CONFIDENCIAL

De la Sota y el león herbívoro (y gordo)

La estrategia de 'blindarse' en Córdoba hasta el año 2013 y luego emerger hacia un futuro presidencial parece hasta ridícula en el contexto actual. Es curioso que José Manuel De la Sota, llamativamente obeso por estos días, adhiera a ese pensamiento.

por EDGAR MAINHARD

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Juan Jure, reelegido alcalde de Río Cuarto, luego de un comicio en el que derrotó al gobernador cordobés José Manuel De la Sota, quien promovió a otro candidato, le dijo a la radio LV16, de esa localidad, que retomará el proyecto de creación del Banco de Desarrollo Regional.

La iniciativa se remonta a los tiempos cuando el Frente para la Victoria intentaba desplazar a Juan Schiaretti, el gobernador que había dejado De la Sota para tomarse un descanso de 4 años, y por eso le impuso hasta el ministro de Economía. Eran días de recursos abundantes en la Nación, y el kirchnerismo cordobés imaginó que la Nación podía aplicar dinero a un banco que cofundaran municipios no delasotistas. Sin embargo, la idea nunca prosperó ya que los 'operadores' de la Nación en Córdoba demostraron una torpeza llamativa.

Ahora Jure dice que irán por la revancha, en parte porque las carencias de recursos en los municipios es mayor que antes. Ellos apuestan, tal como en el pasado, a que la Nación pueda enviarles asistencia eludiendo a De la Sota. De alguna manera, ellos imaginan que la Casa Rosada puede reiterar procedimientos similares a los que realiza en provincia de Buenos Aires, eludiendo al gobernador Daniel Scioli para atender a ciertos alcaldes que simpatizan con Cristina Fernández de Kirchner.

Así, las autoridades y equipos técnicos de Villa María y Río Cuarto apuntan a un Instituto de Financiamiento para el Desarrollo Regional (Ifider).

“Estamos trabajando en la definición de algunos puntos importantes: el nombre de directores, del síndico, el domicilio legal”, ya había explicado la secretaria de Economía y Finanzas de Villa María, Verónica Navarro, cercana colaboradora del intendente municipal Eduardo Accastello.

De los 4 municipios que inicialmente encararon la iniciativa (Villa María, ciudad de Córdoba, Río Cuarto y Carlos Paz), hoy quedan sólo 2.

Según Navarro ya está definido que los municipios de Villa María y Río Cuarto sean los co-fundadores,  y que luego podrán adherir quienes deseen sumarse.

El Ifider es un mecanismo intermedio hacia el formato de Banco de Desarrollo Regional.

Si ese aún hipotético mecanismo prosperase, De la Sota tendría un problema importante porque derivaría en una pérdida relativa de autoridad política y económica respecto de los otros alcaldes. De la Sota debe asegurarse que no haya ningún Banco de Desarrollo Regional que no gestione la Gobernción.

Vivir en jaque

Si bien puede entenderse que De la Sota se encontraba estresado y por eso dejó a Schiaretti durante 4 años mientras él se iba de vacaciones, no logra comprenderse para qué regresó. Además, sus muchos kilos de más hoy día revelan que puede terminar más estresado en un plazo más corto.

En teoría, fue porque él ambiciona integrar el binomio presidencial 2015, una asignatura pendiente desde que los alcaldes bonaerenses le impidieron consolidarse como el candidato de Eduardo Duhalde, en 2003, y ese lugar lo ocupó Néstor Kirchner.

Sin embargo, hasta ahora, De la Sota no ejecutó ninguna acción importante para ello. El gobernador luce una sorprendente ausencia de conducción política. ¿De la Sota volvió por otros motivos? Pero si ni siquiera Caja tiene Córdoba hoy día...
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Cuando decidió su candidatura, De la Sota llegó a un entendimiento relativo con Julio De Vido, en el domicilio, en GBA, que habitaba un empresario que luego se divorció. De la Sota creyó que con De Vido, de un lado, y con los dueños de Electroingeniería, del otro, logaría el acercamiento indispensable con la Casa Rosada para que no le faltaran recursos en su nuevo mandato.

El plan resultó un fracaso. De Vido se derrumbó, y la relación de Electroingeniería con la Casa Rosada se deterioró notablemente. En tanto, De la Sota no logró provocar confianza en Cristina Fernández. Así, el dinero que la Nación no le envió a Schiaretti (obligaciones originadas en la cuestión previsional), tampoco se lo giró a De la Sota, quien no tiene dificultades para afrontar sus vencimientos de aguinaldo pero acumula interrogantes más allá de julio, aún cuando tenga todavía la posibilidad -y el cupo imprescindible- de emitir deuda provincial.

