CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24).- El 5 de junio de 2012 apenas asumió el cargo de CEO de YPF, Galuccio avisó: “no soy mago” y aclaró que “ producir más en la industria petrolera requiere inversión, esfuerzo y trabajo”, nada más cierto pero sobre la inversión y los socios financieros que el Gobierno prometía que rápidamente se interesarían en hacer negocios con la petrolera nunca hubo precisiones y solo se llegó a firmar un memorando de entendimiento con Chevron - bloqueada judicialmente por Repsol que hostiga a los posibles socios de YPF- tras un road show por USA y Europa que no dio los resultados esperados.
Más que mago, Galuccio necesita ser Jesús
Cuando Miguel Galuccio asumió como CEO de YPF dijo que no era “mago”, ante la tarea que le tocaría afrontar. Su problema es el financiamiento de su plan. Ahora prepara la emisión de otro Bono YPF para minoristas como el del año pasado con el que colocó unos $150 millones. En 2012 consiguió fondos principalmente de las cajas multiuso kirchneristas como la Anses. Sin otras fuentes de financiamiento desde el exterior para su ambicioso plan quinquenal hasta ahora recolectó apenas unos 8500 millones de pesos de los 37.200 millones de dólares que necesita para cumplir con su plan de inversiones. Más que mago, necesita ser Jesús y multiplicar pesos y bonos...
Y por ahora, los rusos y los chinos no han querido acometer la inversión de YPF.
Así las cosas en 2012 las principales fuentes de financiamiento que consiguió Galuccio para su ambicioso plan quinquenal que requiere unos US$37.200 millones fueron las cajas multiuso del kirchnerismo: la Anses y el Central.
En setiembre pasado la entidad que conduce Diego Bossio volvió a hacer uso de los recursos en el Fondo de Garantía de Sustentabilidad para comprar $1000 millones de la emisión realizada por la petrolera, la mayor parte de los $1500 cuya diferencia la completaron más de mil inversores entre los que se cuentan aseguradoras, fondos comunes de inversión y particulares.
Pero el 19 de diciembre, la última emisión de YPF del año no logró completarse por falta de ofertas. De los $ 4.500 millones que Galuccio-Kicillof pretendían colocar solo consiguieron hacerlo por $ 3.500 de los cuales otra vez la Anses fue la principal aportante con $ 2.200 del dinero de los jubilados.
Después de la Anses le siguieron diversas empresas aseguradoras que, entre todas, realizaron suscripciones por cerca de $ 1.000 millones, el 28,6% del total.
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Pero la cifra puesta por el sector asegurador desilusionó a los colocadores, que apostaban a recaudar más por esa vía.
Luego la petrolera mostró como un éxito los $150 millones que logró captar con el Bono YPF, destinado a los pequeños ahorristas.
La demanda del papel fue eficaz, pero es menos de una gota en un océano si se lo compara con los 37.200 millones de dólares que necesita de los cuales hasta ahora descontó 8500 millones de pesos aproximadamente si se suman los $ 1.500 millones que consiguió en septiembre, u$s 423,2 millones en octubre, $ 2.110 millones en noviembre y $ 2.478,3 millones en diciembre, según precisó este viernes 25/01 el diario El Cronista que agrega que la empresa está sedienta de financiación y debe cumplir con el multimillonario plan de inversiones para incrementar la producción entre 2013 y 2017 y reducir el déficit energético con un mercado internacional cerrado, gracias al riesgo país de la deuda soberana y la mala reputación que dejó la expropiación de la parte de Repsol.
La nueva colocación del Bono YPF, cuyos detalles aún no trascendieron, sería en pesos pagaría un 19% anual y sería a un año de plazo, según indicaron fuentes de mercado citadas por el matutino.
Las comisiones para los inversores se fijarían entre el 0 y el 1,5 por ciento.






