrido en el caso de una empresa que también había sido manejada por otros empresarios españoles como fue el caso de Aerolíneas Argentinas. Después voy a abundar un poco más al respecto.
La verdad es que por más que he escuchado aclaraciones diciendo que los números estaban a disposición, que por qué las autoridades no actuaron antes, lamento decir que tratándose de una empresa privada -y en pleno respeto de los derechos de una empresa privada- hay buena parte de la información que sólo se conoce cuando uno tiene ocasión de ponerse en la conducción de la empresa: llamar a los funcionarios y preguntarles cuáles son esos números que en los libros contables no estaban apareciendo porque la propia empresa, como política deliberada, tenía la intención de ocultarlos.
En Aerolíneas Argentinas, como ustedes sabrán, tanto los pasivos como los activos estaban sobrevaluados y subvaluados respectivamente como para disimular la situación de riesgo que estaba atravesando la compañía. De hecho, eso sólo se pudo descubrir una vez que se realizó una fuerte auditoria interna que sólo el Estado puede realizar cuando está en condiciones de manejar la compañía, como es el caso ahora de YPF. Supongo que todos los días van a ir apareciendo noticias con respecto a las políticas comerciales y patrimoniales que llevaba adelante Respsol en la conducción de YPF y que solamente se pueden conocer estando allí.
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Antes de comenzar una exposición que va a abundar un poco sobre los lineamientos generales que –decía recién- expresó y expuso tan magistralmente la presidenta de la Nación en el día de ayer, quiero referirme a algo que aparece en el mensaje que se ha enviado al Congreso y que me parece importantísimo para comprender un poco cuál es la dimensión histórica de la medida que se está tomando.
Como todos ustedes comprenderán, y evidentemente saben, la economía mundial y también la economía de la Argentina atraviesan y han atravesado a lo largo de su historia diferentes ciclos económicos.
Es llamativo y fundamental comprender el porqué y la oportunidad de este proyecto de ley de expropiación -y también de regulación y control del sector: o sea, de recuperación de la soberanía hidrocarburifera de la Argentina-: es decir, por qué se presenta precisamente ahora. Esto tiene mucho que ver con la comparación con el modelo económico que imperó en la década del 90, cuyas raíces no fueron tendidas en la propia década del 90. De hecho, la década del 90 no fue otra cosa que la profundización de un modelo neoliberal que en la Argentina comenzó a arrasar con fuerza a partir del golpe de Estado de 1976, pero cuya consumación tuvo lugar en la década del 90.
Entonces, lo que quería señalar simplemente es que una cosa era la empresa Yacimientos Petrolíferos Fiscales -más allá su forma de propiedad, más allá de su forma de administración- en el marco del modelo neoliberal, y otra cosa distinta es el papel, la función y el lugar que tiene reservado una empresa estratégica y el sector en su conjunto.
Después vamos a hablar un poco de por qué YPF cuando hablamos del sector hidrocarburos. Es algo que también han llamado discriminación pero que resulta muy fácil ver en números. De ello, se han hecho eco muchos legisladores. “¿Por qué YPF?” es la pregunta, como si estuvieran defendiendo los intereses particulares de esta compañía; como si nosotros tuviéramos que venir a esta casa para explicar cuál es la significación y el lugar que ha ocupado YPF en la historia argentina, más allá del lugar y de la participación que hoy tiene en cada uno de los segmentos del mercado hidrocarburífero y energético después de la gestión privada; en particular, de la gestión española.
Quiero decir que un lugar esta reservado para YPF en el modelo neoliberal y otro lugar está reservado en un modelo de crecimiento con inclusión social como el que estamos desplegando a partir del 2003.
Esto hay que entenderlo porque los hidrocarburos pueden ser tomados simplemente como un commodity de exportación -como fue el oro en la época de la colonia, cuando en Sudamérica la actividad industrial, productiva y comercial era mínima; y entonces se trataba de venir a explotar los recursos naturales de nuestros países como si fuera simplemente materia de exportación para llevárselo a los países centrales-, y otra cosa distinta es el tratamiento que deben tener los recursos estratégicos en el marco del crecimiento acelerado: un crecimiento con cada vez mejor distribución del ingreso; con participación de los trabajadores; con cada vez mejores estándares de vida para toda la población.
Por tanto, una cosa es pensar que el petróleo es un recurso a extraer y a exportar al exterior, y otra cosa distinta es pensar que ese recurso se convierte en estratégico porque se transforma en un resorte y un elemento central del crecimiento y del bienestar de la población argentina.
Así que una cosa es YPF en los años 90 y otra cosa totalmente distinta es YPF en el modelo que ha rendido sus frutos; que ha dado unos resultados pasmosos en términos de crecimiento, en término de salarios reales; en fin, en términos de todos los indicadores que se le pueda ocurrir en estos últimos años. Una cosa distinta es el papel que tiene reservado en contraposición con el que ocupa en términos de modelo económico y del daño que puede hacer una compañía como YPF, manejada por intereses que la están considerando de otra manera totalmente distinta.
Porque YPF no es sólo la privatización, como planteaba ayer la presidenta. Se trata particularmente del proceso de desnacionalización que se consumó no en aquel 1992 sino en 1998 y, finalmente, con el control efectivo a partir de 1999 por el grupo Repsol, que entonces convirtió a YPF -como ocurrió con Aerolíneas Argentinas- en una empresa más de un gran grupo económico que ni siquiera es completamente español.
Entonces, YPF se convirtió en un elemento a jugar dentro del balance de un grupo económico que, por supuesto, tiene intereses que superan los de los españoles: son intereses de un grupo trasnacional que se ha expandido por toda la orbe. Por tanto, YPF sirvió de fuente de recursos para solventar esa expansión. En consecuencia, ya estamos hablando de una cosa completamente distinta. Con sólo plantearla en términos generales, uno aprecia lo poco que tenía en cuenta el grupo Repsol las necesidades de un país como la Argentina -las necesidades de sus trabajadores, las necesidades de su pueblo y las necesidades del conjunto de su industria- dentro de las coordenadas que consideraba cuando tomaba sus decisiones.
Esto se ha ido expresando a medida que la Argentina retomaba la senda del crecimiento, la consolidaba y la convertía en sustentable. Esto ha sido así hasta llegar a la situación actual, donde sabemos que tenemos condiciones para crecer durante decenas de años más. Entonces, ahora sí no podemos darnos el lujo de esperar que un grupo trasnacional se siente a discutir con nosotros qué va a hacer con el gas, qué va a hacer con la producción directa del petróleo, qué va a hacer con el precio de cada uno de los tipos de nafta y de los combustibles, qué va a hacer con sus exportaciones y qué va a hacer con sus importaciones. ¿Por qué? Porque ahora sí ha saltado a la luz que necesitamos que eso juegue para que este modelo de crecimiento, que ha dado frutos tremendamente significativos, continúe y se sostenga a lo largo del tiempo.
Hemos crecido como lo han hecho pocas naciones del mundo para sorpresa, entre otros, del grupo Repsol, que en su modelo extractivo no tenía en cuenta que en la Argentina se iba a generar un gran mercado interno. Esa ha sido una de las más fuertes peleas que hemos tenido, porque pretendían y pretenden hoy −al igual que todos los grupos trasnacionales− vender el petróleo y los combustibles a precios mundiales cuando todos nosotros sabemos que si la nafta en la Argentina se guía por el precio mundial, que si el precio del gasoil y del fuel oil se guía por los precios internacionales, eso generará un descalabro macroeconómico mayúsculo en la economía nacional y pondrá en riesgo nuestro modelo de crecimiento.
Estamos en presencia de una empresa que ha tenido objetivos divergentes que se pudieron conciliar hasta cierto momento, pero ahora nos encontramos con que es necesario −porque lo hemos visto y lo vamos a demostrar con los números de la compañía− que los objetivos de YPF estén en línea con los objetivos de la República Argentina y de su modelo de desarrollo y de crecimiento. Esta situación se ha desplegado a lo largo de estos casi nueve años de inusitado crecimiento que ha tenido la economía nacional.
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Por lo tanto, me voy a referir brevemente a algunas cifras vinculadas con la magnitud del modelo de crecimiento que estamos presenciando. De lo contrario, no se podrá comprender cuál es la importancia estratégica que tiene la toma del control de YPF por parte del Estado justamente en este momento.
Refrescaré números que todos ustedes conocen; algunos de ellos están en el mensaje del Poder Ejecutivo. Quiero dejarlos en claro y contrastarlos con el desempeño de la economía argentina en los 90 para demostrar que estos ciclos de la historia y de la economía hicieron que una empresa que en un determinado momento tuvo un papel pase a tener otro.
Distintos sectores ocupaban determinados lugares en el esquema de crecimiento de un país; pero a partir de ciertos cambios cardinales −como los que ha dado el gobierno de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández de Kirchner− en la orientación macroeconómica y, por lo tanto, en la orientación productiva, se generaron necesidades completamente distintas. Así, en cuanto a diversos sectores que pueden ser estratégicos abstractamente, se vuelve una necesidad imperiosa ponerlos a jugar en la misma dirección que la economía en su conjunto cuando uno está embarcado en el proceso de crecimiento económico más acelerado y continuado que ha atestiguado la historia del país en su conjunto.
Simplemente, me referiré a eso contrastando con los 90 para que vean que de esta idea de los recursos hidrocarburíferos como un commodity a exportar −porque la actividad doméstica no existe o está en vías de desaparición- al papel que ocupan los hidrocarburos dentro de un modelo de crecimiento con inclusión existe una diferencia tota. Entonces, nosotros tenemos que estudiar esto en perspectiva histórica para entender el porqué de tomar ahora esta decisión de manera urgente.
El Producto Bruto Interno, tomado a precios constantes, se expandió a un ritmo promedio del 2,2 por ciento entre 1991 y 2002. Entre 2003 y 2011 creció a un 7,7 por ciento el Producto Bruto Interno; dicen en el mundo a “tasas chinas” porque lo son. Y hemos superado esa crisis violenta que se manifestó en 2009 a una velocidad que pocos de nuestros socios regionales −pero además pocas economías del mundo- han logrado.
El 2011 fue un año de fuertes dificultades para las economías vecinas. ¡Ni hablar para las economías centrales, como la propia economía española o las economías de los países débiles de la Unión Europea! Pero también está el tema de la economía norteamericana, que vio ralentizado su ritmo de crecimiento.
Nosotros no sólo nos recuperamos de la crisis de 2009 sino que también hemos crecido a una tasa del 9,7 por ciento: o sea, algo insólito para lo que esperaban no sólo los observadores internacionales −quienes tuvieron que reconocerlo− sino también la CEPAL, el Fondo Monetario Internacional y esos agoreros de la industria doméstica de la consultoría y de hablar en la prensa, que se dedicaron a decir en 2009 que este país estaba fuera del mundo; que había caído; que la crisis había puesto de manifiesto nuestros problemas internos; y que usábamos como excusa la crisis externa de 2009. Sin embargo, en 2010 y 2011 hemos demostrado una recuperación realmente extraordinaria. ¿Sobre qué base? Sobre la base de un mercado interno que es dinámico, que se ha revitalizado.
Ahora tenemos el mismo problema: la economía mundial muestra signos de recesión, de agotamiento. Pero nosotros encontramos no sólo industrias como la automotriz, cuyo principal problema no es el mercado interno, que sigue mostrando récord todos los meses −enero y febrero−: tenemos también los mercados en los que colocamos nuestros productos −la exportación−, que sí están entrando en procesos recesivos −tal como las propias naciones lo han reconocido−, circunstancia que nos genera problemas domésticos.
Por ello, el que mira este problema de YPF históricamente se olvida de que ahora estamos en una situación en la que necesitamos poner pilares o columnas que aseguren que nuestro crecimiento no estará amenazador por actitudes de empresas o de grupos extranjeros que tienen lógicas distintas, y que no han confiado ni creído −por eso la sorpresa− que la Argentina iba a poder mostrar tal robustez en su modelo de crecimiento. Lo han criticado los propios empresarios que manejaban la compañía en foros nacionales e internacionales; pero eso no importa. En sus convicciones internas se lo atribuían al "viento de cola": lo mismo que dicen los consultores; lo mismo que dicen todavía muchos economistas de la oposición. Ellos decían que "esto es viento de cola", que "esto es el rebote" cuando salimos de la crisis generada por el neoliberalismo, y que "se va a acabar prontamente", que "no tiene bases sólidas". Sin embargo, hemos crecido un 7,7 por ciento anual acumulativo desde 2003 a 2011: no hay rebote, no hay casualidad, no hay "viento de cola". Hemos capeado los peores temporales internacionales, pero necesitamos que todos los recursos del país se pongan al servicio de este modelo de crecimiento y, en particular, los recursos estratégicos como el petróleo.
De hecho, esto no se logra si no haciendo lo que han hecho los principales países del mundo, en particular los que tienen petróleo a montones; lo que instrumentaron los países de la región que es controlar no sólo por la vía regulatoria sino también a través de la gestión sus empresas petroleras. Lo ha hecho Brasil. Ayer la presidenta dio una lista, que no es comprensiva de todos los ejemplos, del porcentaje de participación estatal en las empresas hidrocarburíferas. Eso es así porque no se trata sólo de un recurso estratégico. La experiencia internacional dicta que se puede regular a través de diversas herramientas. Ni hablar cuando uno tiene las leyes del neoliberalismo que impiden la regulación porque se basan filosóficamente en la simple idea de que el libre mercado es la panacea y de que no sélo es bueno para las empresas sino también para los países. Pero un porqué fundamental: porque toda esa teoría económica que fundamenta que el libre cambio y el libre mercado, la apertura indiscriminada, el sector financiero actuando sin ninguna traba, los sectores estratégicos actuando sin supervisión del Estado; todos los que impulsan eso, además de tener una teoría equivocada no pueden distinguir los casos particulares de las economías periféricas y de las economías en vías de desarrollo como la nuestra. Lo cierto es que esa teoría económica fue creada desde los grandes centros económicos para fundamentar muchas veces el saqueo de nuestros recursos, el saqueo de nuestras empresas. Entonces, claro: son fundamentalistas de libre mercado.
Nosotros tenemos nuestras recetas. No estamos para darle cátedra a nadie porque no queremos exportar el modelo argentino: queremos que nos dejen tranquilos para seguir creciendo de esta manera y simplemente -como lo ha hecho con tremenda valentía este gobierno- no someternos a la supervisión del Fondo Monetario Internacional, que hoy está despistado y no sabe qué hacer con las economías centrales que se encuentran en recesión. No queremos someternos tampoco a las opiniones de estos grandes expertos. De hecho, hoy podemos ver con sorpresa y alguna alegría que en los propios centros internacionales muchos economistas están empezando a desconfiar de ese libro de texto, de ese recetario que tenían incorporado, y que se ha incorporado como Biblia en la enseñanza de la economía pero que ha fracasado.
Sigo hablando porque no es sólo el crecimiento el problema: es la orientación y la composición de ese crecimiento lo que ha logrado cambiar la política económica desenvuelta por el gobierno de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández de Kirchner. No es sólo esta tasa de crecimiento sino que, comparado con los 90, se ha cambiado la orientación del crecimiento; y es ahí de nuevo donde el sector productor de hidrocarburos se vuelve fundamental. ¿Por qué? Voy a dar sólo algunos números.
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De 1994 a 2002 los sectores productores de bienes –estoy comparando la producción de bienes contra la producción de servicios– “crecieron” -en el término económico que usamos nosotros- a un ritmo promedio de menos 0,6 anual. Mientras tanto, los servicios se expandieron al 0,9 por ciento anual acumulativo.
De 2003 a 2011, los sectores productores de bienes se expandieron a un ritmo promedio del 7,7 por ciento anual. Mientras, los productores de servicios también crecieron pero menos: al 7,1 por ciento anual. Esto muestra que creció la economía.
Ahora bien: en los 90 decrecía la producción de bienes a expensas de los servicios. Todavía escucho las voces de muchos que sostenían determinados argumentos para modernizar la economía. Decían que la producción y la industria habían desaparecido; que una economía moderna se dedicaba a los servicios y que, si queríamos seguir los mejores ejemplos internacionales, teníamos que olvidarnos de los obreros, de la producción y de los sindicatos porque eso se había acabado. Sostenían que una economía moderna se dedica a vender servicios al mundo; a vender exclusivamente a industrias de esas que se llaman “sin chimeneas”. Eso decían entre toda esa perorata que nos querían meter para que nosotros termináramos la labor de la dictadura militar y su profundización en la década del 90, cuyo objetivo final básicamente significó la desindustrialización de la economía argentina.
¿Qué ocurrió? Les explotó la bomba en la cara un poco antes porque afortunadamente hemos llevado el barco en otra dirección y ahora podemos ver –doy otro ejemplo- que la producción industrial de 2003 a 2011 se expandió al 9,5 por ciento anual acumulativo por arriba del crecimiento de la producción en su conjunto, mientras que de 1991 a 2002 apenas lo hizo al 0,5 por ciento anual acumulativo. Así que éste es un modelo, como dijo la presidenta, de reindustrialización enfocada en buena medida a la exportación pero, sobre todo, a revitalizar el sector del mercado interno. Esto demuestra que salarios altos no significan exclusivamente costos industriales, costos empresariales -como pregona la derecha- sino también poder de compra, mercado interno, bienestar para nuestra población. Y ahí está el papel que ocupan los hidrocarburos. Si uno tiene una economía que quiere orientar hacia los servicios, pues bien: vendamos el petróleo a otros que producen. Si estamos industrializando a tasas inéditas en la historia la economía nacional el lugar que ocupa la energía o el petróleo es completamente distinto.
Llevamos todos estos años trabajando para acondicionar estas empresas y ahora encontramos que es oportuno demostrar que esa situación llegó a un límite que nos lleva a avanzar un paso más: simplemente un paso más. Porque cuando dicen que no hemos regulado YPF pregúntenle a YPF, que se viene quejando todos estos años de todo lo que el Ministerio de Planificación le pedía para que apoyara y acompañara nuestro modelo. Pregunten a YPF todos los vericuetos que encontró en esa regulación -que todavía es herencia, en buena medida, de la de los 90- para escaparse y llevar a la compañía a una situación que podemos mostrar que claramente no está en línea con esto que estoy diciendo: no es una empresa que haya apostado al crecimiento del país y, menos todavía, al crecimiento del país que implica volver a poner de pie a la industria argentina en base a la producción nacional.
Tengo números a montones. Quiero mencionar algunos más. El PBI industrial per cápita se ubicó un 92,5 por ciento por encima del alcanzado en 2002 y en un 35,9 por ciento por encima del máximo alcanzado durante la convertibilidad en 2007. Estas son las últimas cifras que tenemos. Quiere decir que hemos dado vuelta la estructura productiva argentina; pero, por supuesto, lleva tiempo. Al proyecto desindustrializador le llevó treinta años destruir la industria. Créanme: lo hemos visto en Aerolínea. Destruir una compañía, destruir un país, es un proceso mucho más rápido que volver a construirlo. Pero estamos en esa dirección. Ese proceso va a llevar a muchos cambios estructurales y va a llevar a tomar muchas decisiones de fondo, como la que hoy está tomando valientemente la Presidenta y como la que hoy tiene por delante el Congreso de la Nación.
Se tiene que entender que no se trata de que YPF sea una empresa simplemente: YPF es una empresa que tiene que alinearse a un modelo de crecimiento, pero no hemos conseguido que lo haga. Ahora vamos a mostrar lo que ha hecho YPF; y lo ha hecho no en total libertad. Porque si los hubiéramos dejado hacer lo que por ahí decían algunos especialistas “lo que hace una empresa privada” -maximizar su ganancia-, obviamente esta empresa hubiera vendido el combustible a un precio equivalente del petróleo de 105 dólares el barril.
Todos los combustibles son equiparables a este precio del petróleo. De hecho, nosotros hemos tenido políticas que sabiamente han conseguido desvincular el precio interno del precio internacional. Para una empresa privada transnacional esto era una aberración porque obviamente podían conseguir más ganancias si les liberábamos el precio de los combustibles completamente. Esto lo hemos hecho con escasos instrumentos. Pero el instrumento que la sabiduría internacional encuentra como fundamental para controlar la combinación en la producción, cómo se ubica la empresa en el downstream y en el upstream, cuál es su cóctel de combustibles -el que saca de la refinería, cuánto ponen los pozos, cuánto la refinería-; la única forma es que el Estado recobre el control de la empresa.
No es que todos los países del mundo están equivocados. Algunos países son tan grandes que muchas veces el sector privado actúa libremente y puede ser que eso funcione suponiendo que hay países como Estados Unidos –una quimera– que no regula sus sectores estratégicos. ¿Por qué? Porque muchas veces es el principal clientes de esos sectores estratégicos el que subvenciona sus inversiones y, entonces, los maneja de esta manera.
