DEBATE

El gran enigma: ¿Es posible ser austero y ganar una elección?

La austeridad es mala compañera electoral, de acuerdo a los recientes resultados electorales europeos. Y en USA, Barack Obama no consigue todavía despegar en el año electoral. Por lo tanto, el problema es cómo obtener votos sin pagar demasiado por ellos. Y el discurso parece estar cambiando.

N. de la R.: La apuesta de la Unión Europea por combinar la austeridad con medidas de crecimiento es inequívoca. Los últimos discursos de los líderes europeos repiten esta idea como si de un mantra se tratase.

En los últimos días tanto el comisario de Asuntos Económicos, Olli Rehn, como el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, han ido dando pistas de por dónde pueden ir sus planes para impulsar el PIB de la región: "potenciar el crecimiento favoreciendo la inversión pública para desencadenar la inversión privada", según Rehn. La cuestión es: ¿cómo se hace eso?

Según se ha apuntado desde Bruselas, se están preparando dos vías de inversión. Por un lado, a través del Banco Europeo de Inversiones (BEI) y, por otro, a través de unos bonos especiales.

Bruselas quiere reforzar la actuación del BEI y prepara una ampliación de sus recursos en 10.000 millones para aportar de forma proporcional a los 27 países de la UE en proyectos de infraestructuras y medio ambiente. Con su efecto multiplicador sería una capacidad de inversión de 60.000 millones.

Sin embargo, un reciente informe de Nomura asegura que estas inyecciones sólo tendrán efecto a medio plazo. Aunque "estas medidas podrían ayudar a suavizar la resistencia cada vez mayor en algunos países de la eurozona a la austeridad y las reformas estructurales".

Es decir, Bruselas podría estar buscando calmar las tensiones provocadas en muchos países por los recortes.

Por otro lado, Bruselas planifica garantizar bonos para proyectos a fin de respaldar inversiones estratégicas en redes de transportes, energía, internet y telecomunicaciones: se utilizarían 230 millones de euros del presupuesto de la UE para movilizar inversiones privadas por valor de 4.500 millones de euros.

La idea es que la UE, a través de una garantía a bonos para proyectos, pueda calmar el temor de los grandes inversores —fondos de pensiones, aseguradoras, etc.— a comprar esos instrumentos.

Eso sí, según se explica desde la Comisión, "el aval europeo únicamente se concederá a proyectos acordes con Europa 2020, la estrategia de la UE para potenciar el crecimiento económico y el empleo".



S. PAULO (CartaCapital). El domingo 06/05, Francia impidió la re-elección de Nicolas Sarkozy y confirmó al socialista, François Hollande, como nuevo presidente.

El mismo día, Grecia formó un nuevo parlamento en el que los partidos de extrema derecha y extrema izquierda, están muy bien representados.

En común, los resultados obtenidos por franceses y griegos llevan un mensaje claro: las medidas de austeridad impuestas por la Unión Europea (UE), por el Banco Central Europeo (BCE) y por el Fondo Monetario Internacional (FMI) como una manera de mitigar la crisis no son populares.

El mensaje no es nuevo, pero los líderes europeos insisten en descartarlo. En los últimos 3 años, la estrategia de Europa de pasar factura a la sociedad de los errores del pasado reciente, no logró resolver la crisis y cayeron 12 gobiernos en 11 países.

Es posible, incluso probable, que todavía la austeridad continúe de moda, pero al observar la trayectoria de los gobiernos derrocados, queda evidente que la inestabilidad debe continuar, ya que no hay cambio en la orientación de las políticas económicas.

La inestabilidad causada por la austeridad tuvo varias formas.

Los gobiernos cayeron

> por voto popular (Francia, España, Reino Unido),

> a causa las protestas (Rumania), o

> por la ruptura de una coalición gubernamental (Holanda).

La inestabilidad también afectó a los 2 extremos de la austeridad, afectando tanto a países obligados a reducir gastos como a los que tuvieron que prestar dinero para los rescates.
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Rumania, el 2do. país más pobre de la Unión Europea, vio a 2 primeros ministros caer entre febrero y abril de este año, ambos bajo grandes protestas contra el FMI.

En el otro extremo, Iveta Radičová aceptó, a fines del año pasado, dejar el puesto de 'primiê' de Eslovaquia, a cambio de la aprobación de un nuevo aporte del país al fondo de rescate europeo.

La austeridad también logró nublar el espectro político en Europa. Impuesto como la única forma de rescate, con el apoyo principalmente del gobierno de Angela Merkel en Alemania, el recetario de privatizaciones, la reducción de la inversión, la reducción de salarios y los empleos en el sector público, ha sido adoptado por los gobiernos de centro-izquierda y centro-derecha.

