El día que Alperovich se fue a ver a Menem...
Un relato del periodista tucumano Ariel Fernández afirma que José Alperovich gritaba al entonces gobernador Julio Miranda: "La perrada no puede ni pronunciar el nombre de ese tuerto de mierda... Julio dejate de joder, nos estás enterrando a todos".
09 de julio de 2012 - 13:06
por ARIEL FERNÁNDEZ
SAN MIGUEL DE TUCUMÁN (Contexto). Esta no me la contaron. Nadie se ocupará en desmentirme. Mejor.
Los primeros días de abril del 2003 parecían conservar el calor del verano.
El potente aire acondicionado del despacho del gobernador Julio Miranda no lograba aliviarle la calentura. Su nuevo "prototipo político" (Alperovich) lo estaba desobedeciendo al tiempo que ponía en peligro la buena relación del primer mandatario tucumano con el presidente Duhalde. Néstor ya estaba ungido.
Fue en ese abril cuando Miranda mandó a traer con la policía al candidato Alperovich.
La historia había comenzado con los preparativos del acto de lanzamiento de Kirchner en nuestra provincia que finalmente se realizó el 17 de abril del 2003 en Banda del Río Salí.
Gran parte del gabinete y la mayoría de los legisladores se oponían a jugar con Néstor pues, según su apreciación y con encuesta en mano, el ganador seguro era Menem.
Alperovich gritaba "la perrada no puede ni pronunciar el nombre de ese tuerto de mierda... Julio dejate de joder, nos estás enterrando a todos".
La rebelión fue de tal magnitud que obligó al "Pulpo" a tomar algunas precauciones.
Miranda nunca fue un improvisado en esas cuestiones. Sabía que algunos de sus íntimos alfiles -Alperovich a la cabeza- intentarían reunirse a escondidas con Carlos Menem y actuó en consecuencia.
En la mañana del día 6 los reunió a todos y les advirtió que la orden del cabezón era contundente: "Va Néstor porque el gallego De la Sota no mide y el que saque los pies del plato se enfrenta con el presi -abreviatura del lenguaje gremial- y con Muá (en francés)", concluyó.
Todos declararon acatar a su jefe político. Pero después que salieron del comedor del palacio, Julito desplegó el juego que mejor juega y que más le gusta. El mismo lo bautizó en su momento como "conejo a conejo quien salta más lejos". El dux Julius los tenía sobrados a todos, principalmente al tal José.
Miranda puso entonces gente de su confianza -preservaré los nombres con vuestra disculpa- en el aeropuerto local y en el paso caminero del Río Huacra en guardia las 24 horas y con un celular nuevo para comunicarse con él a cualquier hora, cuando hubiera novedades de algún paseandero. Si el Ruso iniciaba un viaje por ruta a La Rioja enviarían un mensaje de texto diciendo: "turista en El Totoral".
Todos tenían prohibido salir de la provincia hasta que se hiciera el acto de Kirchner.
"A estos hijos de puta los subo al escenario con Kirchner y les pico el boleto", decía don Julio. "Que les saquen la foto y me quedo tranquilo", murmuraba.
El 8 de abril de aquel 2003 a las once de la mañana llegó el mensajito al celular-alarma del gobernador.
El comisario xxx avisó que el senador Alperovich, Sisto Terán y otros dos señores habían pasado por la caminera de Huacra en un auto gris con los vidrios polarizados. Miranda comenzó a gritar "¿por qué los dejaron seguir?"
El atribulado policía no llegó a explicar el incidente ocurrido. Alperovich después de una acalorada discusión y blandiendo su credencial del Senado había logrado atravesar el cerco.
Pero el Pulpo tenía otro equipo esperando en el bar de La Viña. Siempre fué más rápido.
Dio la orden terminante casi susurrándole al celular... "traéme ya a ese Ruso pelotudo y a los otros buscas que lo embalan, como sea". Los viajeros se detuvieron a tomar un cafecito como se imaginó Miranda. El mandado se cumplió a punta de pistola.
En la casa de Raco se completó la historia. "Tenés que aprender José. Esto no se trata de vender autos, esto es política de superestructura. Hermano te lo digo por tu bien", le expresó Miranda casi paternalmente mientras ponía los naipes del truco y unas fotos sobre la mesita redonda del jardín.
Alperovich estaba pálido. "Vas a ir al acto y vas a aplaudir hasta con las nalgas" le ordenó suavemente al candidato y así fue.
"Ahora dame un abrazo y aprendé a decir Kirrch..neer. Practicá culiao, no es tan dificil", lo aconsejó Julito.
Esta pequeña anécdota se la dedico a los nuevos compañeros temerosos de que si no gana Cristina el ruso quede "desacomodado".Tranquilos. José Jorge el mejor alumno de Miranda.
Ya sabe jugar "conejo a conejo" y tiene a mano el teléfono del troesma.