Volvamos a la industria aeronáutica. ¿Quién va a creer que la Boeing es una industria que no está tremendamente vinculada, aunque aparezca como una empresa privada, con el gobierno norteamericano? Y el gobierno norteamericano tiene montones de instrumentos para dirigir la política de la Boeing. Porque ahí la situación de la producción industrial, el imbricamiento de esas empresas o de sus propias empresas petroleras con el propio gobierno, tiene infinitos hilos.
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Aquí se trata de revertir una situación donde estas empresas actuaban con una lógica completamente asociada a los intereses y a las necesidades de un grupo que piensa sus políticas nacionales como un elemento más de su política internacional. En esas condiciones es difícil pensar que juegue a tono y en sintonía con las necesidades productivas de un país; más cuando los empresarios que la dirigen no creen en lo que ha ocurrido en la Argentina y todos los días están esperando el colapso. Muchas veces basta ver cuáles son muchos de los consultores que los asesoraban: aquellos que han pregonado que íbamos diez, mil, cien mil veces a la hiperinflación, a la quiebra. Lo dijeron cuando pasó lo de las AFJP; lo dijeron respecto de cada una de las medidas que se ha tomado para reencauzar la economía argentina definitiva y, estructuralmente en una senda de reindustrialización y crecimiento con inclusión social. En esas instancias siempre han puesto el grito en el cielo diciendo que esto se iba a caer a los dos días. Cuando se tomaron las decisiones con respecto a la Carta Orgánica del Banco Central dijeron que íbamos a caer en estos días en una hiperinflación galopante; que los mercados no iban a confiar más; que el sector financiero se iba a ir en desbandada porque los iban a controlar de otra manera. ¡No pierden ocasión! Y estos son, muchas veces, los consultores: los oráculos de los empresarios; más cuando se trata de empresarios extranjeros, que ¡qué van a saber de los que estamos haciendo acá!; ¡qué van a creer!
Lo cierto es que estamos convencidos de lo que estamos haciendo, que lo estamos llevando por una senda responsable y que ha dado frutos completamente distintos a lo que está sucediendo con situaciones de países europeos como la propia España. Nosotros ya hemos probado el gusto amargo del ajuste y ya sabemos que cuando hay una profunda crisis lo peor que se puede hacer es pensar que el Estado es malo, que el Estado es el problema. El Estado es la solución y lo hemos visto en la Argentina. Entonces, ya con los problemas que hay de demanda –y no estoy dándoles consejos a España– simplemente digo que cuando hay recesión y crisis económica el Estado se vuelve un actor clave para revitalizar la demanda y la producción.
El ajuste del poder adquisitivo de los jubilados y de los salarios lo hemos vivido nosotros. Por eso, el doctor Néstor Kirchner puso un salario mínimo: pensando que la demanda interna era un factor para revitalizar la producción argentina. ¿Cómo vamos a retirar el Estado? ¿Cómo lo vamos a retirar de funciones vitales?
Hay “recetas” y “recetas” para pensar en el país y en las empresas. Estos empresarios como Brufau, ¿qué van a entender lo que estamos haciendo? Ellos están pensando en la expansión trasnacional de un grupo, cosa que han hecho en buena medida a expensas de los dividendos girados por nuestra compañía petrolera. Lo mismo hicieron empresarios como González Pascual, como Díaz Ferrán, como el propio Mata con Aerolíneas Argentinas. Ellos hicieron crecer a Iberia al principio, cuando era Iberia. Pero ese títere que era Marsans, no bien perdió la posibilidad de seguir bebiendo de la sangre de Aerolíneas Argentinas, se desbarató como un castillo de naipes.
Tampoco estoy vaticinando qué va a ocurrir con el grupo Repsol, pero lo decían los propios diarios españoles y lo leyó la propia presidenta: Repsol, antes de apropiarse de YPF, era una empresa muy pequeña que prácticamente no tenía producción de hidrocarburos, y ahora se ha convertido en lo que es. No se trata de un problema de hacer una revisión histórica de lo que ha ocurrido; pero que no nos vengan a decir que les estamos sacando algo que era suyo y que no han exprimido hasta la última gota. Ahora lo vamos a ver.
Quiero hablar brevemente de la inversión. Este es un punto fundamental porque de nuevo vuelven a agitar el fantasma de la seguridad jurídica, de la libre empresa y del clima de negocios.
En el tercer trimestre de 2011, con la inversión bruta interna fija en la Argentina, hemos alcanzado un porcentaje realmente espectacular. Prácticamente un cuarto del producto bruto interno es inversión en la Argentina: el 24,4 por ciento del producto, una cifra extraordinaria. En 2002 este mismo número era 11,9 por ciento. Pero déjenme tomar toda la convertibilidad sin tener en cuenta 2002. De 1993 a 2001 la inversión era de 18,2 por ciento y créanme que cada punto de la inversión es un elefante que hay que mover empujándolo, porque la inversión es un elemento que depende fundamentalmente de las decisiones privadas. Y ¿qué han hecho en términos de inversión los privados? Apostar al país porque han tenido beneficios extraordinariamente grandes. ¡Qué seguridad jurídica; qué clima de negocio más que un gobierno comprometido con sostener el crecimiento, con sostener la demanda interna; con sostener nuestras extraordinarias exportaciones hacia el resto del mundo, porque éste ha sido un modelo que ha permitido romper ese mito de que si se crece para dentro no se crece para afuera!
Año tras años hemos batido récords históricos de exportaciones no sólo de aquello que cuenta con extraordinarias condiciones climáticas y agroambientales -como es el caso de la producción sojera- sino de nuestras producciones industriales, que están batiendo récords de exportación y de composición todos los años. Así que eso ha roto esa disyuntiva ridícula de que se crece sólo para adentro o se crece sólo para afuera. Ha roto con esa fábula de que estamos desconectados del mundo. Cuando nuestras importaciones crecen tan fuertemente, como lo han hecho el año pasado, es porque nuestra economía sigue creciendo mientras las demás se enfrían. Entonces, nosotros tenemos poder de compra para tomar esas importaciones del mundo.
Ahora bien: tenemos que cuidarnos de esos saldos exportables que no se pueden colocar. Eso pasa con el acero mundial. Pregúntenle a la gente de una de las empresas privadas más grande de la Argentina -como es el caso de Siderar cuál es su miedo. Su miedo es el dumping que nos van a hacer India, China o la propia Europa: la Europa del Este; las seis repúblicas socialistas soviéticas. ¿Por qué? Porque una vez que su industria deja de producir no tienen mejor idea que colocar sus planchones de acero en las economías que siguen creciendo fuertemente, que tienen necesidades como la nuestra. Ante una situación de este tipo, ¿qué vamos a hacer nosotros? Apostar por la industria nacional. Ver cómo podemos hacer, como lo hemos hecho, sin corrernos ni un milímetro de la letra de la OMC para, a pesar de eso, dar todas las garantías a la producción nacional de que el abastecimiento del mercado interno tiene como actor prioritario a los sectores industriales y productivos de la Argentina.
No les quepa duda de que no vamos a dejar que los problemas externos nos los exporten a la Argentina y hagan tambalear lo que tanto nos costó reproducir, que es un robusto y eficaz mercado interno, y una capacidad exportadora que hasta hace unos pocos años era un sueño. Porque en 2001, 2002 se estaba hablando de otra cosa y nadie creía que esto iba a ocurrir y está ocurriendo, señores: hemos crecido el 7,7 por ciento anual acumulativo. De hecho, tenemos necesidades nuevas a cada paso y las vamos a desarrollar con todos los que se asocien y entiendan lo que está ocurriendo en la Argentina con los planes de nuestro gobierno que son públicos y claros.
En cuanto a la orientación que estamos dando a la economía todos los funcionarios y la propia presidenta de la Nación, es algo que la doctora Kirchner no para de explicar muchas veces a esos economistas obtusos que todavía piensan que todavía las mejores recetas son la liberalización completa de todos los rubros de la economía: la apertura indiscriminada al mercado mundial, sin tener en cuenta estos factores que son los factores centrales para garantizar la continuidad de este proceso del crecimiento.
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Hablaba de las exportaciones. Vamos a las reservas un poquito; vamos a hablar dos minutos de las reservas porque este punto es central.
A diciembre de 2011 las reservas de nuestro Banco Central acumulaban 46.062 millones de dólares. Después de haber saldado nuestros compromisos con el Fondo Monetario Internacional -10 mil millones de dólares-; después de haber empleado fondos para satisfacer algunas necesidades externas, como el caso del FONDEA; después de todo eso, nuestras reservas internacionales contaban 46 mil millones de dólares. No eran -es cierto- los 50 mil millones de dólares que había en algún momento, pero hemos hecho todo eso. Hemos capeado una corrida, prácticamente: ésta que ocurrió en noviembre. De nuevo los mercados financieros tratando de condicionar las políticas económicas y, sobre ellas, los papagayos que repiten estas ideas de que “¿Ven? ¿Cómo vas a resistir una corrida bancaria? ¡Hay que devaluar la moneda inmediatamente!”
Recuerdo que los grandes bancos pulseaban con nuestras autoridades para hacer una corrida especulativa valiéndose todavía de las ventanillas que han quedado abiertas y que todavía no hemos cerrado. El sector financiero conoce -¡y vaya que conoce!- cómo meterse por todas las grietas. Uno les dice: “Bueno: las inversiones en bonos tienen que estar fijas por ‘tanto’ tiempo” para que no especulen. Para que no aparezcan de nuevo esos capitales golondrinas que viendo que nuestro crecimiento, viendo que nuestra tasa de interés asociada a nuestras tasas de ganancia es tan elevada, van a venir a especular. Pero no necesitan sólo buenos rendimientos: necesitan válvula de escape para irse cuando encuentren mejores rendimientos o cuando tengan necesidades.
Estábamos pulseando y ahí empezaron a decir que no quedaba otra salida; qué cómo el gobierno se le iba a parar a los grandes poderes financieros internacionales; que no hay espalda en el gobierno. Y lo hemos mostrado porque han perdido. ¡Miren cómo compraban futuros para esta época! Futuros, que salen plata, para asegurarse un dólar a ocho pesos. No sólo le creyeron a los consultores que todo el tiempo están esperando que haya una megadevaluación, que quiebre el Estado: lo están esperando; son sus deseos. Son los deseos del señor Magneto, que ni bien escucha a cualquier perejil decir esto lo pone en la tapa de su diario.
¿Y qué hemos conseguido? Ahí ven: estabilidad en el mercado cambiario, mucha más de la que tienen vecinos nuestros. En la región todavía, señores, se habla de metas de inflación como la política económica que tiene que tener un gobierno: ¡de metas de inflación! Metas de inflación: ¿que quiere decir? Que el gobierno, a lo único que se tiene que dedicar a través de su Banco Central, es a regular el crédito para que no haya inflación. Quiere decir que tiene que incentivar una tasa elevada de interés para perseguir niveles de precios que, además, son índices de precios que vaya a saber qué son, porque son los precios que les interesa son los precios que les interesa al sector financiero en sus colocaciones. Entonces, el crédito en la Argentina tiene que depender según lo que indican los libros de texto de los noventa. Siguen predicando en esta dirección.
Lo cierto es que esos mismos señores vienen a dar cátedra de política monetaria, de política fiscal y de independencia; pero no hablan de independencia del Banco Central. ¡Entiéndanlo! Hablan de independencia total: libertad, libertinaje del sector financiero con un Banco Central que los represente. Eso quieren. Quieren que el Banco Central ni mire la economía: que mire simplemente los intereses y necesidades. Esa es la famosa independencia pregonada del Banco Central. No es letra chica: es letra gruesa.
Nuestras reservas, volviendo al punto, ascendían en diciembre -después de todo eso; después de ese intento de corrida frustrada- a 46 mil millones de dólares. ¿Qué van a decir? ¿Que el nivel óptimo de la reserva tiene que ser 70 mil millones de dólares? ¿Qué van a aplicar, la fórmula del señor Redrado para ver cuántas reservas necesitamos?
Tenemos reservas récord. Hemos tenido y hemos mantenido reservas récord. ¿Y por qué reservas récord? Porque hemos tenido superávit externo durante todos estos años. Un superávit externo que, más allá del número del superávit –exportaciones menos importaciones-, hay que ver los dos números por separado: exportaciones récord, importaciones récord. ¿Qué está ocurriendo? Crecimiento récord.
Recordemos los llamados “pigs”. “Pigs” –cerdos- es el nombre con el que bautizó el establishment económico a algunas economías europeas como Portugal, Italia, Grecia y España: “Pigs”. Hay papers de grandes economistas llamándolos cerdos.
Le pido a España que recupere la dignidad en este sentido: que mire lo que le están recomendando la derecha y los guitarristas del libre mercado.
Después de haber cumplido con todas esas recetas tienen grandes problemas económicos, pero el gran problema económicos no es ese default de la deuda externa en el que iba a caer Grecia exclusivamente: los problemas económicos que mira este gobierno y que no están en los libros de texto son el desempleo, el nivel salarial, el nivel de las jubilaciones, el bienestar de la gente. Esos son los problemas: los grandes y gravísimos problemas económicos, no lo que hace el Estado argentino con una empresa argentina; más allá de que el grupo controlante haya sido, hasta hace pocos días, español o en parte español, si uno mira la composición accionaria de Repsol. Problemas son los trabajadores españoles y las condiciones de vida de los españoles.
Repsol es una compañía que ha buscado maximizar su beneficio. Eso es algo legal; pero en esa búsqueda de maximización de beneficios –más, cuando el grupo completo está en dificultades, mientras la Argentina sigue creciendo y generando utilidades- los intereses del grupo pueden eventualmente chocar con los intereses de nuestro modelo de crecimiento económico con inclusión social. Pueden chocar. Yo me atrevo a decir: es casi claro que en algún momento van a colisionar y se va a hacer claro que resulta muy difícil seguir conviviendo.
Junto con el superávit externo hemos mantenido durante todos estos años -y fíjense- el superávit fiscal. Mientras, todavía andan por ahí hablando del gasto electoral. Los que hablan del gasto electoral son los mismos que presentaban esos proyectos hablando del gasto de la política diciendo que el gasto de la política era el sueldo de los señores senadores y de los señores diputados: una institución. Entonces, lo mismo que los trabajadores, son un costo para la empresa. Ahora resulta que la retribución de diputados y senadores es el “costo de la política” para la República. Resulta que las instituciones tienen que andar gratuitamente: las instituciones que nos dan las leyes.
Esos mismos eran los que pregonaban el ajuste permanente. Un ajuste permanente, señores, que no los llevó a ningún lado porque los gobiernos neoliberales tuvieron déficit fiscal permanente: ¡miren qué paradoja!
El superávit externo y el superávit fiscal los logró este gobierno. Porque ¿cuál era la clave del superávit externo y del superávit fiscal? El modelo de crecimiento con inclusión social: si no, es imposible. Si no hay producción doméstica y uno la está liquidando, ¿de qué superávit fiscal van a hablar? ¿Qué impuestos van a recaudar si están destruyendo su industria, si están destruyendo el consumo, si están destruyendo los salarios? Entonces era contradictorio. ¿En qué se basaba esa premisa del superávit, del “déficit cero”? ¿Lo recuerdan? Ese ajuste permanente; y no sólo el gobierno de Carlos Menem. El gobierno del doctor de la Rúa, a veces con los mismos actores, vino a decir que la única política posible era el ajuste permanente. “Ajustarse el cinturón”, y de ahí todas esas frases nefastas, macabras: “hay que pasar el invierno”.
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¿A qué llevó eso? A comprimir más el papel del Estado; a comprimir hasta donde se podía los salarios de los trabajadores y los beneficios sociales. ¿Eso en qué redunda? No en superávit: en más déficit. Es una espiral descendente; y esa espiral descendente no necesita, por supuesto, que YPF tenga ningún papel. ¡Que haga lo que quiera YPF!
Y con la deuda pública ocurre otro tanto. Ahora van a ver las cifras. Porque respecto de YPF –a pesar de lo manifestado por ese hombre que anduvo por ahí hablando de la excelente gestión de YPF– ahora nos encontramos con que tiene una deuda cercana a los 9.000 millones de dólares. Esto es algo que, por supuesto, se va gestando. Uno puede entender: son empresas complejas que hay que gestionar. Uno puede entender la lógica, la dinámica de la deuda, solamente cuando está sentado y habla con los actores. Porque, de lo contrario, puede parecer que es deuda de corto plazo, porque estábamos coinvirtiendo más. Se puede disfrazar la deuda de mayor inversión. Eso ha hecho el señor Brufau, quien nos ha dicho que el año pasado YPF ha tenido niveles récord de inversión; pero uno se pregunta dónde está esa inversión si la producción siguió cayendo. O sea, Brufau reconocía que la inversión venía baja. Después vamos a hablar de los planes de Brufau. El ministro que me acompaña y yo lo hemos visto y escuchado en primera persona diciendo que, después de mucho sostener que no había que modificar nada, en un par de meses nos traía su proyecto de modificación de la política de la compañía. Esto es algo que aparece refutado en el mensaje que envía la presidenta de la Nación porque, con desparpajo, este señor hacía una confesión donde decía: “Miren: la verdad es que hemos hecho esto de la siguiente manera. Ahora, a partir de este año, vamos a hacer esto otro.” ¿Y a qué te estabas dedicando?
Y esto sólo se puede conocer si uno conoce los verdaderos planes estratégicos de la compañía. Porque la reversión de la situación de una compañía de esta magnitud se puede dar muy rápidamente y sólo la conoce quien está sentado en ese sillón. Por eso, sabiamente, aquellos que tienen riquezas hidrocarburíferas dicen que si éstas se quieren usar para algo –no si se quieren regalar–; si se quieren utilizar en beneficio del pueblo que representa, el manejo día a día de esa producción tiene que estar en manos del propio Estado. De lo contrario, tiene que haber una fuerte participación de éste en el control de la compañía.
La deuda pública en la República Argentina se redujo de una forma extraordinaria. Ahora nos hablan de default de Grecia y de la reestructuración de dicho país. Pero atención con esto: hay reestructuraciones que son positivas para los países y otras que son negativas. Depende de quién la haga la reestructuración.
¿Qué es lo que conseguimos nosotros? Cambiar la estructura de nuestra deuda convirtiéndola en una deuda de largo plazo –era de corto plazo–, lo que nos permitió extender la vida promedio de la deuda pública nacional a once años casi duplicando el 6,1 por ciento de 2002. O sea que nuestros acreedores van a tener que esperar largo plazo porque este es el promedio para que nosotros podamos honrar esa deuda, como hemos hecho puntualmente una vez retransformada.
Con relación a Energía e Infraestructura, voy a dejar que después brinde algunos elementos el ministro acerca de la política que hemos llevado a cabo; pero todo esto forma parte de un proceso acumulativo que va avanzando. No es gradual porque lo hemos hecho vertiginosamente y de esto hablan los números: un ritmo de crecimiento del 7,7 por ciento; a un ritmo de crecimiento de la industria de más del 9 por ciento. Algunos dicen: “Claro, ¡qué ventaja que tenían! Tenían esos establecimientos.” Muchos de los aquí presentes en sus provincias, en sus lugares, conocerán esos edificios fantasma donde antes funcionaban industrias y que hemos reactivado. Entonces, algunos dicen: “¡Qué fácil! Claro: estaba toda la estructura puesta y sobre eso es fácil estructurar el crecimiento.” No es así: durante treinta años estuvo eso allí enmoheciéndose y llenándose de telas de araña. Se necesitaba de una fuerte decisión, de mucha inteligencia y de llevar adelante con tenacidad un modelo que permitiera revertir una situación que requirió treinta años para que se despliegue completamente.
Esto se inició a sangre y fuego ocupando esas plantas industriales, muchas de ellas con el ejército, y con algunos industriales cómplices que marcaban a los trabajadores que había que desaparecer para que la compañías pudieran tener clima de negocios y seguridad jurídica. Léase: “sin sindicatos que defiendan sus derechos y sin organizaciones a escala nacional”. Después, se produjo esa reforma laboral de la ley “Banelco” que pensaba que los sindicatos tenían que ser grupitos de dos personas y que tuvieron que escandalosamente aprobar.
Entonces, ahora está la necesidad de recuperar el control. Algunos cuestionan por qué YPF y no agarrar alguna otra empresa. Ahora vamos a ver un poco la participación de YPF. No voy a abundar infinitamente en esto. Hay millones de datos. No quiero marearlos. Quiero referirme a los datos de la presidenta, simplemente profundizando un poco más el tema. También estamos para responder preguntas.
YPF, aun después de la administración española de Repsol, sigue siendo el actor clave. Pero es verdad, no les quepa duda: si seguía este camino iba a dejar de serlo. Entonces, que ningún payaso venga a decir que YPF es una empresa sin importancia. Ahora parece que, para defenderla, hay que decir que no sirve para nada. Entonces, ¿por qué YPF? ¿Este es el argumento? ¿Por qué YPF, si controlar esta empresa no sirve, si es un pedacito chiquito del mercado?
