Moyano reabre la polémica sobre el espionaje estatal
El líder de la CGT dio por sentado que el Gobierno "pincha telefónos" para seguir a sus adversarios. Hace 2 años Alberto Fernández denunció que sus celular había sido intervenido por organismos oficiales. El interés de Máximo por los 'papers' de la SI. El desembarco de La Cámpora en la exSIDE.
05 de septiembre de 2012 - 15:45
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). ¿El Gobierno Nacional espía o no espía a sus adversarios políticos? Ya lo había denunciado Alberto Fernández en 2009, cuando aseguró que le 'pincharon' el celular cuando envió unos mensajes de texto al entonces vicepresidente Julio Cobos.
El exjefe de Gabinete de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández había denunciado a un grupo de periodistas que supuestamente compraron mails 'pinchados' de su cuenta.
Pero en el caso de los mensajes de texto, el exfuncionario apuntó contra organismos oficiales, es decir, al Gobierno Nacional.
Hugo Moyano volvió a poner sobre la mesa que el Gobierno pudiera hacer un seguimiento de sus adversarios políticos a través del Servicio de Inteligencia. Los hizo este miércoles cuando dio por sentado que el Gobierno haga ese uso.
Consultado por radio La Red respecto de si "este Gobierno es capaz de pinchar teléfonos", Moyano respondió con una carcajada: "El mejor chiste que escuché en los últimos tiempos. ¿Pero tiene alguna duda? Esto es un chiste, me está cargando".
Un artículo del diario madrileño El Mundo de 2009, también advirtió sobre el uso de los servicios de inteligencia para espiar a los adversarios. Para ello utilizó una anecdota de una acto de Francisco De Narváez, quien ese año le ganó las elecciones a Néstor Kirchner:
"Había gente encaramada en las estatuas y muchos más seguían llegando al acto que el candidato Francisco de Narváez había convocado en un barrio de las afueras de Buenos Aires. Dichoso por la concurrencia obtenida en una localidad fuertemente identificada con el oficialismo, el candidato del PRO no había reparado en la presencia de unos sujetos que, pese a no llevar la acreditación periodística, deambulaban por allí tomando fotos de los asistentes. Un ex jefe de la Secretaría de Inteligencia (la antigua SIDE), Miguel Ángel Toma, advirtió al candidato de que la plaza "estaba siendo infiltrada" y para convencerlo, saludó por su nombre a uno de sus antiguos subalternos.Sorprendido con las manos en la masa, el aludido y sus compañeros se esfumaron del lugar, ante la mirada incrédula de De Narváez".
Desde el fallecimiento de Kirchner, quien ha tenido un principal interés por el reporte del SI, es el hijo de la Presidente, Máximo. Según las versiones, tras la desaparición física de su padre, el hijo presidencial estrechó los vínculos con el jefe de los espías, Héctor Icazuriaga.
Incluso, en los últimos meses se produjo un desembarco de militantes de La Cámpora en el edificio de la calle 25 de Mayo. La agrupación ultracristinista es liderado por el hijo de la Presidente.
"La mayoría de ellos son jóvenes graduados o a punto de recibir sus títulos universitarios. Ya se habla de un “trasvasamiento generacional definitivo” en la casa de los agentes secretos", señaló en marzo un artículo de Diario Perfil.
Los 'papers' del SI que lee Máximo habrían sino desatado, al menos profundizado, sus recelos del vicepresidente Amado Boudou. Uno de los despachos habría revelado comentarios subidos de tono que Boudou habría hecho de Cristina Fernández.
A pesar de que el aparato propagandístico del Gobierno quiera hacerle creer a sus lectores que en 2003 "había ordenado desactivar el espionaje masivo e ilegal de la SIDE", hay datoS que desmienten que eso realmente se haya producido.
El artículo de El Mundo recuerda: "El 14 de marzo de 2007, poco antes de que Cristina sucediera a Néstor en la Casa Rosada, la Policía Federal intervino una centralita clandestina de la SIDE, inserta en el edificio de la empresa de comunicaciones Telecom. Se comprobó que los operadores tenían intervenidos entre 15.000 y 20.000 teléfonos. Había pruebas más que suficientes para enjuiciar a Kirchner, pero la causa quedó en manos del juez Faggionatto Márquez (N. de la R: luego destituido) y nunca más se volvió a hablar del asunto".







