En días de decadencia de Abal Medina (h), De Vido quiere lo que le negó Néstor
Luego de un período de ocaso, Julio De Vido ha recuperado vuelo en la intimidad de Cristina Fernández de Kirchner. Representante de la 'vieja guardia' kirchnerista, De Vido quiere lograr lo que no pudo en 2003 y 2004.
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Cuando Alberto Fernández era el jefe del Gabinete de Ministros de la Nación, Julio De Vido acechaba a diario. A menudo fue el propio Néstor Kirchner quien le alentó la ambición, estimuló el sueño de De Vido, se aprovechó de su deseo, aunque nunca se lo concretó. Ni siquiera cuando Alberto Fernández cesó en su cargo, ya en días de Cristina Fernández de Kirchner.
Porque Kirchner no solamente delegaba en De Vido las negociaciones con Hugo Moyano, con los 'Barones del Conurbano' y hasta con la Sergio Schoklender, sino también las relaciones con concesionarios y contratistas del Estado, tal como ya había ocurrido en la Provincia de Santa Cruz, donde el arquitecto fue importante en la Municipalidad de Río Gallegos y en la Gobernación... (aunque nunca pudo convertirse en candidato a algún cargo electivo por el Frente para la Victoria, y ahora ya es tarde, segun lo demuestran las encuestas provinciales).
Cada vez que el propio Néstor Kirchner quiso disciplinar a Alberto Fernández, aparecieron las versiones de que Julio De Vido podía ser el próximo jefe de Gabinete de Ministros. Y De Vido se prestó a todo eso porque anhelaba ese cargo.
Pero Néstor no se lo concedió y con Cristina eso se consideró imposible... aunque tampoco habría que exagerar: Ricardo Jaime y Guillermo Moreno eran los grandes enojos de Alberto Fernández cuando comenzó el mandato de Cristina; y si bien Jaime cayó por errores propios, Moreno creció en influencia.
De todos modos, cuando Alberto Fernández cesó, Sergio Massa se llevó el premio. Y cuando Massa cayó, la Jefatura fue para Aníbal Fernández. Nunca para De Vido. Se afirmó que Carlos Zannini era el responsable: acumulaba diferencias con De Vido desde Santa Cruz, y tenía una influencia considerable en la Casa Rosada. Además, muerto Néstor Kirchner, Zannini ganó más influencia en la Quinta de Olivos, igual que Héctor Icazuriaga, el secretario de Inteligencia.
Muchos apostaron a que De Vido no estaría en el gabinete ministerial a partir de diciembre de 2011. Dicen que él mismo, invocando su diabetes, intentó dar un paso al costado pero que Cristina se lo impidió, aunque sin amabilidad. Parecía más un condenado que un premiado.
Cuando Axel Kicillof comenzó a ganar espacio, De Vido otra vez fue la posible víctima de una erosión de poder, junto a su colaborador más cercano, Roberto Baratta. Fue una maldad importante la que le hicieron, de enviarlo a confrontar primero con Antoni Brufau y luego con Enrique Eskenazi, con quienes había intimado por instrucción de Néstor.
Veterano en el arte de tragar sapos, De Vido se devoró a los 2. También canibalizó a Marcelo Mindlin, el de Edenor. Y a Moyano, su ex amigo. En definitiva, De Vido aceptó las condiciones que le impuso la caprichosa Presidente de la Nación.
Y pese a toda esa humillación, en otro castigo público, le quitaron su autoridad sobre la energía eléctrica. Pero no hay mal que por bien no venga: fue el inició de su recuperación. Kicillof no supo/no pudo administrar un sistema que carece de política energética desde hace 10 años, y Cristina tuvo que convocar a De Vido para que resolviera la crisis más reciente.
Hoy día, Julio De Vido, Alicia Kirchner y Carlos Zannini son los únicos funcionarios que permanecen en sus cargos desde el 1er. día de la Administración del Frente para la Victoria.