La reducción de la participación de YPF en el mercado es el resultado de la propia política de YPF. Esta empresa es menos en el mercado extractivo porque sistemáticamente Repsol tuvo la responsabilidad de haber sido el total controlante de esta compañía a través de su porcentaje accionario: siempre. Desde1999 en adelante lo que hace YPF lo deciden funcionarios españoles. Y me animo a decir más porque participé como veedor de algunas reuniones de Directorio: lo hacen con comunicación directa con España.
Del mismo modo que ocurrió con Aerolíneas Argentinas se dedicaron a descerebrarla, a lobotomizarla, a sacarle hasta los sistemas con los que se tomaban las decisiones. Porque, señores: tienen derecho. Es un grupo trasnacionalizado que no piensa en el trabajador argentino ni en el automovilista argentino. No sé en qué lugar está, dentro de las prioridades de Repsol como grupo a cuánto van a pagar el combustible nuestras industrias y nuestras generadoras eléctricas; si va alcanzar –o no– la producción nacional. Y les digo más, porque los hemos escuchado: se quejan todo el día del precio. Los hemos escuchado en estas últimas reuniones a Brufau diciendo que el problema que tuvo YPF es que los precios internos eran bajos. Ahora, si esos precios internos eran bajos, ¿cómo sostuvo esa extraordinaria rentabilidad durante todos estos años? Tan bajos no eran.
Pero como ustedes saben en economía, como en la vida, los precios son bajos o altos dependiendo con qué se comparen. Entonces, aquí se pretendía que el precio de la nafta, del gasoil, del barril de crudo, estuvieran al mismo nivel que el mercado internacional; mercado que no tiene únicamente como dificultad para nosotros que ha elevado sus precios a niveles históricos que nadie se esperaba –superando la barrera de los 100 dólares el barril– sino que además, en lo que respecta a nuestra política, es altamente fluctuante y tiene elementos especulativos, como todas las commodities.
Entonces, ¿qué vamos a hacer? ¿Fijar el precio de la nafta mirando el WTI? ¿Mirando cómo se mueve el mercado de Houston? Entonces, ¿el señor va a llegar al surtidor con una pantalla de Bloomberg o de Reuters viendo a cuánto está el petróleo en Houston? ¿O cuál es la última invasión norteamericana, lo cual que afecta el precio del petróleo? Bueno, señores, ese precio pedía el señor Brufau. Un precio a tono con el precio mundial o, si no, que se lo dejara exportar más, independientemente de si se satisfacía el mercado interno. Lo ha dicho delante de todo el mundo. Ha dicho: “¿falta fuel o gasoil para satisfacer a las generadoras eléctricas? Que lo traiga el Estado y que se lo venda al precio que ustedes dicen.”
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¿Por qué el precio al que le vendemos a las generadoras es bajo? Porque de eso depende el precio de la energía del país. ¿Cuándo es alto o bajo el precio del barril y con qué lo queremos comparar nosotros? Con los costos de la compañía.
Hagan un ejercicio de economía básica. El barril en el extranjero está ahora a 104/105 dólares. Y nosotros “obligamos” –y lo pongo entre comillas– a vender aquí a 60 dólares o 67 dólares. Claro, el señor dice que no hay seguridad jurídica ni clima de negocios. “¿Por qué el tipo que explota en Afganistán vende a 105 y yo, que he hecho la inversión, que soy un gran empresario y me codeo y manejo con los grandes petroleros del mundo, no puedo vender todos los barriles que saco a 105 dólares?”
Si se lo regulamos de alguna manera es mediante una legislación imperfecta, armada filosóficamente para un mercado desregulado y para cuando el barril estaba a nueve, treinta o cuarenta dólares.
Entonces, ¿es alto o bajo el precio del barril interno? ¿Lo podemos controlar teniendo a un señor que todos los días va a condicionar su actividad a que el barril interno esté al mismo precio que el barril externo? Y no digo algo malo. Es de buen empresario hacer eso. Nos lo dijo a nosotros: “Si quieren que venda más barato me van a tener que obligar.” ¿Qué quiere decir eso? Que tenemos a una empresa cuyos intereses chocan con los intereses del país. Se la puede regular y llevar con riendas. Pero, pónganse en las botas de un empresario que puede vender a 105 y adentro a 60 ó 65 dólares. ¿Qué creen que va a hacer? Va a guardar el petróleo, no lo va a sacar de debajo de la tierra. Lo va a retener, a atesorar ,y hará que falte el petróleo para obligarnos a nosotros a importar petróleo –ahí sí, a los duros 105 dólares– y luego venir y decirnos: “Ven, son estúpidos ustedes, lo pagan a 105 dólares afuera cuando se los puedo dar –ya no a 65– a 80 ó 90 y ahorran plata.” ¿Ahorrar plata? ¡Pierde plata el país! Porque nuestro criterio para ver cuál es el precio del combustible, de la energía, en la Argentina son los costos reales en que incurren las empresas. Y a cualquiera de esos que dicen que con regulación se puede conocer todo esto, ¡por favor! La única forma de conocer los costos es estar parado pozo por pozo. Es la única forma, si no, te van a mentir. ¿Cuántos funcionarios públicos necesitaríamos para conocer una actividad tan compleja y de milímetro como la petrolera? Porque los tipos te dicen que el pozo bajó la presión, hay que subirla, estoy trayendo una máquina...
¡Señores, lo saben solamente ellos! Por eso, los Estados intervienen en el control de sus petroleras. Justo es una empresa que, a nivel productivo, depende de recursos naturales que no son un bien industrial que se produce estandarizadamente. Hay que ir a ver el pozo, hay que ver cómo está.
Juntamente con el ministro y con los delegados que ha colocado la intervención recién ahora nos estamos enterando del estado de los pozos. Con el secretario de Energía, Daniel Cameron, hemos tratado de conocer el estado de cada pozo, pero te dicen que se agotó. ¿Qué quiere decir eso? Que ya no es rentable. ¿No es rentable para quién? ¿Y qué se va a hacer? La Secretaría de Energía debía remitir una nota para pedir que ese pozo se ponga a producir.
¡Pero eso se hace con un perillero, unas palancas y unos botones que hacen producir el pozo! Pero esos botones están en la dirección de Yacimientos Petrolíferos Fiscales. No están en ningún otro lado del mundo o, perdón, tal vez, están en el grupo Repsol.
Nos han desabastecido para quebrarnos la muñeca y sacarnos más precio. Cameron ha luchado denodadamente para que eso no ocurra, y lo ha conseguido ya que los precios internos están desdoblados de los externos. Cosa que me hace acordar a otros exportadores a quienes tampoco les gusta que los productos internamente no se vendan al precio internacional y que están dispuestos a ponerlos al costado de la ruta. Y me refiero a muchos que, además, te dicen que no hay clima de negocios ni seguridad jurídica. Claro, seguridad jurídica es que hagan lo que se les cante, porque es así, sin pensar en el conjunto de la economía argentina. Ese es el papel del Estado.
Por eso, en algunas actividades la regulación es tan sofisticada –casi me animaría a decir imposible–, si es que uno no quiere una maraña regulatoria y un batallón de tipos que van a ser más empleados que la propia YPF para controlar a YPF. ¿Hace falta que hagamos esto cuando se trata de una empresa que por su ADN es argentina? Y si no es argentina, por lo menos, es nacional. O, por lo menos, no juega en un grupo trasnacional que ni siquiera producía petróleo o que ha aprendido a producir petróleo con YPF. Y no contento con eso, se ha expandido a producir petróleo en otros países con la espalda enorme que le dio la producción de YPF.
Entonces, ¿cuál es el precio del barril? Esa es la discusión. Y la decisión de la señora presidenta es que para controlar fehaciente, responsable e inteligentemente eso la única forma que ha enseñado el mundo desarrollado y el no desarrollado, los países que nadan en petróleo y que lo cuidan como si fuera oro, es controlando directamente las compañías petroleras. Tal vez, la economía más grande del mundo pueda hacer otra cosa. Pero son casos especiales. Sus economías son casi el mundo. Pero todo los ejemplos que uno pueda encontrar –Noruega es un caso– van en el sentido indicado.
Nosotros hemos transitado un camino arduo, de pelea, de sudor y de lágrimas para conseguir que la producción hidrocarburífera se encuentre a tono con las necesidades del crecimiento acelerado que hemos tenido y que creemos que va a seguir, aunque ellos no lo creen y apuestan todo el día, como dijo la presidenta, a que esto se rompa porque si no van a tener que seguir vendiendo los barriles en el mercado interno, que afuera pueden colocar a precio internacional, a un precio diferente en virtud de que se necesitan. Es así como nos han llevado al desabastecimiento a fin de torcernos la muñeca.
Como lo hace todo empresario más o menos avezado, lo han hecho de manera disimulada, de manera lateral, sin comunicar sus planes.
Les comento a los paladines de la regulación que regular al sector privado en materia hidrocarburífera no es tan fácil. No te van a venir con su plan de negocios verdadero. No sabés para qué pusieron dos mangos allá o acá. Tienen quinientas cincuenta mil excusas para decirte que lo hicieron y al cabo, como son inversiones de mediano y largo plazo, igual que en el caso de Aerolíneas Argentinas, te enterás cuando solamente vuelan veintiséis aviones. Es decir, te dicen que uno está en reparaciones, otro en mantenimiento o que tal repuesto no se consigue y hubo que traerlo de afuera.
Señores, es muy difícil. De lo contrario, se va a tener un Estado gigantesco para regular a una compañía que la experiencia indica que la única regulación efectiva es el control.
Esto no es una receta de libro de texto. Hay que ver cada sector. Son contados los ejemplos, como justamente el de hidrocarburos, donde todo el mundo hace prácticamente lo mismo.
Entonces, ¿cuál es el problema? ¿Que la revolución de mayo está mal porque en vez de haber sido en 1810 debió haber tenido lugar en 1805? ¿Entonces no me pliego? Puse cualquier ejemplo. La oportunidad surge en el desenvolvimiento de una política.
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Seguro que todos tenemos algo para opinar. Pero hoy tenemos este proyecto que marca el problema y propone una solución sobre la cual ya estamos sentados trabajando. Y esto va a dar resultado, tanto como lo dio en el caso de Aerolíneas Argentinas. En términos de puntualidad remontamos una situación imposible. Ustedes estaban y viajaban cuando estaba Marsans. Era un desastre.
Creo que hoy salió en el diario un artículo sobre los niveles de puntualidad auditados por los mismos que levantaba la oposición muchas veces para decir que la empresa funcionaba mal –The Tour– y que ahora ni mencionan para decir que funcionan bien. Dicen: fuentes privadas independientes. Esas mismas fuentes se sientan delante de la pantalla y miran cuándo salen los aviones.
Esto ha costado, porque hubo que cambiar una cultura organizacional, tal como expresó, de nuevo con otra decisión valiente, la presidenta de la Nación en aquel discurso de los hangares de Aeroparque, cuando dispuso una serie de medidas que eran lo que faltaba. Y uno diría: ¿por qué no las tomó el día uno? Porque los problemas se van mostrando de a poco, como dice el chiste de los elefantes –imagino que lo conocen–: si uno les toca solo la trompa piensa que es una manguera y si le toca una pata piensa que es una columna; hay que ver el bicho entero.
Para esto hace falta andar un camino y ese camino se ha andado.
Ya no se puede seguir en estas escenas de pugilato con un empresario que lo que quiere es vender el barril del petróleo acá adentro a 105 dólares y ha hecho las cosas para forzarnos a que esto tenga que ser así. Incluso tiene el desparpajo de decir: ahora les cuesta más barato pagarme el gas a lo que estoy diciendo que seguir importándolo. Si él es el que día a día va haciendo todas las cosas que uno no puede ver para reducir la producción de gas.
Lo he dicho el primer día: esto no es un problema de producción. Y vamos a demostrar que mintió al decir: los pozos están declinando porque están viejos, agotados; esto es natural, no vengan a pedirme que haga milagros; estas son leyes de la geología.
En YPF con control estatal, señor Brufau, va a operar un milagro, porque vamos a producir más. Usted no producía porque invertía en otro lado, en negocios de corto plazo, en estaciones de servicio que parecen shopping centers y en ahorcar a los estacioneros que no son propios en vez de hacerlo en extracción y en exploración.
¿Qué nos viene a decir que están viejas las áreas? Al lado de las concesionadas a YPF siempre hay otra empresa que con la misma cuenca aumenta la producción y la reserva, mientras YPF la disminuye. Y no es que no nos dimos cuenta, hemos tenido paciencia. Hemos tratado de orientar y regular las políticas.
Quiero contarles la primera reunión y la segunda que tuvimos con Brufau. A la primera vino montado en una soberbia increíble a decirnos que YPF había hecho todo perfectamente, que no había tal declinación ni tal falta de inversión. Y vino a la segunda, después de ver que el gobierno y la presidenta de la Nación estaban convencidos de que esto era un ultimátum –desde la primera reunión hasta la última hemos dado dos meses–, a decir: la verdad es que podemos revertir esta situación, pero Repsol no tiene plata para invertir.
La pregunta es: ¿dónde la habrán puesto que no la tienen? ¿Qué pozo puede dar unos metros cúbicos más? Solo se conoce ahí. Esto, por poner un caso. Si las reservas de una compañía son el secreto, lo conoce solo ella. Y está bien que ocurra así. Porque de la otra forma habría que poner geólogos al lado de cada geólogo y conocer al detalle lo que está ocurriendo en cada área. Y para eso tendríamos una YPF tan grande como YPF que en lugar de producir petróleo y combustible se dedique a controlar a la otra empresa.
Hay sectores que se controlan manejándolos, conduciéndolos. Por eso no hemos aspirado a expropiar toda la compañía; simplemente, a modificar el control que hasta ahora era del grupo Repsol, responsable de haber llevado a la compañía en una dirección.
Se ha hablado de todas las maneras posibles. Hasta hemos sido –por decirlo de alguna manera– amigables, amigos de Repsol, cuando más o menos veíamos que iba en la dirección adecuada.
Hay ciertas decisiones que se toman hoy cuyos frutos se conocerán en tres años. Y uno no sabe de qué inversión se trata. Uno podría decir: problema tuyo si no lo sabías.
Señores: cualquiera que esté metido en un proceso productivo sabe que hay que caminar la planta todos los días y no una vez con un arqueo para saber qué es lo que realmente pasa en una empresa; y ni hablar de las petroleras.
Voy a hablar del ingreso de Repsol a la compañía. Fíjense la evolución de producción de petróleo de YPF Repsol. Porque acá hay un problema de los empresarios que conducían Repsol. Pese a las mentiras que obviamente decían: nosotros estamos consustanciados con el gobierno, creemos en esta política; lo que hicieron fue que ni bien se vino la devaluación iniciaron una política sistemática de reducir la producción por esto que digo de la pulseada, más todo lo que comentaba la presidenta que uno se pueda imaginar, de apuestas políticas que hayan hecho estos empresarios.
Después, si quieren, voy a mostrar precios de petróleo. Porque obviamente para ellos el indicador es el precio.
¿Por qué el precio interno es más bajo que el externo? Porque es una política deliberada que en algunos sectores se mantenga un precio interno bajo para sostener el poder adquisitivo del salario y para fomentar la competitividad de la industria en la producción –no solo de la industria, del comercio y el transporte, ya que todos indirectamente viven de la energía– con el objeto de dar seguridad jurídica y clima de negocios –palabras horribles–. Nosotros mantenemos un precio estable, no ese serrucho que son los precios internacionales del petróleo y los combustibles.
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Para todo eso hace falta regular el precio interno. Y si este Congreso discute cuál tendría que ser el precio del barril para garantizar estas variables que estoy poniendo, probablemente llegue a números que al señor Brufau le provocarían un ataque cardíaco, porque puede ser que hasta no sean rentables para la compañía.
Supongamos que nuestros pozos empiezan a ser menos productivos y aumentan los costos. ¿Hasta cuánto este Congreso está dispuesto a llevar el precio del barril interno de petróleo? Tal vez haya que subsidiarlo. No es este el caso, porque afortunadamente este país tiene recursos que permitan producir petróleo a un costo barato. Pero tenemos que discutirlo porque esto pasa con muchas tarifas que nos las tiran encima como si fuera un problema, por ejemplo, porque el Estado regula el precio de los pasajes.
Cuando Mata y compañía estaban sueltos se presentaron en el CIADI a decir que las tarifas aéreas eran muy bajas. Esto es antiempresa. No permite la libertad de mercado. Claro, pero preguntémonos respecto a qué y para qué son muy bajas las tarifas aéreas: para que los ciudadanos argentinos, para que los habitantes de un país federal como este tengan unas tarifas aéreas a niveles razonables. Por supuesto que Aerolíneas Argentinas, en los lugares donde hay monopolio, podría poner las tarifas aéreas por el cielo. Pero es una política de este gobierno que las tarifas aéreas y de transporte y que el barril de petróleo esté a niveles razonables para garantizar determinado bienestar a la sociedad con la competitividad, que también representa más puestos de trabajo, y con la no fluctuación de los precios internos a niveles internacionales. Ahora bien, todo ese combo da que para una empresa privada puede sonar a escarnio o indignación que nosotros tengamos estas políticas.
Uno podría preguntarse a cuánto tiene que estar el subte. Claro: viene una persona con estas ideas y clava un aumento del 123 por ciento. ¿Y qué tenemos? Que la gente va a viajar en colectivo. Porque son tarifas sociales, con sentido social. Podremos subir y discutir los niveles de las tarifas en función de 500 cosas, pero nuestro objetivo no es la rentabilidad de la empresa. Entonces, aparece el subsidio. Pues bien, el subsidio bien entendido es la diferencia entre el precio y el costo. Si nosotros ponemos un precio al bolsillo más bajo que el costo aparece que alguien tiene que asistir a las empresas para que tengan una rentabilidad razonable. Porque creemos en la libre empresa subvencionamos a algunas compañías que con los niveles de precios, que son una política económica y macroeconómica del país, porque son determinante y resorte del nivel del salario real… Así que los que dicen: “che, ¿por qué no tienen más ganancia?”. Discutamos los precios y cuando esos precios están regulados –a veces, amistosamente, porque hay que ser amigos de los empresarios, ¿no De Vido?, cuando no tenemos el instrumento para fijar el precio por resolución–, hay que ser amigos o parecer amigos, e ir y acordar. Es un acuerdo libre.
¿Qué dice el señor Brufau? “Para que yo haga lo que ustedes necesitan – era todo muy criterioso– me van a tener que obligar, porque yo no lo voy a hacer.”. ¿Por qué? “Porque yo tengo que obtener la máxima ganancia”. Máxima ganancia implica precios elevadísimos, impagables para los argentinos. Por eso la presidenta muestra lo del déficit y dice “esto es crucial para nuestro modelo”. Nosotros vamos a asegurar rentabilidad para YPF, pero no lo vamos a hacer a costo de poner tarifas que quiebren a las empresas. Pregúntenle a un empresario, a esos señores que vienen hablando de la rentabilidad en este sector. Pregunten a todos los demás empresarios qué opinan de los precios de los hidrocarburos sostenidos en estos niveles gracias a la política de este gobierno.
Ahora bien, ¿qué pasaría si nosotros tenemos mayores costos o si durante una etapa tenemos que explorar algunos yacimientos, lo que nos requiere incurrir en mayores costos? ¿Qué nos diría el señor Brufau? “Yo lo hago si vos me das precio”. ¿Qué diría? Que es lo que nos dijo: “dame el gas a 9 dólares y yo te saco el gas”. ¿Cómo fiscalizamos los costos finos si no es estando ahí adentro? ¿Hay que creerle a la declaración jurada de un grupo trasnacional? Hay instrumentos que no tenemos: podríamos entrar a modificar los instrumentos, pero todas las empresas han entendido que el camino razonable, justo y necesario es este. Y, de nuevo, que era una asignatura a revertir. Hemos sostenido esto andando tan bien con este crecimiento, con esta competitividad, sin la necesidad de hacerlo. Ahora se nos presenta esta necesidad.
¿Qué ha hecho, entonces, YPF? Ha disminuido, la producción de petróleo desde 1997 hasta ahora en un 49 por ciento, sistemáticamente y a partir de la devaluación. También lo han hecho en el campo en algún momento: es una práctica común del productor exportador guardar la producción, atesorarla, porque tiene la perspectiva de conseguir un precio más alto. Hemos visto esos nuevos silos…, la práctica normal del empresario. Brufau podría decir “sí, yo he guardado producción porque esperaba que el precio fuera a subir”. Pero no es que esperaba: todos los días operaba, insistía, presionaba…; la presidenta usó la palabra extorsión. Porque si te desabastecen el mercado y te dicen “la única forma de abastecerlo es subir el precio”, ¿cómo tenemos que catalogar eso? Aunque no es ilegal, sí está reñido con los principios que rigen nuestra ley de hidrocarburos. Pero, claro, ese es un grupo empresario que tenía un solo objetivo, que era maximizar la ganancia. ¿Y si el señor decía toda la inversión la voy a poner en las estaciones de servicio y no en la extracción? ¿Por qué? “Porque es más rentable”. Sí, es un resorte que maneja la compañía. Más aún, el directorio puede presentar un plan de inversión y después apartarse todos los días o hacer como hicieron otras empresas, que dijeron “hay un clima enrarecido en el mundo y mañana dejo de invertir”. Pero hemos llegado a un punto que nosotros necesitamos cantidad y precio que acompañen nuestras políticas. Y ya no es tiempo de seguir viendo si se les ocurre o no, si están de acuerdo o no. Lo tenemos que hacer. Y no lo vamos a hacer con fobia hacia todos los privados que manejan todo el sector o la propia YPF, porque parte de estas acciones flotan en el mercado. Vamos contra el grupo que tuvo esta estrategia, que llevó adelante estas políticas y que, como vamos a hablar dentro de un minuto, pensaba seguir llevándolas adelante.