La desconfianza de la Casa Rosada hacia Córdoba no comenzó con Schiaretti y su forzada adhesión al conflicto agrícola 2008.

Entre 2004 y 2005, con De la Sota gobernador, la Nación prometió construir 24.500 unidades en Córdoba, pero no hizo ninguna.

Del 1er. plan, se terminaron las 7.000 viviendas del cupo original, pero con dinero que aportó la Provincia (un caso similar al de Santa Fe), que reclama $ 220.000 por esas obras. Y de las 1.590 unidades que se sumaron luego, no se pusieron todavía ni un ladrillo.

En el 2do. plan, eran 16.000 viviendas y sólo se están construyendo algo más de 1.000, también con dinero de Córdoba.

Un plan de viviendas ofertó la Fundación Mediterránea, de Córdoba, al entonces poderoso ministro De Vido, y tampoco se ejecutó, si bien algunos encuentran algunas similitudes entre lo que acaba de anunciar la Nación y aquella iniciativa.

Por lo tanto, ¿en qué basaba su optimismo De la Sota para suponer que la Nación le facilitaría la gestión en el nuevo período de gobernador, en especial cuando ambiciona devenir en presidenciable?

Sin duda, un error de cálculo. O un exceso de voluntarismo.

Algunos elaboran la teoría de que De la Sota creyó que si permanecía agazapado hasta después de los comicios de 2013, luego podría emerger triunfante. De ser cierto, sería increíble que un dirigente con tanta experiencia política acumulada exhiba esa inocencia.

El error

Dentro de Córdoba, si bien fue derrotado en el comicio en Río Cuarto, todavía De la Sota no enfrentó grandes dificultades (aunque la manifestación docente de hoy miércoles 13/06 fue muy dura). Y hasta es el beneficiario de la ruptura de la UCR provincial en el Legislativo: de un lado, el legislador mestrista Luis Brouwer de Koning; y del otro, el aguadista Rodrigo De Loredo.

Luego, De la Sota afirma que no quiere enfrentamientos innecesarios dentro de Córdoba, y se dice dadivoso, comenzando por los medios de comunicación provinciales, que se han esmerado en titular con optimismo.

Pero que De la Sota consiga una relativa calma en Córdoba es pura coyuntura, y además no le sirve para su gran objetivo que era la presidencialidad 2015, porque él había regresado a la Gobernación para intentar cumplir aquella ambición. Y algo que deberá ponderarse en su momento: si resultara evidente que De la Sota renunció ya a esa presidencialidad, se le complicará el escenario en el PJ cordobés.
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De la Sota cree que permaneciendo en Córdoba, sin irrumpir en los medios de comunicación de Ciudad de Buenos Aires, suma méritos suficientes como para negociar los recursos que le adeuda la Nación. El sacrificio que se autoimpone es importante: ha perdido peso relativo dentro del Partido Justicialista nacional.

Él cree que evitando declaraciones agresivas o críticas, Cristina recordará algunas de sus bromas cordobesas y le soltará el dinero. Pero el escenario es bastante más complejo, no solamente en términos de recursos del Tesoro Nacional, sino también en la discusión intensa dentro del PJ, y en el que compiten, en una Guerra Fría cruenta, Cristina Fernández y Daniel Scioli, quien ya ha ocupado el rol que pretendía De la Sota.

Scioli es el hombre de moda en el PJ, pero De la Sota desaprovechó la visita del gobernador bonaerense a Córdoba, y luego no entendió que aún cuando él decidiera conservar su silencio, sus ideas deberían abundar. Vaya el ejemplo del alcalde de Tigre, Sergio Massa: no hace declaraciones políticas, se encierra en la gestión de su municipio, solamente se fotografía con 'celebrities' pero ha mandado a pintar los mayores muros de acceso a la Ciudad con el +a (Massa), enviando a todos el mensaje de que su ausencia es solo cosmética.

En cambio De la Sota ha apostado por la intrascendencia. ¿Apuesta a que Cristina y Scioli quedarán desgastados en su disputa, y entonces podrá emerger él? Imposible, hay otros en esa lista de espera, a la que también llega tarde.

Por lo tanto, debería replantear su estrategia, y reflexionar en que no está 'blindado' en Córdoba... antes que Jure vuelva a ganarle.