Hay un dato que no es menor: cuando De Vido llegó al Ministerio de Planificación Federal, designó como su vocero y jefe de prensa a un personaje que estaba sumergido en la Administración Pública, Alfredo Scoccimarro, quien más tarde fue amigo, vocero y hombre de confianza de Néstor Kirchner, y ahora es vocero, secretario de Medios y colaborador todoterreno permanente de Cristina Fernández de Kirchner.
Otro dato: durante el 1er. mandato de Cristina, Scoccimarro fue, desde lo formal, subsecretario de Medios, cuando Juan Manuel Abal Medina (hijo) era el secretario de Medios. Abal Medina (hijo) nunca fue el jefe de Scoccimarro porque éste dependió directamente de Néstor y luego de Cristina, pero nunca tuvieron una buena relación personal.
Ellos son personas bien opuestas en todo.
Son días malos tanto para Kicillof (quien cumplió una pésima gestión en Aerolíneas Argentinas y no obtuvo todavía logros en el Ministerio de Economía, más allá de sus clases particulares de Economía para legos que ofrece en la Quinta de Olivos) como para Abal Medina (h).
En verdad, son días malos para Cristina Fernández pero, en parte, a causa de los colaboradores en quienes más confió: Amado Boudou, Abal Medina (h) y Kicillof.
De los 4 jefes de Gabinete designados desde 2003, sin duda que Abal Medina (h) es el de menor autoridad y tampoco se le reconoce capacidad de gestión. Ni siquiera se encuentra capacitado para vocero, tarea en la que descollaba Aníbal Fernández, aunque no fuese bueno en la gestión (déficit que compensaba con sus actividades en la inteligencia estatal, a espaldas de la Side).
De pronto, hay quienes consideran que Cristina debería designar a un Jefe de Gabinete que, además, frente a un año electoral, le permita una cercanía con el Partido Justicialista. Toda la histeria de La Cámpora (tan fugaz como el proyecto político del inestable Máximo Kirchner), y de Unidos y Organizados (herederos de la fracasada Transversalidad de 2003/2004), no podría ganar un comicio que se presenta muy complicado en 2013.
De Vido no participa de la intimidad de Cristina, tal como sí sucede con el accidentado Zannini o el espía Icazuriaga, pero conoce al personaje y elabora un discurso que él supone que lo reconcilia con la Presidente.
De Vido propone la reforma constitucional: “No es un sacrilegio democrático transformar la Constitución, es una posibilidad que brinda la propia Constitución. Nosotros, como proyecto político, también en el marco del proceso político del año entrante tenemos la expectativa y personalmente la convicción de la necesidad de llevar a cabo una reforma constitucional porque lo ameritan los tiempos”, señaló al canal cristinista C5N.
De Vido habla de re-reelección: "Nuestra Presidenta es la única garante de que este proceso continúe y se profundice”.
De Vido se muestra tan genuflexo como el más genuflexo: “¿Ustedes creen que los que vinieron a la Plaza de Mayo el 8 de noviembre reclamaban por federalismo? No. Reclamaban por dólares para ir a Miami. Por eso no hubo dirigentes que se pongan al frente. Porque no podrían explicar éticamente el reclamo”.
De Vido se arrodilla ante Cristina, para que le conceda lo que le negó Néstor: "El paro del martes fue violento, contra el pueblo y a favor de los monopolios y los intereses concentrados. El mínimo no imponible vigente en Argentina es el menos gravoso de la región. Así y todo se movilizaron violentamente contra el pueblo, no contra el Gobierno, por eso las roturas en los comercios de Avenida de Mayo y las interrupciones en todos los accesos a Buenos Aires”.
Por eso, quienes suponen que hoy día De Vido compite con Kicillof, están equivocándose. El arquitecto quiere cumplir su anhelo de 2003, aún cuando le pueda tocar la etapa de la decadencia, el ciclo descendente del kirchnerismo. No importa. Quiere que le reconozcan aquello que le negó... Néstor.