Ni siquiera esto es completo, porque fíjense que Repsol posee más acciones de las que les da el control de la compañía. Entonces, solamente necesitamos las que sirven para controlar la compañía. Si ustedes, junto con los diputados, aprueban esta ley Repsol seguirá siendo dueña a tal punto que ni siquiera hay problema con Repsol como empresa, como grupo. El problema son la dirección, los planes que llevó adelante y lo que pensaba seguir haciendo, que solamente se pueden torcer… Porque nos han dicho “dialoguen”… El otro día escuchaba a alguien de la oposición que decía que en otros países se condiciona a las compañías, hay miles de instrumentos… Pero después, cuando vamos y ponemos a jugar esos instrumentos hablan de patoteros…, ¿no? Cuando el Estado se para y le dice “señor, usted…” hablan de patoteros. Pero no es eso, sino que el tema es más de fondo: puede ser que las mayores ganancias de Repsol con YPF no surjan de implementar los planes acordes a nuestras necesidades. Es así, porque nos ha develado sus planes, nos ha dicho que ya estaba en conversaciones para implementarlos. ¿Qué organismo regulador puede saber con quién conversa Brufau y qué compromisos tiene si no está sentado en la empresa? Y cuando el acuerdo ya esté hecho, como sucedió en alguna zona, nos vamos a enterar de que ya lo tiene firmado. ¿Es ilegal? No es ilegal. ¿Requiere de nuestra autorización? No requiere de nuestra autorización.
Sistemáticamente, ha reducido la producción. Les muestro un gráfico: en el año 1997 en la producción de petróleo local, días antes de que esta gente tomara el control de la compañía, Repsol representaba el 42 por ciento. Y ahora algún papanata dice ¿cómo van a expropiar una empresa que representa sólo el 34 por ciento? Esto fue una política deliberada: no producir petróleo porque se dedican a los segmentos premiun del mercado. Es como había hecho Marsans con Aerolíneas Argentinas: ¿dónde va a poner los aviones? ¿Los va a poner a volar en vuelos directos a Santa Rosa? No, va a los segmentos premiun del mercado. Si no, fíjense dónde está operando la empresa privada que es competencia de Aerolíneas Argentinas: en los destinos que tienen más pasajeros, que son pasajeros que viajan en primera, destinos cercanos, no sea cosa que tengan que viajar con tarifas reguladas gastando mucho combustible. Pero, claro, son libres de hacer eso. Ahora bien, la pregunta es: ¿la política aerocomercial argentina tiene que bailar al ritmo de la rentabilidad empresaria en un sector estratégico como los vuelos aéreos? Y vemos los resultados.
Sin violar ninguna ley probablemente –probablemente, pero vamos a ver qué hicieron con el medio ambiente cuando miremos en zona qué pasó con los pozos, dónde tiraban cada metro cúbico de agua contaminada, vamos a ver con qué nos encontramos cuando abramos la caja negra, lo que cualquier empresa privada sabe esconder muy bien cuando viene un inspector, cuando vienen diez inspectores-, si YPF ahora es 34 por ciento del mercado es porque desde 1997 al 2011 se ocupó de no producir más crudo, porque le gustaba más el precio de la premiun y no del barril.
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Me atrevo a plantear un contrafáctico: si nosotros hubiéramos puesto el precio internacional como ellos pedían, YPF quizá era hoy el 60 por ciento del mercado. ¡Qué argumento estúpido y circular decir “no le saquen la compañía a los que provocaron esto porque miren, pobre gente cómo están, solamente son el 34 por ciento del mercado”! Esperen que el Estado tome el control de la compañía para ver si esta proporción se respeta.
Miren a la propia YPF que cuando le gustaba el precio producía más, y cuando después de la devaluación el precio del crudo dejó de gustarle, hizo dos cosas: pidió precio internacional en una ventanilla y nos ahorcó a los argentinos en la otra. ¡Pobre gente! ¿Cómo siendo solo el 34 por ciento? ¿Cuál es el resultado de ese argumento? ¿Quiere algún senador presentar un proyecto de ley para expropiar a todas las empresas porque está de acuerdo con el contenido? ¿O es una chicana estúpida que no va a ningún lado? ¿Qué pasa? ¿No les alcanza con expropiar YPF? Y ni siquiera YPF, sino una parte, que es la porción accionaria respetando a la propia Repsol, que se queda con una participación muy importante en una empresa enorme. Además, esto va al Tribunal de Tasaciones de la Nación para pagar, según nuestra ley de expropiación, lo que termine siendo el costo real. No les vamos a pagar lo que ellos dicen, como quiere el señor Brufau: 10.000 millones de dólares. ¿Eso dónde está? ¿En la especulación que mandaron a hacer algunos días que pensaban que iban a vender las acciones? En ese leonino estatuto interno que dijeron que si alguien osaba poner un pie, como al propio Estado… Porque créanme que si uno quería comprar acciones para entrar a la compañía y pasaba el 15 por ciento, pisaba la trampa del oso y tenía que comprar el ciento por ciento a un valor equivalente a 19.000 millones de dólares.
¡Porque los tarados son los que piensan que el Estado tiene que ser estúpido y comprar todo según la ley de la propia YPF, respetando su estatuto! ¿Si no dónde está la seguridad jurídica? Señores, fue una empresa, se reunieron y dijeron: “¿Cómo podemos hacer para que nadie nunca intervenga en el control de la compañía?” Será que es sagrado el control de compañía, será que se dieron cuenta que tenían la gallina de los huevos de oro y dijeron: la vamos a hacer parir pero que nadie pueda husmear acá en la compañía.
Ese director que tenemos es porque la acción de oro desapareció, porque ahora tenemos una acción de oro boba. ¿Cuánto tenemos? 0,9 por ciento…
Sr. Ministro de Planificación Federal e Inversión Pública y Servicios. – No, una acción.
Sr. Viceministro de Economía. – Una acción. Y por eso tenemos un director de diecisiete. Ese director ha acompañado todas las políticas de este gobierno, en términos de que hubo momentos en que parecía que esos señores, y nunca si no me equivoco… Bueno, el año pasado Barata votó en contra… ¿de?…
Sr. Ministro de Planificación Federal e Inversión Pública y Servicios. – La remisión…
Sr. Viceministro de Economía. – La remisión de utilidades. Porque la remisión de utilidades se acentuó en los últimos años. Porque estaban en la consumación de una política.
Entonces, baja la producción, y si YPF hoy es poco en el mercado doméstico es porque YPF quiso ser poco en este segmento porque no era el segmento donde tenía mejores precios desde su punto de vista.
De nuevo, cuando discutimos el precio de la común, que acepta el precio de la común, desabastece la común, pero esta política es de la empresa. ¿Qué va a hacer uno? ¿Poner a un tipo al lado de cada mostrador? Ni siquiera ponen cartel. Hay que entrar para ver la bolsita esa que ponen para enterarse cuál es la última decisión de Brufau, a quién le va a vender súper y a quién le va a vender común… o premiun y súper, como se llaman ahora.
Es una política de un empresario que ha tenido inescrupulosas decisiones para sacar y desangrar lo más que pudo, porque sino pudo más no es porque no ha querido sino porque la regulación que hemos implementado exitosamente no lo ha dejado, pues si lo hubiéramos dejado solo ni se imaginan el descalabro que hubieran hecho de precios y cómo hubiera fundido a nuestra industria si fuera voluntad de YPF-Repsol manejando este recurso estratégico.
Pasamos al otro gráfico. Esto es el gas. Miren de nuevo la declinación geológica y natural de Loma de la Lata, de nuestros yacimientos históricos. Yo miro ese gráfico y confieso que de geológico y natural veo poco. Ha sido una política que cuando no les gustó el precio que le pusimos al gas para la generación de energía empezaron subrepticiamente a decir: “No, pero ojo, nos estamos amesetando, vamos a invertir más, que los compresores, pla, pla, pla, pla…”, y después me animo a decir que cuando vieron débil al gobierno políticamente, probablemente, dijeron: “Ahora estos se van”, como dijo el otro día Cristina. O vaya a saber qué especulación tuvieron, y ahí apretaron el acelerador y vemos esto.
Lo mismo: en el mercado de gas han perdido participación, mientras otros dijeron aun con esos precios, aun con esos programas que incentivaban y premiaban a las empresas –de esto va a poder hablar Maganet- que ampliaban su producción… Pero esta gente decidió no entrar a ninguno de esos programas, pues no les alcanzaba con ese precio para el gas nuevo, porque ellos producían mucho gas viejo, por llamarlo así. Querían torcer esa política de precios domésticos razonables y convenientes para que todo el gas se vendiera al precio que ellos querían. Si no, no estaban dispuestos a sacar. O querían reducir la producción para después venir a vendernos el gas viejo como gas nuevo.
Este gráfico es el que mostró Cristina, la presidenta, con respecto a la evolución del nivel de reservas de petróleo. Una caída del 50 por ciento de la reserva. Hemos hablado estos días con muchos petroleros que nos decían: una empresa petrolera que pierde reservas de un año al otro, toda la industria petrolera la mira con desconfianza, porque el día que baja 1 por ciento el nivel de reservas, la empresa sabe que está poniendo en cuestión su supervivencia. Pero esto es un grupo, que habrá puesto sus recursos para producir en otro lado, o porque los costos eran menores o porque los precios eran mayores, y le daba más rentabilidad de corto plazo.
Sigamos. Otro tanto con la reserva de gas: 55 por ciento se redujeron.
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Como mostraba la presidenta de la Nación… Y cuidado con los números 2011 y 2012 de giro de utilidades. Hay algunas diferencias, primero por lo siguiente, con respecto a lo que dijo la presidenta: porque en realidad, son gráficos muy técnicos que dependen de los siguientes factores. En 2011, ellos tenían un plan ─que, de hecho, votaron con mayoría en el directorio dominado completamente por ellos─ de repartir determinadas utilidades del ejercicio 2011 ahora en 2012. Estaban esperando la asamblea para consagrar esa decisión.
Antes habían anunciado otro nivel de remisión de utilidades. Y eso ya lo paramos, como Estado nacional, en la última reunión de directorio y ya estamos discutiéndolo para la asamblea que no se va a hacer, porque la ley dispone que la primera asamblea aparezca después de la aprobación de la ley. Pero en los niveles de utilidades de 2011, hay que tener en cuenta esto: cuánto declararon en balances, porque algunas son proyecciones antes de conocer el balance. Por eso, los datos de 2011 tómenlos siempre como provisorios.
Y además hay una distinción entre las utilidades que le correspondieron al Grupo Repsol y las utilidades de la compañía; y entre los dividendos que cobró Repsol y los dividendos que cobraron todos los accionistas que en esta última foto… porque eso fue dinámico. Por ejemplo, Petersen adquiere el último 10 por ciento recientemente. Eso es dinámico; entonces, según la proporción. Y obviamente estos no son datos que suministra la empresa directamente. Son datos que hay que reconstruir en base a proyecciones y a diferentes números.
De hecho, hoy no sabemos si la totalidad de las acciones cuya titularidad tenemos no están sujetas a algún compromiso adoptado por Repsol de venta futura. Entonces, esto es todo bastante provisorio, sobre todo en el último año, en 2011. Pero queríamos, recientemente, aportar datos de 2011.
Estas son las ventas. Esto demuestra a las claras que mientras ellos producían menos facturaban más. Y facturaban mucho más en dólares, no en pesos, que es gigantesco. En dólares, de 2003 a 2011 han crecido 113 por ciento las ventas de la compañía Repsol-YPF. Un crecimiento extraordinario del 113 por ciento.
Estos son números de rentabilidad en dólares de la compañía. De nuevo, el último número puede ligeramente no coincidir con el de la presidenta. Esto es 2011. Rentabilidad en dólares de la empresa. La presidenta mostraba un gráfico donde había un acumulado que llegaba, bordeaba los 15 mil millones de dólares, si no me equivoco. Pero esto muestra a las claras la rentabilidad en dólares de esta empresa que se quejó todo el tiempo por los precios, se quejó por cada centímetro en que el Estado trataba de imponerle o de consensuar alguna regulación. Llevó al máximo ese presunto diálogo para obtener el máximo beneficio. Y lo obtuvo hasta donde pudo. Pero no le fue mal, a punto tal que recuperaron prácticamente con dividendos… Ahora vamos a ver esas cuentas. Acá tengo… Bueno, estas son muy técnicas. Acá tengo tasas ─después dejaré una copia de esto─ de rentabilidad, de balance, medidas de los indicadores usuales, el ROA y ROE, que son rentabilidad sobre los activos y rentabilidad sobre el patrimonio. Cualquiera que sepa, va a ver niveles de rentabilidad sobre activos que superan el estándar.
Después voy a ver si acerco una carpeta más grande, porque hemos hecho estudios de todo tipo. Comparado con otras petroleras del mundo, de la región, han tenido una rentabilidad muy alta. Para no decir alguna barbaridad, una rentabilidad muy alta durante toda la época privada de control de Repsol. Lo que sí han hecho es, a partir de 2003, elevar sustancialmente los dividendos pagados por la compañía a Repsol-YPF. De nuevo esto repite lo que comentaba la presidenta. Este gráfico no lo mostró: es el nivel de endeudamiento de la compañía, según balance, en millones de dólares. Y estos números... ¡qué sé yo!, ¡qué puede decir uno de la rentabilidad tomada a secas! Hay que verla contra el activo, ver los números completos de la compañía, hay que ver el sector, hay que ver la estructuración de esta deuda que tiene Repsol.
Lo que sí es cierto es que ha llevado el endeudamiento a un crecimiento exponencial que se ha dado particularmente en los últimos cuatro años, pero en particular en estos últimos dos, que coinciden con años en donde ha pagado muchos dividendos. Rápidamente, en estos últimos dos años la tasa de incremento de la caída de la producción se ha acelerado. Entonces, esto es lo que contaba la presidenta.
Veamos si a Repsol, el negocio ─que no termina porque sigue siendo propietaria de acciones─ del control de YPF… un control que, digamos, retiene, acciones de las que se ha ido desprendiendo, que según se sabía en la industria... ¡Miren esto!, porque lo decían así: Repsol hace unos años está diciendo por todos lados que quiere reducir su exposición a la Argentina.
¿Qué es para un grupo económico reducir su exposición? Bueno, esto de “todos los huevos no pueden estar en la misma canasta”. Empezó a desprenderse. Esta es una política que lleva algún tiempo, ¿no?, pero voluntaria a la compañía. Dijo: No, cómo voy a estar como previendo no lo que íbamos a hacer o lo que íbamos a querer hacer desde el gobierno nacional, sino más bien previendo los resultados que iban a tener sus políticas. El Grupo Repsol se estaba desprendiendo de propiedad accionaria de YPF voluntariamente; y estaba, además, lo de no comprometerse tanto con el país.
Se reflejó también ─no voy a aburrirlos ahora con la estrategia de expansión del Grupo─ con expandirse a diferentes países, en base probablemente a la plata que ganaba, que era directamente a través de dividendos. Este número 13.158, fíjense… porque había algún problemita con este número. Este número no es lo que pusieron nominalmente, porque, si recuerdan ustedes, esta fue una de aquellas privatizaciones donde se compró la empresa con títulos públicos; que el grupo español compró a precio de mercado y que el Estado argentino le reconoció a valor nominal.
Entonces, lo que ellos dicen es que pusieron 15 mil millones de dólares, porque era lo que decían los papeles que le vendimos... claro. Pero no, lo que pusieron fue 13.158. Y, evidentemente, tenían la intención de recuperarlo rápido porque, claro, la inversión petrolera es a largo plazo, a muy largo plazo.
Acá estamos en presencia de un grupo que retiró ─Repsol sola─ como dividendos cerca de 16 mil millones de dólares. Así que, en términos estrictos, podría decirse que ya recuperó lo que puso en dividendos, no en títulos. En dólares contantes y sonantes, que se llevó al extranjero. Pero no sólo eso, porque, además, vendió al Grupo Petersen el 25 por ciento de la compañía por 3.539 millones de dólares. Lo vendió al Grupo Petersen y el Grupo Petersen no disponía de este efectivo; por lo tanto, se endeudó y decidió pagar a través de los dividendos. Esto es un acuerdo privado de accionistas. Y además vendió otra parte –no al Grupo Petersen– un 17 por ciento lo colocó en la Bolsa, es decir, inversores institucionales, norteamericanos, extranjeros, pero también efectivo que tomaba. El saldo de esta cuenta es directa.
Y acá obviamente falta poner que hasta el día en que la presidenta, es más, hasta el día en que el Congreso decida la expropiación ─si lo hace─ también son dueños de la compañía. O sea que después de haber retirado esta montaña de plata todavía les queda un 57 por ciento de YPF, que el señor Brufau dice que vale 10 mil millones de dólares. Vamos a ver cuánto vale el 57 por ciento de YPF, pero no en base a valores especulativos bursátiles ni en base a las cuentas que quiere hacer el señor Brufau, sino en base a datos objetivos que tomará el Tribunal de Tasaciones de la Nación, si ustedes así lo disponen, con sus propios criterios. Sin embargo se llevó, restando los 13 mil millones que puso y los que retiró, cerca de 9 mil millones de dólares. Respecto de la inversión de 13 mil millones y llevarse 9 mil millones de dólares, lo último que podemos decir es que fue una mala inversión, más lo que poseen sujeto a expropiación.
Reitero, pusieron 13 mil millones y recuperaron 13 mil millones. Es decir, el rendimiento es de 13 mil millones más 9 mil millones, que suman 22 mil millones de dólares. Es un señor que puso 13 mil millones el día uno y en el transcurso de este tiempo se llevó aproximadamente 22 mil millones de dólares. Estos son los números macroeconómicos que comentaba la presidenta y que efectivamente tuvo un efecto acumulativo y después, como ocurre con estas cosas, cuando se declara lo hace explosivamente. Si no, aquellos que están diciendo eso, también podrían decir que en 1999 nadie se dio cuenta que íbamos a tener el estallido de 2001. Estas cosas se van acumulando hasta que un día se declaran, y cuando lo hacen estallan con toda virulencia y se agudizan de manera muy vertiginosa. Esto es lo que ha ocurrido con la balanza comercial de combustibles.
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La conclusión, para no aburrirlos, es que YPF como empresa única es la que mayor participación tiene y está integrada por varios segmentos. Es decir, no hay que ver sólo un segmento, sino la producción, refinación y venta de combustibles. Así era la YPF estatal y eso es lo que hoy estamos discutiendo después de 20 años de políticas que se llevaron adelante. Yo digo que una parte se pueden revertir rápidamente y la otra llevará más tiempo. Pero se puede revertir con un buen plan productivo no especulativo y no cortoplacista, no prácticamente configurando una situación de liquidación de nuestros recursos.
¿Qué es lo que hizo Brufau? Le envió una carta a la presidenta de la Nación y después vino apurado desde Madrid a decir que cómo va a pasar algo si tengo una propuesta. Desde la primera reunión en febrero hasta que envió la carta, ¿por qué no podía hacer una propuesta? Porque sería autoincriminatoria, porque lo primero que debía decir era que esto se podía revertir. Y si se podía revertir quiere decir que no era estructural. Lo segundo que dijo fue que se puede revertir rápidamente ¿Por qué no lo hicieron antes cuando tenían los resortes para hacerlo? También dijo que lo puede revertir YPF. Cuando dice eso es porque lo puede hacer esta compañía en base a las áreas que tenía concesionadas sin avanzar en otras áreas, porque muchas veces Brufau hablaba del petróleo que está en las áreas concesionadas como si fuera de YPF y no es así. El se refería a “nuestro petróleo” pero quedó claro que ese patrimonio es nacional y de las provincias en particular.
El señor Brufau dijo que podía revertir esto rápidamente y cuando le preguntamos por qué no lo había hecho, nos contestaba que porque no tenía plata. Y cuando nos preguntan por qué no sabíamos que esto iba a pasar, en primer lugar, YPF, como empresa a cargo de REPSOL, nunca dio ningún indicio de que esto iba a pasar, porque era un secreto que mantenían estos señores, que iban a seguir agudizando la bajada de producción porque la inversión la estaban dirigiendo a otro lado. Y ahora los propios técnicos de YPF nos dicen que hay un montón de equipo ocioso. ¿Dónde están? Escondidos pero parece que no es así, hay que estar ahí. Hay un montón de equipos ociosos ya sea porque fue deliberado hacerlo o no tienen plata porque la ponen en otro lado o se la están llevando a modo de dividendos.