Irlanda y Portugal, por ejemplo, vivieron juntos el momento más agudo de la crisis. Ambos con economías débiles, se enfrentaron con deudas y déficits monstruosos y el riesgo de quiebra.

La salvación para ambos fue el enorme paquete multimillonario de préstamos de la llamada 'troika' (BCE, la UE y el FMI). En contrapartida, el requisito era de muchos recortes de gastos. En enero de 2011, Brian Cowen, primer ministro de centro-derecha de Irlanda, cayó.

2 meses más tarde, el socialista José Sócrates, en Portugal, dejó el poder.

En España, los votantes trataron de hacer lo obvio ante la crisis: sustituir el gobierno. Cambiaron la centro-izquierda del Partido Socialista por la centro-derecha del Partido Popular. Mariano Rajoy, del PP, llegó al poder y está aplicando las prescripciones de la 'troika' en España.

La adopción de políticas iguales por los 2 "centros" (izquierda y derecha) favoreció el ascenso de los extremistas. La caída de Mark Rutte, hasta abril 1er. ministro de Holanda, es emblemática. Rutte quería recortar 16.000 millones de euros del Presupuesto holandés, pero no obtuvo el apoyo de su coalición. El proyecto fue rechazado tanto por la extrema derecha y como por los socialistas.

Una situación similar se presentó en las elecciones en Francia y Grecia. Las extrema izquierda ("Partido de la Izquierda", en Francia; y "Syriza" en Grecia), las extremas derechas (“Frente Nacional” en Francia, y “Amanecer Dorado” en Grecia) lograron votaciones sin precedentes, ambas con la misma plataforma: contra las medidas de austeridad y, en última instancia, en contra de la Unión Europea.

Una solución a este callejón sin salida puede estar en manos de François Hollande. El nuevo presidente de Francia se compromete a defender en las conversaciones con Alemania de Merkel un plan capaz de unificar tanta los recortes en algunos sectores, como medidas para estimular la economía. Él es la voz discrepante que dice tratar de cambiar la política económica. Si esto no se hace, la inestabilidad seguirá acompañando a los europeos.

A continuación, la lista de gobiernos que cayeron durante la crisis:

Islandia

Geir Haarde fue el primer ministro de Islandia entre 2006 y 2009 y vio a su gobierno derrumbarse en octubre de 2008. En sólo una semana de ese mes, los 3 principales bancos del país (Kaupthing, Glitnir y Landsbanki) fueron nacionalizados a causa de su total incapacidad para manejar las enormes deudas.

La crisis lanzó a Islandia en un espiral de recesión que aún no ha terminado. Haarde fue juzgado por negligencia en el modo en que manejó la crisis y, en abril de 2012, en una sentencia llena de connotaciones políticas, fue declarado culpable por abordar poco el tema de la crisis financiera en las reuniones de gabinete.

Reino Unido

El Partido Laborista estaba en el poder desde 1997, cuando fue derrotado en las elecciones generales en mayo de 2010 por el Partido Conservador. Incluso con el 2do. lugar en las elecciones, Gordon Brown, quien reemplazó a Tony Blair en 2007, tuvo la oportunidad de construir una coalición con el Partido Liberal Democra (3er. lugar). La tarea resultó imposible. Con su popularidad cayendo a causa de un escándalo de gastos parlamentarios y sin poder contener los efectos de la crisis económica, Brown se dio por vencido. El conservador, David Cameron, tomó su lugar y logró conciliar los intereses de su partido con los liberales-demócrata. Cameron acaba de perder comicios municipales, el domingo 06/05.
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Irlanda

Después de un principio de década con mucha prosperidad, Irlanda comenzó a hundirse a partir de 2008. Ese año, la crisis financiera y económica dejó en claro que la bonanza del país fue el resultado de una economía con fundamentos precarios. Durante la tempestad, Brian Cowen, asumió el gobierno. No logró evitar los efectos de la crisis y también firmó la solicitud de rescate a la Unión Europea y al Fondo Monetario Internacional. El rescate, que impuso una serie de medidas de austeridad al país, llegó a ser considerado como una humillación nacional por los irlandeses. En marzo de 2011, menos de tres años después de asumir el cargo, Cowen salió del poder como el primer ministro menos popular en la historia de Irlanda.

Portugal

José Sócrates estaba en el poder desde 2005 y lideró Portugal a el momento más agudo de la crisis. A partir de 2010, el desempleo aumentó rápidamente, como también el déficit público y su gobierno comenzó a adoptar medidas de austeridad. En un principio, las medidas fueron moderadas, pero después de que ese país se acercó a la quiebra, deberían ser profundizadas.