Al respecto Brufau dice “yo no puedo explotar”. ¿Qué es lo que hay que hacer? Recurrir a socios internacionales. ¿Para explotar qué? Las áreas que hoy son concesionadas a YPF. ¿Cómo? ¿La empresa tomó una concesión sin tener la responsabilidad de disponer de recursos para explotarla o solamente para subexplotarla como lo vienen haciendo hasta ahora? ¿Qué quiere hacer ahora, subconcesionar las áreas a otra compañía privada? Brufau dijo que hasta la puede operar otro. ¿Ni siquiera YPF va a proporcionar la operación? Es como que uno alquile un departamento y le diga al dueño que no le puede pagar pero que no se preocupe porque va a hacer negocios, que se olvide porque en dos años va a ser próspero. No es una decisión de YPF concesionar un área a otra empresa.
¿Qué decía Brufau cuando le planteamos esto? Decía que no tenía plata y que no estaba dispuesto a endeudar a la compañía para esto, cuando para pagar dividendos sí la endeudaba. Cuando le preguntamos cuáles son esos números y por qué no pone sus utilidades que obtiene de otros países en la Argentina. A Brufau ni se le pasó por la cabeza. Dijo que va a buscar a la empresa EXXON porque es gente que sí puede explotar –confesión de parte–, que sí tiene recursos –confesión de parte–, y que sí sabe hacerlo y operarlo –confesión de parte–. ¿Cuál sería el papel reservado para REPSOL-YPF? Que ellos son una empresa muy seria y reconocida, entonces van a funcionar como un muy buen intermediario, que ellos van a traer inversiones como abejas a la miel porque el Estado no lo puede hacer.
Créannos que, después de tomada la decisión, las petroleras del mundo no se asustaron porque están acostumbradas a hablar de seguridad jurídica en otros términos, es decir, un porcentaje no menor de las petroleras del mundo operan con el ejército a cinco metros del pozo. No es que se han asustado porque el Estado quiere intervenir. Todas las petroleras del mundo saben que el Estado debe ser un socio en su actividad. Así que para hacer asociaciones, joint ventures se ha propuesto en este proyecto de ley que exista esa modalidad de asociación.
Sin embargo, ¿cuál es el papel que le quedaría a REPSOL ya que ha dicho que se puede revertir rápidamente pero que ellos no pueden hacerlo? Decía también que el Estado no puede hacerlo pero eso es ideológico porque ellos no han visto las cuentas del Estado ni saben de la capacidad de endeudamiento, si así fuera, del Estado, ni la capacidad de asociación del Estado. Simplemente han dictaminado que eso lo deben hacer los mismos controlantes que antes nada más que en compañía de otros que sí tengan los recursos y la capacidad operativa para hacer lo que ellos no estaban haciendo pero que ahora resulta que sí se podía hacer. Esa carta apareció en los primeros días de abril.
No fue que Repsol venía diciendo "muchachos, esto hay que verlo...", "yo necesito tal cosa...", "me tengo que asociar...". Eso sí, se asoció por su cuenta, por aquí y por allí. Pero ahora vemos que la única política que proponía era esa.
¿Cuál es la situación hidrocarburífera en la que nos encontramos? ¿Cómo resultó de una política económica que nos llevó a un crecimiento sin precedentes y que desembocó en un nuevo desafío, que es tomar el control de la compañía nacional, de bandera, de hidrocarburos?
¿Por qué YPF? Porque sigue siendo el actor más relevante del mercado. ¿Por qué Repsol? Porque es el que llevó adelante esta gestión y le dio esa dirección a la compañía. ¿Por qué de esta manera? Porque estamos convencidos de que lo que hay que hacer es tomar el control −no echar a todo el mundo− de la compañía y no echar a los socios privados que han invertido en YPF, quienes verán a la compañía crecer en manos de una dirección distinta, profesionalizada, y obtener resultados mucho mejores que los que Brufau no soñaba sino en pesadillas, porque nos presentó su plan solamente cuando no le quedó otra salida. Cuando vio que las ideas −las recetas− que nos venía dando, que eran decir "no hay problema", "YPF no puede", "¿por qué no van con los otros?", "nuestras áreas sí las vamos a explotar", "hay mucha riqueza en el futuro, dentro de cinco o seis años podemos empezar a revertir este problema", no funcionaban, cuando lo que venía a pedir era más precio y no más producción, no tuvo más alternativa que mostrarnos sus planes.
Pero el señor Brufau no deja de ser un engranaje más de una cadena que, simplemente, muestra que este modelo de desarrollo, crecimiento e industrialización con inclusión social no puede hacer otra cosa que tener un control mucho más estrecho que el que hasta ahora no funcionó de la producción hidrocarburífera, mucho más estrecho. Y eso se resuelve con una medida que es la que muchos países han tomado, y que es más fácil tomarla y no cambiar nunca, como en el caso de algunos países que han privatizado muchas cosas, pero no el petróleo. Pero ese no fue el problema principal, como bien dijo la presidenta, sino la desnacionalización, o sea, que un grupo económico de la nacionalidad que fuera tomara a nuestra empresa como un apéndice para sus estrategias de desarrollo global y transnacional. Eso no es mala palabra ni ninguna crítica; es así. Solo que muy probablemente no va a permitir que ese tipo de dirección se ponga al servicio del desarrollo del país, tal como está expresado en el proyecto de ley que presentó al Congreso de la Nación la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. (Aplausos.)
Sr. Fernández. – Habiendo concluido la exposición del viceministro de Economía, a continuación hará uso de la palabra el señor ministro de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios.
Sr. Ministro de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios. – Les agradezco a los senadores Fernández, Lores, Fuentes y Guastavino y también al resto de los senadores, tanto de mi partido como de la oposición, quienes han venido con interés a seguir este informe.
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En el día de ayer, nuestra presidenta expuso políticamente, con una claridad meridiana, la situación de la empresa. Y hoy acaba de exponer nuestro viceministro de Economía la fundamentación política y macroeconómica de la decisión tomada por la presidenta.
No usaré mucho más tiempo. Simplemente, haré algunas reflexiones en relación con la ley, las circunstancias, las condiciones y el contexto en que esta se llevará adelante. También, efectuaré algún comentario acerca de las horas en que estamos al frente de la intervención, en el caso del viceministro de Economía, Axel Kicillof, como subinterventor, y en el de quien les habla como interventor.
Les comentaré el entusiasmo y las expectativas que detectamos en las administraciones provinciales que tienen yacimientos de petróleo, que ven una posibilidad concreta de revertir esa lógica negativa para los intereses de las comunidades y de las economías, más allá de una participación concreta del 49 por ciento en el negocio, que, obviamente, estará dado en función de una suerte de competencia que habrá entre cada yacimiento de cada provincia, a fin de producir más y mejor, y de dotar a la rentabilidad de esta empresa de una visión y de un criterio federal, al servicio de las comunidades dueñas de los yacimientos.
La presidenta de la Nación, además de anunciar ayer la expropiación o declaración de utilidad pública del 51 por ciento del paquete accionario de la empresa YPF, anunció, obviamente, la intervención −de la que hablé recién− a través de un decreto de necesidad y urgencia que, seguramente, también ingresará en esta Cámara. Asimismo le dio el carácter de interés público al logro del autoabastecimiento de hidrocarburos. O sea que estableció como política de Estado la necesidad del autoabastecimiento de hidrocarburos, a partir de la decisión tan estratégica −fundamentada perfectamente por el viceministro de Economía, Kicillof− de la expropiación y declaración de utilidad pública del 51 por ciento del paquete accionario de YPF.
Esto no es ni más ni menos que cumplir con lo que también plantea la Ley de Hidrocarburos en sus artículos 31 a 36, que hablan de la plena explotación. Ha sido necesario, por todos los argumentos y explicaciones y, sobre todo, por las últimas reuniones que tuvimos con el accionista español, poner en plenitud de funcionamiento ese 34 por ciento de la producción que hoy está en manos de Repsol−YPF, y que sin lugar a dudas puede llegar a ser muy rápidamente... Después haremos algunos comentarios de las charlas que tuvimos con gobernadores y delegaciones gremiales. Hasta ahora nos hemos podido reunir con las delegaciones gremiales de Río Negro, Neuquén, La Pampa y Mendoza. Hoy nos reuniremos con los petroleros privados, y mañana, con los representantes de Chubut, Santa Cruz y con la gente de Tierra del Fuego; me refiero al sector del trabajo.
Esta medida implica avanzar sobre la plena explotación, industrialización, transporte y comercialización de hidrocarburos. De esa forma garantizaremos, como bien decía el señor viceministro de Economía, el desarrollo económico con equidad social. En cuanto a la creación de empleo, hoy les decíamos a los compañeros trabajadores que la máxima de YPF será "gas, petróleo y trabajo". Gas, porque es un elemento fundamental en la matriz energética argentina, y porque sabemos que existen reservas importantísimas, a pesar de la irracional explotación del recurso. Nuestras reservas son las terceras del mundo, lo cual es reconocido por la propia Secretaría de Energía de los Estados Unidos, en materia de gas no convencional.
Pudimos avanzar a partir de la permanente presión a las empresas para que trabajaran en el desarrollo de esa exploración. Sin ninguna duda, se detectaron esas reservas; sabemos por empresas extranjeras que las hay. Pero las reservas que se anunciaron, lamentablemente, nunca pudieron ser certificadas Estamos ahora en camino de hacerlo.
Muchas empresas extranjeras multinacionales, a las que de alguna manera la ley, en uno de sus artículos, las invita a asociarse y a avanzar en joint ventures; ya en estas pocas horas han demostrado su interés en venir a conversar con nosotros para poner en valor esos recursos que se saben que existen y que tienen una importancia trascendental para la economía de la Argentina y, fundamentalmente, para el modelo de desarrollo económico que lleva adelante la presidenta. La herramienta elegida es el control accionario de YPF Sociedad Anónima.
Valga aclarar, y recuerdo que la señora presidenta, en su alocución a las dos cámaras, el 1° de marzo, planteó claramente la virtuosidad que había tenido aquella YPF que era sociedad anónima, que tenía control estatal y que estaba a cargo del ingeniero Estenssoro. No hace falta que yo redunde las palabras que dijo la presidenta, pero sí el gráfico que mostró Axel y que tienen ustedes, en el proyecto de ley, muestra claramente que el mejor momento, la mejor performance de YPF fue en esos años en los que había una participación de capital privado, cuando el Estado se asociaba racional e inteligentemente en función de la necesidad de obtención de volúmenes, y se obtenían resultados que se muestran en el gráfico de barras azules al que aludió, recién, con tanta claridad Axel Kicillof.
Voy a tomar unos pocos minutos para hablar de cómo llegamos a esta decisión expropiatoria, pero creo que ese punto lo explicó Axel en forma extensa, analítica y creo que sería redundar. Por eso, vamos a pasar a punto dos: qué es lo que necesitamos para avanzar en la plena explotación. Voy a avanzar algunas hojas para no redundar en lo que planteó Kicillof.
Necesitamos que el autoabastecimiento de combustible, como determinante central para el desarrollo de la Argentina, sea considerado como una producción de interés público. Es de interés público, y pretendemos que, a partir de esta ley, para la que venimos humildemente –creo que con un sentido patriótico, todos los que estamos aquí– a pedir apoyo de todos ustedes, para que sea considerada de interés público porque esto debe ser una clara política de Estado.
Está claro que tiene participación el Estado, que va a tener participación el sector privado, las provincias dueñas de los yacimientos y, también, como decía nuestra presidenta, ayer, va a haber un representante de los trabajadores en el Directorio.
Es de interés público porque tanto la producción como el precio de este insumo estratégico influyen en la matriz de costos y de consumo de toda la economía deje de estar condicionado por el accionar de empresas locales y de los movimientos internacionales en el mercado de hidrocarburos. En este último caso, principalmente dominado por el comportamiento de un oligopolio mundial como la Organización de los Países Exportadores de Petróleo, que defienden su producción. Nosotros tenemos que hacer lo mismo acá, con la nuestra. Todos los países que participan de la OPEP, en un 99 por ciento, lo decía la presidenta, ayer, son dueños o, por lo menos, tienen el control y el manejo de sus empresas.
Tengamos presente que la escasez de este recurso natural y la constitución oligopólica –como decíamos– de la oferta, a nivel internacional, determina la existencia de un excedente económico para los productores locales, excedente que es esencialmente distinto de la ganancia normal que se obtiene en otras ramas de la producción.
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Por esto es importante la recuperación del control de YPF, comprometiendo en esta acción a la Nación y a las provincias, que son las titulares del recurso. Y nada mejor, por ello, que haber empezado el tratamiento de esta ley en esta cámara, que es la cámara federal por antonomasia.
En este proyecto de ley se establece que las acciones sujetas a expropiación se distribuirán entre las provincias integrantes de la Organización Federal de Estados Productores de Hidrocarburos en un 51 por ciento para el Estado nacional y un 49 por ciento para esas provincias. Ya estuvimos conversando ayer con los gobernadores, en un marco de absoluta cordialidad y amabilidad, con el subinterventor, sobre la forma, el futuro y cómo vamos a ir charlando la participación concreta, seguramente a partir de la producción y recuperación de reservas, que va a dar el famoso número de oro sobre el cual cada uno irá participando en forma fluctuante.
La modalidad de distribución de acciones entre las provincias que acepten su transferencia se deberá realizar en forma equitativa, teniendo en cuenta a tal fin los niveles de producción –decíamos– y reservas comprobadas. Hasta tanto se perfeccione la cesión de los derechos políticos y económicos correspondientes a las provincias se establece como herramienta para esa gestión conjunta que el Poder Ejecutivo nacional ejercerá los derechos políticos sobre la totalidad de las acciones sujetas a expropiación y que dicha cesión contemplará el ejercicio de los derechos accionarios correspondientes a ellas en forma unificada por el plazo de cincuenta años, a través de un pacto de sindicación que evite la disgregación de la empresa, además pidiendo mayorías absolutamente claramente especiales del Congreso, con los dos tercios de las cámaras, para que nada pueda modificar esta situación, con la que pretendemos armar entre todos y de común acuerdo una política de Estado.
Este pacto –como decíamos– es la forma en que se define la política de hidrocarburos a largo plazo y se desarrolla un plan de negocios posible; se puede pensar en acciones a corto y largo plazo, y mediano, con financiamiento cierto y repago asegurado, tal cual lo planteaba Axel. Es mentira que las empresas, que las grandes empresas internacionales van a rehuir asociarse con YPF, porque el mundo necesita petróleo; si no, no estaría a 105 dólares el barril. Es muy claro. Y ya hemos tenido llamados. En estos días vamos a anunciar, a partir de los comunicados que vaya lanzando la intervención, cómo y cuándo van a ser estas reuniones, donde también van a participar los gobernadores o los ministros de Energía, o secretarios de Energía de cada provincia, para que claramente y cabalmente podamos encontrar aquellos acuerdos virtuosos que lleven a lograr los objetivos que se ha trazado nuestra presidenta.
Al tiempo, queda claramente establecida la prohibición de transferencia futura de este 51 por ciento de las acciones, salvo –como decíamos– con las mayorías especiales.
El camino será aplicar una lógica operativa más cercana al mundo productivo que al financiero, pero con esto está muy claro lo que la presidenta nos ha planteado a la intervención. Y estimamos que ese es un camino que va a continuar, luego, con la profesionalización de la empresa. Realmente, pedimos un rápido tratamiento del proyecto de ley, porque es fundamental cumplir con ese objetivo de la profesionalización de la empresa para que los términos de la intervención sean lo más acotados posible. Entonces, es fundamental que, a partir de ese esquema, la empresa arranque en un círculo de virtuosidad que ya demostró que podía tener años atrás.
También está claro que la presidenta le da un rol fundamental al sector económico financiero de la empresa. Lo contrario sería ser absurdo y estúpido. De hecho, las fundamentaciones que ella dio ayer son las que hoy explicó analíticamente Kicillof y están basadas en la estructura económico financiera. El subinterventor tiene a su cargo el área económica, financiera y comercial de la empresa, y vamos trabajando mancomunadamente en reuniones, a través de una coordinación de gestión operativa entre las dos áreas, para poder, durante este pequeño y espero que muy corto período de intervención, dejar sentadas las bases de una YPF pujante, federal, activa, y no tonta, boba o autista, que tenga la posibilidad de avanzar claramente en los objetivos trazados por la presidenta.
En el proyecto, se fijan, para ello, objetivos de gestión vinculados con la contribución estratégica entre los actores, con la aplicación en la administración de la empresa de una gestión profesionalizada que aplique y desarrolle las mejores prácticas de la industria, protegiendo al inversor.
Como línea de acción, se prevé, en la ley, que para cumplir con su objeto, YPF Sociedad Anónima acudirá a fuentes de financiamiento externas e internas, y a la concertación de asociaciones estratégicas, joint ventures, uniones transitorias de empresas y todo tipo de acuerdo de asociación y colaboración empresaria con otras empresas públicas, privadas, mixtas, nacionales o extranjeras, siempre teniendo como prioridad absoluta ver por el desarrollo de las economías regionales a partir de la producción, exploración y destilado de nuestros hidrocarburo s.
¿Qué decisiones futuras vamos a adoptar, o entendemos que habría que adoptar? En cuanto a Repsol YPF, para la cual esta ley es una herramienta estratégica, los tiempos son fundamentales. Es muy importante lo que decía el senador Pichetto al principio de la reunión en cuanto a tratar de avanzar lo más rápido posible en los tiempos, para que se logre prontamente la profesionalización de la empresa y avanzar en este sentido. Repsol es una empresa integrada que participa en diferentes segmentos y actividades de las industrias energéticas. En particular, participa tanto en actividades de exploración como de producción de gas, actividades de refinación y comercialización de derivados del petróleo, y en las actividades de comercialización y distribución de energía y gas. Una de las empresas controladas es una empresa constructora, por ejemplo, de Alfredo Evangelista, que tiene base en Chubut y que, en su momento, generó muchísimo trabajo en la cuenca de Chubut y Santa Cruz. Es muy importante que todas estas controladas trabajen armónicamente, pero que fundamentalmente se asienten, se sedimenten y generen actividad económica y productiva en las provincias sedes de los yacimientos.
Durante 2011 por primera vez en diecisiete años, que fue el quiebre fundamental, grave, el detonante de esta decisión, experimentó un saldo comercial deficitario en materia de combustibles, que alcanzó en este año los 3.029 millones de dólares y que tendrá un crecimiento exponencial si no adoptamos medidas para revertir.
Solamente en estas horas –en que estamos con Axel– incrementamos en un 5 por ciento la producción de la destilería de La Plata y la semana que viene va a estar incrementada en otro 5 por ciento. ¿Saben por qué? Porque a YPF no le convenía producir fuel oil que nosotros necesitamos para nuestras centrales eléctricas. Esto lo pudimos averiguar ayer cuando estuvimos hablando con el personal de planta. Y quiero destacar la colaboración, la expectativa positiva, ante las medidas tomadas por la presidenta, de todo el personal de YPF. O sea que ya hoy estamos trabajando en la destilería de La Plata con un 5 por ciento más y la semana que viene estaremos en un 10 por ciento más de lo que encontramos aye r.
En la provincia de Neuquén ayer se había bajado un equipo. Lo repusimos de inmediato. También se repusieron seis o siete en Mendoza. ¿Por qué? Porque la producción era ir para atrás.
Creo que este nuevo escenario tiene que revertir la falta de inversión llevada adelante por la empresa de espaldas a las propuestas que el Estado Nacional definía para el sector –que de hecho fueron exitosas, porque la producción industrial creció–, lo que nos hacía inviable la continuidad del crecimiento, como bien explicaba Axel, y claramente el modelo tendía a colapsar. En 2004 tuvimos que empezar las primeras exportaciones de la hermana República de Venezuela, producto también del apriete. En ese momento, aparte, teníamos un gran problema por el déficit del hardware eléctrico, faltaba maquinaria, faltaba generación, sobre el final voy a hacer ese comentario. Tuvimos que traer los combustibles para reemplazar gas en el invierno pero en ese momento estábamos vendiendo gas a Chile, 20 millones de metros cúbicos de gas por día a 2 dólares en la frontera argentina, que ese gas se replicaba a 29 dólares en City Gate. Ahí se explica la caída de reserva, ahí se explica la falta de exploración. O sea, no vendemos más de 29 dólares, le bajamos la producción. Esta situación llegó a un punto el cual la presidenta consideró el adecuado en la historia del contexto en donde hoy nos encontramos y donde ustedes, al igual que nosotros, deben ser los protagonistas de esta histórica decisión.
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El actual déficit energético en la Argentina se encuentra estrechamente asociado con la política llevada por parte del accionista mayoritario Repsol y es claramente la necesidad de tener que importar combustibles. A lo largo de la última década dicho comportamiento implicó un nivel de inversiones que resultó insuficiente para garantizar la expansión de la producción que requiere una demanda doméstica en continuo crecimiento en el marco del proceso económico más significativo en la historia de la Argentina y más trascendente en la transformación, más allá de lo cuantitativo, lo cualitativo de la transformación, como bien explicaba recién Kicillof.
El accionista mayoritario adoptó una estrategia a lo largo de los últimos años en los que se dan desde la crisis financiera internacional, se ve claramente en los gráficos, por la cual maximizó la remisión de utilidades y el endeudamiento externo en el marco de una creciente especulación financiera, como parte de su estrategia global.
Tenemos que trabajar fuertemente con las provincias desde la OFEPHI, como lo hemos hecho en estos dos meses, a partir de esta primera reunión tan traumática que tuvimos con el accionista español en donde decidimos acordar, de alguna manera, repotenciar el funcionamiento de la OFEPHI y ponernos al frente a partir del acuerdo de los hidrocarburos de este eje político que nos planteaba con tanta claridad la presidenta.
Desde que Repsol se constituyó como accionista mayoritario en 1999, de un promedio anual de ciento diez pozos exploratorios que se realizaban en la etapa de YPF estatal –1970/1992– y casi trescientos que se realizaban en la etapa de la YPF Sociedad Anónima con control estatal, dicha magnitud se redujo en 2010 a tan sólo treinta pozos. No se puede explicar esta conducta, salvo con una estrategia, como la explicada por Kicillof. Esta estrategia de segmentación del mercado, el mercado premium. Esta es la política.
Hoy yo veía al jefe del Gobierno de la Ciudad, futuro candidato a presidente de la Nación, según él mismo plantea, preocupado por esta decisión gigante que ha tomado la presidenta en esta hora de la historia. Y la verdad es que con Macri tengo solamente tres coincidencias. El tiene una hija que se llama Antonia y yo tengo una nieta que se llama Antonia. Él dice que se despertó durante la noche preocupado por el futuro de Antonia y yo, la verdad que pensaba en mi nieta y veía el momento histórico que nos tocaba vivir y qué feliz me sentí y qué orgulloso de ser argentino, de poder estar siendo, junto con todos ustedes, protagonista de esta parte de la historia. Y además de eso soy de Boca y tampoco coincido con las políticas que se llevan adelante en el club. El dijo que a la noche se despertó y yo calculo que se debe haber despertado bastante tarde porque le gusta trabajar poco. Pero capaz que estaba preocupado, preocupado porque pierde el nicho premium. Mientras vaya a la estación de servicio y tengan la nafta premium está todo bien. Como el boleto de subte subte premium… Quiere todo premium. Quiere una Argentina premium, como la que llevó a este desastre que hoy la presidenta, con total valentía, tiene que encarar.
En el Título II del proyecto de ley se dispone la creación de un Consejo Federal de Hidrocarburos, muy similar a la agencia nacional que tiene Brasil, donde van a participar ahí todas las provincias argentinas, las petroleras y las no petroleras. Porque, ¿qué pasa? Lamentablemente en esta etapa YPF realizó muchos acuerdos de exploración con las distintas provincias que hoy no son petroleras, en donde no pusieron ni un clavo, ni un tornillo.
El licenciado Capitanich, días pasados, le rescindió los acuerdos que tenía firmado como parte de esta suerte de estrategia de acuerdo federal de hidrocarburos. Pero yo estoy seguro de que en la Argentina hay posibilidad y, sobre todo, con las nuevas tecnologías de Shell Oil y Shell Gas hay una enorme posibilidad de poder encontrar otras cuencas sedimentarias que nos den un futuro diferente, mucho más descomprimido y que, inclusive, podamos ser en el futuro parte de la OPEP para defender también a nivel internacional en este oligopolio, de alguna manera, nuestros intereses.
Se asignan a este Consejo Federal las funciones de promover la actuación coordinada del Estado Nacional y los estados provinciales a fin de garantizar el cumplimiento de los objetivos de la presente. Este Consejo Federal tendrá a su cargo elaborar el Plan Nacional Estratégico para la soberanía hidrocarburífera de la República Argentina e impulsar las iniciativas y acciones necesarias para su cumplimiento, y expedirse sobre toda otra cuestión vinculada al cumplimiento de los objetivos de la presente ley y a la fijación de la política de hidrocarburos que el Poder Ejecutivo nacional someta a su consideración.
En definitiva, señores senadores, diputados presentes, alinear el interés público, el autoabastecimiento es lo más trascendente que tiene esta iniciativa. Garantizar el autoabastecimiento con las estrategias empresarias es la tarea que nos convoca hoy la historia a todos nosotros. La distribución de utilidades debe responder no sólo a la lógica del mercado, sino también debe ser compatible con la expansión y la sustentabilidad de la empresa en el largo plazo, con las garantías que tiene esta ley que evita que la empresa se vuelva a desgranar o a mal vender, que requiere de capitalizar la empresa, que existan niveles de endeudamiento razonable para una inversión real en producción de petróleo y gas, que posibiliten no sólo sostener sino incrementar las reservas para asegurar la demanda energética del país de una manera sustentable y con precios argentinos, no export parity , no a precio internacional. Los argentinos tenemos peso y tenemos que pagar las cosas en pesos con coste argentino, de acuerdo a lo que ganamos, de acuerdo a los impuestos que pagamos y de acuerdo a lo que cuestan las cosas producidas en el país.
Respecto a los dichos del señor Brufau en relación al valor de la empresa, quiero hacer un pequeño agregado a lo que tan bien explicó durante toda su exposición Axel Kicillof.
El costo de la empresa, que él da y maximiza, vamos a tener que conversarlo. En primer lugar, vamos a tener que acogernos a lo que plantee claramente esta ley, que es la ley de expropiación y el Tribunal de Tasaciones de la República Argentina, que le fijará un valor. Pero los señores gobernadores, en el día de ayer, también ante una suerte de liquidación, una suerte de compensación, de neteo, como dicen los financistas, también tienen muchos reclamos para hacer.
En el día de hoy, por la mañana, los compañeros de Mendoza –voy a dejar una copia acá– dejaron una serie de fotos del desastre en que dejan la infraestructura de producción. Eso no es regulatorio; eso es la infraestructura de producción, que las provincias estaban entre la paralización del yacimiento por el problema ambiental, la pérdida de fuentes de trabajo, la falta de abastecimiento, la extorsión. En este momento de la historia esto tiene su costo y lo van a tener que pagar, porque el medio ambiente, el territorio de los argentinos no se rifa, tiene precio, igual que el precio que estima el señor Brufau que tiene la empresa Repsol. En eso vamos a ser absolutamente inflexibles. Vamos a liquidar, y ya hemos hablado con los gobernadores para que liquiden, provincia por provincia, cada uno de los daños ambientales causados por los oleoductos rotos, los tanques rotos y la permanente pérdida de efectividad en la producción.
Mañana estaremos reuniéndonos, con Axel, con todos los jefes de yacimientos de la Argentina –que, por cierto, han sido confirmados-, a los efectos de poder analizar un plan de recuperación de la infraestructura de producción que, sin ninguna duda, al igual que las destilerías, nos está quitando porcentaje de producción que hoy estamos importando, lisa y llanamente. Hoy son dólares que se van de país y que no se pueden invertir, a lo mejor, en hospitales, en líneas eléctricas o en viviendas. Pero tenemos la firme intención de redireccionarlos a pesar de todas las obras que en ese ámbito hemos hecho.
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Para terminar, simplemente quiero hacer un pequeño repaso de lo que este gobierno ha invertido en líneas de extra alta tensión, sin las cuales este tema del desarrollo económico hubiera sido imposible. La crisis energética que se vaticinaba en el año 2004 era la falta de transporte. Teníamos capacidad operativa para generar 15 o 16 mil megavatios, pero no los podíamos transportar. Se han hecho hasta el momento cerca de 4.244 kilómetros de línea de extra alta tensión de 500 kilovolts incorporando toda la zona del NEA y del NOA a la producción.
Se han incorporado 7.582 megavatios, de los que hay 3 mil en ejecución. El pico de consumo en 2004 era 14 mil megavatios. Hoy estamos en 22 mil y podemos asistir hasta cerca de 25 mil, sin contar los acuerdos de 1.500 megas que tenemos con Brasil. O sea que estamos en condiciones de abastecer una demanda cercana a los 27 mil megavatios.
Tenemos 2.353 kilómetros terminados de gasoductos troncales, sin los cuales no podríamos estar abasteciendo el consumo fundamentalmente del gas que viene de Santa Cruz, Chubut y Tierra del Fuego.
Hemos hecho el segundo cruce del Estrecho de Magallanes. Hemos incorporado al transporte de gas 28,5 millones de metros cúbicos/día. Hemos instaurado el plan Garrafa para Todos, que ha sido un éxito. En este sentido, una de las negativas últimas de la empresa era firmar la parte que le correspondía a YPF.
Hemos avanzado en un plan de generación eléctrica alternativo. En la provincia de San Juan, en estos próximos días, estaremos inaugurando una planta de 6 megavatios fotovoltaica. Hemos inaugurado una planta de 86 megavatios a energía eólica en la provincia del Chubut.
Esta decisión que ha tomado hoy la presidenta permitirá que nuestro plan de expansión de la infraestructura tenga con qué llenarse, tenga fluido eléctrico y gasífero para poder incorporarse.
En este momento están en licitación los cinco tramos del gasoducto del NEA, que también permitirá incorporar gas de la República hermana de Bolivia. Inexplicablemente, en el año 94 esos contratos se dieron de baja, pero se retomaron durante el gobierno del presidente Kirchner.
No los quiero abrumar con más números. Voy a dejarle la palabra al senador Aníbal Fernández. Les agradezco que me hayan escuchado, y les reitero nuevamente: creo que la historia nos presenta una foto, una circunstancia en la que debemos estar todos unidos para avanzar con este proyecto de ley que va a permitir a YPF volver a ser el orgullo de todos los argentinos y fundamentalmente una empresa señera en el mundo en materia energética. Muchísimas gracias. (Aplausos.)
Sr. Fuentes. – Agradecemos las exposiciones de los señores funcionarios.
Queda abierta la lista a los efectos de que los señores senadores pregunten. La mecánica que hemos establecido es la siguiente: se hace la serie de preguntas y al final van a responder los funcionarios, conforme el orden que consideren ellos.
Tengo anotados hasta ahora a los senadores Petcoff Naidenoff, Morales, Sanz...
Sr. Morales. – Presidente: el sistema sería que van contestando senador por senador, no el lote al final, ¿no es cierto? Con el tiempo suficiente, ¿no? No tenemos impedimento de tiempo. Bien.
Sr. Fuentes. – Antes de que comience el senador, leo quienes están anotados: Petcoff Naidenoff, Morales, Sanz, Cabanchik, Di Perna, Cimadevilla y Escudero. ¿Alguien más? Montero, Castillo y Giustiniani.
Tiene la palabra el senador Petcoff Naidenoff.
Sr. Petcoff Naidenoff. – Escuché muy atentamente las exposiciones, fundamentalmente la del viceministro de economía, Axel Kicillof, y en gran medida puedo compartir algunos de los conceptos que se han expresado en este día, fundamentalmente cuando ha hecho referencia a lo que ha significado el nefasto proceso de privatización de los 90 en la Argentina, y que en el marco de ese nefasto proceso, la privatización de YPF prácticamente fue emblemática en el marco de la desnacionalización.
Lo escuché con mucha convicción, bien documentado pero, sí, a modo de reflexión, quiero decir que algo desmemoriado. Algo desmemoriado porque el partido que hoy gobierna el país fue el partido que ha impulsado en los 90 el proceso de privatización. Y a modo de recordar, en el 1992, en la provincia de Santa Cruz, se aprobó un proyecto de declaración de necesidad de sanción del proyecto de ley nacional denominado Ley de Federalización de los Hidrocarburos y de Privatizaciones de Yacimientos Petrolíferos Fiscales. En su parte pertinente encomendaba a los señores legisladores nacionales, cuya elección correspondió a este distrito, que con su presencia posibiliten el tratamiento, y con su voto favorable el proyecto que cuenta con la sanción senatorial y hagan posible su definitiva sanción. Entre otros, firmado Cristina Fernández de Kirchner, Héctor Icazuriaga, Argentino Álvarez, Ricardo Omar Braim.
Por eso digo, siempre es bueno tener presente, cuando se habla del proceso de privatización, saber los partidos políticos por dónde andábamos. Pero en el marco de las preguntas a formular deseo efectuar dos puntuales, más allá de esta reflexión política.
En primer lugar, el viceministro ha hecho hincapié en el fuerte proceso de desinversión que ha habido, fundamentalmente del accionista Repsol en YPF, en el marco de una nefasta distribución de dividendos, tal como textualmente tomé nota de sus palabras.
Sin embargo, en los fundamentos del proyecto enviado por el Poder Ejecutivo, se establece justamente que una de las causales por las cuales Repsol no realizó inversiones, tiene que ver con esa pésima distribución. Concretamente, creo que en la página 29 de los Considerandos, se establece que al distribuir como dividendos más del 85 por ciento de las utilidades generadas en el período, las posibilidades de capitalización de la compañía se vieron prácticamente anuladas.
Entonces, quiero preguntar por qué el Estado avaló o autorizó, a través de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia, que entre el grupo Repsol y el grupo Petersen se firmara a fines de 2007 un mecanismo de distribución del 90 por ciento de los dividendos, de las utilidades, y luego el grupo Eskenazi, sin poner un solo centavo, terminara siendo titular del 25 por ciento del paquete accionario de dicha empresa.
Pregunto esto, porque en la condición resolutoria del contrato suscripto entre el grupo Eskenazi y el grupo Repsol, el artículo 5.1 establece lo siguiente: La compraventa queda sujeta a la siguiente condición resolutoria: la no obtención dentro del plazo de doce meses desde la fecha de este contrato, de la autorización de la compraventa por parte de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia, ya sea en forma expresa o en forma de un reconocimiento por escrito, emitido por la Secretaría de Comercio Interior de la Argentina, o del organismo que la reemplace en el futuro, como máxima autoridad de defensa de la competencia del país, expresando que se ha otorgado una autorización tácita, o la denegación de dicha autorización, la imposición por la comisión de condiciones u obligaciones que pudieran tener impacto adverso significativo sobre cualquiera de las partes. Es decir que sin este aval, como condición resolutoria, este contrato no se hubiera firmado.
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Entonces, como se habla de mecanismos de descapitalización, de falta de inversión y de una pésima distribución de los dividendos, yo quiero saber en primer lugar, por qué el Estado dio el visto bueno para esta operatoria con el grupo Eskenazi.
La segunda y última pregunta es la siguiente. Todos sabemos que el país suscribió con España un convenio bilateral, un acuerdo suscripto para la promoción y la protección recíproca de inversiones, que hasta hoy se encuentra vigente. Teniendo en cuenta lo que fija el artículo 6º de dicho convenio, y como los acuerdos recíprocos todavía están vigentes, quisiera que los funcionarios del gobierno nos explicaran cómo puede el Estado eludir la indemnización especial que allí se prevé, dado que éste establece que cuando se lleven adelante medidas de nacionalización o de expropiación, serán perfectamente válidas en tanto y en cuanto no resultaren discriminatorias.
Y uno de los aspectos que cuestiona justamente el grupo Repsol es ese articulado, en función de la decisión de expropiación del 51 por ciento del paquete accionario de dicho grupo.
Sr. Presidente (Fuentes). – Senador Petcoff Naidenoff: ¿esas fueron todas sus preguntas?
Sr. Petcoff Naidenoff. – Sí, presidente.
Sr. Presidente (Fuentes). – Tiene la palabra el viceministro de Economía.
Sr. Viceministro de Economía y Finanzas Públicas. – Voy a brindar algunas respuestas, en forma complementaria al señor ministro.
Con respecto a que pude ser desmemoriado, quiero aclarar que no lo soy. Me parece que fue muy bien encuadrado este proyecto dentro de una determinada etapa de la economía argentina. No quiero sonar demasiado abstracto, pero me parece que lo hice respecto de la economía argentina, de la economía regional, de la economía mundial y, particularmente, dentro de un paquete de medidas de política sobre las cuales la orientación en el control y la modalidad de gestión de la compañía se vuelven esenciales en este proceso. Y lo dije.
Me parece que la pregunta formulada por el senador omite uno de los puntos centrales, o sea que no me iba a poner a hablar –y lo aclaré– de cuestiones metafísicas o generales, porque de hecho lo que el proyecto plantea estrictamente –como ha dicho la presidenta– no es la estatización de la compañía y la expulsión de sus socios privados, sino una variación a través de la ley de expropiación del control de la empresa, porque sus controlantes –que no fueron los que originalmente en 1992 se iban a hacer cargo de la empresa– le imprimieron una dirección inadecuada para las necesidades actuales del país.
Eso no quiere decir, de ninguna manera, que no pueda haber alguna petrolera privada o que pertenezca a un grupo trasnacional o lo que fuera en otro país, que no tenga perfectas condiciones para seguir con sus actividades, o que no fueran empresas ejemplares. Lo que quiero decir es que este grupo que hoy dirige la compañía, lejos de adherir a las necesidades que se le plantearon y a los desafíos que existen para esta empresa petrolera en cuanto a acompañar el crecimiento argentino, le impuso a la compañía otra lógica de gestión. Uno podrá adjetivarla como de desfinanciamiento, de vaciadora, de liquidacionista, etcétera. Pero más allá de los adjetivos, lo cierto es que hay datos muy concretos, dado que se dedicaron, sobre todo en esta última etapa y en particular en los últimos dos años, a licuar los activos de la compañía y a reducir la explotación.
Sin embargo, pareciera que al senador le interesa más la chicana política de nombrar lo que hizo Cristina Fernández de Kirchner o lo que habrá hecho…
Sr. Petcoff Naidenoff. – Respóndame las preguntas. Yo le efectué dos preguntas puntuales…
Sr. Presidente (Fuentes). – Señor senador Petcoff Naidenoff: la dirección del debate la llevo yo. Usted ya terminó…
Sr. Viceministro de Economía y Finanzas Públicas. – Estoy respondiendo, senador. ¿Quién le dice que no estoy respondiendo a su pregunta..?
Sr. Presidente (Fuentes). – Perdón senador: le pregunté si usted había agotado sus preguntas y me dijo que sí. Déjelo que termine…
–----- El señor senador Petcoff Naidenoff formula manifestaciones fuera del alcance del micrófono.
Sr. Presidente (Fuentes). – Senador: no vamos a continuar así. Hemos aceptado la propuesta de método que se planteó, respecto a la totalidad de las preguntas. Y hemos aceptado contestar una por una. A usted la pregunté si terminó de hacer las preguntas y me dijo que sí. Entonces, ahora debe entregar el micrófono y debe seguir explicando el viceministro. Luego tendrán posibilidades sus compañeros de preguntar lo que usted crea necesario, si no está satisfecho. Este no es un debate…
Sr. Petcoff Naidenoff. – Pero falta la respuesta a las dos preguntas…
Sr. Presidente (Fuentes). – Eso queda a evaluación suya…
Sr. Petcoff Naidenoff. – No; yo hice dos preguntas puntuales…
Sr. Presidente (Fuentes). – Continúa en el uso de la palabra el viceministro de Economía.
Sr. Viceministro de Economía y Finanzas Públicas. – Yo dije que en estas circunstancias, en este país, con esta dirección de la compañía, con esta empresa y dado que han transcurrido las etapas de este proceso de crecimiento que he descripto, la presidenta consideró necesario, conveniente y oportuno enviar al Congreso Nacional la propuesta de expropiación de una porción de las acciones, lo cual nos va a brindar, no la propiedad completa de la compañía o su estatización, sino concretamente lo único que asegura el control de la empresa desde nuestra perspectiva.
También argumenté por qué las vías regulatorias no son convenientes en este sector y aporté, desde mi punto de vista, una explicación de por qué la conducción de la compañía ha ido en contra de las necesidades del proceso de crecimiento y de reindustrialización nacional, y tampoco se ha adecuado o no se ha puesto a tiro de lo que nosotros estamos planteando. Incluso conjeturé que probablemente no creyeran en la viabilidad de este crecimiento y, como muchos otros empresarios que no representan a la masa del empresariado de este país –porque el 24 por ciento del producto lo explica la inversión, dado que probablemente haya tomado otra dirección–, creemos que hoy no es conveniente seguir imprimiendo esta dirección a la compañía. Sin embargo, usted me viene con una cita de hace veinte años, que creo que es realmente improcedente…
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Sr. Petcoff Naidenoff. – Señor presidente: con mucho respeto, escuché al viceministro…
Sr. Presidente (Fuentes). – Señor senador: acordamos un mecanismo, consistente en formular preguntas y que los funcionarios las contestaran. Yo le pregunté si usted agotó sus preguntas y la respuesta fue que sí. Entonces, si la respuesta del funcionario a usted lo satisface o no, deberá evaluarlo en el momento que corresponda, que será en el debate en el recinto. Así que no va a ser un diálogo entre usted y él. El resto de los senadores también quieren hablar.