En marzo, frente a esta perspectiva, el gobierno de Sócrates fue derrocado y él pasó a dirigir un gabinete de transición.

En esa posición, Sócrates protagonizó una gran vergüenza. El 04/04/2011, él negó categóricamente que Portugal tomaría un préstamo de millones dólares con el FMI y la UE. El 06/04, anunció la toma del préstamo.

Eslovaquia

El partido de centro-derecha de Radičová logró liderar un gobierno de coalición, incluso después de haber recibido sólo el 15% de los votos en las elecciones de junio de 2010 al  juntar bajo su mando otros pequeños cuatro partidos. Radičová llegó al poder predicando la reducción de gastos por parte del gobierno y la promesa de no aumentar los impuestos. Su gobierno cayó poco más de un año después, cuando Eslovaquia tuvo que aprobar la ampliación de un fondo continental para rescatar las economías que llegaran a tener problemas. No lograr el avance del plan, Radičová aceptó ceder el poder a cambio de la posterior aprobación del texto.

España

Líder del Partido Socialista, José Luis Rodríguez Zapatero fue elegido en 2004 y 2008 para liderar el gobierno español. Al comienzo de su 2do. mandato, se distinguió por negar la crisis, utilizando términos tales como "estancamiento" y " desaceleración acelerada". Luego trató de poner en marcha medidas para contener la crisis e hizo una reforma constitucional en 48 horas. Nada funcionó y la tasa de desempleo estalló. Bajo fuertes ataques del Partido Popular (centro-derecha), Zapatero disolvió el Parlamento en septiembre de 2011 y no pudo formar su sucesor.

Italia

El multimillonario Berlusconi se vio envuelto en una serie de escándalos personales que sacudieron su imagen y también la de su país. Sin embargo, lo que tiró abajo a Berlusconi fue su incapacidad para hacer frente a la crisis. Berlusconi desea aplicar en Italia medidas de austeridad exigidas por la UE y el FMI, pero no encontró apoyo. A principios de noviembre, encontró la solución: a cambio de la aprobación de nuevas medidas de recorte del gasto, anunció que dejaría el poder en favor de un gobierno de coalición.
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Grecia

Georges Papandreu asumió el gobierno griego en octubre de 2009. En su primer gran acto, anunció que la deuda pública y el déficit en el presupuestario eran mucho más grandes que lo que el anterior gobierno habría divulgado. Papandreu, luego, puso en marcha medidas de austeridad severas, incluida la reducción del empleo público, la venta de estatales y el aumento de impuestos. Las medidas, por sí solas, no tuvieron ningún efecto para contener la crisis y Grecia, entonces, buscó préstamos del FMI y del Banco Central Europeo. En noviembre de 2011, después de ajustar los detalles del préstamo, Papandreu anunció sorpresivamente que sometería el paquete de rescate a un referéndum popular. A la semana siguiente estaba fuera del cargo.

Rumania

Rumania se encuentra ya en la segunda ronda gobiernos derrocados por la auteridad. El primero fue Emil Boc, que sucumbió en febrero en medio de una ola de protestas en contra de medidas como recortes salariales y aumentos de impuestos. Mihai Razvan Ungureanu reemplazó a Boc, pero no pudo llegar a los tres meses en el cargo. Un nuevo primer ministro se hará cargo del país hasta las elecciones de noviembre, pero los temores abundan, dadas las severas restricciones impuestas por el FMI al país, el próximo primer ministro también tendrá dificultades para permanecer en el cargo.
     
Holanda

En abril, el gobierno de Mark Rutte cayó después de sólo 558 días de existencia, volviéndose el el 4to. más corto de Holanda desde la 2da. Guerra Mundial. Rutte, que encabezaba una coalición débil, cayó después de perder el apoyo del Partido de la Libertad. Wilders es del partido de extrema derecha Geert Wilders. La división se produjo en los debates sobre el presupuesto de Holanda para 2013. Rutte quería aprobar un plan que preveía el recorte de 16.000 millones, pero Wilders y su partido no aceptaron, argumentando que eso perjudicaría a la economía. Los socialistas también rechazaron los cortes.

Francia

El primer turno de la elección presidencial de Francia dejó en claro la (falta de) popularidad de las medidas de austeridad en Europa. Mientras que el presidente Nicolas Sarkozy (artífice, junto con Alemania, de la campaña de austeridad) recibió el 27,2% de los votos, sus tres principales rivales -François Hollande, Marine Le Pen y Jean-Luc Mélenchon, todos opositores de estas políticas - recibieron más del 57% de los votos. En la segunda ronda, el país fue dividido en dos, pero Hollande fue elegido.

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