Sr. Kicillof. – Está perfecto.
Continúo. Segundo punto. Con respecto al presunto aval del Estado a estas políticas, como he descripto, hoy existe un precio interno distinto, que es el principal vector del problema, desdoblado y diferente del precio internacional gracias a las políticas que en materia energética ha implementado el gobierno y que el ministro se ha ocupado en señalar hace instantes.
Queda completamente demostrado que el gobierno, a través de la Secretaría de Defensa de la Competencia, no tiene incumbencias para discutir un acuerdo entre accionistas privados en término a su decisión de distribución de dividendos.
Si una empresa pone un maxikiosco o una cancha de paddle no significa que la Secretaría de Defensa de la Competencia, en tanto no se infrinjan las leyes y reglamentaciones del país, tenga que decir que ese acuerdo está mal, suponiendo que la empresa lo haya informado.
De todas maneras, habiéndolo informado hoy, mañana o antes de ayer, Repsol YPF puede poner como condición para una alianza estratégica lo que se le ocurra colocar respecto de decisiones del Estado. Eso no nos obliga ni nos hace partícipes de esa decisión. Ellos podrían decir que el acuerdo rige en tanto no ocurra que se apruebe una nueva Carta Orgánica del Banco Central. Lo pueden colocar. Pero no quiere decir que el Estado, aprobando o no una nueva Carta Orgánica, pueda influir sobre las decisiones de la compañía.
Por otro lado, ellos podrían haber distribuido esta masa de dividendos –se me ocurre– sin afectar los planes de inversión de la empresa. Eventualmente, lo podrían haber hecho. Pero lo que señala el mensaje es que no lo hicieron sino todo lo contrario. Incluso, podrían haber invertido lo que invirtieron, y más. Pero mal invertido ya que ellos deciden en qué negocio se van a ubicar dado que son una empresa privada, de control privado por un grupo internacional.
Lo que a nosotros nos preocupa no es que sea privada sino, concretamente, la orientación que se le imprimió, con más agudeza durante este último período, a la compañía que dirigen.
Por eso, no se ha dicho que tal señor o tal otro tienen que comparecer ante un tribunal por haber violado la ley o nuestras reglamentaciones. Lo que se plantea es que hay una divergencia en los objetivos cortoplacistas de esta compañía –algo que me tocó ver como economista– porque a menudo pasa que cuando están controladas por grupos trasnacionales y sus casas matrices tienen problemas financieros, usan a las filiales de países a los que les va bien para absorber dividendos a un ritmo mayor que el aconsejable para las necesidades del país.
En efecto, nos hemos encontrado con compañías del rubro químico que tenían una inversión, había demanda y podían funcionar, pero la casa matriz suspendía todos los planes de inversión.
Estos son los riesgos de que el control se encuentre en manos de un grupo internacional.
Puede haber riesgos o no puede pasar nunca. Ahora está ocurriendo. Esta circunstancia es la que nos lleva a avanzar en esta dirección.
Lo decía muy bien el ministro De Vido. Estamos ante una decisión histórica ya que, al mismo tiempo que se encontró esta situación objetiva, se tuvo la posibilidad de que, en consonancia con el proceso que se lleva adelante, se coloque a YPF bajo nuestro control, atornillado en un marco jurídico y legal dado que hay una mayoría especial para poder revertirlo. Remarco que se trata del control, eso no quiere decir que no haya socios privados. Es más. Repsol es uno de ellos.
En consecuencia, no es un problema discriminatorio ni contra Repsol. En lo que hace a la discriminación, reitero que el objetivo es recuperar el control. La forma efectiva de recuperar el control es reemplazar al controlante por otro que, en este caso, va a ser el Estado. Es la forma más directa y efectiva. No sé cuál se le ocurre a usted.
Si Repsol tiene el argumento de que es discriminatorio, raro sería que se pongan en abogados defensores del argumento que va a llevar al CIADI la gente de Repsol una vez que se toma la decisión histórica, que sigue la línea de muchos políticos...
Sr. Petcoff Naidenoff. – Señor presidente…
Sr. Presidente (Fuentes). – Deje terminar al funcionario. Gracias.
Sr. Viceministro de Economía y Finanzas Públicas. – ¿Dijo chicana y sanata?
Sr. Petcoff Naidenoff. – ¿Agotaron las respuestas?
Sr. Ministro de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios. – Todavía no contesté lo de Santa Cruz.
Sr. Presidente (Fuentes). – Puede contestar.
Sr. Ministro de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios. – En el caso de la Ley de Federalización de Hidrocarburos, las provincias que estaban en la OFEPHI la aprobaron en el marco de una larga discusión porque fue una forma de cobrar las acreencias que tenían las provincias con el Estado Nacional producto del congelamiento de regalías realizado por el doctor Alfonsín con el ministro Terragno.
Entonces, la única forma de cobrar esas acreencias era a partir de la federalización. Era eso o nada. La verdad es que las provincias estaban fundidas y eso les permitió a las diez provincias cobrar...
Sr. Petcoff Naidenoff. – Alfonsín es el responsable de la privatización que ustedes acompañaron.
Sr. Ministro de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios. – La presidenta dijo ayer con total claridad...
Sr. Petcoff Naidenoff. – ¿La tragedia de Once también fue responsabilidad de la Alianza?
Sr. Ministro de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios. – Nos hacemos cargo. Siempre nos hacemos cargo. Ustedes nunca se hacen cargo.
Sr. Petcoff Naidenoff. – … Es vergonzoso. ¡Caradura! ¿De la tragedia de Once también es responsable la Alianza.?
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Sr. Ministro de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios. – Vos sos un caradura y un provocador.
Sr. Petcoff Naidenoff. – Asuman su responsabilidad. Por respeto, asuman sus responsabilidades.
Sr. Presidente (Fuentes). – Senador: usted terminó sus preguntas. Su compañero Morales sigue a continuación y puede ampliar. Sanz está anotado y puede seguir ampliando. El senador Castillo está anotado. Si no, venimos a todos a escucharlo a usted.
El presidente de bloque pide que bajemos un cambio. Y tiene razón. Deje que terminar, por favor.
Sr. Petcoff Naidenoff. – No están acostumbrados al debate.
Le cedo la palabra al senador Morales.
Sr. Presidente (Fuentes). – Usted no cede la palabra. La cedo yo. No terminó el señor ministro.
Sr. Ministro de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios. – En el marco de la ley de federalización de hidrocarburos y del cobro de acreencias, la provincia de Santa Cruz, juntamente con las del Chubut, Neuquén y Mendoza, quedan con un porcentaje que llegaba al diez por ciento del capital accionario de YPF Sociedad Anónima.
En el caso de Santa Cruz fue del 3,14 por ciento. Cuando viene la oferta hostil, que tan bien explicó Axel en su exposición, hubo que venderlo. No había alternativas para resistirse a la venta porque estaba en la propia ley y el Estado Nacional se borraba, se iba, de ese 20 por ciento. En ese momento, se vendió. Pero nosotros nunca estuvimos de acuerdo con la oferta hostil ni con la compra por parte de Repsol.
En el momento de la ley de federalización esa fue la única alternativa que le quedaba a las provincias. Aquí están los senadores Verna y Guinle que, seguramente, se han de acordar de esa época. No se trataba de una cuestión ideológica. Nosotros, como dijo la señora presidenta, nos hacemos cargo de esa época y de lo que pudimos haber acertado o errado.
Reitero que esa situación se originó en la deuda de regalías hidrocarburíferas. No le puedo decir otra cosa. Pero le indico de qué época se trató porque, si no, pareciera que hay algunos que son inocentes y otros que son culpables. Esto no es así. De esta historia nos tenemos que hacer cargo todos. Y hoy la señora presidenta nos da la oportunidad a todos de salir de este círculo negro, vicioso y absurdo en que nos metió la historia argentina, fundamentalmente, a partir de la operación hostil de Repsol YPF. No tengo más que decir.
Sr. Presidente (Fuentes). – Tiene la palabra el señor senador Morales.
Sr. Morales. – Señor presidente: quisiera hacer algunas reflexiones antes de formular algunas preguntas.
Realmente, espero que nos den tiempo ya que hemos escuchado una exposición de dos horas y media del viceministro de Economía, bastante ilustrativa de un análisis macro global y de temas específicos vinculados con la cuestión energética y de YPF en particular.
También nos gustaría que intente no solamente ponernos en orden a nosotros sino también a los visitantes.
Sr. Presidente (Fuentes). – Agradezco el consejo. Será tenido en cuenta.
Sr. Morales. – Porque se dicen cosas complicadas.
Sr. Presidente (Fuentes). – Es un defecto de cancha que tengo.
Sr. Morales. – Pero ponga también en caja, cuando corresponda, a quienes han venido en representación del Ejecutivo.
Me parece que el tema que ha planteado el senador Petcoff Naidenoff es un punto central. Porque hablando de responsabilidades, como acaba de plantear el ministro de Planificación, obviamente todas las fuerzas políticas que hemos tenido responsabilidad de gobierno sabemos que ningún gobierno hace todas las cosas bien o mal. Pero es preciso puntualizar cuál es la responsabiidad del actual gobierno que viene en gestión desde hace nueve años y cuáles son las herramientas que ha tenido en este punto para resolver este problema que hoy nos explota como si desde ayer recién tuviéramos la crisis de la matriz energética y la falta de combustibles en el país.
Primero vamos a compartir que tanto Repsol como Eskenazi son los grandes responsables del vaciamiento de YPF. La mirada distinta que nosotros tenemos es que ustedes, fundamentalmente el ministro Julio De Vido y el secretario Cameron, son corresponsables de esta situación.
El actual gobierno, que lleva nueve años de gestión, ha tenido en sus manos todas las normativas para controlar a YPF.
En un momento Kicillof dijo que YPF ha buscado todos los vericuetos para escaparse, para eludir la responsabilidad. Es verdad, pero el gobierno nacional ha tenido y tiene todas las facultades, aun antes de que se pueda aprobar este proyecto de ley, para controlar y evitar que se escape.
También dijo que la dirección en todo caso está en manos de YPF, que este proyecto avanza para que esté en manos de quien tiene que conducir y que se hace preciso poner al Estado en este rol estratégico.
Luego menciona que hasta acá se ha tenido paciencia. Nosotros no compartimos que se haya tenido paciencia. Se ha tenido connivencia a través de la ausencia de políticas y del no cumplimiento de una serie de normas que están muy claritas que surgen primero de la ley de hidrocarburos.
Cuando recién contestaba Kicillof al senador Petcoff Naidenoff sobre el contrato que avala el gobierno nacional a través de la Comisión Nacional de Valores y de la Secretaría de Comercio Interior, donde hay un acuerdo de partes privadas, es verdad, pero requiere como condición resolutoria y para tener efectiva vigencia, el aval de la Secretaría de Comercio Interior. Y es facultad y obligación de la Secretaría de Energía y del gobierno nacional tutelar los intereses del Estado.
Se sabía que este acuerdo de reparto del 90 por ciento de utilidades iba a terminar de esta manera. Porque fue justamente en los últimos cuatro años donde se profundizó la crisis. Y esto surge del informe del propio mensaje de la evasión.
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Por ejemplo, el incremento de las importaciones empezó a pegar saltos: 4.333 millones de dólares en 2008; 2.626 millones en 2009; 4.474 millones en 2010 y 9.397 millones en 2011. Estos miles de millones de dólares que denuncia la presidenta desde el mes de enero impactan obviamente en toda la gestión de Repsol, pero también cuando entró el socio argentino, que fue avalado por el gobierno nacional.
El gobierno nacional tiene la obligación de cumplir con la ley de hidrocarburos que es muy clarita en muchos temas.
El artículo 2° de dicha ley vigente plantea que las actividades relativas a exploración, explotación, industrialización, transporte y comercialización de hidrocarburos estarán a cargo de empresas estatales, privadas o mixtas, conforme las disposiciones de la misma.
El artículo 3° dice: “El Poder Ejecutivo Nacional fijará la política nacional con respecto a las actividades mencionadas en el artículo 2°, teniendo como objetivo principal satisfacer las necesidades de hidrocarburos del país con el producido de sus yacimientos, manteniendo reservas que aseguren esa finalidad.”
Es muy clara la ley vigente y la responsabilidad que tienen el gobierno nacional y los dos funcionarios que están sentados acá, tanto el ministro de Planificación como el secretario de Energía, en todo lo que ha pasado en estos nueve años.
Entre otras disposiciones que tiene la ley de hidrocarburos vigente –la de la dictadura, que obviamente hay que modificar y mejorar–, el artículo 6° dice: “…Durante el período en que la producción nacional de hidrocarburos líquidos no alcance a cubrir necesidades internas será obligatoria la utilización en el país de todas las disponibilidades de origen nacional de dichos hidrocarburos, salvo en los casos en que justificadas razones técnicas no lo hicieran aconsejable…” Esto quiere decir que es una obligación para los funcionarios garantizar la cantidad de fluido y de combustibles necesaria y suficiente.
Acá se habla del tema de combustibles premium. Escuché a la presidenta y tiene razón; es verdad. Ponían el petróleo y generaban la refinación del combustible que ellos querían. ¿Pero quién tenía los resortes para evitar esa situación? El Estado. El secretario de Energía y el ministro de Planfiicación, conforme el imperativo de la ley de hidrocarburos, tenían la obligación de controlar a todas las productoras y a las refinadoras, especialmente con relación a lo que estaban haciendo con la refinación de cada litro de petróleo.
Entonces, no es que se escaparon. Se le escapó al gobierno nacional actual. Por eso no es de ayer esta crisis energética que hoy nos revienta en la cara a los argentinos.
En diciembre –no hace cinco años–, el secretario Cameron, cuando estuvimos discutiendo el tema del presupuesto nacional y dijimos que faltaba combustible, mencionó que era así porque había actitudes especulativas de los usuarios y consumidores que iban a las estaciones de servicio con bidones y tachos y se lo llevaban. Es verdad, también ha pasado esto. Pero acá parece que hay algunos que no han ido a cargar combustible a las estaciones de servicio o no sé dónde viven, porque en la mayoría de las provincias argentinas falta combustible, que es el punto terminal de una crisis estructural que tiene que ver con la crisis energética y que es responsabilidad de ustedes.
Entre otras normas que tiene actualmente la ley de hidrocarburos, dice: “…Cuando los precios de petróleos importados se incrementan significativamente por circunstancias excepcionales, no serán considerados para la fijación de los precios de comercialización en el mercado interno…” No es un invento.
Kicillof dice que la política de este gobierno ha sido tener cuidado con el crecimiento de los precios internacionales y tener un criterio de fijación de precios internos.
Está bien, pero no es así por una gracia, sino porque hay una obligación que está inventada hace mucho tiempo y que no es un descubrimiento de esta gestión de gobierno. Es obligación de los funcionarios separar los precios internacionales y velar por los internos para que no afecten la economía del país. Está todo escrito.
El artículo 7° de la citada ley dice: “El Poder Ejecutivo establecerá el régimen de importación de los hidrocarburos y sus derivados asegurando el cumplimiento del objetivo enunciado por el artículo 3° –el que acabo de comentar–…”.
Y con relación al tema del régimen de sanciones, le podían quitar las áreas. Luego de la aprobación de la ley corta por imperio de la modificación de la reforma del 94, eso es competencia de los gobiernos provinciales; de hecho, han actuado recién ahora, descubriendo una situación que ya se veía venir.
Respecto de la inspección y fiscalización, ¿qué dice la ley de hidrocarburos actual? Esto es algo que ya viene normado desde hace bastante tiempo. Y establece que es obligación del ministro de Planificación y del secretario de Energía.
El artículo 75 dice: “La autoridad de aplicación fiscalizará el ejercicio de las actividades a las que se refiere el artículo 2° de la presente ley, a fin de asegurar la observancia de las normas legales y reglamentarias correspondientes.”
No han controlado nada. Han dejado que hicieran lo que quisieron todos los actores del mercado hidrocarburífero, fundamentalmente YPF.
Sr. Presidente (Fuentes). – Senador: la pregunta, por favor.
Sr. Morales. – Ya voy a las preguntas, téngame paciencia. Estuvimos sin preguntar…
Sr. Presidente (Fuentes). – Acuérdese de que después habrá que tener paciencia para las respuestas. Debe haber reciprocidad.
Sr. Morales. – Kicillof ha dicho lo que quiso. Me instruí con algunas cosas y con otras no, pero vayamos con paciencia, tranquilos.
El artículo 76, de inspección y fiscalización, dice que las facultades acordadas por el artículo precedente no obstan al ejercicio de las atribuciones conferidas al Estado por otras leyes, con cualquier objetivo de gobierno, cuyo cumplimiento también autorice inspecciones o controles oficiales.
En cuanto al tema de las sanciones, el artículo 87 vigente dice que el incumplimiento de cualquiera de las obligaciones emergentes de los permisos y concesiones que no configuren causal de caducidad ni sea reprimido de una manera distinta, será penado por la autoridad de aplicación, indicando a continuación cuáles serán las multas. Luego, se habla del tema de la caducidad de todos los derechos. Es decir, la ley de hidrocarburos es una norma que está vigente desde hace mucho tiempo y que les marcaba cómo tenía que ejecutarse la política energética.
Fíjense la resolución que firma el propio Néstor Kirchner. Se trata de una muy buena resolución que al final firma Daniel Cameron, secretario de Energía, que está acá, por disposición y orden de Néstor Kirchner. Es la Resolución 1.679/04. ¡En 2004 ya escribieron esto que no cumplieron! Dice así: “Quienes deseen exportar petróleo crudo deberán demostrar previamente, para su habilitación, que la demanda de todas las refinerías del Estado para operar en el país, está debidamente satisfecha.”. En el inciso a) se dice que a constancia fehaciente de la oferta de venta de petróleo a ser exportado que le fuera enviada a todos los refinadores habilitados, quienes reconozcan este listado podrán solicitar a la Dirección Nacional de Refinación y Comercialización…”, que es una dirección que es responsable en el tema de la refinación del combustible. O sea que hay una responsabilidad directa. Y continúa diciendo que las firmas refinadoras habilitadas para operar en el país que no posean disponibilidad de crudo para satisfacer lo tienen que decir y que denunciar y es la Secretaría la que tiene que actuar al respecto. Además, se señala que las firmas refinadoras, tanto primarias como secundarias, interesadas en exportar gasoil deberán demostrar previamente a su habilitación por qué van a exportar.
Es decir, esa resolución es el abecé y marca el camino crítico de lo que tenía que hacer el gobierno para evitar la escasez de combustible; lo que no ha hecho. En definitiva, la responsabilidad es de los funcionarios que desde hace nueve años vienen gobernando.
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Para terminar con esta introducción, señor presidente, quiero decir que en la demanda que nosotros le hicimos al Estado por la falta de combustible en Jujuy, en Salta y en otras provincias –pero particularmente en Jujuy– decimos que no se cumple con la Ley 26.338, artículo 21, inciso 38, donde se establece que compete al Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios, por eso digo que el ministro también tiene responsabilidad en esto, asistir al presidente de la Nación y al jefe de Gabinete, en orden a sus competencias, en todo lo inherente a la elaboración y fiscalización del régimen de combustibles. Eso es responsabilidad del Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios.
A la vez, cabe mencionarse el incumplimiento de las leyes 13.660, de combustibles; la de hidrocarburos, en los artículos que acabo de mencionar; y la 26.361, de defensa del consumidor. O el incumplimiento del Decreto 27/03, que faculta al Ministerio de Planificación a crear la Secretaría de Energía, con los objetivos que tiene de velar por la provisión del combustible y resolver el problema de las refinadoras; o la Resolución 25/06 de la Secretaría de Comercio Interior, que dispone en su cláusula primera que las empresas refinadoras y/o expendedoras mayoritarias y minoritarias deberán cubrir en forma justificada el total de la demanda de combustible.
Está todo escrito; no lo cumplieron; no lo cumplió este gobierno. Esta es la normativa actual. Por eso, nos parece que el punto que ha planteado el señor senador Petcoff Naidenoff agrega en esta última etapa, en estos últimos cuatro años, cuál es la responsabilidad que tiene el gobierno con relación a esta situación.
Con respecto a la pregunta que ha planteado el señor senador Petcoff Naidenoff, y que ahora retomo, sobre la Ley 24118 no tiene que ver…, porque el licenciado Kicillof deslizó, aunque luego aclaró que no era para nosotros, que no vamos a estar sosteniendo o consolidando los argumentos de España.
En verdad, creo que el gobierno de España tiene que revisar un poco qué es lo que hacen sus empresas y particularmente Repsol. Nuestra responsabilidad la vamos a discutir acá. Nosotros creemos que el actual gobierno nacional tiene una gran responsabilidad en el vaciamiento de YPF y en la falta de una política hidrocarburífera.
Pero los españoles, primero, antes de decir qué es lo que pasa en la Argentina deben mirar qué es lo que hacen sus empresarios, por lo que nosotros no les vamos a dar ningún tipo de argumento.
Pero lo que sí nos llama la atención es por qué no se expropia el 51 por ciento de todo. ¿Por qué Kicillof no ha mencionado para nada al grupo Eskenazi? No se habla de la responsabilidad de ese grupo, cuyo CEO no les daba la información que recién desde ayer están obteniendo. ¿A qué se debe eso? ¿Por qué se expropia solamente el 51 por ciento de ese paquete accionario?
Este es el punto: hacer las cosas bien, buscar el camino que evite debilidades internacionales ante acuerdos que hemos firmado con otros países, que tendrán que ver cuál es la responsabilidad de sus empresas. Pero para hacer las cosas bien habría que preguntarse por qué motivo no se hace la expropiación al grupo Eskenazi. ¿Por qué motivo no se incluyen normas como las que tenemos en la ley de Aerolíneas Argentinas?
Sr. Presidente (Fuentes).- Me quedó una duda, señor senador: ¿es la introducción o la pregunta lo que usted está formulando?
Sr. Morales.- Es media introducción y media pregunta. Los funcionarios tendrán que ir advirtiendo cuáles son preguntas y cuáles comentarios sobre determinadas situaciones. Si usted los quiere ayudar, hágalo.
Sr. Presidente (Fuentes).- Como tienen que contestarle y probablemente…
Sr. Morales.- La pregunta es por qué no se expropia a todo el grupo…
Sr. Presidente (Fuentes).- Como método…
Sr. Morales.- ¿Por qué se ofrecen flancos…
Sr. Presidente (Fuentes).- Si usted me permite, quiero decirle que como tienen que contestarle y probablemente a usted la respuesta no le va a agradar, el señor senador Sanz puede volver a reformularla y así hacemos la cadena y estamos toda la tarde.
Sr. Morales.- Claro, obvio.
El proyecto de ley de Aerolíneas Argentinas incorpora algunas prevenciones que esta ley no tiene. Por ejemplo, una de ellas es el artículo 6° de la Ley 26.466. ¿Qué dijimos cuando se planteó la expropiación de Aerolíneas? Recuerden que nosotros planteábamos otra cosa: sosteníamos directamente hacer caer la empresa y con los mismos trabajadores generar otra empresa para no hacernos cargo del muerto. ¿Cuál es la conclusión hasta acá? Nos hemos hecho cargo del muerto y Marsans, como recién se ha comentado, sigue siendo dueño de la empresa y hasta marzo del año pasado, a través de un informe que me contestó Aníbal Fernández, que en ese momento era jefe de Gabinete de Ministros, ya el Estado le había cancelado el 99 por ciento del pasivo concursal. Así que ya le hemos levantado el muerto a Marsans y todavía, por lo menos hasta el último informe de la Jefatura de Gabinete de Ministros –obviamente, Kicillof, que me está diciendo que no, después me dará la información que nunca nos dieron-, Marsans seguía siendo dueño de la empresa.
¿Cuáles son los artículos que nosotros pusimos en prevención de tutela de los intereses del Estado? En el artículo 6° dijimos que el Poder Ejecutivo se presentará en todas las causales penales existentes en los que se investiguen los eventuales delitos que los actuales accionistas mayoritarios en la administración de dichas empresas hubiesen cometido en perjuicio del patrimonio de la sociedad y denunciará los eventuales hechos ilícitos que lleguen a su conocimiento por dicha gestión. ¿Por qué no se incluye este texto? ¿Por qué no se incluye un texto similar al del artículo 6° de la ley de Aerolíneas Argentinas? No puede ser que nos hagamos cargo de un muerto así nomás, sino que también se le debe dar al Estado la facultad de meterse en las causas y hacer las denuncias que correspondan.
La ley de Aerolíneas Argentinas tiene otra cosa que no figura dentro de este proyecto, la que también ha sido un buen aporte dado que genera la participación del Congreso. ¿Cuál es? El párrafo segundo del artículo 2° de la Ley 26412, donde se establece que la Comisión Bicameral de Reforma del Estado y Seguimiento de las Privatizaciones, creada por el artículo 14 de la Ley 23696 vigilará que aquellas valuaciones contemplen la real situación patrimonial de las empresas y se ajusten a criterios técnicos acordes al tipo de actividad que desempeñen.
Presidente, ministros y funcionarios: estas son cuestiones básicas, fundamentales, esenciales en tutela de los intereses del Estado. ¿Por qué? Porque de acuerdo con el mensaje de elevación, el endeudamiento ha crecido desde que está Repsol, pero especialmente en los últimos cuatro años, desde que está el grupo Eskenazi. El endeudamiento ha crecido en 2008 a 6.132 millones de dólares; en 2009, 5.907 millones de dólares; en 2010, 7.048 millones de dólares; y en 2011, 8.500 millones de dólares.
Es decir, el pasivo duplica el patrimonio neto de la empresa. ¿Cuánto se va a pagar por la empresa? ¿Cuánto se paga por YPF? Obviamente que Repsol va a querer que se pague por las cotizaciones. En esto comparto lo que ha dicho Kicillof. Hay que determinar cuál es el valor. Pero no hay ningún tipo de recaudo en el proyecto de ley que tenga que ver con este punto, con la participación de la Comisión Bicameral. Incluso el artículo 3° de la ley que mencioné dice que el precio que se establezca deberá someterse a aprobación del Congreso de la Nación. ¿Por qué no han puesto el tema del precio o un mecanismo? Porque no se puede saber a priori…
Sr. Presidente (Fuentes). - ¿Permite una interrupción, senador?
Sr. Morales. – Sí, la concedo.
Sr. Fernández. – Respecto a lo que está planteando, la realidad es que el valor lo va a determinar el Tribunal de Tasaciones. Esa variable que usted está expresando forma parte de las variables que va a considerar el Tribunal de Tasaciones.
¿Por qué es imperioso que se haga una casuística determinada si nunca va a ser suficiente? Es el tribunal que tasa quien evalúa todas las variables en ese mismo caso. Y en ese mismo caso también entrarán, después de haberse hecho la tasación, lo que el ministro De Vido decía respecto de las deudas en términos ambientales con cada una de las jurisdicciones, que van a tener que cancelarlas.
Sr. Morales. – Compartimos…
Sr. Fernández. – Respecto del artículo de Aerolíneas Argentinas –voy a hacer un chiste– no lo pusimos en este proyecto, porque como usted no lo votó antes, pensamos que ahora no lo quería.
Sr. Presidente (Fuentes). – Le agradezco la interrupción.
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Sr. Morales. – Cuando recién Kicillof decía que Aerolíneas Argentinas anda bien, obviamente que sí, viajamos perfecto. Yo uso Austral y Aerolíneas Argentinas y realmente, como siempre lo dijimos, incluso en ese debate, tenemos un excelente personal en esa compañía. Es cierto que han ingresado nuevos trabajadores que también hacen su tarea; después Kicillof podrá dar cuenta de esto. Pero trabajan bien.
Pero bueno…, con plata cualquiera… Hay que saber que se ponen dos millones de dólares por día. Si la empresa no anda bien es para agarrarlos a cascotazos a quienes manejan Aerolíneas Argentinas, porque si no funcionan con dos millones por día… Perdón por golpear la mesa. No quería golpear la mesa porque parece una actitud autoritaria.
Sr. Presidente (Fuentes). – No me puedo quejar porque el que le dio el pie fue el senador Fernández.
¿Podemos avanzar con la pregunta, por favor?
Sr. Morales. – Lo que dice el senador Fernández está bien. Pero este fue el criterio con el caso de Aerolíneas Argentinas.
Además de que el Tribunal de Tasaciones es el que va a determinar el precio, se establecieron procedimientos de control y de participación del Congreso, de la Comisión Bicameral en cuanto a que el precio viene al Congreso. Eso le da un marco no sólo de transparencia sino también de un gran rigor y de una gran participación de la representación popular en la determinación de una decisión como la que está intentando el Poder Ejecutivo, que es una decisión estratégica fundamental, que va a mover el mercado hidrocarburífero. Entonces, hay que hacer las cosas.
Está el tema de la responsabilidad, porque son corresponsables Repsol y Eskenazi de lo que ha pasado. Todos los indicadores, el saldo comercial, las ventas, desde 2008 hasta acá han tenido un pico y es porque se han llevado la plata. Se la llevaron. Se distribuyeron el 90 por ciento de las utilidades y Eskenazi también.
Esto lo dijimos en 2007. Yo fui candidato a vicepresidente con Roberto Lavagna. En aquella oportunidad presentamos un proyecto de nacionalización. Como ahí se hablaba de argentinización, nosotros planteamos que fuera argentinización no ficticia. Dijimos que no le entreguen el 25 por ciento del paquete accionario a Eskenazi, sino que sea el Estado quien tome ese porcentaje. Incluso habíamos planteado la posibilidad de que se emitan acciones para que las compre el pueblo argentino y no el mercado de valores; acciones especiales que pueda comprar la gente, que sí distribuyan utilidades. Así lo planteamos en aquel momento.
Es decir, en 2007, 2008 se sabía del esquema de distribución de utilidades que iba a servir para que Eskenazi compre sin un peso. De esto son responsables los señores que están ahí, que obviamente son los ejecutores de una política. Kicillof no porque recién llega. Lo perdonamos en muchas cosas porque es como que recién aterriza hace dos meses…
Sr. Presidene (Fuentes). – Las preguntas, senador.
Sr. Morales. – Pero sí al ministro de Infraestructura y al secretario de Energía. Otra pregunta…
Sr. Presidente (Fuentes). - ¿Pero cuál era esa?
Sr. Morales. – Estas son preguntas. ¿Por qué no se han previsto este tipo de normas en cuanto a las denuncias y no se faculta al Estado para que los denuncie a estos muchachos? Y la cuestión de la determinación del precio y la Comisión de Seguimiento de Privatizaciones en ese tema.
Sr. Presidente (Fuentes). – Senador, quiero recordarle que hay…
Sr. Morales. – Tengo tres temas más.
Sr. Presidente (Fuentes). – ¿Me lo promete?
Sr. Morales. – Ya estoy yendo a las preguntas.
Sr. Presidente (Fuentes). – ¿No me engaña? (Risas.)
Sr. Morales. – Yo soy de Jujuy. Acá está el ex gobernador Barrionuevo, de una provincia que está en la OFEPHI. Creo que tenemos más petróleo del que está saliendo. Nosotros estamos acompañando los esfuerzos que haga el gobierno provincial en esta dirección para encontrar más hidrocarburo y que tengamos petróleo para ver si nos podemos sentar en la mesa de las provincias hidrocarburíferas un poquitito mejor.
Si la plata para la expropiación vamos a ponerla todos los argentinos, es decir, la va a poner el Estado nacional, hay que determinar cuál es la situación del endeudamiento y de las acreencias del Estado. Tal vez no haya que poner un peso, o la mitad ó el 70 por ciento de lo que corresponda por el 51 por ciento del paquete accionario. Pero todo va a ser esfuerzo del gobierno nacional.
¿Por qué sólo el 49 por ciento del 51 por ciento del paquete accionario es para las provincias hidrocarburíferas? Acá estamos hablando de la empresa solamente, no estamos hablando de las provincias hidrocarburíferas, de la cual es parte mi provincia. Hablo, por ejemplo, de Buenos Aires; Aníbal Fernández, hijo de la tierra de la provincia de Buenos Aires. ¿Por qué las provincias de Buenos Aires, La Pampa, Santa Fe, Entre Ríos…?
Sr. Presidente (Fuentes). – ¿La Pampa?
Sr. Morales. – Perdón, La Pampa es provincia petrolera.
… Tucumán van a estar afuera? Porque ya el tema de la propiedad de los recursos hidrocarburíferos está definido en cuanto a que las provincias son las que dan las concesiones de las áreas, son las que prorrogan…
Sr. Fernández. - ¿Puedo hacer una interrupción?
No está afuera ninguna de las provincias. Tampoco la de Buenos Aires. Lo que dice la ley es que se va a determinar en función de los niveles de producción y de reservas. Si el día de mañana se encontrara petróleo en la provincia de Buenos Aires y supongamos que sus niveles de reserva fueran cien veces más grandes que el resto de las provincias, la mayor parte se la llevaría la provincia de Buenos Aires, porque lo dice la ley.
Sr. Morales. – Me permito disentir con esto.
Termino de redondear la pregunta. Pero requiere una explicación porque por ahí no se entienda o se entienda mal.
Nosotros no estamos hablando de que obviamente las provincias hidrocarburíferas por la reforma del año 94 son las titulares, las propietarias de los recursos naturales. ¿En qué se ejemplifica este derecho de las provincias? ¿En dónde se expresa este derecho de las provincias? En el cobro de las regalías y en el tema de la firma de las concesiones hidrocarburíferas, y la prórroga de las concesiones hidrocarburíferas que venzan en 2014, 2017 ó cuando fuere.
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Es un tema separado de la empresa. ¿Por qué en todo caso el 49 por ciento que les va a tocar a las provincias no es para el total de las provincias? Es una pregunta.
Otra pregunta. Hay otro buen artículo de la ley de estatización de Aerolíneas Argentinas, la referida a la participación de los trabajadores. Nosotros, especialmente por una iniciativa que hemos generado en el bloque, planteamos la cuestión de la participación de los trabajadores en las ganancias.
Se ha omitido la propiedad participada de los trabajadores en un 10 por ciento o la participación, como mínimo, en las utilidades en el orden del 10 por ciento, que es lo que citan en Aerolíneas Argentinas. ¿Es o no es así? ¿Está bien ese esquema de Aerolíneas Argentinas? Está bien.
Sr. Viceministro de Economía y Finanzas Públicas. – Está, está.
Sr. Morales.- Por eso pregunto, señor presidente, ¿por qué no se ha incluido ese tema?
En cuanto a la última pregunta ─espero que las formuladas hasta aquí hayan quedado claras─, diría que en realidad es una aseveración, una opinión.
En verdad, nosotros no compartimos el decreto de necesidad y urgencia de intervención. Creemos que frente al objetivo que plantea el proyecto de ley es contradictorio incluir como interventor al ministro de Planificación, Julio De Vido, pues entendemos que es el responsable de la ausencia de política energética. Así que estamos en total desacuerdo. Creemos que eso va en contra de los objetivos que plantea esta norma.
Sr. Presidente (Fuentes).- Las respuestas, señores funcionarios, en el orden que deseen y con el tiempo del que ha dispuesto también el senador Morales.
Sr. Viceministro de Economía y Finanzas Públicas. – Voy a remitirme exclusivamente a las preguntas, no a las apreciaciones.
El tema de Aerolíneas Argentinas. Me extraña que el senador vuelva con este tema porque creo que participé en dos reuniones, en dos invitaciones de la Comisión Bicameral de Seguimiento de las Privatizaciones, junto con el actual presidente de Aerolíneas Argentinas, el doctor Mariano Recalde.
Insisten e insisten nuevamente con un argumento que creo que es equivocado, y es que los anteriores propietarios de Aerolíneas ─en este caso Marsans─ son todavía los dueños de la compañía. Me parece que eso es importante de comprender en términos de la ley de expropiación, ya que lo que está en juego aquí es una nueva expropiación, no en este caso la compañía completa, sino concretamente de lo que serían las acciones que habilitan el control de la compañía.
Lo que hizo la ley de expropiación fue efectivamente expropiar las acciones. Lo que pasa es que tal acción de expropiación no queda perfeccionada hasta tanto se resuelva el juicio, podríamos llamarlo, de la tasación del valor del bien expropiado. Eso quiere decir que las acciones se expropiaron y están en poder del Estado. No pueden revertir nunca a su dueño. No hay tal dueño español de Aerolíneas Argentinas ni nada parecido.
─ Por hablar fuera de micrófono, no se alcanzan a percibir las palabras del señor senador Morales.
Sr. Viceministro de Economía y Finanzas Públicas. – Pero me lo preguntó textual usted y le contesté textual esto. No me hice entender o tiene otra idea. Pero me parece que con ese argumento no aporta a comprender cuál es el contenido de la ley.
Una vez que se determina la expropiación, las acciones van al Estado. Ahora, ¿qué pasa? Para perfeccionar la expropiación se necesita un juicio que no discute la expropiación, sino el valor de la tasación. Y la tasación se perfecciona, por un lado, a través de un acuerdo entre las partes. Si Marsans hubiera dicho que está bien lo que tasó el Estado, se habría terminado el tema; de lo contrario, habría un juicio de expropiación, que es el que se está tramitando con los tiempos de la Justicia, pero que se está tramitando.
Es un juicio complejo. Fíjese que el caso de Aerolíneas Argentinas configuraba una situación de vaciamiento; tenía un patrimonio neto negativo de 1.000 millones de dólares, desde nuestra perspectiva, desde la del Tribunal de Tasaciones de la Nación. Con lo cual queda resuelto el otro problema que usted plantea, porque la consideración de los pasivos o contingentes, es decir, todas las maniobras contables que se habían hecho en Aerolíneas Argentinas, Austral y en el grupo, en las cinco empresas, todas quedaron claras cuando actuó el Tribunal de Tasaciones.
Quiere decir que si ahora hay pasivos encubiertos o activos sobrevaluados será tarea del Tribunal de Tasaciones determinarlo; y puede no agotar la investigación. Pero como en el caso anterior quedaba toda la administración en manos del Estado, supervisada y aprobada en buena medida por la AGN y la SIGEN. Y todavía están en proceso los estados contables por la dificultad que implica descubrir en una empresa con estados contables auditados por privados esos pasivos encubiertos y esos activos sobrevaluados. No es fácil, es una tarea técnica.
El Tribunal de Tasaciones dijo que esa empresa valía estimativamente ─estoy aproximando los números─ menos 1.000 millones de dólares por el valor patrimonial.
Era una empresa que no estaba en condiciones de seguir funcionando y por eso el Estado la estaba asistiendo para sostener a sus trabajadores. Es decir, era una situación completamente distinta. Me extraña que se trate de parangonar una situación con otra, porque no es así.
Sr. Morales.- ¿Me permite?
Sr. Viceministro de Economía y Finanzas Públicas. – Y esos artículos remiten a la particularidad de la situación, que es lo que ya hablamos dos veces.
Sr. Morales.- ¿Me permite ahí?
Sr. Viceministro de Economía y Finanzas Públicas. – Primero, el problema... Déjeme concluir la cuestión técnica: no es de los españoles. Ese argumento es obtuso y no es así, y no es de usted, porque ya lo discutimos. No es de los españoles; mejor dicho del Grupo Marsans –no de los españoles; pobres españoles–. El Grupo Marsans fue el que operó un vaciamiento de la compañía, que no pagó impuestos en España, e incluso tenemos a los funcionarios con causas en ese país. Bueno, eso estaba ocurriendo con esta compañía.
Ahora bien, como el valor de la compañía a nuestro juicio es negativo en este caso, el Estado depositó un peso, porque lo que dice la ley de expropiación es que tiene que depositarse una suma, y menos 1.000 millones no son depositables. Entonces, se depositó un peso.
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¿Pero qué es lo que hizo Marsans aquí y en el exterior? Llevó una tasación de la compañía basada en criterios como los que yo citaba recién. Contrató un banco y una consultora de estas que asistieron a Enron y a otras empresas de ese estilo, para decir que el valor de la compañía estaba dado por los ingresos futuros esperados. Es una modalidad de tasación. Entonces, Aerolíneas Argentinas venía perdiendo a lo loco, y ellos dijeron: “No, en los próximos años va a ganar fantásticamente”. Entonces, tenían una curvita ─que la recuerdo─ que era de la rentabilidad, que si bien bajaba, aun con los pasivos encubiertos después subía. Y entonces, nos querían cobrar, entiendo, una cifra similar a 900 millones de dólares. No en base a lo que había actuado, no en base a lo patrimonial: en base a las ganancias futuras esperadas.
Bien, como no se avinieron a nuestra tasación desde el Estado nacional, del Tribunal de Tasaciones, se abre el juicio donde se está discutiendo si es menos 1.000 o más 1.000.
Para simplificarlo, cuando el juez dicte si es menos 1.000 o más 1.000 se terminó la expropiación. Si hay una diferencia a favor, pagará el Estado nacional. Pero nunca, de ninguna manera hay nada que sea propiedad de los otros.
Sr. Morales.- ¿Me permite, presidente, una aclaración?
Sr. Viceministro de Economía y Finanzas Públicas. – Me lo acaba de decir, porque Aerolíneas Argentinas todavía es de los españoles. Entonces…
Sr. Morales.- Sí, pero no quiero entrar en el debate de Aerolíneas.





